La Hija del Mal: Praefacio de Azul, páginas 134-149
✥ Kyle Marlon ~El País de Marlon, «Castillo de Marlon/Palacio Derecho»~
El «Palacio Derecho» poseía una forma de U y servía como vestíbulo, salón y zona residencial del Castillo de Marlon.
Los forasteros generalmente nunca entraban en ningún lugar del castillo fuera del Palacio Derecho. En realidad, las audiencias y las cenas tenían lugar aquí, ya que era el único sitio donde se podían llevar a cabo esas tareas.
Comparado con la monotonía de otras áreas, el diseño interior era comparativamente lujoso. La colección de muñecas Gine de mi madre estaba expuesta en todas partes.
Muñeca Gine era el término usado para las muñecas hechas con madera de Nechuha; últimamente se han puesto de moda entre las mujeres jóvenes y mayores. Durante mucho tiempo mi madre había estado coleccionando muñecas Gine como un hobby, así que poseía bastantes.
El Palacio Derecho solía tener muchas pinturas decorando sus paredes, pero hoy en día la mayoría de ellas han sido retiradas. La única que quedaba era del rey anterior, en lo profundo del salón de audiencias. Un retrato de mi padre.
En este salón de audiencias había tres personas: Keel, su hijo Shaw, y una mujer de mediana edad con un gran paquete, que probablemente era su asistenta.
Shaw y la mujer se arrodillaron una vez me vieron llegar, pero Keel permaneció de pie, y me dijo con una expresión de decepción:
—Me has hecho esperar bastante tiempo, Kyle.
Intenté inventar la excusa de que estaba ocupado por mi trabajo, pero él no creyó nada de eso.
—Oh, ¿y estuviste tan terriblemente ocupado con tu trabajo que tuviste que ignorar mi citación durante más de una semana?
Pasé junto a él y me senté en el trono que había en el punto más alto de la sala.
—No entiendes cual es mi situación. Tengo mi propio estatus en el que pensar. No puedo hacer lo que quiera en el continente.
—Tu estatus, eh… Bueno, bien. Por fin hemos conseguido reunirnos, de todas formas. Ha pasado algún tiempo, Kyle.
Keel sonrió.
—Sí, me alegro sobre todo de que ambos parezcamos estar bien.
Keel miró a su alrededor, pero sus ojos se detuvieron en Shaw y la mujer, que aún estaban arrodillados. Después de eso, volvió a mirarme e hizo una sugerencia.
—¿Está bien si estos dos esperan afuera? Contigo, pelirrojo, si es posible. —Señaló a Arkatoir— Me gustaría hablar a solas con Kyle si es posible. En privado, como compañeros y amigos.
—… Supongo que está bien. —Llevé mi mirada hacia Shaw— Es la primera vez que visitas el Castillo de Marlon, ¿no es así, Shaw? Arkatoir, ya que está aquí de todos modos, ¿qué tal si le das un tour?
—Sí, por supuesto.
Cuando lo dijo, Keel sonrió y le dio una palmada en el hombro a la mujer.
—Puedes dejar nuestro equipaje aquí, Gerda, así que ve con ellos. Hace tiempo que no os veíais, ¿verdad? Deberías adularlo.
—¿¡Eh!?
La mujer llamada Gerda y Arkatoir se pusieron rojos por alguna razón.
—¡V-Vámonos!
Arkatoir se dirigió a toda prisa a fuera con Gerda y Shaw a la cabeza.
—… ¿Qué clase de relación tienen esos dos?
Él parecía deleitarse con mi incapacidad para comprender la situación. Keel sólo respondió, sonriendo:
—Es exactamente lo que parece.
—… No son madre e hijo, ¿verdad?
—Estás muy lejos. A decir verdad, son un romance desparejo locamente enamorado.
—Ya veo… Bueno, cada uno a lo suyo, supongo.
Keel se quitó las gafas, limpió la suciedad con un trozo de tela y se las volvió a poner. Luego, con una expresión seria, dijo:
—Bueno, entonces, vayamos al quid de la cuestión.
—¿Vamos a otra habitación?
Si teníamos que tener una discusión confidencial, entonces una habitación más pequeña sería probablemente más conveniente.
Pero Keel rechazó mi propuesta, diciendo que no era necesario.
—Esta es una conversación entre un rey y un ciudadano. Esta habitación está bien.
Él estaba prestando atención a mi estatus. Estaba agradecido por eso, pero…
—No es propio de ti ser tan concienzudo.
—… Mikina me hizo saber que tenía que tener en cuenta mis modales mientras estuviera en el castillo.
«Ah, así que así era».
Poco después terminamos hablando entre nosotros sobre nuestras circunstancias mutuas, un poco sobre política económica, como el embargo comercial a Elphegort, y después de eso sobre las circunstancias dentro de Marlon.
Había pensado que me golpearía con un aluvión de preguntas sobre los problemas con Yukina y Germaine, pero Keel apenas tocó el tema. Cuando le pregunté por qué me respondió que era porque había oído los principales detalles sobre eso de parte de Germaine y Yukina.
—… En ese caso no había razón para que nos tomáramos la molestia de reunirnos así, ¿verdad?
Cuando refunfuñé esa queja, Keel me miró con su habitual sonrisa y respondió:
—¿Qué quieres decir? Sólo quería asegurarme de que estabas bien.
Esa era una forma suave de decirlo. En otras palabras, quería asegurarse de que yo había sido liberado del demonio.
—Bueno, Keel. … ¿Cuánto sabes?
—Antes de responder, quiero que me cuentes sobre la situación actual.
—¿Qué situación?
—No te hagas el tonto. La situación de la Emperatriz Viuda Prim y Ney Phutapie.
Probablemente no sólo lo preguntaba por Germaine y Yukina, sino también por su propia investigación personal.
Sabía por experiencia que no tenía sentido tratar de ocultárselo. Decidí hablar honestamente.
—… Las dos están en el Castillo Erizo ahora mismo.
—¿En la villa de la familia real? ¿Qué están haciendo allí?
Le expliqué que mi madre había ido al Castillo Erizo para mejorar su salud y que aún no había regresado, y por eso no me había reunido con ella desde que regresé a Marlon.
—No sé nada de Ney. No tengo ninguna prueba real de que esté allí.
—Si no tienes ninguna prueba, entonces ¿por qué crees que ella está ahí?
—Se vieron soldados muertos en los alrededores. … Ah, lo siento, los soldados muertos son…
Keel me interrumpió mostrando la palma de su mano.
—Lo sé. Los monstruos que Ney puede controlar, ¿no? Me enteré de ellos por mi hija… Así que esas cosas andan por ahí deambulando por Marlon, ¿hm?
—Sólo por la región norte ahora mismo. Si los dejamos sueltos se convertirá en un problema tarde o temprano. Sabes que es por eso que he estado ocupado, ¿verdad?
—… Eso me suena más a una excusa, pero te perdonaré. Aún así, con esto…— Keel vagó un poco y dejó caer su mirada, pareciendo estar clasificando alguna información en su mente— … Así que la Emperatriz Viuda es la mente maestra después de todo, hm.
Finalmente, murmuré en voz baja:
—¿Mente maestra? ¿Mente maestra de qué?
—De toda esta cadena de eventos.
—Y yo me pregunto qué es esa cadena de eventos.
Ya sabía lo esencial. Pero aún así tenía que preguntar.
—Qué tonto tan irrazonablemente obstinado eres. En ese caso, te diré todo mi razonamiento.
Keel se inclinó ante el trono, y comenzó su discurso.
—La Emperatriz Viuda Prim quería expandir el territorio de Marlon. Por eso necesitaba debilitar el poderío del país de Elphegort y el Reino de Lucifenia, que tenía igual o mayor poder que Marlon. Así que se alió con una hechicera, hizo preparativos entre bastidores, e indujo a ambos países a llegar al colapso.
Yo era el único que escuchaba este discurso, pero Keel siguió hablando con una voz muy voluntariosa, como si fuera un político dirigiéndose a un gran número de ciudadanos.
—Tú, e incluso yo mismo, te viste envuelto en las maquinaciones de su plan. Cuando ambos países perdieron su fuerza debido a la guerra y a la revolución posterior, tú, Kyle, fuiste poseído por un demonio, y te convertiste en un esclavo de tu lujuria por el poder. Y ahora Marlon se ha convertido en el país más poderoso de Evillious. ¡La Emperatriz Viuda debe estar complacida con eso!
Había ira en el tono de Keel. Tuve un pequeño problema para entenderlo. Los que más habían ganado debido a la extensión de la influencia de Marlon y la demanda de la guerra que la acompañaba no eran otros que él mismo y los comerciantes.
¿Era por un sentido de justicia? No puede ser. Keel no era ese tipo de persona.
—¿Por qué estás tan molesto, Keel? Esto no es propio de ti.
Keel respondió, mortalmente serio y siendo lo más ruidoso que había sido en todo el día:
—¿No es obvio? ¡Es gracias a todo eso que Yukina ha sido puesta en peligro!
… De vez en cuando no podía saber si era un hombre agudo y capaz o sólo un simplón.
Parecía que se había dado cuenta de que se estaba poniendo demasiado nervioso, Keel se aclaró la garganta como para disculparse.
—… Bueno, y está el hecho de que incluso yo soy un hombre devoto, en lo que respecta a las cosas. No puedo soportar la idea de que la prosperidad del país y el éxito de mis comerciantes se deban a un contrato con un demonio.
—¿Pero no es todo lo que has dicho una mera conjetura de tu parte?
—¿Qué? ¿Sigues negando la existencia del demonio que te poseía, incluso ahora? ¿Con todos los testigos?
—Bueno, eso… lo acepto. Pero no tienes ninguna prueba segura de que todo esto fue obra de mi madre.
Sabía que era un poco exagerado. El espejo de mano que el demonio había poseído era algo que mi madre me dio. Eso era una prueba, más que nada.
Pero tal vez mi madre fue simplemente engañada por Abyss I.R.
Abyss estaba muerta ahora.
Mi madre pudo haber sabido de eso, y me estaba evitando por arrepentimiento por todos los crímenes que había cometido hasta ahora. … Existía esa posibilidad, ¿no es así?
O quizás mi madre había sido encerrada en el Castillo Erizo por Ney, habiendo perdido el control, o quizás incluso por Elluka.
Había una base para eso también. Si el objetivo de mi madre era la prosperidad de Marlon, entonces ¿realmente permitiría que los soldados muertos alborotaran en su propio país?
Sí, había una gran contradicción formada en eso. Era natural pensar entonces que Ney había convocado a los soldados muertos por su propio juicio.
Tal vez las primeras palabras de Arkatoir habían dado en el blanco. Si esos soldados muertos hubieran sido convocados para acabar con la vida de mi madre…
En cualquier caso, teníamos que darnos prisa.
—De todos modos, hasta que no pueda ver a mi madre y preguntarle la verdad directamente, no puedo creer toda tu teoría.
—¿Preguntarle directamente? ¿Planeas ir al Castillo Erizo? —Cuando respondí afirmativamente, Keel se rascó la cabeza, despeinando su pelo con los dedos— ¿No hay soldados muertos vagando por ahí? No creo que lo consigas tan fácilmente.
—He estado preparando soldados para eso. Tenemos que suprimir a los soldados muertos de todas formas.
Soldados muertos… esta sería la primera experiencia de los soldados de Marlon combatiéndolos como enemigos. Pero había algunas personas que tenían experiencia en la lucha contra ellos en la Finca Freezis. Sería de gran ayuda si pudiera obtener algún consejo por su parte.
Después de que Keel suspirara distraídamente que podía hacer lo que quisiera, se dio la vuelta.
—Ah, es cierto. Olvidé que había traído esto conmigo. —Y luego comenzó a desenvolver el paquete que Gerda había estado llevando antes— Mira, mira esto. ¿Recuerdas este cuadro, Kyle?
Lo que Keel había traído era una pintura que mostraba a una chica de pelo dorado de pie con la costa de fondo. Debajo estaba escrito el seudónimo «Karchess Crim».
Por supuesto que no lo había olvidado. Este era el único cuadro que yo había pintado que quedaba. Lo hice cuando era un niño, así que me avergonzaba lo conspicuo que era su infantilismo técnico, mirándolo ahora.
«¿Avergonzado? ¿De qué tengo que avergonzarme?»
Ya había dejado de pintar. No había ninguna razón para avergonzarme de ello.
Como no podía soportar eliminarlo, Keel me lo había comprado.
—¿Por qué trajiste ese cuadro aquí?
—Bueno, hay algo un poco interesante en él. —Keel señaló a la chica de la pintura— Quería hablarte de la niña que usaste como modelo para la de este cuadro.
«¿La niña que había usado como modelo?»
Sólo la había visto una vez. Era una chica que mi madre había llevado al castillo cuando yo tenía catorce años, diciendo que era hija de un pariente. Me dejaron como su compañero de juegos.
Era una chica muy tranquila, y no me dijo nada sobre ella. Después de quedarse en el castillo por poco tiempo, se fue sin despedirse.
Comencé este cuadro con sentimientos casuales, ya que lo había empezado como una forma de matar el tiempo. Como la chica con la que lo había modelado se había ido a mitad de camino, tuve que completarlo pintando el resto de memoria.
Pero un buen trabajo salió de ese cuadro. Aunque fue así, si no hubiera sido elogiado por la Señora Margaret, podría haberme deshecho de él antes.
De todas formas, no sabía nada de esa chica excepto por la declaración de mi madre de que era la hija de un pariente. Ni siquiera sabía su nombre.
… No, quizás había oído su nombre. Pero lo había olvidado.
—¿Qué hay con la niña que había usado como modelo?
Francamente, no tenía ni idea de la conexión que podía tener con nuestra conversación actual, y tampoco sabía por qué Keel había traído deliberadamente ese cuadro aquí.
—Bueno, tengo alguna información que me ha llegado por casualidad durante mis varias investigaciones… Podría ser bastante impactante para usted.
—Dímelo directamente.
Parece que trajo el cuadro con la intención de hablar de ello.
—Bien, entonces, Kyle, esto sucedió hace unos veintitrés años…
—Con eso te refieres a cuando tenía cuatro años.
—No, cuando tenías ocho años. ¿Por qué tratas de ocultar tu edad tan casualmente?
—Lo siento, es una mala costumbre…
—Bueno, deja ese tipo de cosas para cuando coquetees con las mujeres… Volvamos a la conversación. En ese entonces, la Emperatriz Viuda Prim dejó la vida pública por un corto periodo de tiempo. En cuanto a la razón por la que lo hizo, supongo que no hace falta decirlo…
—Sí… En ese caso, lo recuerdo. Aunque sólo lo comprendí adecuadamente mucho más tarde de que sucediera.
En ese momento, mi madre se había quedado embarazada. Por todos los derechos debería tener un hermano o hermana emparentado conmigo por sangre, pero al final había sido un mortinato.
Había oído que debido a eso mi madre se había vuelto incapaz de tener más hijos. Después de eso, mi madre concentró todos sus afectos y esperanzas en mí.
—No estuviste presente en el parto, ¿verdad? —Mientras hacía su pregunta, la sonrisa habitual de Keel se desvaneció de su cara.
—Por supuesto que no.
—Ya veo… La cosa es que escuché de parte de la partera que trabajaba en ese entonces para la familia real la historia ese hijo. Aunque ella misma está muerta ahora. Según ella, la Emperatriz Viuda Prim no tuvo realmente un mortinato en ese entonces.
Sin darme cuenta de que me levanté de mi trono grité.
—¿Estás diciendo que el niño todavía estaba vivo?
—En efecto. Pero al público se le hizo creer que el bebé estaba muerto, y ocultó su existencia. Aunque no sé por qué lo hizo.
—Espera un minuto. Así que estás diciendo…
—Sí. La chica de este cuadro es el bebé de entonces… Tu hermana pequeña.
Todo era demasiado incomprensible para mí; me mareé. Volví a caer en el trono.
—¿Por qué haría… mi Madre tal cosa…?
—Eso no lo sé. No soy un diccionario que lo sabe todo.
—… ¿Qué le pasó? ¿¡Aún está viva!?
Keel asintió.
—Sí, todavía está viva.
Me levanté una vez más. Me acerqué a Keel y le agarré el brazo izquierdo.
—¿Dónde está? Si puedo, quiero conocerla.
Keel respondió, mientras me quitaba la mano de su brazo:
—… Está en el Castillo Erizo. Lo acabas de decir tú mismo.
—¿Qué estás…?
No puede ser.
No podía aguantar más. Caí de rodillas en el lugar y dejé caer mi cabeza.
—¿Finalmente te has dado cuenta?
Podía oír a Keel hablar desde arriba de mí. Seguir hablando sin vacilar con algo así era un signo de su frialdad. Pero ahora mismo no era el momento de ofenderme por eso.
Ney Phutapie.
La hija adoptiva de Mariam.
La jefa del Equipo de Maniobras Especiales.
Una mujer cruel y desagradable,
¿¡Era mi hermana pequeña!?
Incluso después de que Keel y los demás se fueron a casa, no me había movido del salón de audiencias.
Arkatoir se había quedado a mi lado por preocupación, pero después de ordenarle que se fuera, salió de la sala, diciendo:
—Por favor, toma con calma el trabajo de hoy y descansa pronto.
Me puse en pie, y me paré ante el retrato en el fondo de mi padre muerto.
Mi padre, que había sido tímido y débil de constitución. Un hombre que había sido la marioneta de mi madre, como yo.
«Supongo que tú tampoco sabías nada de esto».
Golpeé la superficie del cuadro con el puño tan fuerte como pude.
«Fuimos unos estúpidos. ¡Tanto tú como yo…!»

Una respuesta a “Capítulo 3, Sección 1 – La Historia Interior de la Chica; Escena 2”