《La carta de la directora del Monasterio de Held – Yvette – escrita para Yukina Freezis》
Estimada señora Yukina, he escuchado más sobre tus actividades.
Estoy bien. Y todos los demás están viviendo una vida sana.
… No, honestamente, todos excepto yo, dicen que es demasiado bueno, ¿no es así?
Me parece que el momento en el que voy al lugar de Dios se acerca finalmente.
65 años parece ser mucho tiempo, pero es una vida corta y feliz.
El trabajo, me siento aliviada de confiárselo a Rin. Clarith parece estar trabajando tan duro como siempre.
Si muero, no tengo ningún remordimiento.
Sin embargo, en mi juventud, solo una cosa que hice me deja el mayor arrepentimiento.
Hasta ahora, nunca le he confiado esto a nadie. Realmente es una historia que iba a llevar a mi tumba.
¿Pero por qué? El momento en que sé que mi muerte está cerca. Quiero contarle todo este secreto a alguien, y ese impulso me llevó a esto.
No tengo parientes de sangre, aunque considero a Rin y Clarith como mis propias hijas reales, por esta razón, me sentí diferente al contar esta historia con franqueza tan tarde.
Hasta ahora, lady Yukina, y toda la familia Freezis, he estado en deuda contigo. Aunque parece ridículo, pero te estoy agradeciendo con mis recuerdos escritos; Creo que si ayuda a Lady Yukina a crear ideas, me ayudará a seguir escribiendo.
Para Lady Yukina, esta puede no ser una historia muy interesante. Puede hacerte recordar recuerdos que quieras olvidar. Si esa es la situación, está bien tirar esta carta y olvidarla. Porque esto es sólo mi confesión egoísta.
_________________________________________________________________________
Cuando tenía cinco años, mi padre, un soldado, murió en una guerra.
Como era muy joven durante esta historia, honestamente, no recuerdo la cara de mi padre.
Siempre he llevado la «Llave» de oro como un tesoro. Este es el único recuerdo que dejó mi padre, y cuando le di ira*, cambió de forma, convirtiéndolo en un juguete maravilloso.
Para mí, mi padre es solo un antiguo propietario de esa «Llave».
Mi madre a menudo me decía: «Tu padre era un valiente guerrero Asmodeano».
Mi madre se volvió a casar cuando yo tenía diez años. Por supuesto, es difícil para una mujer criar a un niño sin ayuda, ¿no es así? Pero me fue difícil entender cómo amaba mamá a su amante, y todavía lo es ahora.
Mi nuevo padre también era un soldado, y una persona bastante alta. Vivía en una casa más espléndida y cómoda que antes, y al principio estaba inocentemente complacida.
Pero mi padrastro solo amaba a mi madre, y nunca fue amable conmigo. En la casa, también tenía dos hermanastros, pero eran lo mismo que mi padrastro, y siempre eran fríos hacía mí.
Fueron días difíciles. Honestamente, pensé en irme de casa muchas veces.
Pero, si un niño se queda solo en el mundo, ¿cómo viviría? Al final, no tuve el coraje.
Desde que se casó con mi padrastro, mi madre ya no se preocupaba por mí, pero aun así, amaba a mi madre y no quería separarme de ella por eso.
Hice un gran esfuerzo por mi cuenta para ser amada de alguna manera por la familia de mi padrastro. Comí todo lo que odiaba, siempre estaba limpia y sonreí incluso cuando estaba triste. Desde que era una niña en ese momento, eso era todo lo que podía hacer. Sin embargo, esos esfuerzos no dieron frutos; Siempre me trataron como una «niña innecesaria». Luego, después de unos cuatro años, tres invitados vinieron a visitar la casa.
Una era una hermosa mujer con cabello plateado, y cuando entregó un paquete de cartas como documentos a mi padrastro, se fue. Luego hubo otros dos invitados: un joven de pelo verde y una anciana con un gato rojo montado en su hombro.
Estas personas llegaron a la biblioteca con mi padrastro. Sola en mi habitación, estaba jugando con la «Llave» como siempre, cuando mi padrastro me llamó y fui a la biblioteca.
El hombre de pelo verde y yo nos miramos fijamente en la biblioteca. Y después de un tiempo, ese hombre comenzó a decirle algo a mi padrastro.
Pensé que quizás sería el hombre con el que jugaría esa noche, y estuve temblando.
Pensé que ese día llegaría algún vez, y me había preparado para ello. Ya que él era mi padrastro, él podía hacer eso.
Pero, no me hizo nada y se fue. Después de que mi padrastro hizo contacto visual con la anciana restante, me dijo que regresara a mi habitación. Regresé a mi habitación sin saber nada, y dormí.
________________________________________________________
* La palabra usada para «ira» es una de sus definiciones menos conocidas, también puede significar «calor», «pasión», «manía», «celo», «entusiasmo» y «temperatura». (Evillious Hide Stories)

Una respuesta a “La Hija de la Niebla; Escena 10”