Esa noche, fui a ver a Sarah.
—Deserté del ejército —de repente dije eso, y Sarah se sorprendió—. El general Shalgham lo sabía todo. El hecho de que soy un descendiente de “Venomania”.
—… Desertaste, ¿y qué vas a hacer?
Esta zona siempre está tranquila.
——.
Pero, por alguna razón, siento que hoy puedo escuchar un leve sonido en mis oídos.
—Bien. Incluso ahora, no tengo ganas de volver a Elphegort, tal vez iré a Beelzenia. Lucifenia sigue siendo un problema ya que, como comandante de un ejército enemigo, mi rostro puede ser reconocido. Aunque después de la traición del general Mariam, puedo hacer que me acepte como amigo…
Sarah seguía en silencio.
————.
El zumbido, sentí que se hacía más fuerte.
Mirando a Sarah, le dije.
—¿Vamos a ese lugar, juntos?
—…
A pesar de que Sarah comenzó a decir algo, se quedó callada.
Después de una breve pausa, Sarah volvió a abrir la boca.
—No puedo ir. Porque soy un fantasma. No puedo dejar este lugar.
—¡¡Ya es suficiente!!
El hombro de Sarah se estremeció.
Toqué suavemente la cara de Sarah.
La temperatura de Sarah, se extendió por la palma de mi mano.
—Eres tan cálida. No puedes ser un fantasma, ¿verdad?
—… Pero, no puedo ir. Lo siento.
Aunque, incluso ahora, no creo en esa historia de fantasmas, Sarah debe tener una razón para no irse de aquí. Sólo eso es cierto.
—… En ese caso, después de esto vendré a encontrarte. Si puedo venir aquí cada vez…
Mientras hablaba, recordé el hecho de que el general Shalgham planeaba destruir este altar mañana.
—Oye. Si este altar se destruye, volverás a…
—… entonces no podremos encontrarnos. ¿No dije eso antes? Aquí está el camino que conecta el Hellish Yard con este mundo.
—Tú dijiste que todavía…
——.
————.
El zumbido pronto se hizo fuerte.
Es difícil escuchar la voz de Sarah.

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