Master of the Heavenly Yard; Capítulo 2-La Caza de los Pecados Capitales; Escena 3
Era de noche y no había luces artificiales en las cuales confiar en ningún lugar del desierto. Aún así, la visibilidad no era tan mala gracias a que ningún edificio bloqueaba la luz de la Luna. Como fue el caso de Allen cuando fue allí por primera vez, Némesis también parecía asombrada por la escena frente a ella.
—¿Qué es esto? El Bosque del Árbol Milenario fue destruido por el colapso del mundo… No, antes de eso debió haber quedado calcinado, sin embargo…
Los árboles estaban cubiertos de abundante maleza, como si no hubiera sido destruido. Definitivamente era extraño, dado que todo el paisaje hasta ese lugar era desértico.
—No hay nada que preguntarse, Némesis. En resumen, esto que tienes aquí tiene la misma esencia que la del hospital en el que estabas antes.
Después de escuchar la explicación de Allen, Némesis parecía haber llegado a entender el punto:
—Es como el delirio del hospital especial en Moscú creado por Levia Barisol… Ya veo. Los pensamientos se encarnan en el Inframundo. En otras palabras, esto es también una visión creada por el alma…
—Lo comprendiste rápidamente. Como esperaba de la primera “Amo del Jardín Infernal”.
—Hey, ¿cómo es que sabes ese tipo cosas?
Allen le señaló la Luna en el cielo:
—Aprendí todo de este mundo cuando estuve allí, en la “BLACKBOX”. Por eso entiendo la mayoría de las cosas.
—¿Aprendiste “todo” pero solo entiendes la “mayoría” de cosas?
—No soy tan inteligente como tú. Y hay algunas cosas que no podía aprender en esa caja negra.
—¿Por ejemplo?
—Los dioses llaman a este mundo “Tercer Período”. La caja negra dice lo que pasó en él, pero… sobre el mundo anterior a este, el “Segundo Período”, donde vivieron los dioses, hay poca información disponible.
—Esa “BLACKBOX” fue hecha por Sickle. Supongo que habrá omitido esa información intencionalmente. Bueno, hablando de ella, supongo que hubiera hecho lo mismo.
—¿Hmm? —Allen la miró algo extrañado—. ¿Sickle es una mujer?
—Al menos en mi percepción.
—¿En serio? Pensé que era un hombre. De todos modos, estarás más familiarizada con el “Segundo Período” que yo.
—Entonces por eso decidiste llevarme en tu viaje.
—Sí, a veces puedes confiar mucho en las conexiones que estableces a lo largo de los años. En esta Tierra, están las almas que vivieron en el pasado. Naturalmente, muchas de ellas no me conocen. —Allen miró el bosque que tenía frente a él—. Por ejemplo, los espíritus que viven aquí. Durante mi vida ni siquiera podía notar su existencia. Pero… ese no es tu caso.
—Los espíritus, ¿siguen viviendo en este bosque? —preguntó Némesis.
—Sí, este bosque es el producto de su imaginación.
Némesis acercó su mano al tronco del árbol que estaba a su lado. Además de verlo, pudo tocarlo. Era una sensación única y áspera. Sin duda estaba “existiendo” allí, pero eso le había transmitido una sensación misteriosa que parecía inestable en alguna parte. Se dio cuenta de que algo se movía en el borde de su vista y se giró hacia allí. Un zorro los miró fijamente, pero en el momento en el que Némesis lo vio, el zorro se ocultó rápidamente detrás de un árbol.
«Phaser…»
Némesis recordó el nombre del zorro. No había duda de que era uno de los espíritus que vivía en este bosque, ¿o acaso estaría solo?
De todas formas, debería tener una personalidad amigable, y por ello Némesis pensó en la razón por la que no había tratado de acercarse.
«Quien destruyó el bosque… fui yo»
—¿Michaela está aquí? —le preguntó a Allen.
—Si hubiera tenido esa intención, estaría con nosotros —dijo Allen mientras negaba con la cabeza.
—Tienes razón. Entonces, ahora, en este bosque está…
—No está Michaela, sino un sustituto —dijo Allen interrumpiendo a Némesis.
Al momento siguiente, alguien más se escuchó desde arriba:
—¿No es un poco descortés tratarme como un “sustituto”? ¡Allen!
Un pájaro azul voló sobre ellos. Esa nueva voz provenía del pájaro.
—Esa voz y forma de hablar… ¡¿Profesor Held?! —Némesis abrió los ojos.
—Que me llames “profesor” significa que tus recuerdos han regresado.
—Sí, gracias a él… ¿Y esa apariencia?
—Hay varias razones. Originalmente, me era imposible encarnar en la Tierra debido a las restricciones, y el resultado de luchar para evadir esa red de reglas es la apariencia de este pájaro azul. —Held divisó una de las ramas del árbol y aterrizó allí—. Bueno, ¿cómo debería llamarte?
—Némesis está bien.
—Bueno. Entonces, dictadora Némesis, has hecho algo ridículo. Disparaste el arma de destrucción “Castigo” en todo el mundo, terminando con todo por ira.
Némesis ni siquiera temía las dignas palabras de Held.
—No voy a disculparme por ello. Como sabes, ese era mi propósito desde el principio, y tú y Hazuki parecían estar trabajando muy duro para evitarlo, pero fue inútil.
—Querías “destrucción” en lugar de “administración”… ¿Tu corazón ya estaba siendo afectado por la “Malicia”?
—¿Qué pasa si fue así? Si quieres matarme, puedes hacerlo.
—No voy a cuestionarte más. Algo así no haría que el mundo volviese. Entonces son Seth, tú y esa chica, Irina. A medida que seguía observando las malezas que se volvieron “HERs”, comencé a confundirme.
—¿Qué quieres decir?
—… ¿Qué es exactamente el “Mal”?
Némesis guardó silencio ante la pregunta abstracta durante un momento. Allen estaba a su lado, escuchando en silencio la conversación de ambos. No era tan listo como para hablar en un diálogo de “dioses”.
—El mal es… —Némesis abrió lentamente su boca—. Los que no siguen las “reglas” establecidas. Son quienes interrumpen el orden, ¿no es así?
—Entonces, ¿qué ocurre con Gallerian y Riliane? Ellos eran más bien las personas que hacían las “reglas”.
—Hay muchas “reglas”. Las reglas del país, las reglas de los tribunales, las reglas de los individuos o… las reglas de Dios. A veces entran en conflicto entre sí. En ese caso, las reglas del ganador se consideran la respuesta correcta.
—Entonces, ¿quieres decir que no eres “malvada”?
—Así es. Soy la ganadora.
—¿Es eso realmente cierto? Estoy seguro de que eres la única sobreviviente en el mundo. Pero los muertos pueden matar a los vivos. —Held miró hacia el cielo nocturno—. Si quieres ser una verdadera “ganadora”, debes lidiar con “eso”.
En ese momento, Némesis finalmente se dio cuenta. Más allá de la mirada de Held, estaba la presencia de un objeto inusual iluminado por la luz de la Luna, flotando en el cielo distante.
—Tal cosa es… ¡¿Por qué eso está aquí?!
Era una enorme “Caja Negra”. Los ojos de Némesis no le fallaban, definitivamente era una reliquia del Segundo Período, una “BLACKBOX”.
—¿Es una fantasía creada por alguien?
—Eso no es posible. ¿Quién podría imaginar algo que no debió existir en el Tercer Período? —Némesis escuchó aquellas palabras y miró la cara de Allen.
—No, no lo estoy haciendo yo. —Allen negó sacudiendo su cabeza.
—Además, creo que esa “BLACKBOX” tiene una forma ligeramente diferente.
Hasta donde sabía Némesis, había varios tipos de “BLACKBOX”. La que estaba flotando allí en ese momento…
«No es del tipo E o del tipo L, que yo misma había desarrollado. La más parecida a esa es… ¡Una del tipo S!»
La segunda unidad creada por el físico Seth Twiright. Esa era la “tipo S”.
«Pero la tipo S no había sido instalada en la nave espacial “Climb One” en la que llegamos. Si debe estar en este mundo es…»
Entonces Némesis recordó un evento del pasado. El duelo entre magos en la Meseta de Merrigod… La hechicera del gato rojo dijo algo al respecto allí.
«Ella dijo que el dispositivo instalado en su corazón era una “BLACKBOX tipo S”. Se trataba de una “BLACKBOX” hecha por Seth en este mundo…»
Si esa “BLACKBOX” no era una visión, sino algo real, podría ser que Seth la hubiera hecho.
«Al menos cuando estaba conmigo… con Némesis… no había señales de que estuviera haciendo algo así. Antes de eso estaba en el Inframundo… Pero no creo que Gumillia se lo permitiera.»
La forma más rápida de saberlo era preguntándole a Seth, pero no podían hacerlo a menos que estuviese ahí.
—Por el momento acerquémonos a eso.
—Eso estaría bien. —Allen estaba de acuerdo con la propuesta de Némesis.
—Pospondremos el “Evils Theater” por ahora…
—No parece que será así. —Allen señaló más arriba de la “Caja Negra”.
Si hubiese sido mediodía, se vería un poco mejor, pero había algo más flotando allí. Némesis entrecerró los ojos y trató de identificarlo. Y cuando supo la respuesta, se sorprendió de nuevo:
—Ya, no lo entiendo, ¿por qué el teatro está flotando sobre la “BLACKBOX”?.
—Después de todo, es algo extraño hasta para tus ojos, ¿verdad?
—Es lo mismo que ocurre con la “BLACKBOX”, pero, al menos tratándose del poder científico del Tercer Período, no debería haber una construcción de tal masa en el cielo. Incluso si es una ilusión, no hay necesidad de molestarse en imaginarla flotando en el aire, el teatro no es un juguete para niños.
—… Eso puede ser inesperadamente correcto.
—¿Mmm?
—Ese teatro puede ser una fantasía creada por un niño o por alguien similarmente infantil. Bueno, de todos modos, vamos a verlo primero.
—Con que así puede ser. —Némesis se acercó al pájaro azul, que comenzó a aburrirse en la rama del árbol—. Lamento irme tan pronto.
—Hmm, ¿no vas a saludar a tus otros amigos?
—Ya no son la tripulación de la “Climb One”. Solo son espíritus que perdieron la memoria y viven en este mundo.
—Así es, pero hay excepciones. Hay quienes han recuperado sus recuerdos originales.
Némesis no se atrevió a preguntar quienes eran las “excepciones”. Casi logró imaginarse quiénes eran, y sabía que ninguno de ellos estaba en aquel bosque en ese momento. Había otra cosa que tenía que preguntarle.
—Una última cosa, Profesor Held, ¿por qué te convertiste en “Held, el Dios de la Tierra”?
—¿A qué te refieres?
—A por qué usted se opuso a la gestión del Nuevo Mundo. Lo que nos llevó a discutir entre nosotros una vez…
—No entiendo, ¿te refieres al por qué nos opusimos a eso?
—Sí.
—Era la intención de la “Diosa de la Luna”. Yo… No, ninguno de nosotros podía oponerse a ella… Vamos, váyanse. —Finalmente, Held cerró la boca por completo. No importa lo que dijera Némesis, parecía ser sólo un pájaro.
—… Adiós, Profesor Held.
—…
Némesis no tuvo más remedio que despedirse de Held y proceder a irse con Allen.

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