La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, página 223-226
♥ Clarith ~ El país de Elphegort, «La ciudad de Toragay» ~
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La ciudad de Toragay se encontraba al noreste del Lago de Atracciones. Actualmente servía como la guarnición del ejército lucifeniano. Mientras el Rey de Elphegort ocupaba la fortaleza de la Meseta Merrigod, más al norte.
El señor de Toragay, el Conde Felix, ya había sido capturado y estaba siendo transportado a Lucifenia. La persona que actualmente gobierna Toragray es el general George Ausdin, quien comanda el primer ejército de Lucifenia.
El tercer hijo de George, Daniel Ausdin, un nuevo recluta que acababa de ingresar al ejército ese año, estaba sentado frente a mí en el escritorio, con aspecto de mal humor.
—¿Nunca nos dirás la ubicación de la «Hija de Verde»?
Ante su pregunta, me negué a confesar. Daniel parecía un poco exhausto. Al principio había hablado con un tono imponente, pero ahora se había vuelto completamente informal.
—Ya nos enteramos de que la chica Elphe con la que huías de la aldea de Yatski es la «Hija de Verde» que hemos estado buscando. Ustedes dos deben haber prometido encontrarse en algún lugar, ¿verdad? Solo tienes que decirnos dónde está ese lugar. Clarith, han pasado dos meses desde que viniste aquí. ¿No quieres ir a casa ya?
—…
—Todavía callada… Dios mío, esta guerra terminaría si nos contaras todo…
La cara muy pecosa de Daniel hizo una mueca aún mayor. Tal vez estaba tratando de mantener un poco de dignidad en sus rasgos aún jóvenes.
En ese momento llamaron a la puerta.
—Perdóneme.
Entró un hombre corpulento de mediana edad. De un vistazo no parecía ser un soldado.
—Veo que está trabajando duro, señor Daniel.
—¿Corpa? ¿Qué hace un comerciante de palacio aquí?
Ante la sorpresa de Daniel, Corpa dijo en un tono tranquilo mientras ajustaba el extremo de su bigote con la punta de su dedolo siguiente:
—Esa chica Netsuma está asociada a un amigo. He venido aquí para llevarla bajo mi custodia.
—¿Qué? Eso es ridículo, ella es una prisionera del ejército. No podemos liberarla tan fácilmente…
—Ya he recibido el permiso.
Corpa sacó una especie de documento escrito de su cartera y se lo entregó a Daniel. La cara de Daniel cambió de sorpresa a desconfianza.
—… ¿Cuánto pagaste?
—Jo jo, impugnas mi reputación. Bueno, parece que hasta el palacio se ha quedado sin dinero últimamente.
—Sin embargo, no puedo entregártela. Existe la posibilidad de que tenga información muy importante sobre la «Hija de Verde»
—No hay necesidad de eso ahora.
Levanté la cabeza ante sus palabras. ¿No había necesidad? ¿Que quiso decir con eso? Corpa miró en mi dirección por un momento, antes de abrir vacilante su boca.
—El cadáver de Michaela, la «Hija de Verde» que todos ustedes han estado buscando, ha sido descubierto. Parece que la princesa había enviado a un asesino personal y le hizo buscarla.
—¡…!
No pude hablar.
Michaela… estaba muerta.
Mi amada. Mi todo.
Apreté mis dientes con fuerza.
—¿Que acabas de decir? ¿Estas seguro?
—Esta información proviene de alguien muy cercano a la princesa, así que me temo que es cierto. Clarith, tu…-! ¿¡Eh!?
Escuché la voz de pánico de Corpa. Sentí un dolor agudo y un líquido rojo saliendo de mi boca.
—¿Se mordió la lengua?
—¡Rápido, ella necesita atención médica…!
Me dolía respirar. Poco a poco sus voces se fueron alejando.
Oh, Michaela
Iré junto a ti ahora…
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Los doctores de guerra del ejército lucifeniano fueron excelentes, así que no pude morir.
Una vez que me recuperé después de recibir el tratamiento adecuado, Corpa me llevó a su mansión en el Reino de Lucifenia.

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