Capítulo 4-Los Héroes; Escena 2

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 4-Los Héroes; Escena 2

 

Cuando Germaine se despertó, no pudo recordar por un momento por qué estaba en el Palacio Real.

 

«…Ya veo, de repente, me quedé dormida durante el banquete…»

 

Su conciencia todavía era débil, pero aun así, mirando a su alrededor se dio cuenta de que algo había sucedido.

 

«Están todos muertos, ¿verdad? En primer lugar, todos están muertos porque son almas… No, entonces después de todo, ¿estamos muertos? En principio no podemos morir porque ya estamos muertos. Oh, ¡bueno! Estoy confundida.»

 

De todos modos, todos parecían estar “ilesos”.

 

«Me siento mal, sería mucho mejor si tuviera una resaca.»

 

Decidió ir en busca de alguien más que hubiera despertado. En el momento en que salió del pasillo, alguien la llamó.

—Oh, ¿alguien más se ha despertado?

Era un hombre con buen aspecto y apariencia. Además, su honorable y digna presencia también se hacía denotar.

—¿Tú eres…?

—¿Yo? Me llamo Arth, el hombre que una vez gobernó el reino de Lucifenia.

—¡Estaba desinformada de eso!

Germaine se puso nerviosa.

Antes, en vida, nunca había conocido al rey de su país. Cuando Germaine era una niña, el rey Arth murió, y la reina se hizo cargo del país, pero murió siete años después que su esposo. Y luego la sucesora fue Riliane… “La Hija del Mal”.

—Soy… Germaine, la hija de Leonhart Avadonia.

—¡Oh! Ya veo, me alegro de que conozcas a Leon —dijo Arth con una sonrisa despreocupada.

—…

Al mirar esa expresión, Germaine se sintió bastante disgustada. Ella una vez desató una guerra en el próspero país del rey Arth, y también asesinó a su hijo, Allen.

—No sabía que estabas en el Palacio Real. No llegué a verlo en el lugar del banquete.

—Dado que la organizadora de esta noche era Riliane, pensé que si Anne y yo no nos presentábamos, mi hija no tendría que estar incómoda.

—Ya veo, tal vez…

—¿Alguien más está despierto? —preguntó Arth, pero Germaine negó con la cabeza.

—No, los que estaban en el Salón de los Espejos, excepto yo, todavía están dormidos. Incluyendo a mi padre.

—Ya veo, hay algunas cosas extrañas…

—¿Qué demonios estará pasando?

—Todavía no estoy seguro, pero… tal vez tenga algo que ver con los que están afuera.

—¿Los que están afuera?

—Sí. Este palacio está bajo su asedio. Están armados con armas que nunca antes había visto, por lo que probablemente sean almas modernas. Son todo un ejército.

Germaine miró cautelosamente a través de una ventana. Como dijo Arth, había una gran cantidad de soldados rodeando el Palacio Real.

—¿Van a atacar aquí? —preguntó Germaine, a lo que Arth sacudió la cabeza.

—Si fueran a hacer algo, lo habrían hecho antes. No puedo quedarme quieto, con los brazos cruzados, mientras ellos están afuera.

—Entonces, tendrán otro propósito…

—Veamos… Bueno, supongo que será más fácil saberlo si les preguntamos directamente.

Dicho eso, Arth comenzó a caminar.

—De ninguna manera, ¡¿va a salir, Su Majestad?!

—Sí. Hablaré con la persona que lidera ese ejército.

—¡Es una locura!

—Está bien. De todos modos no puedo morir.

—No, pero solo… Por favor, espere. —Siguió a Arth a toda prisa para tratar de detenerlo—. Iré con usted.

—Oh, ¿sí? Como era de esperar de la hija de Leon, tiene su mismo valor.

—No tannto como el de Su Majestad.

A pesar de su vergüenza, Germaine se fijó en la falta de armas de Arth.

 

«Después de todo… Son padre e hijo»

 

Sonrió un poco, teniendo en su mente el rostro del infantil Allen.

Capítulo 4-Los Héroes; Escena 1

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 4-Los Héroes; Escena 1

 

Los héroes sueñan cómo fueron sus viejas experiencias. Sus vidas en la historia… tienen verdades y mentiras.

En un libro o película, solo se dibujan las partes que son convenientes para el creador, pero en sus sueños no es así.

A veces, los héroes son golpeados por la cruel realidad.

Esposas rojas, deben ser la sangre de alguien.

Cadenas azules, deben ser las lágrimas de alguien.

Esos llamados héroes se basan en tales cosas. Éstas también encadenan el corazón y atan a los héroes.

En un perezoso sueño, uno de los héroes murmuró mientras dormía:

“¿Qué es exactamente el mal?”

Capítulo 3-El Viaje de la Princesa; Escena 4

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 3-El Viaje de la Princesa; Escena 4

 

—Aparentemente nos alejamos bien —exhaló Riliane, agarrándose en la espalda de la monja mientras acariciaba suavemente el lomo del caballo blanco—. Gracias por tu ayuda, Josephine. Y… —Ligeramente colocó su brazo para sostenerse mejor a la monja—. Gracias por ayudarme, Clarith.

—No fue nada, Rin.

Era la hermana Clarith. Ella fue quien salvó a la Riliane que una vez gobernó un reino, la que una vez perdió su estatus real.

Después de abandonar el Palacio Real, Josephine, el caballo blanco, continuó galopando.

—¿A dónde vamos? —preguntó Riliane.

—Donde el dios de la Tierra, Michaela.

—¡¿Eh?! Pero parece que estamos yendo a una dirección diferente a la del Bosque del Árbol Milenario.

—Michaela no está allí. Esa área ahora es un lugar peligroso.

—¿Peligroso?

—Los hombres que te atacaron se albergan en el teatro que está en el bosque.

—… El “Evils Theater”.

—¡¿Lo conoces?!

—Yo… Antes vivía allí.

Mientras Clarith tiraba de las riendas, Josephine comenzaba a reducir la velocidad hasta finalmente detenerse.

—… ¿Tomamos un pequeño descanso? El enemigo tampoco parece estar siguiéndonos.

Las dos descendieron juntas del caballo blanco. Clarith cruzó las manos e imaginó algo. En el acto, dos bellas sillas blancas y una mesa apareciero, y se sentaron una frente a la otra.

—Parece que has pasado por muchas cosas… Rin.

—Han pasado casi 500 años desde entonces. ¿Cuánto más sabes ahora, Clarith?

—Para ser honesta, no sé demasiado… Solo obedecí el decreto de Michaela y vine a ayudarte.

—Estaba preocupada porque no te presentaste en el banquete.

—Oh, bueno… No soy buena estando con mucha gente.

Era una conversación formidable, solían tenerlas con frecuencia. La única diferencia era que esta no fue en el monasterio, sino en medio de un vacío desierto.

—Todos… ¿estarán bien?

Riliane pensó en los que estaban dormidos en el Palacio Real. Si las palabras de Tony eran ciertas, el objetivo del enemigo era Riliane, pero no había garantía alguna de que no dañarían a quienes dormían.

—Clarith, dijiste que nos dirigiremos a donde Michaela, ¿verdad?

—Sí

—¿Por qué?

—Lo explicaré desde el principio. Ahora, el ejército de Tasan-Elphegort, como aquellos de antes, está viajando del teatro a diferentes lugares.

—Pensé que el teatro fue destrozado por aquella explosión.

—Por la explosión causada por la arma de destrucción “Castigo”; así es, pero después del colapso del mundo, reapareció. No sé del porqué…

—… Yo tampoco tengo mucha idea de las circunstancias.

Después de unos segundos, Riliane pronunció cierto nombre.

—”Ma”. La escritora, hechicera y amante de Gallerian. Cuando se construyó el teatro, fue Gallerian quien lo pagó… Sin embargo, Ma estaba realmente involucrada con la construcción. Tal vez ella estaba trabajando en algo especial.

—… Después de la destrucción por “Castigo” hubo otras cosas que se regeneraron. —Clarith sacó un espejo de mano de su bolsillo. Era algo familiar para Riliane. —Los “Contenedores del Pecado”, este me lo prestó Michaela. Ella logró recuperar estas piezas una vez que el teatro fue destruido.

—Si es así, ¿dónde están los demás?

—Todos están en manos de Michaela. Esa es una de las razones por las que dejó el bosque, porque los hombres del teatro podrían volver a buscarlos.

—Pero era Gallerian quien los estaba recolectando, y Ma quien lo estaba controlando. Ya habían muerto antes de que el mundo fuera destruido. Es decir, ¡¿alguno de ellos es la mente maestra que controla a los soldados de Tasan?!

—Parece que incluso Michaela no puede ver a través de ese teatro. Así que todavía no sé la verdad.

—… Ma había estado tratando de recoger esos contenedores durante muchos años. Ella tenía un buen conocimiento de ellos. No es de extrañar que supiese que los “Contenedores del Pecado” tienen la capacidad de regenerarse, y que pudo aplicar esos conocimientos en el teatro.

Clarith abrió sus ojos al quedar impresionada.

—Rin… Parece que eres mucho más inteligente que antes.

—No me digas que antes era una estúpida.

—Jaja, volvamos a la historia. Al principio, no sabía exactamente a dónde se dirigía el ejército de Tasan ni su objetivo. Pero uno de los demonios de los “Contenedores del Pecado”, al parecer el de forma de pez, aconsejó a Michaela que sus objetivos son probablemente aquellos que han contratado con los demonios.

—¿Podemos confiar en esa historia? ¿En lo que dice ese demonio?

—Hmm… Me pregunto por qué será, pero Michaela y ese demonio parecen viejos amigos.

—Los demonios estaban familiarizados con aquellos que eran espíritus.

Riliane parecía insatisfecha. De todos modos, Clarith continuó hablando.

—Independientemente de si lo crees o no, has sido atacada por ser una contratista. No está claro qué trata de hacer el ejército de Tasan, pero al menos a Michaela no le gusta. Ella…

—¡Oye, ya! ¡Michaela, Michaela! ¡Ya sé que Clarith realmente la quiere mucho! —Riliane se levantó y golpeó la mesa frente a ella.

—Rin, ¿estás celosa?

—Mmm… Estoy bien. Después de todo, regresaré al Palacio Real.

—¡Eso no será algo bueno! Algunos de tus enemigos están manipulando a la “Princesa del Sueño” y su veneno para dormir, el “Gift”, es demasiado peligroso.

—El veneno no parecía funcionar en mí.

—Eso es… cierto. ¿Por qué?

Si el objetivo del enemigo era Riliane, habría sido más rápido haberla dormido. Debido a que Tony estaba tranquilo, el “Gift” podría ser un tipo de veneno cuyo objetivo se podía especificar en detalle. Aun así, todavía no sabían por qué Riliane estaba excluida.

—De cualquier manera —continuó Riliane, manteniendo su mano sobre la mesa —, no puedo estar en paz sabiendo que el objetivo de mi enemigo son los “Contratistas de los Pecados Capitales”. En el palacio real también está Kyle, ¡tengo que ayudarlo!

—Tú, ¿lo sabías? Él también es un contratista…

—Lo escuché de una persona en el banquete.

—Sí. Pero aún así no puedo dejarte ir. —Clarith se levantó y abrazó a Riliane—. No quiero perder a otra persona importante para mí…

—Clarith…

Ambas permanecieron en silencio por un momento y no se movieron. Fue entonces un ratón quien rompió ese silencio.

—¡Aggg! Que calor hace, señoritas.

Riliane y Clarith se volvieron al mismo tiempo hacia la voz.

—¡¿Una rata con alas?!

—Ha pasado mucho tiempo, Riliane.

—Nunca conocí a una rata.

—Qué deplorable. Tú y yo estuvimos una vez en un solo corazón.

—No digas cosas así.

Habiendo dicho eso, Riliane pareció haber notado finalmente la identidad del ratón.

—Tú… eres el “Demonio de la Soberbia”.

—Eso es correcto. ¡Estuve al tanto de todo lo que dijeron desde el espejo de mano de esa chica!

—¿Y para qué sirve ese espejo en ese caso?

—Esa es una gran pregunta. Si vas a luchar contra el enemigo, cooperaré contigo usandolo. ¡Vamos! ¡Confiad en mí! ¡No costará nada! ¡Será un Honor! ¡Los haremos postrarse en el suelo!

—… Estoy bien —dijo Riliane fríamente.

—¡¿Por qué, Riliane?! ¡¿No quieres mis poderosos poderes?!

—… ¡No he olvidado esa vez!

—¿Cuándo fue “esa vez”?

—¡En Enbizaka! Cuando yo era “Rin Miroku”, fuiste totalmente inútil.

—Ah… Así que esa vez. —La cara del ratón cambió de inmediato, ahora aparentemente incómoda.

—¡Fue una terrible experiencia!

—¿Fue terrible? Solo moriste.

—¡Sí, y fue muy doloroso!

—Bueno, deja que el pasado corra como el agua. Cambiando de tema, sobre Kyle Marlon… No me preocuparía por él, creo que estará bien.

—¿Por qué? —Al escuchar el nombre de Kyle, Riliane recuperó la calma.

—Porque él y yo no éramos muy “compatibles”.

—… Sería útil si pudieras explicarlo un poco más.

—El concepto de “compatibilidad” existe entre el demonio y el contratista. Cuanto mejor sea esta, más fuerte puede ser. Si la suposición de la tía Rahab es correcta, el enemigo probablemente esté buscando los contratistas que mayor compatibilidad tenía con cada demonio.

—¿Quién es tía Rahab?

—Estaba hablando del “Demonio de la Envidia”, la mujer a la que antes llamaban pez.

—… ¿Tienen los demonios un nombre de verdad?

—Sí.

—Por cierto, ¿cuál es tu nombre?

—¿Mmm? ¿Estás interesada en saberlo?

—No, está bien.

—Te lo diré si eso es lo que te preocupa. Mi nombre es… —después de una pausa, el ratón dijo en voz alta—: —¡Marie!

—¿Eh?… Es un nombre de chica.

—Por supuesto. Soy una mujer.

—¡¿Qué?!

Marie batió sus alas felizmente, al ver que Riliane y Clarith parecían sorprendidas.

—Bueno, de todos modos, ¿podemos pensar que Kyle está a salvo, Marie?

—Tal vez. En cualquier caso, probablemente sea mejor ir a ver a Michaela primero. Si quieres derrotar a la “Princesa del Sueño”, necesitarás la ayuda de otros demonios.

Riliane se volvió hacia Clarith.

—Entonces, ¿dónde está Michaela ahora?

—Está en el lugar donde una vez estuvo Marlon.

—¡Eso está al otro lado del mar! ¿Cómo llegaremos allí?

—Debido a las inundaciones que ocurrieron durante el colapso, parte del fondo del mar Hark quedó expuesto. Ahora la isla Marlon está conectada al continente, así que podemos ir en Josephine sin ningún problema.

—Entiendo. Entonces… Vámonos pronto.

Clarith asintió y se sentó a horcajadas sobre el lomo de Josephine.

Riliane cabalgaba detrás de ella y Marie estaba en el escote de Clarith.

—¡¿Por qué estás ahí?! ¡Maldita rata! —gritó Riliane.

—Está bien. Somos chicas, así que no hay problema. Este lugar es el mejor, es muy esponjoso y cómodo.

—No me molesta —dijo Clarith con calma, por lo que Riliane no tuvo más remedio que dejar de quejarse.

Un caballo blanco que llevaba dos personas y un animal cabalgaba hacia el oeste.

—Oye, Rin, ¿qué vas a hacer? Creo que será mejor que pases el tiempo al lado de Michaela —dijo Clarith.

—¿Pasar el tiempo?

—Sí. Si el enemigo te tiene de objetivo, no es prudente irte de allí.

—¿Solucionaremos algo esperando?

—… En realidad, estaba pensando en mantenértelo en secreto.

—¿Eh?

—Allen, tu hermano, está ahora aquí, en la Tierra.

—Así es. Aquí están todas las almas, por lo que Allen no es una excepción.

Contrariamente a lo que esperaba Clarith, Riliane parecía no sorprenderse por ese hecho.

—Pero al parecer es un poco diferente a las otras almas. Fue enviado a esta Tierra por el Dios del Sol y está tratando de hacer algo.

—Hmm…

—Dijo Michaela que confiaba en él. Allen es quién podría hacer algo con respecto al ejército de Tasan de ese teatro. Entonces…

—No quiero —murmuró Riliane muy bajo.

—¿Eh?

—He estado esperando todo este tiempo, durante quinientos años, mientras seguía reencarnando en la Tierra. Incluso antes… ¡pero ya me cansé de la espera!

—Rin…

—Allen me ha ayudado, pero… No, es por eso que simplemente no quiero que me protejan. Ahora es mi turno de ayudarlo.

—Allen podría no querer que hagas eso.

—Aún así no me importa. Tengo que ser fuerte. Solía ​​estar en el camino equivocado, pero ahora le probaré yo misma que he cambiado. Entonces…

 

«Hincharé mi pecho de orgullo e irá a ver a Allen».

 

Clarith no podía ver los ojos determinados de Riliane. Sin embargo, pudo sentir sus sentimientos.

—De acuerdo, Rin. No nos detendremos más… ¡Apresurémonos!

Como si respondiera a la voz de Clarith, el caballo blanco aumentó su velocidad.

Capítulo 3–El Viaje de la Princesa; Escena 3

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 3–El Viaje de la Princesa; Escena 3

 

Riliane no tuvo más remedio que mirar a los invitados dormidos frente a ella.

—Esto es algo…

Al momento, comenzó a sacudir violentamente los hombros de Chartette, quien estaba cerca.

—Hey, Chartette, levántate… ¡Levántate ahora mismo! ¡Levántate…!

Pero no había respuesta. Al menos todos en el Salón de los Espejos parecían estar en el mismo estado. Riliane salió de la habitación y miró el pasillo.

—¿Hay alguien consciente?

En un corto paseo por el pasillo, vio a dos figuras conocidas.

—¡Padre! ¡Madre!

En ese momento ella corrió a su lado. Riliane notó los pasos de varias personas desde atrás y se dio la vuelta. Por desgracia, su apariencia no era la que ella esperaba.

Eran soldados vestidos con uniformes militares apuntando con rifles modernos hacia Riliane.

—No parece que fuesen alguna vez de este palacio. Así que no puedo permitirme que asistan al banquete… Soldados de Tasan-Elphegort.

Los soldados parecían algo sorprendidos por las palabras de Riliane. Quizás pensaron que una princesa que vivió hace 500 años nunca debió conocer ese nombre. Un hombre alto salió desde atrás de los soldados, quienes se miraban en confusión. Como un oficial, su uniforme militar no era el de Tasan.

—Parece que la princesa Riliane sabe demasiado.

—Sí, así parece. ¿Puedo decir tu nombre también?… General Tony Ausdin.

—¡Esto es sorprendente! Me conoces.

Riliane y él lo sabían. Sin embargo, Tony parecía no darse cuenta del hecho de que a ella le gustaba esconder su rostro en aquel entonces. Pero no era necesario explicar que Riliane era “Postman”.

—Es un extraño espectáculo el que tú y Tasan estén trabajando juntos.

—Sí, la guerra civil que terminó matándome fue causada por el Partido Tasan moviéndose detrás de escena… Bueno, eso fue una cosa, pero esta es otra. Ahora estoy trabajando con ellos por su causa, amistad y venganza personal.

—… ¿Es obra tuya lo que hizo que todos se durmieran?

—Eso es algo cierto, como también no lo es. Entonces le pregunto a usted, la princesa Riliane, quien es muy sabia, ¿conoce los “Asesinatos en Serie de Toragay”?

—… Lo he escuchado. En una ciudad de Elphegort muchas personas murieron para poder dormir…

—Es un incidente que ocurrió unos cien años después de su muerte. El culpable está entre nuestros compañeros. Bueno, ya sabes, todos estamos muertos. Así que no volverás a morir con ese “Gift”… Pero existe la posibilidad de no poder permanecer despierto tal cómo está usted.

—¡¿Cuál es el propósito?! —gritó Riliane, aunque Tony no pareció inmutarse por esto.

—En cuanto a ellos, simplemente están dormidos porque estaban en el camino. El propósito de nuestro equipo de vanguardia es capturarla y mantenerla aquí.

—Conque “equipo de vanguardia”… Eso significa que alguien vendrá después de esto.

—Eso es correcto. Y ese momento será el fin para ti.

Ella no lo entendió del todo, pero comprendió que Tony y el ejército de Tasan eran los enemigos de Riliane.

—¡No voy a ir con ustedes!

Tan pronto como Riliane lo dijo, ella corrió de regreso. Sin embargo, inmediatamente después de eso, un dolor intenso recorrió su espalda:

—¡Duele!

Al parecer los soldados dispararon contra Riliane.

—No te resistas, princesa. Como dije, no podemos morir… pero incluso las almas sienten dolor.

—Nggg…

—Si se queda tranquila no seremos nada rudos. Quédese quieta y espere su último momento…

En ese momento, Riliane y Tony notaron que se acercaba alguien más a un veloz paso. No era un humano, era el sonido de unos cascos de caballo. Este se escuchaba por detrás de Tony.

—¡¿Una nueva ayuda?! ¡Disparen!

Siguiendo las instrucciones del general, los soldados se volvieron y trataron de sostener sus armas. Pero más rápido que ellos, un caballo blanco golpeó a uno de los soldados.

—¡Woahh!

Tony y el resto de los soldados dieron un paso atrás y miraron de soslayo al soldado aventado a un lado. Una monja con estaba sentada a horcajadas sobre un caballo blanco. Tal mujer tenía el pelo tan blanco como el del propio caballo. Al mirarla a la cara, la expresión de Tony cambió.

—T-Tú eres…

La monja tiró de las riendas sin falta. El blanco caballo comenzó a correr de nuevo y pasó de largo, acercándose a Riliane.

—¡Rin!

Señalada por el grito de la monja, Riliane saltó vigorosamente alrededor de las caderas del caballo blanco.

—¡Vamos, escapemos!

El caballo blanco no se detuvo y corrió por el pasillo.

—¡Hey! ¡Que no escapen!

Finalmente, Tony recuperó el control y le ordenó a sus soldados al mismo tiempo que comenzó a correr.

Los soldados dispararon, pero aunque fuese un alma, no era tan fácil para la bala alcanzar a un objetivo en movimiento con tal velocidad. La pistola ilusoria nunca se quedaría sin municiones, sin embargo, en esta situación, el objetivo desaparecía en la distancia. Así, forzados por la situación, los soldados dejaron de disparar y comenzaron a perseguir al caballo, siguiendo a Tony.

—¿Eeh?

Tony cayó repentinamente; los soldados hicieron lo mismo. Intentaron levantarse de inmediato, pero antes de eso volvieron a resbalar y cayeron de nuevo.

—¡¿Qué?!

Notaron el cambio que estaba teniendo el lugar donde se posaban sus pies. Todo el piso a su alrededor estaba brillante y helado.

—¡Mierda! ¡Resbala demasiado! ¡No puedo caminar bien!

Mientras tanto, el caballo blanco desapareció de la vista de Tony.

Capítulo 3–El Viaje de la Princesa; Escena 2

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 3–El Viaje de la Princesa; Escena 2

 

¿Fue el privilegio de “reencarnar” algo afortunado para ella? ¿O fue algo desafortunado? Riliane no lo sabía, pero aún así, seguía siendo un “inconveniente”. Cada vez que renacía, perdía sus memorias anteriores y tenía que comenzar de nuevo.

Pero ya no debía preocuparse más por eso. Ella nunca renacería de nuevo.

Ahora que el mundo había colapsado y la humanidad había muerto, no volvería a nacer.

Ella recuperó todos los recuerdos de sus varias reencarnaciones. Por supuesto, también sus memorias como la princesa de Lucifenia, Riliane. Entonces, primero, ¡tenía una sola cosa que hacer! ¡Una fiesta!

Tenía que hacer un gran banquete para reunir a todos. Perder su cuerpo no fue malo del todo. Al usar la imaginación, podías hacer aparecer casi cualquier cosa; un palacio de lujo, preciosos muebles e incluso un enorme castillo de pastel.

Nadie culpó seriamente a Riliane, incluso llegaron a elogiarla, dado que todo eso no era a expensas de nadie. Solo había caras alegres, sonrientes. Todos eran felices…

¿Por qué ellos no fueron más importantes para ella en aquel entonces?

Él aún no había llegado, pero si se reunían y hacían ruido, el sonido seguramente llegaría a sus oídos. Mientras tanto, esperaría un poco más.

De repente, cuando miró de reojo, su criada, Chartette, yacía en el suelo durmiendo. Debió estar cansada. Riliane pensó en eso primero, y luego se preguntó “¿Hay algo capaz de hacer que un alma se canse?”

Y ocurrió la catástrofe. Todos quienes asistieron a la cena, a excepción de Riliane,  comenzaron a caer.