Capítulo 5-BLACKBOX; Escena 4

Master of the heavenly Yard; Capítulo 5-BLACKBOX; Escena 4

 

De repente, el monstruo que había aparecido comenzó a derribar los refuerzos de Tasan. Yukina, que estaba en el cuartel general con Arth, miraba el espectáculo que se desarrollaba en la distancia con una mirada sombría.

—Kyle…

—¿Ese monstruo es realmente el joven Marlon? Señorita Yukina —dijo Arth.

—Sí, probablemente… Él una vez fue poseído por el “Demonio de la Soberbia”. Creo que usó sus recuerdos de esos momentos y se transformó en aquella forma… O eso creo.

—¿Un demonio? Ciertamente, ese poder que cree poseer… Podría ser un aliado confiable para nosotros…

—…

—¿Estás preocupada por él?

—Sí, quizás, podría ser malo para su corazón…

—No sé mucho sobre Kyle, pero… —Arth puso sus manos sobre la cabeza de Yukina, quien estaba ansiosa— incluso si está poseído por algún ser malvado, no caerá en la “maldad” mientras tenga un corazón fuerte.

—Entonces, ¿es así?

—Este… es un cuento de hadas. Un príncipe de un país murió en un accidente de carruaje. El alma del príncipe vagó en el bosque y… allí se encontró con un espíritu en forma de un pájaro negro Rollam.

—Los espíritus del bosque aparecen frente a las personas en forma de diferentes animales… Es lo que cuenta la tradición de la secta Held de la religión Levin.

—Así es, y este era un espíritu oscuro y travieso, que le dijo al alma del príncipe “Te reviviré”. Y en realidad se lo concedió… Pero el cuerpo era un muñeco de barro con forma humana. El príncipe regresó a su país, pero debió seguir escondiéndose ya que su cuerpo ahora era de barro.

—Una persona de barro… ¿Nadie hubiera podido notar eso? —preguntó Yukina, con una mirada interesada. Desde antes, le encantaban ese tipo de historias.

—El cuerpo de barro hecho por el espíritu era muy elaborado. Nadie sabría la verdad sin tocar su piel. Creció y se convirtió en rey. E hizo a la mujer que amaba su reina… Como era de esperar, no podía seguir escondiendo su cuerpo de lodo de su esposa. Y…

—Arth —Anne interrumpió a Arth, quien trató de seguir hablando—, después habrá tiempo para viejas historias. Ahora tenemos que concentrarnos en la batalla frente a nosotros.

—Oh, ah… Sí. —Arth, presionado por su esposa, dejó de hablar y mostró un gesto de disculpa a Yukina sin decir nada.

Pero Yukina filtró las palabras de Anne sin que se diera cuenta y sin perder ni una sola.

 

«La reina Anne acaba de decir, “viejas historias”… Tal vez era la historia del rey…»

 

En ese momento, se escuchó el sonido de una trompeta desde el campamento enemigo.

—¡Miren! ¡El enemigo se retira! —gritó Arth felizmente.

—Parecen tener miedo de nuestro ejército y de ese monstruo, Kyle.

—Así es, pero… —Anne miró hacia el cielo del norte—. Esa caja negra todavía está flotando allí. No, incluso parece que se está moviendo poco a poco hacia nosotros.

—Después de todo, ¿era ese el secreto del enemigo? Sin embargo, estando en un lugar elevado, puede ser de mucha ayuda…

—¡Disparen!

La orden de una mujer se escuchó desde atrás y un estruendo inmediatamente hizo eco.

Cuando Arth miró atrás, vio los cañones en el techo del palacio. Al mando de ese escuadrón de artillería estaba la hija del general Mouchet. Pero desafortunadamente, no parecían alcanzar a darle a la caja.

La caja se acercaba lentamente al campamento del ejército de Lucifenia, sin ningún rasguño.

Kyle, quien regresó después de hacer huir los refuerzos de Tasan, miró la caja negra sobre su cabeza.

—Después de eso… esto. —Sus alas revoloteaban y se acercaron a la caja—. ¡¿Eso… no es una ilusión?!

La caja carecía de armas y espadas, tanto de los aliados como de los enemigos, así como de la “fluctuante” artillería autopropulsada que se veía en el Palacio Real. Era solo una entidad constituida por una masa sólida que se movía por el aire.

Kyle pensó en qué sería más conveniente. No podía destruir por completo las ilusiones ni a las almas, pero ese no era el caso con las sustancias reales. Sabía de antemano que incluso las espadas hechas por la imaginación podían cortar el suelo existente. Si eso era así, debería ser posible romper aquella caja con sus garras.

—¡Ahhh! —soltó un rugido y comenzó a golpear a la caja con todas sus fuerzas.

 

«¡¿Lo logré?!»

 

Ciertamente había una respuesta. Pero las garras del monstruo solo lograron arañar la superficie de la caja.

—Mierda… Entonces la golpearé una y otra vez hasta que se rompa.

Kyle volvió a levantar su mano.

 

Lu li la, lu li la

 

Notó un sonido extraño salir de la caja, y la tapa de ésta, en su parte superior, comenzó a abrirse lentamente.

 

«¿Qué? El espacio se está distorsionado…»

 

Todo fue lento hasta que sintió algo extraño. Kyle no tuvo tiempo para resistirse. En un instante, fue tragado por la caja.

 

 

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La furia de la “BLACKBOX” no terminaba ahí. Una vez que la caja se abrió, no volvió a cerrarse, y comenzó a absorber a la Fuerza Aliada Espontanea de Lucifenia.

—¡Ahhh! ¿Qué? ¡¿Qué sucede?!

—Esa caja… Nos está absorbiendo…

—¡A-Ayuda!

Los gritos seguían uno tras otro. No había alma que pudiera oponerse contra ese poder, ninguna.

Allen y los demás perforaron el suelo con sus armas y se mantuvieron firmes con ellas. Pero era poco probable que durasen mucho así.

—Ughh… Más y más soldados están siendo atraídos hacia esa caja…

Según la voluntad del alma, los débiles estaban siendo tragados. Las únicas almas que quedaban en la cercanía eran Allen y Germaine, así como Leonhart, Mariam y Chartette.

—¡Ahhh!

La mano de Chartette se empezaba a separar del mango de su espada.

—¡Chartette!

Germaine trató desesperadamente de agarrarla del brazo, pero no la alcanzó a tiempo. Chartette voló en el aire y fue absorbida por la “BLACKBOX”.

 

«¡Mierda! De alguna manera, ¡tengo que hacer algo…!»

 

Allen trabajó duro pensando, pero no pudo encontrar una solución.

—… Maravilloso, impresionante, ¡ja, ja, ja!

Tony y los soldados de Tasan habían comenzado a retirarse, pero lograron presenciar el poder de la “BLACKBOX” que se detuvo involuntariamente.

—¡Este es exactamente el poder de los “Dioses”! ¡Nadie puede detener eso más que uno! —Tony se mostró intoxicado por el poder de la “BLACKBOX”—. ¡Vamos, vórtice negro! Trágate a todos los enemigos como debe ser… ¿Hmm?

Por primera vez, él y sus soldados notaron su situación. La distorsión del espacio-tiempo causada por la caja, a la que Tony había llamado “vórtice negro”, se extendió en un abrir y cerrar de ojos llegando donde estaba Tony. El poder de succión de la caja superó la gravedad del inframundo. Tony, quien perdió su libertad y comenzó a volar por el cielo independientemente a su voluntad, gritó sin quererlo:

—¡Gammon nos engañó! ¡Mierda!

La creación de los “Dioses”, la “BLACKBOX”, era igual para todos. Se tragaba todas las almas y las purificaba a todas por igual.

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