Capítulo 2–La Caza de los Pecados Capitales; Escena 1

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 2–La Caza de los Pecados Capitales; Escena 1

 

El solitario coleccionista, Gallerian Marlon, construyó un pequeño teatro antes de su muerte. Allí solo se proyectaba un documental que presentaba su colección, “Los Contenedores del Pecado”.

La encargada y guionista era una mujer que había sido su amante. Sin embargo, el propio Gallerian murió antes de que se completara la película. El teatro ubicado en la profundidad del bosque eventualmente se convirtió en un lugar donde la gente no podía acercarse. Muy pocas personas habían visto esa película.

En el pequeño, pequeño teatro, la directora era la “Muñeca” que más había amado Gallerian durante su vida.

 

Y ese teatro se llamó el “Evils Theater”.

Capítulo 1-Epílogo; Escena 2

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 1-Epílogo; Escena 2

 

Allen Avadonia siguió caminando por aquella Tierra desértica. Él era como los otros, un alma que había perdido su cuerpo. El hecho de que no era un ser físico y estuviera “caminando” era algo extraño, pero de hecho, Allen tenía que hacerlo. La gravedad que el Inframundo ejercía sobre la Tierra no le permitía volar por los aires.

Una mujer que caminaba pocos pasos detrás de él le habló.

—Oye… ¿Por qué no tomamos un descanso?

—¿Está cansada, su excelencia Némesis?

Némesis estaba sin aliento y su frente estaba llena de sudor, mientras que la cara de Allen estaba completamente limpia.

—Así es, yo soy una persona viva, a diferencia de ti. Estoy cansada y tengo hambre.

—¿En serio? Pero, desafortunadamente, encontrar comida en este desierto parece imposible. Tienes que ser paciente.

—Ah… Supongo que moriré si lo hago.

—Sabes que eso es imposible.

Némesis era ahora la única sobreviviente que quedaba en este mundo, y también era inmortal. La razón de esto era complicada, pero, en resumen, ella era una “Contratista del Pecado” ya que hizo un contrato con un demonio. Solo un contratista puede matar a un humano que ha contratado con un “Demonio del Pecado”, y no puede suicidarse. Esto fue lo que le permitió sobrevivir a la destrucción de “Castigo”.

Némesis se sentó ignorando a Allen, quien intentaba continuar, haciendo que él tuviera que parar.

—Supongo que hubiera sido más fácil morir y convertirme en un alma como tú… Quiero decir, eso es lo que pienso ahora.

—¿Qué?

—Sigo viviendo de esta manera porque he firmado un contrato con el “Demonio de la Ira”… Seth, ¿verdad? Si le dejo romper el contrato…

—Si fuera a hacer algo así, lo habría hecho hace tiempo… Él quizás tenga algunas ideas en mente.

—No, tal vez sea solo para molestarme. Estará disfrutando de mi sufrimiento, ese bastardo psicópata.

Estuvo con Seth hace un tiempo, pero él, Gumillia y Michaela no acompañaban a Allen. Aparentemente, cada uno de ellos parecía tener algo más que hacer.

—Vámonos ahora —Allen le insistió a Némesis, pero ella no intentó ponerse de pie.

—Todavía no me he tomado un descanso.

—No tenemos mucho tiempo para relajarnos. La crisis ha pasado, pero no puedo imaginar cómo estará el mundo después de esto.

—No creo que pueda empeorar.

—Bueno. Pero no creo que el mundo esté bien.

—… —Némesis suspiró profundamente tras ver los ojos de Allen poseyendo una determinada voluntad—. Allen, dijiste que el objetivo era “salvar el mundo”.

—Sí.

—Pero ese no es mi deseo. No habrás olvidado quién destruyó el mundo, ¿cierto? —La persona que lanzó el arma de destrucción “Castigo” en todo el mundo era, sin lugar a dudas, Némesis, quien estaba frente a Allen—. Claro, estaba en un estado de confusión en ese momento, pero destruir el mundo era algo que había deseado durante mucho tiempo. Y no me arrepiento de haberlo hecho.

—¿Eso es lo que piensas como “Némesis”? O como…

—…

Ella tenía varios nombres además del de “Némesis Sudou”. Inicialmente Allen estaba un poco confundido acerca de por cuál nombre debería llamarla, pero finalmente decidió usar “Némesis”.

—Bueno, está bien. Pero, Némesis, quizás estás un poco confundida.

—¿A qué te refieres?

—Mi objetivo no es restaurar el mundo a su estado original.

—¿Eh? —Némesis estaba sorprendida.

—Mis deseos y tus deseos; no creo que sean tan diferentes, estoy seguro.

—… Siento que así es.

—¿Uh?

—Te pareces un poco a Behemo.

—Si es así, entonces tú y yo somos algo cercanos.

Némesis se veía aún más incómoda cuando Allen dijo aquello tan tranquilamente. Se puso de pie y se limpió la tierra de su falda, diciendo:

—Está bien, vámonos ya.

—Sí.

—En primer lugar, nos detendremos donde antes estaba el Bosque del Árbol Milenario… El “Evils Theater”, y luego…

—Iremos a las ruinas donde se encuentra Lucifenia —dijo Allen completando su frase.

—A un conmovedor reencuentro con tu hermana mayor.

—Sí, así es.

—Bueno, está bien. También quería hablar un poco con ella. Para mí, para “Némesis”… Ella fue quien salvó mi vida.

—¿Te diste cuenta?

—Lo adiviné porque viniste a mi mundo espiritual con ese estilo.

—Sí, Postman… Su verdadero nombre era Lilith Baldured, quien sin duda alguna fue la reencarnación de mi hermana, Riliane.

Némesis, cuando lo escuchó, se llevó la mano a la mejilla como si estuviera pensando.

—… Ya veo. No parece que vayas a reencontrarte con Riliane solo por deseos personales.

—Es un poco difícil de explicar. De todos modos, apurémonos.

Allen volvió a caminar. Después de un breve momento, Némesis lo siguió. Mientras caminaba, casualmente puso su mano en la funda de su cadera. Esta contenía el revólver que ella siempre había usado. Curiosamente, cuando el cuerpo de Némesis explotó, se regeneró y las cosas que llevaba puestas parecían estar de vuelta en su lugar. Su cuerpo también parecía mucho más joven que antes de que se regenerara. El brillo de su piel era similar a la de un adolescente.

 

«Esto es bastante bueno, pero no creo que sea un servicio de Seth»

 

Una larga historia de mil años. ¿Habrá dejado la humanidad algo en este viaje histórico? Ni Allen, ni Némesis, ni ninguna de las almas errantes en la Tierra tenían la respuesta a esto. Todavía…

No. Eso no era así. Y por eso, Allen susurró suavemente en su corazón:

 

«Iré a verte.»

Capítulo 1-Epílogo; Escena 1

Master of the Heavenly Yard; Capítulo 1-Epílogo; Escena 1

 

Cuando el chico aterrizó en la Tierra, no había nada más.

¿De dónde vino? Esa pregunta tenía dos respuestas. Una era “la Luna”, la otra era “el Paraíso”. De hecho, la tenue luz de la Luna llena era visible en el oscuro cielo, como si fuera el rey o el dios de la noche. Pero con el tiempo, la Luna desaparecería y se haría presente otro regente en el cielo. Un astro brillante: el Sol.

En este mundo, había una entidad a la que se le llamada el Dios del Sol. Sin embargo, curiosamente, el hogar del dios no era el Sol, sino la Luna. El Dios del Sol vivía en la Luna… El chico pensó que tal vez eso fue el comienzo de la distorsión.

Originalmente debía existir un Amo de la Luna, pero hasta ahora, residía allí el Dios del Sol, a quien a veces se le llamaba por el nombre de “Sickle”. Y eso nadie lo cuestionaba.

¿A dónde había ido la Diosa de la Luna? Al menos Sickle debería saber la respuesta. Pero él nunca se la había dicho. Hasta ahora.

El chico miraba la Tierra a la que acababa de bajar. Después de todo, ahora solo era un desierto árido, pero al escuchar atentamente, pudo percibir un débil oleaje a lo lejos. “Castigo” lo destruyó todo, pero aparentemente no pudo secar completamente el vasto océano.

Por el contrario, ese mar también fue la causa de que el daño en la Tierra se extendiera. El Diluvio causado por “Castigo” se había tragado todo Evillious, y la humanidad no tuvo tiempo de preparar un arca para escapar de allí.

Ellos estuvieron cometiendo errores constantemente durante ese periodo de mil años.

—No, “ellos” no. “Nosotros”… —el chico murmuró y se rió un poco avergonzado.

El ruido de las olas no se interrumpió. Pero ese no fue el único sonido que pudo escuchar. Voces de personas. Tal cosa no podía ser posible. Toda la humanidad debería haber muerto.

 

«Excepto por una persona…»

 

La voz no parecía pertenecer a la mujer que tenía en mente. Entonces solo había una respuesta; esa era la voz de los muertos. Para ser precisos, sería mejor decir “la voz de las almas”. La voz de aquellos que habían perdido sus cuerpos y ahora continuaban vagando en la Tierra.

Por lo general, las almas de los muertos llegarían al inframundo. Luego, serían juzgadas por sus pecados y se decidiría si deben ir al Paraíso o al Infierno. Pero este mecanismo ya no funcionaba debido a la destrucción causada por “Castigo”. Ya no había una frontera entre la Tierra y el Inframundo. En otras palabras, la Tierra misma se había convertido en parte del Inframundo. El vasto Inframundo emitía una gravedad especial que ata a las almas a ese lugar.

Por el contrario, las almas del pasado, que ya vivían en el Paraíso o en el Infierno, estaban siendo atraídas a la Tierra. Las millones de almas que existieron en Evillious ahora estaban reunidas en la Tierra. El chico nunca imaginó que esto sucedería. Quizás esto era algo inesperado incluso para Sickle, y que por eso envió el alma de un simple sirviente a la Tierra.

“Castigo” ya había sido lanzado. Este es el epílogo de este mundo, del “Tercer Período”.

 

Pero… todavía no ha terminado.