Master of the Heavenly Yard; Capítulo 7-El Fin del Capriccio; Escena 4
—Qué nostálgico —dijo Riliane, pasando por la entrada del teatro.
—¿Sabes qué es este lugar? —preguntó Kayo.
—Solía vivir aquí. Con los extraños residentes de este lugar.
—Pero no siendo… “Miroku Rin”, ¿verdad?
—Por supuesto que no. Ni siquiera cuando era la princesa de Lucifenia. Fue mucho más tarde, justo antes de que el mundo colapsara vine aquí como “Postman”, una chica que había perdido su voluntad.
Y con la ayuda de Arte, obtuvo un nuevo cuerpo. Como resultado, pudo recuperar su voluntad y hablar. Pero mantuvo oculto ese hecho de su protectora, Ma. La chica conocía su maldad porque siempre estuvo cerca de ella. Pudo haber sido un error suyo ayudar a Némesis en ese lugar para asesinar a Ma, ya que, como resultado a eso, llevó al mundo a su colapso.
«Pero si no lo hubiera hecho, Némesis hubiera sido asesinada. Nació solo para ser utilizada por su madre… No podía dejarla sola.»
No supo cuál hubiera sido la respuesta correcta, incluso más tarde. Ni cuando fue Rin o Riliane.
«Yo… yo siempre cometí muchos errores.»
Ya tenía suficiente de pensar en cosas adicionales. Riliane sacudió su cabeza y se concentró en el paisaje frente a ella. Este era el “Evils Theater”, el hogar del enemigo.
Fue la Princesa del Sueño quien saludó a los tres en el pasillo.
—Qué sorpresa que de repente aparezcan.
—Te retendré en esto —dijo Riliane decidida mientras mostraba la “Muñeca del Clockworker”
—Mmm… ¿Y cómo? —respondió con calma la Princesa del Sueño.
Riliane notó un grave error por parte suya.
«¡Maldición! No sé cómo hacer eso.» Olvidó escuchar eso de Michaela. «¡Mantén la calma, Riliane! Tienes que asegurarte de que no se dé cuenta de eso.»
Ella trató de convencerse a sí misma e hizo una falsa demostración de su poder.
—¡Ahora, ríndete en silencio! O de lo contrario, ¡estarás dentro de la muñeca para siempre!
—Adelante, hazlo.
—¡¿Eh?! —Riliane se sorprendió por las inesperadas palabras de la Princesa del Sueño.
—Mi propósito no es luchar contra ustedes. Es hacer que las almas de los “Contratistas de los Pecados Capitales” desaparezcan del mundo, les agradezco mucho a todos por haber venido hasta aquí. Ya está casi todo listo.
—¿Por qué tanto odio por los “Contratistas de los Pecados Capitales”?
—No los odio. Más bien, realmente no quiero hacerlo. Pero tengo que hacerlo, para salvar el mundo.
—…
—Síganme. No querrán desaparecer sin saber la razón, ¿cierto? Les diré toda la verdad —dijo la Princesa del Sueño, dándoles la espalda y dirigiéndose hacia el fondo del pasillo.
Kayo habló con Venomania.
—¿Que la sigamos? Creo que es probable que sea una trampa.
—No, sigámosla. No estaba mintiendo.
—Bien, si lo dices de esa manera…
—Mis ojos al ver a las mujeres son confiables.
—No puedo confiar en absoluto en eso.
—…
—Pequeña Rin, ¿qué opinas tú? —preguntó Kayo.
—Vamos. Ya no hay vuelta atrás.
—Bien… Así es. Ella parece haber entrado en la habitación de atrás. Hay algo escrito en la etiqueta encima de la puerta…pero no puedo leerlo.
—Habitación del Director. Estoy segura de que allí también está Gallerian, Gammon y la “Muñeca Directora”.
La tres personas, manteniéndose juntas, se dirigieron hacía la habitación del director.

Una respuesta a “Capítulo 7-El Fin del Capriccio; Escena 4”