Master of the Heavenly Yard; Capítulo 3–El Viaje de la Princesa; Escena 3
Riliane no tuvo más remedio que mirar a los invitados dormidos frente a ella.
—Esto es algo…
Al momento, comenzó a sacudir violentamente los hombros de Chartette, quien estaba cerca.
—Hey, Chartette, levántate… ¡Levántate ahora mismo! ¡Levántate…!
Pero no había respuesta. Al menos todos en el Salón de los Espejos parecían estar en el mismo estado. Riliane salió de la habitación y miró el pasillo.
—¿Hay alguien consciente?
En un corto paseo por el pasillo, vio a dos figuras conocidas.
—¡Padre! ¡Madre!
En ese momento ella corrió a su lado. Riliane notó los pasos de varias personas desde atrás y se dio la vuelta. Por desgracia, su apariencia no era la que ella esperaba.
Eran soldados vestidos con uniformes militares apuntando con rifles modernos hacia Riliane.
—No parece que fuesen alguna vez de este palacio. Así que no puedo permitirme que asistan al banquete… Soldados de Tasan-Elphegort.
Los soldados parecían algo sorprendidos por las palabras de Riliane. Quizás pensaron que una princesa que vivió hace 500 años nunca debió conocer ese nombre. Un hombre alto salió desde atrás de los soldados, quienes se miraban en confusión. Como un oficial, su uniforme militar no era el de Tasan.
—Parece que la princesa Riliane sabe demasiado.
—Sí, así parece. ¿Puedo decir tu nombre también?… General Tony Ausdin.
—¡Esto es sorprendente! Me conoces.
Riliane y él lo sabían. Sin embargo, Tony parecía no darse cuenta del hecho de que a ella le gustaba esconder su rostro en aquel entonces. Pero no era necesario explicar que Riliane era “Postman”.
—Es un extraño espectáculo el que tú y Tasan estén trabajando juntos.
—Sí, la guerra civil que terminó matándome fue causada por el Partido Tasan moviéndose detrás de escena… Bueno, eso fue una cosa, pero esta es otra. Ahora estoy trabajando con ellos por su causa, amistad y venganza personal.
—… ¿Es obra tuya lo que hizo que todos se durmieran?
—Eso es algo cierto, como también no lo es. Entonces le pregunto a usted, la princesa Riliane, quien es muy sabia, ¿conoce los “Asesinatos en Serie de Toragay”?
—… Lo he escuchado. En una ciudad de Elphegort muchas personas murieron para poder dormir…
—Es un incidente que ocurrió unos cien años después de su muerte. El culpable está entre nuestros compañeros. Bueno, ya sabes, todos estamos muertos. Así que no volverás a morir con ese “Gift”… Pero existe la posibilidad de no poder permanecer despierto tal cómo está usted.
—¡¿Cuál es el propósito?! —gritó Riliane, aunque Tony no pareció inmutarse por esto.
—En cuanto a ellos, simplemente están dormidos porque estaban en el camino. El propósito de nuestro equipo de vanguardia es capturarla y mantenerla aquí.
—Conque “equipo de vanguardia”… Eso significa que alguien vendrá después de esto.
—Eso es correcto. Y ese momento será el fin para ti.
Ella no lo entendió del todo, pero comprendió que Tony y el ejército de Tasan eran los enemigos de Riliane.
—¡No voy a ir con ustedes!
Tan pronto como Riliane lo dijo, ella corrió de regreso. Sin embargo, inmediatamente después de eso, un dolor intenso recorrió su espalda:
—¡Duele!
Al parecer los soldados dispararon contra Riliane.
—No te resistas, princesa. Como dije, no podemos morir… pero incluso las almas sienten dolor.
—Nggg…
—Si se queda tranquila no seremos nada rudos. Quédese quieta y espere su último momento…
En ese momento, Riliane y Tony notaron que se acercaba alguien más a un veloz paso. No era un humano, era el sonido de unos cascos de caballo. Este se escuchaba por detrás de Tony.
—¡¿Una nueva ayuda?! ¡Disparen!
Siguiendo las instrucciones del general, los soldados se volvieron y trataron de sostener sus armas. Pero más rápido que ellos, un caballo blanco golpeó a uno de los soldados.
—¡Woahh!
Tony y el resto de los soldados dieron un paso atrás y miraron de soslayo al soldado aventado a un lado. Una monja con estaba sentada a horcajadas sobre un caballo blanco. Tal mujer tenía el pelo tan blanco como el del propio caballo. Al mirarla a la cara, la expresión de Tony cambió.
—T-Tú eres…
La monja tiró de las riendas sin falta. El blanco caballo comenzó a correr de nuevo y pasó de largo, acercándose a Riliane.
—¡Rin!
Señalada por el grito de la monja, Riliane saltó vigorosamente alrededor de las caderas del caballo blanco.
—¡Vamos, escapemos!
El caballo blanco no se detuvo y corrió por el pasillo.
—¡Hey! ¡Que no escapen!
Finalmente, Tony recuperó el control y le ordenó a sus soldados al mismo tiempo que comenzó a correr.
Los soldados dispararon, pero aunque fuese un alma, no era tan fácil para la bala alcanzar a un objetivo en movimiento con tal velocidad. La pistola ilusoria nunca se quedaría sin municiones, sin embargo, en esta situación, el objetivo desaparecía en la distancia. Así, forzados por la situación, los soldados dejaron de disparar y comenzaron a perseguir al caballo, siguiendo a Tony.
—¿Eeh?
Tony cayó repentinamente; los soldados hicieron lo mismo. Intentaron levantarse de inmediato, pero antes de eso volvieron a resbalar y cayeron de nuevo.
—¡¿Qué?!
Notaron el cambio que estaba teniendo el lugar donde se posaban sus pies. Todo el piso a su alrededor estaba brillante y helado.
—¡Mierda! ¡Resbala demasiado! ¡No puedo caminar bien!
Mientras tanto, el caballo blanco desapareció de la vista de Tony.

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