Capítulo 3, Sección 2 – Las Dificultades de los Sentimientos; Escena 5

La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, página 184-190

 

🍀 Michaela ~ El País de Elphegort, «Finca Freezis» ~

.

Aparentemente, otro mensajero de Lucifenia vino a Lord Keel. Esta vez no fue Allen, sino una chica con el pelo largo y rubio en una cola de caballo lateral.

Inmediatamente después de que ella se fuera para irse a su casa, Lord Keel me llamó. Cuando llegué a su habitación, Clarith, la criada principal Gerda y el mayordomo Bruno estaban parados enfrente.

—¿Qué quiere Lord Keel de nosotros?

Tanto Clarith como Gerda parecían confundidas sobre por qué habían sido convocados. Bruno solo parecía saber algo, luciendo amargado por un momento al ver mi cara.

Bruno debe haber estado presente en la reunión de Lord Keel con el mensajero justo antes. Mi llamado debe haber tenido algo que ver con eso. Pero, ¿por qué nos llamarian a Clarith y a mí junto a sirvientes superiores como Bruno y Gerda?

Cuando llamamos y entramos los cuatro, esperando dentro de la habitación estaban Lord Keel y su esposa, que sostenía a su hijo menor en sus brazos. Los dos parecían de mal humor, algo que nunca había visto en ellos normalmente.

—Ha sucedido algo extremadamente preocupante —interrumpió finalmente Lord Keel— . Bruno, explícalo por mí.

El viejo mayordomo que había trabajado para la familia Freezis mucho más que nosotras dio un paso adelante, y luego comenzó a hablar sobre las circunstancias de esa reunión.

—Hace cinco días, recibimos información de que el Rey Kyle de Marlon estaba bajo arresto domiciliario. Parece que fue atrapado por los subordinados de la emperatriz viuda que se dirigían a Elphegort después de salir corriendo del castillo. La razón de su aprehensión se confirmó en la reunión de hace un momento.

Bruno continuó mecánicamente su explicación, sin emoción en su rostro.

—Aparentemente, Su Majestad ha decidido por su cuenta descartar su compromiso con la princesa Riliane. La razón es que supuestamente ha encontrado otro amor. Saben que ella es una Elphe, pero nadie ha podido descubrir quién es concretamente.

¿El amor de Kyle era un Elphe? No podía ser…

Bruno se enfrentó a mí y dijo, con su expresión habitual, sin ningún cambios:

—Michaela, Lord Keel supone que eres el amor del rey Kyle.

—¡No puedes hablar en serio…!

Pensé que era imposible, pero luego recordé lo que Kyle me había dicho esa vez en la puerta principal. ¿No había dicho que quería abandonar su posición como rey y su país y huir conmigo? ¿Y no me había preguntado si iría con él? ¡Increíble, que realmente sacrificaría todo!

Él y yo solo habíamos estado interactuando por un tiempo muy breve. Y, sin embargo, estaba tratando de abandonar todo lo que había acumulado hasta ese momento por alguien a quien solo había conocido por poco tiempo. No lo entendí, realmente no entendí esto que los humanos llamaron amor. Más que nada, era demasiado presuntuoso pasar a la acción sin siquiera molestarse en asegurarse de cómo se sentía la otra persona.

—Ese idiota… Kyle realmente es un imbécil —murmuró Lord Keel, sosteniendo su cabeza en sus manos— . No quería creerlo, pero parece ser cierto que se ha enamorado de ti. Aunque creo que está tomando un movimiento tan tonto como este por algún deseo de rebelarse contra su madre, la Emperatriz Viuda Prim. Probablemente quería declarar sus intenciones desechando el compromiso que ella había decidido. ¡Caramba! No importa la edad que tenga, ese mocoso malcriado es solo un niño. ¿Es incapaz de considerar cómo sus acciones pueden molestar a quienes lo rodean?

Lord Keel golpeó el escritorio con ambos puños con un ruido sordo. Sorprendida por el fuerte sonido, Clarith se enderezó sobresaltada. Al consolar al niño en sus brazos, la Sra. Freezis palmeó ligeramente el hombro de Lord Keel como para tranquilizarlo.

—Incluso diciendo eso, nunca ha sido tan estúpido hasta este momento. … ¿Qué demonios pudo haber pasado?

Ciertamente, había susurrado en ese momento que quería abandonar todo. Pero pensé que había dicho sus siguientes palabras con un sonido derrotado debido a que sabía que no podía hacer eso. No tenía intención de seguir adelante con eso… al menos eso me pareció a mí.

—Michaela, parece que has invitado al caos a mi casa después de todo —dijo la Sra. Freezis, mirándome fijamente. ¿Era realmente mi culpa?

—Lo siento mucho, señora… No tenía intención de que las cosas fueran de esta manera…

—No te estoy culpando. Tal como dice Keel, también creo que el Rey Kyle es la raíz de todo esto. Realmente nos ha ido bastante bien en esta mansión. ¿Y acaso no soy una gran admiradora de tu canto?

—Muchas gracias.

Mis ojos comenzaron a brotar de felicidad y miseria. Si tan solo hubiera sabido que las cosas iban a salir de esta manera. Debería haberlo rechazado más claramente.

—Parece que el mensajero que vino antes era un subordinado de uno de los Tres Héroes, Mariam. Su punto fuerte son las actividades secretas de inteligencia, por lo que con ella como nuestra oponente debemos ser absolutamente perfectos.

Lord Keel había recuperado la compostura, aclarándose la garganta y comenzando a explicar nuestras contramedidas a partir de este momento. Primero tendría que aplicar una orden de mordaza a todos los sirvientes y a todos los nobles que habían asistido a sus banquetes. Y luego estaba lo que haríamos si ocurriera lo peor, siendo esto por Riliane.

—Es la «Hija del Mal», la Princesa Riliane; tenemos que considerar el peor de los casos.

—¿Quieres decir que ella vendrá aquí para matar a Michaela?

Lord Keel sacudió la cabeza ante la pregunta de Gerda.

—Podría resultar aún peor. Ella podría ir tan lejos como para aniquilarnos. Te contaré sobre un refugio que tengo para tal ocasión.

Ese escondite del que hablaba Lord Keel era una novedad para mí. Increíble el que tenga algo así, en un lugar donde había vivido durante tanto tiempo.

—Um, ¿qué debería…? —Preguntó Clarith a Lord Keel, levantando tímidamente la mano.

—Quédate al lado de Michaela tanto como puedas, Clarith. Eres su mejor amiga, ¿no? Si algo sucede, la protegerás.

—No te preocupes. En comparación con cómo eras antes, has madurado mucho más. No tienes que preocuparte por Yukina.

—¡Oh… está bien!

Clarith respondió a ambos de con unos ojos que mantenían su fuerte determinación.

—»Ama a los sirvientes como a tu familia». Ese es uno de los lemas de la familia Freezis. ¿Podría soportar ver a Michaela llevada a la desgracia bajo mis propias narices? ¡Todos, cuento con ustedes!

Por orden de Lord Keel, todos los presentes respondieron:

—¡Sí, señor!

—¡Todos… lo siento, y gracias…!

Decir que incluso eso tomó toda mi fuerza. Clarith se movió para abrazarme suavemente mientras comenzaba a llorar.

—Siempre me has ayudado, Michaela… Si no fuera por ti, probablemente siempre habría llevado una vida sin valor, llena de sentimientos de miseria abyecta. Ahora es mi turno de ayudarte. Nunca te dejaré. Te protegeré pase lo que pase, así que sigue sonriendo como siempre lo haces. Ver que sonríes es mi única felicidad verdadera.

No pude dejar de llorar. Me dolían los ojos. Me dolía la nariz. A su merced, lloré contra el cuerpo gentil de Clarith.

Yo también quería estar siempre con Clarith. Por eso, ni siquiera me importaba si nunca volvía a ser un espíritu. ¿A quién le importaba? Incluso si eso significaba perder mi vida eterna, quería quedarme como humana para siempre. Yo… yo…

Ya no podía contenerme. Había llegado a comprender vagamente por qué. Pero mi sentido de la razón como mujer humana se había negado a permitirme reconocerlo.

.

Y luego, una semana después, sucedió lo peor.

El engranaje que señala el final de todo comenzó a girar.

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