* Elluka, de los Tres Héroes -En el Palacio Real de Lucifenia-
El asunto se estaba volviendo urgente. Tuve que apurarme. Subí las escaleras que conducían a la habitación del ministro Genesia.
Hace poco, el príncipe Alexiel había sido atacado por un asesino. Habría corrido un gran peligro si Leonhart no lo hubiera estado protegiendo por decisión de la reina Anne.
Había planeado esperar hasta que se dieran a conocer los resultados de la investigación de Mariam, pero ya no podía hacerlo.
Llegué a la puerta de la habitación. Podía escuchar débiles sonidos provenientes de adentro.
Nuestros movimientos probablemente habían sido descubiertos. Me imagino que Presi ha tomado algunas medidas firmes contra nosotros…
Con un tinte de ansiedad en mi pecho, abrí la puerta de la habitación del ministro.
—Perdóneme. ¿Está usted aquí, ministro Genesia?
No hubo respuesta. Inesperadamente encontré algo tendido en el suelo.
… Parece que llegué solo un segundo tarde después de todo, ¿eh?
Podía decir con solo una mirada que el cuerpo tendido a mis pies ya no tenía un alma habitando en su interior.
Podría haber sido envenenado. Su rostro se había tornado rojo oscuro, pero, inesperadamente, su expresión era tranquila, como si estuviera durmiendo.
Genesia… Eras un sinvergüenza lujurioso y desagradable, pero qué desoladora es tu muerte.
En la silla en la que normalmente se reclinaba el ministro Genesia (Genesia era un hombre llamativo, por lo que era una silla grande con un respaldo alto), una persona estaba sentada.
—-! ¡Princesa Riliane! ¿Qué estás haciendo aquí…?
Ella devoraba algo carnoso mientras yo estaba aturdida. En esa chica ya no quedaba ni la más mínima parte de la nobleza de la realeza.
De repente, una idea absurda cruzó mi mente.
—La carne que estaba comiendo podría ser…
—Un momento, Riliane, ¿¡qué estás comiendo!?
Riliane se resistió, pero le arrebaté a la fuerza la carne que sostenía en sus manos.
… Era solo… carne de un conejo salvaje.
—Oh, pero si es la gran hechicera Lady Elluka. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué te tiene en ese pánico?
Quien apareció detrás de la silla en la que estaba sentada Riliane era el cerebro detrás de toda esta cadena de eventos.
—¿Tal vez pensaste que la princesa se estaba comiendo a Genesia? Jajaja, eso es poco probable. Pero… esa es la última porción de comida que queda en la habitación. Cuando se la termine, ¿qué intentará comer Riliane?
—Presi… Tú eres el que mató a Genesia…
—Sí, eso es correcto. Le serví veneno. No es sencillo conseguir venenos letales en el país, así que tuve algunos problemas.
—Casi no puedo creer que lo hayas hecho tú mismo. En cualquier caso, este es tu fin. Renuncia ahora.
—¿Mi fin…? ¿Enserio? ¿Tú crees? Joojoojoo, jajajajajaja… —el ministro Presi continuó riéndose. Por la forma en que se veía, ya no parecía estar cuerdo—. No he terminado todavía, ¿veerrrdad? Te mataré aquí mismo, a Mariam y a Leonhart, y cuando pueda localizar a Alexiel y matarlo… aún no habré terminado, ¿verdad? ¡Jajaja!
En ese momento me di cuenta de la extraña transformación de Presi.
Por lo que yo sabía, Presi no poseía poderes demoníacos. Pero ahora mismo su cuerpo estaba ocultando una energía mágica siniestra. Se sentía igual o incluso mayor que mi propio poder como hechicera.
—¡Princeeessa! ¡Préstame el «demonio» dentro de ti, por un momentillo!
El poder emanaba del cuerpo de Riliane.
Presi estaba cambiando el «algo» que poseía a Riliane en su propio poder. Dicho esto, esa cantidad de energía mágica no era normal.
—¿Qué… qué es lo que está en tu cuerpo…?
—Bwajajajajaja! ¡Es lo que siempre has estado buscando, siempre, durante quinientos años, Elluka Clockworker!
—-¡Un Demonio del Pecado Capital…!
—Si tengo este poder, te ganaré, ¿no es así? ¿Qué piensas? ¿Cómo es eeesssssooAJAJAJAJAJAJA?
—Presi… Si tu hermana mayor… Si Prim te viera como ahora, ¿qué pensaría?
—Eso me pregunto. ¡Eso me preeeegunto!
Parecía que ya no estaba hablando con él. Había sido completamente tomado por el demonio.
Preparé el bastón que tenía en la mano derecha.

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