La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, página 169-174
🍀 Michaela ~ El País de Elphegort, «Aceid, Distrito Central» ~
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Pasaron varias semanas desde que envié mi canción a Elluka. Por primera vez en mucho tiempo, fui a la posada en el distrito central donde me había alojado antes. Nos habíamos quedado sin jabón para la ropa, así que pensé que aparecería un poco mientras estaba de compras.
—He oído hablar de usted, señorita diva —dijo el anciano, viniendo a saludarme. Su cara parecía ser mucho más delgada de lo que había sido medio año antes. … Me di cuenta de que si lo señalaba, probablemente sería un obstáculo para su estado de ánimo, así que no dije nada al respecto.
—¿Clarith está bien? —La señora en el mostrador de recepción estaba tan optimista como siempre.
—Sí, ella tiende a ser bastante torpe, pero goza de buena salud. En realidad, ¡se ha vuelto muy buena horneando últimamente!
Desde que se convirtió en sirvienta en la casa de los Freezis, las habilidades culinarias de Clarith habían florecido. Antes, hubo un momento en el que el chef se había enfermado de fiebre y Clarith se había hecho cargo temporalmente de hornear aperitivos para la señorita Yukina. Era tan inesperadamente popular que a partir de ese momento Clarith fue puesta a hornear para ella. De vez en cuando también horneaba golosinas para los visitantes.
—Si tengo un momento libre, vendré con Clarith la próxima vez. Su stollen es extremadamente delicioso.
—Hoho, siempre suenas como si disfrutaras cuando hablas de Clarith. ¿Realmente te gusta, no?
La señora me escuchó hablar con una expresión tranquila, como si fuera su propia hija.
Tenía problemas para dominar las cosas con su torpeza, y a veces mostraba un lado egoísta, pero Clarith era irremplazable para mí.
Sin embargo, por esa razón, me había asustado un poco. Una vez que se resolviera todo el problema con el «Contenedor del Pecado Capital», tendría que volver a ser un espíritu. Eventualmente tendría que decir adiós. Decirle adiós a alguien tan cercan a ella. ¿Podría el corazón de Clarith soportar eso?
No, no es eso. Solo estoy usando a Clarith como excusa. Es mi corazón el que quizás no pueda soportarlo. Yo… no quiero dejar nunca a Clarith.
Una puerta más adentro se abrió con un ruido, y un niño Elphe se asomó dentro. No sabía si estaba a punto de tener dientes adultos o no, pero el hecho de que solo podía ver sus dos dientes frontales lo hacía parecer una rata.
—Oh, ¿quién es ese?
—Ah, bueno, ya que él está aquí, supongo que te lo contaré. Lo hemos estado cuidando por un tiempo. Era hijo de algunos comerciantes que conocíamos, pero como sus padres murieron a causa de la Enfermedad Gula, no tiene parientes que lo cuiden.
La Enfermedad Gula… La madre de Clarith también había muerto de esa enfermedad.
El chico vino tímidamente después de ser llamado por la señora, recordándome mucho a Clarith. Qué ojos tan tristes. ¿No podría ayudarlo de alguna manera? Si tan solo hubiera algo que pudiera hacer…
—Encantada de conocerte. Soy Michaela.
—… Encantado de conocerte.
—Oye. ¿Te gustan las canciones?
—… Sí. Mi madre me cantaba mucho.
—¿Qué canciones cantaba?
—Um, supongo que canciones como «South North Story»…*
Yo conocía esa melodía. Esa era una de las que me enseñó mi profesor de música.
—Ya veo. … Escúcha, jovencito. A medida que avanza la vida, experimentaras muchas despedidas. Y eso es… terriblemente triste. Pero en la vida, así como te despedidas, también conocerás gente nueva. Y estoy segura de que esas nuevas personas curarán tu dolor. Aun así, vendrán otros momentos en que recuerdes a tu madre y a tu padre, y querrás llorar. Cuando eso suceda, debes cantar. Canta la canción que tu madre te cantó. Porque si haces eso, siempre podrás sentir a tus padres allí en tu corazón. Podrás sentir que siempre están a tu lado.
—… Bueno.
Respiré hondo y me preparé para cantar. Antes de hacerlo, la señora me detuvo.
—Espera un momento. Si vas a cantar, hazlo en la plaza en lugar de en este pequeño lugar estrecho. Esta posada desolada no es apta para los gustos de una diva tan famosa como tú.
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Justo afuera de la posada había una gran plaza, en el corazón del distrito central. Estaba llena de cabinas y gente bulliciosa.
—Esta es la primera vez que canto afuera… Estoy un poco nerviosa. Quédate aquí a mi lado, ¿de acuerdo?
Gentilmente acaricié la cabeza del niño, y él asintió, sonriéndome un poco. Me enderecé y comencé a cantar «South North Story».
Esperaba que esa canción permaneciera en su corazón. Esperaba que ayudara a sanarlo, al menos un poco.
Antes de darme cuenta, una pequeña multitud se había reunido a mi alrededor. Todos estaban escuchando mi canción, y entre ellos había incluso algunas personas derramando lágrimas. En algún momento, terminé cantando a todas las personas de la zona.
Terminé de cantar y rápidamente les hice una reverencia. Cuando lo hice, obtuve un fuerte aplauso.
—¡Whoo! ¡Bravo!
—¡Eso fue maravilloso! ¡Lo mejor que he escuchado!
La gente estaba animando. La señora, su marido, incluso el niño, me aplaudían con una sonrisa en la cara.
—¡Gracias, señorita Michaela!
—No fue nada, no necesitas agradecerme. … ¿Bien? ¿Te sientes mejor?
—¡Sí! ¡Lo haré lo mejor que pueda! ¡Incluso si estoy solo, no cederé!
—Te aseguras y ayudas a la señora, ¿vale?
—¡Por supuesto! ¡Adiós!
Él rápidamente corrió hacia la posada. La multitud comenzó a dispersarse gradualmente.
Sí, mi despedida vendría algún día. Pero las verdades que había encontrado no desaparecerían. Si pudiéramos continuar llevando estos sentimientos con nosotros, entonces seguramente Clarith y yo podríamos seguir adelante.
Miré el reloj y vi que ya eran las tres en punto. Parece que me quedé mucho más de lo que pensaba.
Yo también debería irme.
Sucedió cuando comencé a caminar hacia la posada para buscar el jabón.
—Uh, disculpa…
Cuando me giré para mirar al poseedor de esa voz, había un chico de cabello rubio. Por la ropa que llevaba puesta, me di cuenta de que no era de Elphegort.
—Oh, ¿tienes algún negocio conmigo, lindo chico extranjero?
—Uh-uh… ¿Conoces a una chica llamada Gumillia?
*:Algo así como «Historia del Sur y Norte». Referencia a una canción que compuso mothy junto a otro compositor.

Una respuesta a “Capítulo 3, Sección 2 – Las Dificultades de los Sentimientos; Escena 2”