Master of the Heavenly Yard; Capítulo 1-Epílogo; Escena 2
Allen Avadonia siguió caminando por aquella Tierra desértica. Él era como los otros, un alma que había perdido su cuerpo. El hecho de que no era un ser físico y estuviera “caminando” era algo extraño, pero de hecho, Allen tenía que hacerlo. La gravedad que el Inframundo ejercía sobre la Tierra no le permitía volar por los aires.
Una mujer que caminaba pocos pasos detrás de él le habló.
—Oye… ¿Por qué no tomamos un descanso?
—¿Está cansada, su excelencia Némesis?
Némesis estaba sin aliento y su frente estaba llena de sudor, mientras que la cara de Allen estaba completamente limpia.
—Así es, yo soy una persona viva, a diferencia de ti. Estoy cansada y tengo hambre.
—¿En serio? Pero, desafortunadamente, encontrar comida en este desierto parece imposible. Tienes que ser paciente.
—Ah… Supongo que moriré si lo hago.
—Sabes que eso es imposible.
Némesis era ahora la única sobreviviente que quedaba en este mundo, y también era inmortal. La razón de esto era complicada, pero, en resumen, ella era una “Contratista del Pecado” ya que hizo un contrato con un demonio. Solo un contratista puede matar a un humano que ha contratado con un “Demonio del Pecado”, y no puede suicidarse. Esto fue lo que le permitió sobrevivir a la destrucción de “Castigo”.
Némesis se sentó ignorando a Allen, quien intentaba continuar, haciendo que él tuviera que parar.
—Supongo que hubiera sido más fácil morir y convertirme en un alma como tú… Quiero decir, eso es lo que pienso ahora.
—¿Qué?
—Sigo viviendo de esta manera porque he firmado un contrato con el “Demonio de la Ira”… Seth, ¿verdad? Si le dejo romper el contrato…
—Si fuera a hacer algo así, lo habría hecho hace tiempo… Él quizás tenga algunas ideas en mente.
—No, tal vez sea solo para molestarme. Estará disfrutando de mi sufrimiento, ese bastardo psicópata.
Estuvo con Seth hace un tiempo, pero él, Gumillia y Michaela no acompañaban a Allen. Aparentemente, cada uno de ellos parecía tener algo más que hacer.
—Vámonos ahora —Allen le insistió a Némesis, pero ella no intentó ponerse de pie.
—Todavía no me he tomado un descanso.
—No tenemos mucho tiempo para relajarnos. La crisis ha pasado, pero no puedo imaginar cómo estará el mundo después de esto.
—No creo que pueda empeorar.
—Bueno. Pero no creo que el mundo esté bien.
—… —Némesis suspiró profundamente tras ver los ojos de Allen poseyendo una determinada voluntad—. Allen, dijiste que el objetivo era “salvar el mundo”.
—Sí.
—Pero ese no es mi deseo. No habrás olvidado quién destruyó el mundo, ¿cierto? —La persona que lanzó el arma de destrucción “Castigo” en todo el mundo era, sin lugar a dudas, Némesis, quien estaba frente a Allen—. Claro, estaba en un estado de confusión en ese momento, pero destruir el mundo era algo que había deseado durante mucho tiempo. Y no me arrepiento de haberlo hecho.
—¿Eso es lo que piensas como “Némesis”? O como…
—…
Ella tenía varios nombres además del de “Némesis Sudou”. Inicialmente Allen estaba un poco confundido acerca de por cuál nombre debería llamarla, pero finalmente decidió usar “Némesis”.
—Bueno, está bien. Pero, Némesis, quizás estás un poco confundida.
—¿A qué te refieres?
—Mi objetivo no es restaurar el mundo a su estado original.
—¿Eh? —Némesis estaba sorprendida.
—Mis deseos y tus deseos; no creo que sean tan diferentes, estoy seguro.
—… Siento que así es.
—¿Uh?
—Te pareces un poco a Behemo.
—Si es así, entonces tú y yo somos algo cercanos.
Némesis se veía aún más incómoda cuando Allen dijo aquello tan tranquilamente. Se puso de pie y se limpió la tierra de su falda, diciendo:
—Está bien, vámonos ya.
—Sí.
—En primer lugar, nos detendremos donde antes estaba el Bosque del Árbol Milenario… El “Evils Theater”, y luego…
—Iremos a las ruinas donde se encuentra Lucifenia —dijo Allen completando su frase.
—A un conmovedor reencuentro con tu hermana mayor.
—Sí, así es.
—Bueno, está bien. También quería hablar un poco con ella. Para mí, para “Némesis”… Ella fue quien salvó mi vida.
—¿Te diste cuenta?
—Lo adiviné porque viniste a mi mundo espiritual con ese estilo.
—Sí, Postman… Su verdadero nombre era Lilith Baldured, quien sin duda alguna fue la reencarnación de mi hermana, Riliane.
Némesis, cuando lo escuchó, se llevó la mano a la mejilla como si estuviera pensando.
—… Ya veo. No parece que vayas a reencontrarte con Riliane solo por deseos personales.
—Es un poco difícil de explicar. De todos modos, apurémonos.
Allen volvió a caminar. Después de un breve momento, Némesis lo siguió. Mientras caminaba, casualmente puso su mano en la funda de su cadera. Esta contenía el revólver que ella siempre había usado. Curiosamente, cuando el cuerpo de Némesis explotó, se regeneró y las cosas que llevaba puestas parecían estar de vuelta en su lugar. Su cuerpo también parecía mucho más joven que antes de que se regenerara. El brillo de su piel era similar a la de un adolescente.
«Esto es bastante bueno, pero no creo que sea un servicio de Seth»
Una larga historia de mil años. ¿Habrá dejado la humanidad algo en este viaje histórico? Ni Allen, ni Némesis, ni ninguna de las almas errantes en la Tierra tenían la respuesta a esto. Todavía…
No. Eso no era así. Y por eso, Allen susurró suavemente en su corazón:
«Iré a verte.»

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