La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, página 222
—Lo siento por estar viva.
¿Desde cuándo esas palabras se convirtieron en mi frase favorita?
La mía ha sido una vida aburrida de decir nada más que quejas.
Pero tú me diste esperanza para vivir.
Vivir junto a ti se había convertido en todo para mí.
Antes de darme cuenta, incluso había dejado de decir esa frase.
.
Incluso si todas las personas en el mundo me desprecian y se burlan de mí, hay alguien que me necesita.
Solo con eso, soy feliz.
.
Hey, Michaela,
¿Dónde estás ahora mismo?

Una respuesta a “Capítulo 4, Sección 1 – El Otro Final de la Pérdida; Escena 1”