Capítulo 1, Sección 1 – El Decimocuarto Cumpleaños; Escena 4

La Hija del Mal: Clôture de Amaillo, página 25-33

 

Allen ~ En el Reino de Lucifenia, «La Costa Anónima» ~

Hay una gran costa que se extiende a lo largo del borde suroeste del bosque. Si vas un poco más al oeste, puedes encontrar una pequeña ciudad portuaria, y allí, un monasterio construido por donaciones del rico comerciante de Elphegort, Keel Freezis. Pero ese no era mi destino hoy.

Caminando por la arena hacia el puerto, pude encontrar primero un pequeño caballo que llevaba en su espalda una silla con el escudo de la familia real de Lucifenia grabado en él.

Sin duda, era Josephine.

Probablemente era difícil para un caballo correr por ese bosque sin un camino. Pero Josephine estaba tranquilamente de pie allí, sin parecer cansada. Ella era una gran yegua.

Y… cuando vi la forma de una niña sentada junto a Josephine y mirando hacia el mar, sin pensar dejé escapar un suspiro de alivio.

Riliane… Princesa Riliane.

Cuando hablé, por un momento el cuerpo de Riliane tembló de sorpresa. Y cuando miró en mi dirección, inmediatamente volvió a su expresión habitual y dijo: «Oh, eres tú, Allen».

Riliane Lucifen d’Autriche.

Esa niña que hoy estaba cumpliendo su decimocuarto cumpleaños era la «princesa», la actual gobernante del Reino de Lucifenia.

Parecía que tenía el título de «princesa» en lugar de «reina» por un sentido de respeto hacia su madre, la reina anterior, Anne, que decidía reinar como princesa y no ser entronizada como reina hasta que alcanzara la mayoría de edad.

¿Cómo sabes sobre este lugar?

Me acerqué a ella sin responder a su pregunta y dije: «Sir Leonhart estaba preocupado por usted, Su Alteza».

En el momento en que mencioné el nombre de mi padre adoptivo, la expresión de Riliane se volvió un poco dura.

Hmph, me sirve bien.

Al ver su comportamiento, aunque hablando francamente, habiendo aplicado mi premonición desde mucho antes, supe la causa de su huida. Fue debido a su pelea con mi padre adoptivo ayer.

Si no hubiera sido encontrada hasta el baile, entonces él podría haber sido despedido por fin. Qué molesto —dijo Riliane, mientras resoplaba por la nariz. Así que ese había sido su verdadero objetivo.

Si su objetivo no hubiera sido el capitán Leonhart, Riliane no habría sido tan indirecta en sus métodos. Ella era la única heredera pública del monarca anterior, el rey Arth; la actual gobernante absoluto de Lucifenia. Solo con su palabra no había dificultad en decapitar a sus vasallos.

La razón por la que ella no pudo hacerlo fue nada más porque él fue uno de los súbditos leales de Arth, uno de «Los Tres Héroes» que salvaron a este país. Aún había muchas personas aquí que lo adoraban, y parecía que incluso un ser lleno de orgullo como Riliane parecía entender que si le cortaban la cabeza por cualquier cosa, provocaría cierta revuelta.

Estoy tan… ¡CANSADA DE ÉL! ¡TAN HARTA DE ESE ZOQUETE!

Como si el recuerdo la hubiera cabreado, Riliane rápidamente se enfureció. Pero entonces ella volvió a calmarse rápidamente.

Dios mío, gracias a ti mi plan ha sido arruinado.

—… Mis disculpas.

Aunque no había ninguna razón para que ella estuviera enojada conmigo, probablemente era mejor disculparse por ahora. No había nada que ganar en disgustarla más.

Bueno, no hay nada que hacer al respecto. Volvamos.

Cuando Riliane comenzó a ponerse de pie, vi un pequeño rasguño en el dorso de su mano derecha. Tal vez había sido atrapada por una rama mientras iba a través del bosque.

Espera un momento, princesa.

Saqué un ungüento del bolsillo y toqué ligeramente la mano derecha de Riliane.

¿¡Qué estás haciendo, insolente!? —gritó ella, golpeando mi mejilla.

Tu mano está herida, mi señora. Necesita ser tratada.

Mi mejilla se había calentado, pero quité la tapa del ungüento sin prestarle atención, frotando una pequeña cantidad en el corte de su mano. Era una loción especial hecha por la hechicera del palacio, Elluka. Esta cantidad debería poder curar rápidamente un rasguño como ese.

Al parecer que entendía lo que estaba haciendo, Riliane dejó de estar enojada y simplemente miró mientras frotaba en su mano derecha la loción.

… Hm. ¿Debo usar este rasguño como pretexto para declarar culpable a Leonhart? … Hurm, pero un corte de este tamaño podría ser una razón demasiado débil para abatirlo… —murmuró para sí misma.

«Honestamente, sigues siendo como siempre».

Mientras continuaba tratando su herida, volví a recordar cosas sobre mi infancia.

«Esto también sucedió en ese entonces… Sí, cuando jugábamos en esta costa, te caíste y te heriste la rodilla. Y, como recuerdo, lo traté así de esa manera. Aunque no te acuerdas».

En ese día,

Tuvimos una conversación, sobre una vieja tradición que había compartido con ella en ese momento.

Y…

Riliane había compartido su calor conmigo, con su mano derecha.

Honestamente pensé que era cálida.

La mano de ella que es conocida por tal crueldad inhumana. ¿Cómo es que fue tan cálida?

Qué pregunta más tonta. No era una maquina ni un modelo de cera, era un ser humano vivo. Era natural que ella tuviera calor corporal.

Eso no fue todo. Lo que había sido extraño era por qué, por qué yo… sentía tanta paz, en el calor de su mano.

«Por supuesto… es porque somos…»

Es suficiente, déjame ir.

La voz de Riliane me devolvió a mis sentidos.

Ella me miraba con suspicacia mientras yo seguía sosteniendo su mano, a pesar de que ya había terminado de tratarla.

… ¡Ahh! Lo… ¡Lo siento!

Me apresuré a soltar su mano y retrocedí unos pasos.

… Jeejeejee —En lugar de estar enojada, Riliane estaba sonriendo por alguna razón—. Esta es la primera vez que te veo así. Incluso si te golpeo, estás tranquilo, pero justo ahora estabas nervioso.

No… yo… lo siento mucho, Su Alteza.

Incluso me di cuenta de que mi rostro se había vuelto más rojo con sus palabras que cuando me había abofeteado antes.

Jaja, ah, bueno, volvamos antes de que pase demasiado tiempo. Se está haciendo tarde.

Cuando me dijo que mirara hacia el horizonte, vi que el sol se había hundido casi a la mitad de la línea del océano.

Vamos a casa a través de la ciudad portuaria, en lugar de por el bosque.

Cuando dije eso, me di cuenta de que Riliane estaba un poco sorprendida.

… ¿Has venido aquí desde allí?

Sí, ir por ahí es mucho más rápido.

… ¡Yo ya lo sabía!

Mientras se sonrojaba ferozmente, Riliane se lanzó bruscamente hacia la ciudad portuaria.

¡Princesa Riliane! ¡Por favor, espere!

¿Qué? ¡Date prisa!

¿Estás planeando dejar a Josephine aquí?

Ah…

En ese mismo momento, Josephine soltó un relincho de soledad, pareciendo agraviada por haber sido casi abandonada.

Cuando lleguemos a la ciudad portuaria, lanzaremos una bengala y llamaremos a la guardia real. Por favor, regrese al castillo con ellos, princesa Riliane.

¿No vas a venir, Allen?

No puedo montar a caballo, así que voy a ir caminando desde aquí .

Eso era una mentira.

Recibí entrenamiento completo de parte de mi padre adoptivo en temas de esgrima y equitación. Simplemente no podía dejarle saber que un simple sirviente había aprendido habilidades como esas.

Riliane no parecía dudar de mi mentira.

Ya veo. Bueno, entonces, hasta que lleguemos a la ciudad portuaria, vayamos juntos. Venga.

Ya estando acostumbrada, Riliane subió en Josephine y se montó a horcajadas. A ese ritmo parecía que podríamos llegar a tiempo para el baile.

En lo alto de su caballo, Riliane miró en silencio al sol poniente.

Has estado mirando al sol desde hace algún tiempo.

No sabía si había escuchado mis palabras o no, pero sin apartar la vista, Riliane dijo con un suspiro:

El sol siempre está solo.

Eso era verdad. Si hubiera dos o tres soles, todos estaríamos muertos por el calor.

Es… igual que yo…

¿…?

¿Por qué Riliane diría de repente algo así? No podía entender eso en ese momento, pero tampoco sentía que pudiera preguntárselo a ella. Así que simplemente guié a su caballo en silencio.

.

Riliane Lucifen d’Autriche.

La estrella del baile de esta noche.

La soberana de Lucifenia.

.

Y…

Mi hermana gemela mayor.

Una respuesta a “Capítulo 1, Sección 1 – El Decimocuarto Cumpleaños; Escena 4

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.