La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, páginas 18-32
☯ Elluka ~ En el país de Elphegort, «El Bosque del Árbol del Milenio» ~
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Elphegort se estableció al norte de Lucifenia. Este país vecino tenía una historia aún más larga como nación.
Lucifenia y Asmodean eran originalmente poco más que los territorios del Imperio Beelzeniano, e incluso la Divina Levianta, una vez destruida y ahora revivida, podría considerarse correctamente como algo completamente diferente del Reino Mágico, basándose en la composición de su gobierno.
El hecho de que Elphegort haya podido preservar una independencia tan antigua fue por una bendición en los cultivos que cultivaban en sus tierras fértiles, y porque los bosques que constituían una cuarta parte de su dominio impidieron cualquier invasión de un país extranjero.
En su pasado, con una doctrina de homogeneidad racial que se había desenfrenado, hubo momentos en que infligieron persecución total de las razas que no fueran la Elphe. Entre otras, la persecución de los antiguos habitantes del país al Clan Netsuma fue feroz; hoy en día casi no se ve Netsumas en Elphegort. Escuché decir que tal tendencia se había suavizado ahora, pero dependiendo de dónde fueras todavía persistía una discriminación profundamente arraigada.
Debido a que el Rey actual, Thorny Elphen, era un pacifista acérrimo, sus tropas solo llevaban a cabo una autodefensa básica. En cuanto al poder militar, era inferior a la vecina Lucifenia y Asmodean, pero el poder regulador y la moral del ejército que estaba compuesto en su totalidad por Elphes era alto, y actualmente eran la razón principal para la duda de parte de otros países en la invasión.
Con respecto a la religión, en la región de Evillious, la popular religión Levin tenía una gran mayoría, por lo que había muchos seguidores de la secta Levia. Pero había otras sectas, aunque pocas. Elphegort era el país donde los devotos de la secta minoritaria Held tenían una presencia profundamente arraigada. Y no era de extrañar; Held era el nombre del gran dios de la tierra en el que se había creído en este país desde los tiempos antiguos. Habiéndose manifestado como un árbol enorme, se decía que traía prosperidad y paz.
El bosque donde estaba ahora se llamaba el «Bosque de Held»; era el sitio de peregrinación de la secta Held. Sin embargo, el nombre había sido cambiado por un ex rey que había defendido la creencia de la secta Levia en un solo dios, por lo que ahora se llamaba «El Bosque del Árbol del Milenio».
—Casi ningún peregrino ha venido aquí últimamente… Qué cosa tan lamentable —murmuró mi viejo amigo frente a mí con un suspiro.
Digo viejo amigo, pero él no era una persona. Tenía ramas y hojas que se extendían hasta el punto donde ocultaban los cielos, y su tronco de varias capas parecía una cara gigante. Estaba hablando con el gran árbol que ahora se llamaba el «Árbol del Milenio», el dios de la tierra Held.
—No vine a escuchar como te quejas, vejestorio. ¿Qué opinas de mi pedido?
—Eres una bruja impaciente. Hmmm, reencarnar uno de mis espíritus como un humano, y luego entrenarlo como hechicero…
Held no ocultó su expresión de desconcierto en esta visita —la primera en mucho tiempo— y mi brusca sugerencia.
Como dios, tenía muchos espíritus que le servían como parientes. Como esos espíritus tienen un poder mágico mucho mayor que las personas promedio, pensé que serían los candidatos más adecuados para un aprendiz si los hacía renacer como humanos.
—Siempre piensas ideas muy soberbias. La técnica de reencarnación es tu especialidad, así que supongo que no sería imposible…
—Exacto. Bueno, vamos, entrégame dos o tres de tus parientes. —Me acerqué a Held, presionándolo para que respondiera.
Buscar a alguien en la región de Evillious con talento mágico sería difícil y, sobre todo, simplemente no tenía tiempo. Para cambiar el futuro de Lucifenia de caer en la ruina, necesitaba más que nada un hechicero aparte de mí. Para usar un cierto arte secreto.
Con la misma expresión en su rostro, Held abrió la boca increíblemente lento.
—Pero, y no es que dude de tu sueño profético, no puedo imaginar que un país tan grande como ese se arruine tan fácilmente.
—Creo que podría haber cierta participación de un «Demonio del Pecado Capital».
Los «Demonios del Pecado Capital»: una vez, se habían creando siete «Contenedores del Pecado Capital» en este bosque y luego se difundieron por todo el mundo. Morando en cada uno de estos recipientes había siete demonios.
—Ciertamente, en los casos de Venomania y Conchita… las personas secuestradas por los “Demonios del Pecado Capital” causaron incidentes enormes. La princesa de Lucifenia… Su nombre es Riliane, ¿verdad? ¿No exorcizaste ya al demonio que la poseía?
Una pareja de gemelos con una hermana mayor y un hermano menor había nacido de Arth y Anne. La niña tenía seis años cuando me di cuenta de que estaba poseída por uno de los «Demonios del Pecado Capital».
En ese momento, debido a que el Rey Arth de Lucifenia había muerto recientemente, se decidió que el príncipe, que era el hermano menor, sería elegido como su heredero, y hasta que creciera, Anne gobernaría el país como su guardiana. Pero uno de los ministros se había opuesto a eso, insistiendo en que Riliane era la heredera legítima.
Y debido a eso, estalló un conflicto político entre los ministros.
Aquel ministro que se opuso al principe había conseguido que Riliane fuera poseída por un «Demonio del Pecado Capital» que había obtenido de alguna parte, conspirando para convertirla en su marioneta. Solo supe esto más tarde, pero aparentemente él había planeado originalmente tener al príncipe poseído. Pero había ocurrido un error, y el demonio había tomado a Riliane como anfitriona. Lo que resultó en su queja anterior. Ese ministro había estado conspirando para asesinar al príncipe.
Para proteger la vida del príncipe, el capitán de la guardia real, Leonhart, lo había escondido en la agitación de la disputa y lo había acogido como su propio hijo. Y así lo hicieron para darlo por muerto, y que la reina Anne fuera declarada gobernante.
Cuando terminó la lucha, el problema restante era el demonio que poseía a Riliane. Movilicé el poder mágico que tenía y arranqué al demonio de su cuerpo. Como resultado, terminó perdiendo la memoria, pero como pude conseguir el espejo de mano que había sido el «contenedor», supuse que todo había terminado.
—Sí, exorcice al demonio de Riliane. Pero, ahora que ha crecido, ha sido poseída nuevamente. Además, debido a que acompaña el crecimiento de su anfitrión, el demonio está aún más arraigado en su espíritu. … No puedo extraerlo con ningún hechizo de exorcismo ordinario.
—Entonces, necesitas el “Arte Secreto Clockworker”.
—Sí. No puedo hacerlo sola, pero si tuviera otro hechicero excelente, tal vez…
—Así que aflojarás la atadura del demonio deformando el espacio-tiempo… ¿hm? Ese hechizo es tan peligroso como poderoso. Si fracasas y las cosas van mal, la nación explotará. ¿Estás preparado para destruir tu propio país otra vez?
—… Estoy al tanto.
Eso estaba bien; tal como dijo Held, una vez fui la causa de la destrucción de mi lugar de nacimiento. Para ser exactos, hubo algunas partes en las que mi memoria no estaba tan clara por varias razones, pero al menos la destrucción del país, y el hecho de que la razón de ello fuera el «Arte Secreto Clockworker» y yo, eran cosas de las que estaba segura.
—Incluso he crecido desde entonces. Lo usaré sin problemas esta vez.
—Pero… sigue siendo una preocupación.
—Callate. Lo que más me preocupa es el por qué Riliane ha sido poseída nuevamente. ¿La purificación inicial fue incompleta, o hay alguna otra razón…?
—O tal vez es que el “contenedor” está incompleto.
—¿El “contenedor”? ¿Qué quieres decir?
—Por cada contenedor, hay un demonio que habita en él. Pero, lamentablemente, han pasado cerca de quinientos años desde que los “Contenedores del Pecado Capital” fueron lanzados al mundo. No está fuera de discusión que un contenedor podría haberse separado en varias partes.
—¿Entonces estás diciendo que el espejo era un ‘contenedor’ incompleto?
Saqué el pequeño espejo de mi bolsillo. Era un espejo de mano pequeño y sencillo que me dijeron que Riliane había recibido cuando era pequeña. Ella había dicho que lo recogió en la playa, pero eso fue probablemente un truco del ministro. Tenía un sello talismán envuelto a su alrededor, por lo que había perdido su función como espejo.
—Quizás ese espejo que obtuviste es poco más que una parte del ‘contenedor’. Si suponemos que las partes restantes están en otro lugar… Bueno, es solo una conjetura.
—De todos modos, no dejaré que sea como con Venomania y Conchita… No tendré otro fracaso como esos incidentes del pasado. Esta vez tengo que evitar que suceda —dije, burlándome de mí misma de manera transparente.
Quinientos años antes, Held me había pedido que reuniera los “Contenedores del Pecado Capital”. Sin embargo, no había hecho ningún esfuerzo serio en su solicitud. Como no sabía que ocurrirían catástrofes en el mundo como resultado, para mí había sido poco más que simplemente «matar el tiempo».
Si hubiera sido más diligente sobre la recopilación de información durante esos incidentes, y hubiera tomado medidas rápidas, entonces tal vez habría podido detenerlos. Si el que hizo la solicitud no hubiera sido el tolerante de Held, me habrían despedido del cargo hace mucho tiempo.
—Elluka, sobre tu sueño profético… ¿qué fue, más concretamente hablando?
—Vi cuatro imágenes. La primera era la princesa Riliane en la guillotina en una plaza de la ciudad. La segunda era una escena del palacio siendo rodeado de muchas personas empuñando armas. La tercera era la marcha del ejército lucifeniano invadiendo Elphegort. Y la cuarta era la jefa de sirvientas, Mariam… muerta en el jardín del palacio. No sé a qué hora ni en qué orden se producirán estas imágenes.
—¿Cuál era la ‘púrpura’?
—La tercera, del ejército lucifeniano. En otras palabras, una vez que Lucifenia invada Elphegort, ya no podré cambiar el futuro.
Mis sueños proféticos tenían un «color» especial, claramente diferente de otros sueños. Con ese «color», pude discernir si el sueño reflejaba el futuro o no.
Y así, si pudiera evitar que ocurrieran los eventos en el «púrpura» en medio de la procesión de los sueños, entonces podría cambiar el futuro representado en ellos. Por el contrario, si no podía detenerlo, ya no podría alterar los movimientos de los engranajes del tiempo.
—Si las cosas no salen bien, ¿qué planeas hacer?
—Rápidamente escaparé de Lucifenia. No deseo quedar envuelta en un problema excesivo.
—… Bueno, si dijera que eso es lo normal en ti, ese sería el fin del asunto pero, ¿no es diferente está vez, Elluka?
Una ráfaga de viento sopló entre los árboles.
—… ¿Qué quieres decir?
—Perderás lo que obtuviste. … Tienes miedo de ver eso con tus propios ojos. Esa es la causa de tu motivación inusual esta vez, ¿no? Si quedarse significa ver morir a los que amas, entonces preferirías abandonar todo y huir. Hiciste lo mismo con la “Catástrofe de Levianta”…
—¡Silencio! ¡Si no te detienes, te cortaré, viejo!
Enfurecida, golpeé la «cara» de Held con todas mis fuerzas. Pero solo terminé lastimándome el puño.
—Elluka. Quizás lo que estás haciendo no es realmente «justo». Para este mundo, quizás Lucifenia es un país que es mejor dejar que se arruine.
—Lo sé… lo sé. Desde el principio, no nos estábamos moviendo por el bien de la justicia, ¡ni nada de eso! Pero si la causa de la caída de Lucifenia es un «Demonio del Pecado Capital», ¿no es mi trabajo evitar que ocurra?
—… Cierto. Bueno, podría considerar la cuestión de prestarte un aprendiz. He tenido sueño, así que… -bostezo-.
—¡Ah! ¡Oye! ¡Espera un segundo, viejo! ¡No te duermas, oye!
No importaba cuánto pateé y golpeé esa cara, Held no ofrecía una reacción. Una vez que se hubiera quedado dormido, nada de lo que hiciera haría nada. Si no tenía suerte, no se despertaría por más de un mes.
—¡Viejo cabrón!
Sabía que no tenía sentido, pero en mi irritación incontrolable pateé la cara de Held una vez más. Sólo entonces,
-Golpe-
De repente algo voló detrás de mí. Un ligero dolor se extendió por la parte posterior de mi cabeza, junto con un ruido sordo. Cuando toqué el lugar donde había chocado, lo sentí pegajoso. Por un momento pensé que estaba sangrando, pero no fue eso en absoluto. Mi palma estaba cubierta de un dulce aroma. Cuando me di la vuelta, había una fruta roja rota tirada en el suelo. Esa era una fruta Pome. ¿Quién me arrojó un Pome inmaduro por detrás?
—¡No molestes a Lord Held!
Podía escuchar la voz en el árbol, de una dirección diferente de donde había venido la fruta. Allí, vi un pequeño petirrojo con hermosas plumas verdes. Cuando volví a mirar, mis ojos se encontraron con el culpable que había tirado la fruta. Como se esperaba, una pequeña ardilla me estaba mirando.
Quizás por ahora debería defenderme ante el petirrojo, que era más probable que me escuchara.
—Realmente no estoy molestándolo, Michaela.
El petirrojo se llamaba Michaela. Uno de los espíritus que sirve a Held. Normalmente, los espíritus eran seres con forma indeterminada, pero no podía verlos de esa manera. Estas chicas simplemente (bueno, los espíritus no tenían género, por lo que llamarlos así podría no ser apropiado, pero preferí pensar en ellas como mujeres, así es como lo expresé) tenían el poder de asumir la forma de animales del bosque como estaban haciendo ahora. Debido a ese poder, podrían ser reconocidas por los ojos humanos, y además intervenir en el mundo de los humanos.
Aunque solo los humanos como yo, que teníamos magia, podíamos conversar con ellas de esta manera, o incluso escuchar sus palabras.
Naturalmente, la ardilla era un espíritu como Michaela, llamada Gumillia.
—No me parece bien, tan fácilmente recurriendo a la violencia, Elluka.
—Hablando tan sin emociones como siempre, Gumillia. O tal vez debería decir que te aplaudo por tener el descaro de decir eso mientras golpeas a la gente con cosas.
—Gracias.
—Eso no fue un cumplido.
Una vez más miré a Held, que dormía tranquilamente.
—Parece que tu amo ha comenzado a cabecear nuevamente. Supongo que volveré otro día —suspiré.
Michaela extendió sus alas y se posó sobre mi hombro izquierdo.
—Creo que sería lo mejor. Puedo sentir que alguien viene de muy lejos.
—Oh, ¿un peregrino para el Árbol del Milenio?
—Hmm ~ eso me pregunto. Aunque no parecen dirigirse hacia aquí… En cualquier caso, no sería muy bueno para la hechicera de Lucifenia ser vista merodeando en un lugar como este, ¿verdad?
—Parece que has estado estudiando mucho a los humanos.
—Je je. Solo un poco. Escucho conversaciones con peregrinos y personas como el leñador Pant, y cosas así.
—¿Tienes interés en los humanos, Michaela?
—Sí. Pero Lord Held nos ha prohibido salir del bosque, así que… no mucho.
—Ah, bueno, tu amo es un imbécil.
—Ji, ji, supongo que lo es.
Michaela se rió, sonando como si cantara.
—Me iré. Hasta luego, espíritus.
Les dije adiós con la mano y caminé hacia la entrada del bosque.
Michaela y Gumillia, ¿eh? Por encima de todos los parientes de Held, tenían el poder mágico más fuerte. Si tuviera que convertir a uno en aprendiz, ¿cuál sería?
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En mi camino de regreso, encontré a una chica caminando y agarrando una canasta, tal vez yendo al bosque a recoger fruta. Esta debe ser de la que Michaela estaba hablando. Me escondí en la espesura y esperé a que ella pasara.
Qué inusual encontrar un Netsuma en Elphegort.
Pelo blanco y ojos rojos. En la mano derecha de esa chica dotada de los rasgos característicos del Clan Netsuma había un moretón, como si alguien la hubiera golpeado. No solo su mano izquierda. Mirando más de cerca había una en su pierna izquierda y en su mejilla.
Opresión. Persecución. Rápidamente sacudí mi cabeza para negar esas palabras que de repente vinieron a mi mente. Probablemente tuvo esos moretones al caerse. Por lo que pude ver de su rostro, ella era realmente una chica muy torpe, ¿no? Era imprudente de mi parte asumir de inmediato eso de ella solo porque era una Netsuma.
Ella cruzó delante de mí y desapareció más profundamente en el bosque.
—–¿Eh?
Al pasar, había dicho claramente:
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—Lo siento por estar viva.
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Ella no parecía haberse dado cuenta de mí. Ella estaba hablando sola.
Decidí no pensar en el significado de sus palabras.
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Held, supongo que es justo como tú dices. Todo lo que hago es huir.
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Dejé el matorral y comencé a caminar una vez más. Quería apurarme y regresar antes de que terminara el día. Sería una molestia ser regañada por Mariam nuevamente.

Una respuesta a “Capítulo 1 – El Sueño de la Hechicera; Escena 3”