Capítulo 4, Sección 1 – El Otro Final de la Pérdida; Escena 4

La Hija del Mal: Wiegenlied de Verde, página 240-255

 

♥ Clarith ~ El Reino de Lucifenia, «Monasterio de la Ciudad Portuaria» ~

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Se decía que la facción Held de la religión Levin era una secta que se formó después de que Elphegort (lo que actualmente era Elphegort, mejor dicho) se separara de lo que una vez fue el Reino Mágico de Levianta.

La facción Held adoraba al dragón de la tierra Held, a diferencia de la facción Levia que trataba a los dos dioses dragón Levia-Behemo como el dios absoluto, por lo que al principio fueron severamente reprimidos como herejes. Pero cuando el número de seguidores de Levia cayó debido a la «Catástrofe de Levianta», la influencia de la secta Held se hizo más fuerte, y sus números aumentaron para estar a la par con el de la secta Levia en ese momento. Sin embargo, a medida que pasó el tiempo, los miembros de la facción de Levia habían llegado a tener un gran poder político en muchos países, por lo que la facción de Levia se convirtió en la corriente principal una vez más. Actualmente, la facción Held tenía aproximadamente un cuarto de los miembros que tenía la facción Levia.

En comparación con la secta Levia, los adornos decorativos de las iglesias de la secta Held eran extremadamente sencillos. La idolatría estaba prohibida y no había estatuas para adorar. El diseño interior de la mansión de Lord Keel era muy simple a pesar de su riqueza, probablemente porque también era un seguidor de Held.

Las mañanas eran tempranas en el monasterio. Me despertaba antes de que saliera el sol y hacía las oraciones de la mañana. Después de eso el desayuno, y la preparación de eso era uno de mis trabajos.

Yo estaba principalmente a cargo de las comidas de los niños. Había muchos niños quisquillosos, por lo que era muy difícil crear un menú que a todos les gustara. El jefe del monasterio me regañaría si mi menú fuera demasiado parcial.

Después del desayuno, las monjas cumplían sus deberes. La vida en el monasterio se basaba en la autosuficiencia, y aparte de la actividad religiosa, hacían cosas como la agricultura o la elaboración del vino. Ciertamente no podían sobrevivir simplemente rezando.

Habían pasado cuatro meses desde mi llegada, y los había pasado llevando una vida muy ocupada. Incluso podría llamarlos días de satisfacción, pero aun así sentí que había un agujero en mi corazón que no podía llenar.

Mi vida había seguido con el sacrificio de muchas mujeres y hombres también. Incluso si ofrecía oración por ellos todos los días, siempre me quedaba la duda de si realmente estaba bien para mí seguir viviendo.

Lord Keel me había dicho que quería que viviera con una sonrisa en mi rostro. Creía que seguramente esa era la opción correcta, y sabía que debía hacerlo. Pero no pude sonreír. ¿Cuándo llegaría el día en que pudiera sonreír de nuevo con todo mi corazón? ¿Cuándo pasara más tiempo? Cuando terminara la revolución? Sentí que ninguna de las dos opciones era correcta.

Nunca más volvería a la familia Freezis. Después de todo, sentía que no se me permitía ser feliz sin Michaela conmigo. Quizás sería mejor si me bautizara y me convirtiera oficialmente en monja. Podía seguir cocinando y también me interesaba hacer vino.

¿Qué diría Michaela si me viera así? Tal vez ella me sonreiría y me diría «Deberías hacer lo que quieras, Clarith», o tal vez me regañaría, diciendo: «No deberías estar haciendo esto». Pero no había forma de confirmar eso. Ella ya no estaba en este mundo.

Oh, Dios. Te lo ruego, concédeme un último milagro. Por favor, déjame ver a Michaela una vez más. Después de todo, soy una mujer débil, que no puede avanzar de nuevo sin sus palabras para guiarme.

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—¿Eres Clarith, tal vez?

Dos personas llegaron al monasterio después de que terminara el almuerzo, y justo después de que las monjas una vez más salieran a ocuparse de sus deberes.

—Sí, soy yo, pero… ¿quién eres?

—Soy la ex-hechicera de la corte lucifeniana, Elluka Clockworker. Esta es mi aprendiz, Gumillia —dijo la mujer de cabello rosado, sonriendo. Por el contrario, la chica Elphe a su lado me estaba mirando por alguna razón.

—Vinimos hoy, para desafiarte, a ti —Gumillia pasó junto a Elluka, caminando hacia mí.

—¡Espera! Eso no está bien, Gumillia. Vinimos aquí para darte esto.

Al frenar el comportamiento agresivo de Gumillia, Elluka extendió una maceta con un pequeño retoño plantado en su interior.

—¿Y eso es…?

—»Esto» es tu preciosa amiga.

—¿Eh?

La persona que me vino a la mente cuando dijo «preciosa amiga» era ella. Pero, ¿ese retoño era mi amiga? Que quiso decir con eso?

—Déjame explicartelo de principio a fin. Aunque es una historia un poco larga… ¿Podrías hacernos un té?

Elluka sonrió con picardía. Hice lo que me dijo y tomé un juego de té en la esquina de la sala.

—Bueno, primero está eso, sobre tu amiga Michaela. … En realidad, ella era un espíritu que yo había reencarnado en un ser humano usando un hechizo —me dijo Elluka alegremente después de tomar un sorbo de su té. Ante esas palabras no sentí conmoción, sino comprensión.

—… No pareces muy sorprendida

—De una forma u otra… me di cuenta de eso. Que ella no era una persona normal.

Había escuchado sobre la existencia de espíritus de mi madre cuando era pequeña. Había pensado que todo era una fantasía absurda. Pero cuando me encontré por primera vez con Michaela, pensé que si los espíritus realmente existieran, seguramente serían alguien como ella.

Y estaban las canciones que Michaela me había cantado. Su voz al cantar tenía mucha atracción sobre las personas, entendí por experiencia que tenía un poder especial oculto.

—Hrm, ¿de verdad? —Elluka me miró bruscamente a la cara. Y luego asintió como si hubiera entendido algo por ella misma—. Es débil, pero parece que tienes un poco de poder mágico. Bueno, vamos a dejar eso por ahora. Cuando estalló la guerra, fuimos al refugio que nos mencionó para encontrarnos con Michaela. Tú también conoces el pozo en el Bosque del Árbol del Milenio, ¿no?

—Sí.

—Sin embargo, llegamos demasiado tarde. Dentro del pozo estaba Michaela, que ya había sido traicionada, y el bisoño sollozante que la sostenía… el Rey Marlon.

—¿El Rey Marlon?

—Parecía que también había escuchado que Michaela estaba allí. Aunque parece que no llegó a tiempo, al igual que nosotras. Parecía querer tomar el cadáver de Michaela, pero, por supuesto, no podíamos permitir eso. Si me preguntas, él fue uno de los factores que llevaron a Michaela a su muerte.

Esa era mi opinión también. Tanto es así que me hubiera gustado golpearlo hasta la muerte si volviera a ver a ese chico bonito.

—Pidió que al menos le devolvieramos el colgante insípido que le había regalado a Michaela. Y así, el cadáver de Michaela es ahora este retoño.

—… Espera un segundo. ¿Cómo se convirtió su cadáver en un retoño? ¿Es porque ella era un espíritu?

—Bueno, explicar eso es un poco complicado. Basta decir que Michaela fue elegida como la sucesora del Árbol del Milenio… de Held.

¿La sucesora de Held? ¿Era la siguiente etapa de un espíritu ser un dios? Era incapaz de seguir la escala gradualmente creciente de la conversación.

—Sabes sobre el Árbol del Milenio, ¿verdad? Dentro de él está el dios de la tierra Held. Hace poco descubrí esto, pero aparentemente el árbol real se está acercando al final de su vida útil. Held en sí mismo no puede morir porque es un dios, pero si el Árbol del Milenio se marchita, ya no podrá permanecer en el mundo terrestre. Y entonces Held eligió a Michaela para que se le confiara el papel de vigilar la tierra después de que él se fuera, y aplicó algún truco en su cuerpo. Parece que ella se cayó ante el Árbol del Milenio después de haberse separado de nosotras, y él hizo algo en ese momento. Pensando en eso ahora, probablemente por eso hizo que Michaela aprendiera sobre los humanos. Qué sorpresa que esa viejo pueda ser capaz de algo así. … Lo siento, ¿has podido entender lo que he estado diciendo?

—Um, en su mayor parte…

—No tienes que comprender todo. Lo importante es que sepas la verdad. Puedes entenderlo después. De todos modos, primero fuimos a Keel Freezis, llevando a Michaela como un retoño. Habíamos escuchado que él había sido de gran ayuda para ella, así que fuimos a darle un saludo y nuestro agradecimiento, así como una negociación comercial propia… Oye, ¿puedo tomar una segunda taza de té?

—Ah, sí, mis disculpas.

Aparentemente lo terminó de beber todo en algún momento, ya que su taza estaba vacía. Le serví una taza fresca del bote y, después de agradecerme rápidamente, continuó con su historia.

—Keel me dijo que quería que te diera el retoño de Michaela. Este retoño es la reencarnación de Michaela, por lo que quería que conociéramos a su amiga más importante. Yo misma te debía algo de gratitud, así que lo acepté.

Elluka jugaba con algún tipo de objeto parecido a una vara en la mano mientras hablaba. Tenía una forma peculiar, pero parecía una espada.

Mi pulso se aceleró. Ese retoño ante mis ojos era Michaela. Puede que haya cambiado de apariencia, pero para mí era lo que más amaba.

—Sin embargo, no te conozco tan bien, y no sé si eres alguien con quien pueda confiar. Sin mencionar que Gumillia ha estado causando problemas al respecto.

Gumillia, que había estado callada durante toda la explicación, una vez más se inclinó hacia delante con insistencia. Michaela probablemente había sido una amiga muy preciada para ella.

—Entonces, decidí que Michaela misma decidiera a quién le confirmaría este árbol. … Gumillia, sabes cómo hacer eso, ¿verdad?

Gumillia asintió profundamente ante las palabras de Elluka.

—Bueno, entonces, hazlo.

Gumillia tomó la maceta en sus manos y comenzó a murmurar algo que sonó como un hechizo.

—Revlóver nu oid em atnas…*

Las hojas del retoño comenzaron a temblar, poco a poco. Y al momento siguiente, un deslumbrante destello de luz bloqueó mi visión. Sin pensarlo cerré los ojos.

—…-!

¿Con qué palabras podría expresar mis sentimientos al abrirlos nuevamente?

Parada delante de mí estaba la que siempre había deseado conocer más que nadie.

—¡Michaela!

Inmediatamente corrí hacia ella, pero mi cuerpo atravesó el suyo y se estrelló contra la pared opuesta.

—Ay…

Cuando miré más de cerca, vi que el cuerpo de Michaela apenas se veía. Incluso cuando extendí una mano para tocarla, pasó a través de ella.

—Jajaja, estás tan dispersa como siempre, Clarith.

—Michaela… quería verte.

—Yo también. Estoy muy feliz de volver a ver tu cara.

Michaela y yo nos miramos por un corto período. Aunque sabía que tenía muchas cosas que quería decir, cara a cara con ella, no podía recordar ninguna de las palabras.

—Um… ¿Te va bien?

Lo que finalmente salió fue una pregunta completamente sin tacto. Michaela había recibido la muerte como humana, por supuesto que no estaba bien.

—No sé si puedo decir si me está yendo bien o no en esta forma… Aunque… aunque sea una ilusión, creo que tengo que agradecer a Lord Held por poder conocerte así. Pero este hechizo no es uno que puedas usar varias veces. Estoy segura de que esta es la última vez que podremos tener una conversación como la que tenemos ahora.

—Yo… Hey, Michaela. ¿Cómo debería seguir viviendo después de esto? En un mundo sin ti, yo…

Si esta será nuestra última conversación, explícamelo. Seguramente con tus palabras podré seguir viviendo.

Pero la respuesta no llegó.

—No puedo responder eso por ti.

—¿Qué?… ¿Por qué?

—He terminado mi vida como humana. Pero tú seguirás vivirás. A partir de aquí, tendrás momentos en los que tengas problemas y momentos difíciles, y debes encontrar la respuesta por tu cuenta, sin mí. Si tuviera que darte la respuesta ahora mismo, entonces estarías aprisionada por esas palabras, incapaz de pararte sobre tus propios pies. Tú eres quien decide tu vida. Incluso si te equivocas, incluso si vas mal, hay sentido en que elijas tu propio camino.

Sonaba como algo que Michaela diría, y, a su vez, algo que no diría. Me habían dicho que después de esto ella protegería esta tierra como un dios. Tal vez sus palabras eran su revelación para mí como tal.

Reflexioné simultáneamente sobre la alegría de haber vuelto a ver a Michaela y la tristeza de que ya no era humana. Y, de alguna manera, me permitió finalmente reconocer la verdad que no había podido aceptar; que Michaela estaba muerta.

—Hey, Clarith.

Aunque no podía decir si sabía mis sentimientos en ese momento o no, Michaela me llamó.

—Hay algo que quería decirte antes de mi muerte como humana, si hubiéramos podido encontrarnos.

—…Yo también. Al final, quiero poder decírtelo una vez más.

Eran seguramente las mismas palabras.

—Clarith…

—Michaela…

Eran palabras extremadamente simples, pero también las más apropiadas para transmitir cómo nos sentíamos.

—… yo,

—… yo,

Adiós. Y gracias, Michaela.

—Te amo.

.

—… Entonces, ¿qué hacemos? ¿Quién gana?

Gumillia se enfurruñó y miró hacia otro lado a la pregunta de Elluka.

—Esto es suficiente. —Recitó algo otra vez, y Michaela desapareció. Y ella una vez más me tendió la maceta—. Te confío a Michaela. No debes dejar que se marchite.

Incluso en este punto, no podía evaluar si lo que acababa de experimentar era verdad o no. Algo que nunca podría haber considerado posible a través del sentido común acababa de ocurrir. Quizás estas mujeres eran simplemente hechiceras extremadamente buenas, y me habían engañado completamente.

—Este retoño… ¿Qué debo hacer con él?

Ante mi pregunta, Gumillia, con una expresión de disgusto que parecía reprenderme por no saber, me dijo:

—Puedes mantenerlo así, o replantarlo en el bosque. Esto es para que tú decidas. Justo como dijo Michaela, decide por ti misma.

—… Bueno.

—Con eso, nos vamos. Haz tu mejor esfuerzo para mantenerla bien.

—Gracias por el té.

Los dos recogieron su escaso equipaje y caminaron hacia la entrada. Pero Gumillia de repente se dio la vuelta, como si recordara algo, y me dijo:

—Por cierto, te lo diré. La revolución ha terminado. La princesa fue ejecutada. Michaela ha sido vengada.

 

*:»Santa me dio un revólver». Referencia (frase) de la canción propia de mothy «The Last Revolver».

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