Capítulo 6-Not Eve; Escena 3

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 6-Not Eve; Escena 3

 

Gumillia solo le dijo a Allen que estaba buscando a los Contratistas de los Pecados Capitales que habían escapado del Inframundo, omitiendo la “reunión de los tres mundos” y sus detalles. Eso fue parte del acuerdo con Sickle.

 

«No me importa.»

 

Gumillia, quién caminaba por el inframundo con las dos mujeres, lo recordó de nuevo.

 

«Sickle se las arregló para que todas sus ideas sonaran bien en la reunión… pero la verdad es que todas eran contradictorias.»

 

Deseaba eliminar la influencia del “Segundo Período”, pero entonces ella, Michaela y Sickle, ¿estaban incluidos en esta influencia? Después de todo, no le importaba que Sickle hiciera lo que quisiese.

 

«Él valora las “reglas” más que cualquier otra cosa, Michaela lo dijo.»

 

Pero entonces, ¿por qué estaba tratando de confiarle el mundo a Allen, quien estaba fuera de esas reglas?

 

«No, ¿era acaso porque estaba fuera de las reglas? Estaría al margen de ellas colocando a un “Irregular” en la gestión…»

 

Riliane, de nuevo, volvió a generar alboroto.

—¡Déjame ir de inmediato! ¡Estúpidos poderes!

Ya estaban en medio del Inframundo, por lo que no tuvo que retenerla por más tiempo. Cuando Gumillia la soltó, Riliane se cayó de cara contra el suelo.

—¡Podrías haberme dejado bajar con más suavidad!

—Solo te estás quejando, como siempre.

—¿Tú eres alguna conocida mía? ¡Quítate esa máscara y muéstrame tu cara!

—Me tengo que negar. Después de todo, no puedes distinguirme solo por mi cara.

Debajo de esa máscara, su cara real era diferente a la que Riliane conocía. Entre los miembros de la tripulación de la nave espacial “Climb One”, había una investigadora llamada Gumillia. Ella ahora tenía de vuelta su rostro original.

—Solo te daré mi nombre. Soy Gumillia. Una vez fui la discípula de la hechicera Elluka.

—… Ah, lo recuerdo. Ciertamente conocí a tal persona. Pero no hablamos mucho.

—Vamos. Los otros están esperándonos. —Gumillia continuó su camino, tirando a Riliane del brazo.

“La Puerta del Juicio”. Las almas de los muertos viajaban por allí hacia el Paraíso o el Infierno. Ante aquella puerta se lograba ver a tres personas de pie. Todavía estaban algo lejos, así que Riliane no podía distinguir sus características.

—¿Quiénes son ellos? —preguntó Riliane.

—Son los “Contratistas de los Pecados Capitales”. Pero para ser más precisos, son solo aquellos que tienen la mejor “compatibilidad” con los “Demonios del Pecado”.

—¿Qué quieres decir?

—De esas tres personas, dos no hicieron un contrato con los demonios. Es por eso que llamarlos “Contratistas de los Pecados Capitales” es inherentemente incorrecto.

—Si no son contratistas, ¿acaso habría necesidad de encerrarlos en este lugar?

—Siguen siendo pecadores con una profunda conexión con los demonios. Como tú y Prim.

—…

Las personas frente a la puerta las habían notado. Una mujer que llevaba un kimono rojo se apresuró a ellas. Cuando confirmó su rostro, Riliane le gritó:

—¡Eh! T-Tú eres… ¡Sudou Kayo!

La mujer cuyo nombre era Kayo, se volvió extrañada hacia Riliane.

—Ahh… ¿Me conoce, señorita extranjera?

—Ehh, ¿pero qué dices…? Oh, ya sé. No me veía de esta manera.

Riliane usó su imaginación para cambiarse de ropa instantáneamente. De su vestido de princesa a un kimono de chica de pueblo, y su forma de hablar cambió en consecuencia.

—Qué tal así. Si me ves con este atuendo, supongo que lo recordarás, ¿verdad?

—¡Sí! Eres la pequeña Miroku Rin, ¡¿verdad?!

—Finalmente lo recuerdas… Aunque tu aspecto no ha cambiado mucho.

—Ha pasado un tiempo, ¿has estado bien?

—¡¿Que cómo he estado?! ¡¿Cómo puedes decir algo así?! ¡Tú me asesinaste!

—Sí, así fue… Lo siento mucho. —Diciendo eso, Kayo se inclinó profundamente ante ella.

—…

Se había disculpado tanto que ya Riliane no podía culparla. En lugar de vacilar con Riliane, Gumillia habló con Kayo:

—¿Ya has regresado a tu condición normal?

—Sí, señorita “Amo del Jardín Infernal”. El aire de la Tierra no parecía hacerme bien, y estaba un poco confundida… Pero ahora estoy completamente tranquila.

—Bueno, eso está muy bien. ¿Los otros dos se han mantenido tranquilos?

—Sí. Hace un momento estaba un poco apenada porque el duque me trataba de hablar constantemente.

—Venomania no es diferente de cómo era antes, intentando coquetear incluso con sus propios descendientes.

Los otros dos delante de la puerta caminaban lentamente hacia ellas. Riliane volvió a mirar severamente.

—No es acaso, ¡¿Kyle?!

Se parecía, pero era otra persona. Era el director de la oficina de la Estrella Oscura, Gallerian Marlon.

—¿Qué? No puedo reconocer a la mayoría de ustedes —dijo Gallerian, quien se acercó y miró a Riliane de manera algo extrañada—. Hey, tú, ¿te he conocido en alguna parte? Me pareces familiar…

—… Fuu.

Después de suspirar, Riliane volvió a cambiarse de ropa. Ahora, llevaba un abrigo rojo y un sombrero.

—¡Tú!… ¡¿Eras “Postman”?!

—Así es. Ha pasado un tiempo, Gallerian.

—¿Eras… una chica? ¿Y podías hablar?

—Pude hablar, después de que murieses.

—¿Dónde está Ma ahora?

—No lo sé.

El otro hombre, el duque Venomania, vio por primera vez a Riliane, y luego sonrió cuando vio a Prim, quien era sujetada por Gumillia sin poder moverse.

—Esta vez ambas son mujeres. No quiero ningún otro hombre, así que cualquier mujer es muy bienvenida.

Riliane no lo conocía, pero había visto su nombre en un libro de texto.

 

«¿Es ese el duque de Venomania? Le gustan demasiado las mujeres, como se decía en la historia… Tendré mucho cuidado de no acercarme demasiado a él.»

 

Gumillia creó una silla simple con su propia imaginación y sentó a Prim allí.

—Cinco personas. La siguiente es Banica Conchita. —Después de haberlo comprobado, se volvió hacia Kayo—. Kayo, continuaré pidiéndote que los sigas vigilando.

—Como usted desee.

Después de ver a Kayo aceptar, Gumillia levantó la vista.

—Espere un momento, “Amo del Jardín Infernal”. —Gallerian detuvo a Gumillia.

—¿Qué pasa, Gallerian?

—¿Por qué tienes aquí a los “Contratistas de los Pecados Capitales”?

—Obviamente, para capturar a los que escaparon del inframundo. Ese es mi deber.

—¿Hmm? Aparte de Venomania y la mujer de cabello negro sentada allí, a las otras dos nunca las había visto en el Inframundo.

—Entonces te diré la verdad. Fue un acuerdo con el Dios del Sol. Me ha ordenado que vigile que no hagan cosas indebidas.

—Con que Dios… Oye, no creo que seas el tipo de persona que sigue las instrucciones del murciélago sin cuestionarlas. No sirve de nada que trates de engañar a los ojos de un juez, Amo del Jardín Infernal. Tú… ¿nos estás tratando de proteger?

—…

—Pero, en mi opinión, eres ineficiente. —Gallerian agarró su mazo con la mano—. Solo arrojándonos al Inframundo, ¿crees que se rendirá? ¡Estoy seguro de que nos seguirá hasta aquí!

Inmediatamente después de gritar, golpeó el suelo con su mazo. Desde ese lugar como punto de partida, el suelo se comenzó a agrietar gradualmente.

—¡¿Qué hiciste?!

La respuesta a la pregunta de Riliane rápidamente se hizo evidente. Una mujer con cabello verde emergió de las grietas en el suelo. Mirando aquella figura, la cara debajo de la máscara de Gumillia estaba desconcertada.

—Tssk. ¿Una intrusa? La “Princesa del Sueño”… ¡Eve Moonlit!

Kayo, al percibirla como una amenaza, hizo aparecer dos tijeras en sus manos. Llevándolas como un armas, se dirigió para saltar hacia la Princesa del Sueño.

Pero alguien saltó delante de la Princesa del Sueño, agarrando a Kayo para protegerla.

Era Prim, cuyo tiempo debería haber estado detenido. Sus brazos estaban sujetándola firmemente.

—Ughh… Qué fuerza tan ridícula.

Los ojos de Prim estaban abiertos, pero estos no transmitían su voluntad.

Gumillia determinó que estaba siendo manipulada por la “hipnosis” de la Princesa del Sueño.

 

«…Esto es malo. Si hago algo mal, todos en este lugar podrían ser manipulados también…»

 

Detrás de la Princesa del Sueño, Gallerian se reía con sus brazos cruzados.

—Puff, no bajes nunca la guardia, Amo del Jardín Infernal. Pareces estar un poco confundida.

—¿Eh?

—Ella… no es Eve.

—Si no es así, ¡¿quién es?!

—Es mi amada hija. Michelle ha tomado el poder de Eve y lo ha hecho suyo.

—¿Pero qué dices? Aparentemente tú también estás atrapado en los trucos de Eve.

—Si no lo crees, está bien. Pero, ¡aún están en apuros!

Gallerian hizo aparecer una pistola en su mano y comenzó a dispararle a Gumillia y los demás.

—¡Auch!

Riliane se sentó involuntariamente e inclinó la cabeza.

Mientras evitaba las balas, Gumillia pensó en la diferencia de fuerzas actuales.

 

«… Riliane parece inútil. Pudo haber hecho un contrato con el “Demonio de la Soberbia”, pero nunca había usado ese poder en su vida. Kayo, ¿sigue atrapada por su oponente, Prim?»

 

Kayo se sacudía en las manos de Prim, y estaba a punto de acuchillarla. Sin embargo, Prim la interceptó rápidamente. En términos de diferencias en sus capacidades físicas durante la vida, Kayo debería ser mucho más poderosa que Prim. Pero ahora, ambas estaban en estado de almas. Por la técnica de la Princesa del Sueño, Prim parecía estar fuera de sus limitaciones espirituales.

 

«Entonces, le dejaré encargarse de Gallerian a Venomania, y yo de Eve…»

 

Sin embargo, Venomania sonrió y corrió a través de las balas, acercándose a Prim.

—¡Duque, voy en camino! ¡Aléjese por favor!

—Estoy bien, no es bueno que una dama maneje este tipo de cosas, incluyéndote a ti. —Entonces Venomania agarró el brazo de Prim—. No es agradable ver a las mujeres peleándose entre sí. —Sus ojos brillaron misteriosamente—. Ya… Deténganse, por favor.

—Sí —Prim se sonrojó y saltó hacia el pecho de Venomania.
Gumillia miró la situación como si estuviera sorprendida.

 

«¡¿Manipuló a Prim con la técnica de la “Lujuria”?! Qué bien…»

 

La hipnosis de la Princesa del Sueño parecía compensarse con la técnica de la lujuria de Venomania. Al parecer, Gallerian también se dio cuenta de ello.

—Michelle, ya está bien con la hipnosis. Usa ahora el “Gift”.

—Está bien, papá.

Una niebla comenzó a ser emitida por la Princesa del Sueño, un veneno verde mortal que pondría a todos a dormir. Pero…

—Papá, parece que esto no está bien. En mi corazón… está Eve…

—¡¿Qué?!

—Yo, yo soy… la Princesa del Sueño… Yo soy…

La Princesa del Sueño se agachó en el acto, y al mismo tiempo la niebla desapareció. Gallerian corrió hacia ella.

—Está bien. No te excedas. O te perderás a ti misma.

—Mmm… Lo siento.

—Parece que esto es malo. —Gallerian miró a su alrededor—. Michelle, vámonos. ¿Puedes romper la barrera?

—Sí. Solo una vez más.

Un trueno resonó de repente en el Inframundo. Después de que desapareciera aquella luz deslumbrante, no estaban ahí ni Gallerian ni la Princesa del Sueño.

—¿Han escapado? —murmuró Gumillia.

De repente, se escuchó una risa de la máscara que llevaba puesta.

—Ja, ja, ja, ha roto las barreras fácilmente. Después de todo, fue algo rápido, así que, ¿supongo que no podías evitarlo?

—No te rías, Seth. Después de todo, ¿Gallerian tuvo contacto con Gammon?

—Así es. Bueno, ¿qué vas a hacer ahora?

—Lo que debo hacer. Tengo que traerlo de vuelta.

—Y también a los otros “Contratistas de los Pecados Capitales”.

—¿Uh?

Sorprendida, Gumillia miró a su alrededor. Venomania, Kayo, Prim y Riliane. Se dió cuenta de que ellos también se habían ido. Seth se rió de nuevo.

—Creo que fueron arrastrados por la gravedad y arrojados a la Tierra. Si la barrera desapareció, debería ser así.

—Fuu. Además, debemos empezar otra vez desde el principio.

—Tenemos que arreglar la barrera antes de eso. De lo contrario no habría lugar para resguardarlos.

—No tenemos mucho tiempo.

—Lo sé. Empecemos entonces.

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