Master of the Heavenly Yard; Capítulo 4-Los Héroes; Escena 4
Finalmente todos despertaron, y ya se encontraban en el Salón de los Espejos, rodeando a Arth. Hablaban sobre qué harían a futuro.
—Después de todo, deberíamos quedarnos tranquilos aquí —dijo claramente el ministro Minis, aunque su cara se mostraba tímida—. En este punto, el número de tropas enemigas es mayor que nosotros. Además, cuando llegue la unidad principal, serán seres humanos de una época mucho más avanzada, y sus armas, por supuesto, tendrán un mayor rendimiento. Por otro lado, aquí hay muchas personas que no saben cómo pelear. No ganaremos mucho.
—¡Es por eso que no podemos dejar a la princesa en peligro! —se opuso a él Chartette, una de las criadas de la princesa.
—Pero no necesariamente está en peligro, ¿verdad? —dijo Lily, la comandante en jefe del Ejército de la Fortaleza de Retasan.
—¡Qué tal si deciden hacerle daño!
—Sin embargo, la princesa Riliane, como nosotros, es un ahora un ser humano muerto, un alma. Lo que sea que traten no podrían hacerlo, ¿no es así?
—Quizá sea así.
—Incluso los de afuera ya deberían saber eso —fue Mariam, la jefa de criada y una de los tres héroes, quien hablo ahora—. Sin embargo, siguen persiguiendo a la princesa… Tal vez ellos, más que nadie, sepan cómo asesinar o eliminar un alma.
—¿Existe tal manera, Mariam? —le preguntó Anne, la madre de Riliane.
—No lo sé. Una vez hubo alguien que tenía la capacidad de transferir almas libremente, quizás esa persona está involucrada…
—¿Quién era?
—Abyss I.R. La mujer que asesinó a mis padres y me crió como una asesina.
Poco después de que el nombre saliera de la boca de Mariam, surgió algo de ruido de algunas personas.
—Es la primera vez que oigo que fuiste adoptada por Abyss I.R. —Germaine no ocultó su sorpresa.
—Sí, esta es la primera vez que le digo esto a una persona… O a mí misma. Siempre había tenido perdido ese recuerdo. Es irónico que solo puedas recordarlo al ser un alma. Bueno, es una buena historia, pero de todos modos, no seguro decir que ser un alma sin cuerpo sea absolutamente seguro.
—En otras palabras —dijo Arth, que había escuchado en silencio las opiniones de los demás—, si podemos luchar contra ellos… tenemos una probabilidad distinta a cero de ser eliminados.
Un silencio incómodo los envolvió.
—… Está bien, ¿alguien más?
Un hombre con anteojos levantó su mano.
—¿Usted es? —Arth preguntó por su nombre.
—Es la primera vez que lo veo, Su Majestad. Mi nombre es Keel Freezis, un comerciante.
—Ya veo… Bueno, ¿hay alguna posibilidad?
—La armas del ejército externo… Al parecer son, como el Ministro Minis mencionó anteriormente, mucho más poderosas a las que conocemos.
—Si la tecnología evoluciona con los tiempos, eso es inevitable.
—Sí, pero como también son almas, sus armas también deben ser ilusiones creadas por su imaginación. Como este palacio, y la ropa que usamos. Entonces, ¿qué tal si también creamos nuestras propias armas “ilusorias”? De esa manera, en armas al menos estaremos a la par.
—Hmm… Ya veo.
—Creo que eso es difícil, papá. —Pero una persona se había opuesto a la opinión de Keel. Sorprendentemente, era la escritora Yukina, su hija.
—¿Por qué lo dices, Yukina?
—Nuestras almas ciertamente pueden crear cosas que alguna vez existieron en la Tierra al imaginarlas. Lo he intentado mucho, pero al parecer tiene ciertas limitaciones.
—¿Limitaciones?
—Sí, es simple. Lo que podemos crear son solo “aquellas cosas que se basan en el conocimiento y la experiencia que el alma tenía en vida”. Por ejemplo… ¡Voy a intentarlo ahora mismo!
Al momento siguiente Yukina gritó, su mano sostenía ahora un rifle. Su forma era similar a las armas de los soldados Tasan.
—Con esta pistola, señorita Lily, ¿podría pararse junto a la pared?
—¿Hmm, así?
Inmediatamente después de que Lily se parara frente a la pared de acuerdo con las instrucciones de Yukina:
—¡Duele!
Yukina le había apuntado con su arma y le disparó.
—Como pueden ver, incluso si imita la cosa más moderna sólo será en su forma. El poder de esta pistola solo se trata de la de una pistola de fósforo de nuestro tiempo. Así que no significa demasiado…
—¡Espera un momento, Yukina! ¡¿Tienes algo contra mí?! —le gritó Lily a Yukina mientras sostenía su costado con ambas manos.
—No, solo supuse que Lily era la más fuerte de aquí…
—¡Hay muchas más personas! ¡Y en primer lugar no hay necesidad de dispararle a las personas!
Una pequeña risa vino de aquellos que estaban viendo la interacción entre ambas, pero se detuvo de inmediato. Después de todo, no habían encontrado aun ninguna solución.
—…
Arth permaneció en silencio y parecía estar pensando. Finalmente lo había decidido, y se dirigió hacia todos:
—No puedo dejar a mi hija en peligro. Voy a luchar para detenerlos. Lucifenia ya no está aquí, solo somos almas sin vida. Muchos de ustedes, que alguna vez sirvieron a Lucifenia, han estado en relaciones amo-subordinado con sus señores, pero ya no es necesario estar al tanto de eso. Solo aquellos que quieren proteger a Riliane… pueden pelear conmigo.
Todos escuchaban en silencio las palabras de Arth. Pero no había nadie que levantara su mano inmediatamente a su favor.
—Rey, lo siento por ti… pero espero que entiendas nuestros sentimientos —dijo un hombre grande y tuerto, quien dio un paso adelante del grupo.
—York… ha pasado mucho tiempo.
—¡Aún recuerda la cara de un soldado como yo!
—Cómo olvidarte, ¿scaso no es esa herida en tus ojos el resultado de haberme cubierto?
—Así fue. Pero ya hace mucho tiempo. Sí, hace mucho tiempo… Rey, ya nos hemos acostumbrado a la paz. Morimos, fuimos al Paraíso y vivimos una vida libre de conflictos en ahí. Incluso ahora, si se dice que tenemos que pelear de nuevo… No puedo sentirme bien con ello.
—… Te entiendo. Ciertamente había algo relajante en ese lugar. También me sentí muy cómodo allí.
—Eso no es todo. Bueno, aunque esta vez asistí a su banquete con indiferencia… ¿Sabe lo que hizo su hija? Riliane era inequívocamente para el pueblo de Lucifenia… la “Hija del Mal”. Ya no puedo odiarla por eso, sin embargo, si usted quiere arriesgarse por la princesa, no puedo evitar que lo haga. Supongo que va lo mismo para todos los demás.
—…
Arth sabía qué York no estaba diciendo eso maliciosamente. Solo estaba expresando sus pensamientos honestamente.
—Mi hija, ¿el pecado de Riliane sigue siendo imperdonable?
—¿No dijeron los de afuera que la princesa era una “Pecadora”? Eso era sorprendentemente correcto…
—El pecado es… ¿realmente imperdonable? —murmuró Germaine, quien había estado escuchando la historia desde atrás.
—Germaine… —dijo York luego de girarse hacia ella.
—Riliane ciertamente pecó. Pero le dieron el “Castigo” correcto.
—¿Ser decapitada por la guillotina?
—… Así es.
—Germaine, ¿crees que no sé nada?
—¿Eh?
—Eso fue falso. Otra persona fue ejecutada en nombre de la princesa.
—Sí, lo sabía.
—La revolución fue exitosa y Lucifenia tuvo una paz temporal. Incluso ese hecho fue suficiente para mí, así que no me atreví a decir nada.
De acuerdo con York, no fue Riliane sino su hermano Allen quien fue ejecutado en la plaza después de la revolución.
—Ciertamente, ella estaba viva después de la revolución… Pero, York, el “Castigo” no se trata sólo de asumir la responsabilidad y morir. No, es más difícil sobrevivir que morir.
—…
—No quiero que lo entiendas. Todos los demás tendrán sus propias ideas. Pero al menos yo no pienso abandonar a Riliane. —Germaine desenvainó su espada y la levantó frente a Arth—. Su Majestad. Yo, Germaine Avadonia, juro ofrecer mi espada por la princesa de Lucifenia, Riliane.
—… Gracias, Germaine —dijo Arth con un rostro tranquilo.
Había alguien un poco alejado del grupo observando la situación con una botella de vino en una mano. Arrojó la botella al suelo y, por supuesto, levantó las manos y comenzó a aplaudir lentamente.
—Espléndido. ¡Qué dama tan valiente! Quisiera ver la cara de su padre. Estoy seguro de que es guapo y el mejor espadachín del mundo.
Germaine y otros lo miraron.
—… Papá…
Leonhart Avadonia, un espadachín con armadura roja, caminó y pronto estuvo junto a su hija.
—Así es, Arth. El legendario rey de Lucifenia, la líder del Ejército Revolucionario, y ahora me uno yo, el Caballero del León Rojo, el hombre más fuerte de los tres héroes.
—Leon…
—Oh, no serán solo ustedes tres, ¿verdad?
La reina Anne, que había estado en silencio todo el tiempo,sentada junto a Arth, lentamente se paró frente a Leonhart.
—Por supuesto, yo también iré —dijo, sosteniendo un abanico plegable que colocó sobre la espada de Germaine.
—Fuu… No puedo evitarlo en absoluto —Mariam suspiró por su atuendo y de repente cambió su vestido de sirvienta a un traje de combate—. Estoy segura de que Elluka está aquí… pero, ¿dónde estará? —Levantó su cuchillo hacia el rey mientras se quejaba.
—¡Es—Esperen un momento!
Con una espada que era demasiado desproporcionada para ser controlada por un sirviente, Chartette se apresuró frente Arth y gritó:
—¡Yo lo iba a hacer desde el principio! ¡Esperen a que pueda recuperar el aliento!
—Chartette… Gracias, pero, ¿podrías bajar esa enorme espada? Está apoyada en mi hombro.
—Oh… Lo siento, señor Leon.
Después de eso, algunas personas en el lugar comenzaron a caminar hacia adelante y otras hacia atrás. Algunos estaban ansiosos, otros hicieron una apuesta y prometieron participar en la batalla.
Keel murmuró mientras observaba la situación:
—¿Seré inspirado por las palabras de Germaine, o simplemente me dejaré dejar llevar por la psicología grupal…? Por cierto, ¿qué piensas…?
Mientras lo decía, vio a Yukina, quien estaba a su derecha. Al mirarla notó que los ojos de su amada hija brillaban descaradamente.
—Qué desarrollo tan dramático… ¡Esta es la única forma de participar! —Sin importarle nada, Yukina se dirigió corriendo hacia los reyes con su diario en una mano.
—Vaya, vaya, supongo que ahora no puedo solo escapar.
Entonces alguien colocó una mano sobre el hombro izquierdo de Keel con una cara de vergüenza.
—Keel, detente, solo serás una carga.
—Eso es una declaración terrible, Kyle. ¿No necesitarán también a una persona inteligente? Tú eres el único capazmente hábil, así que yo estaré detrás de los tres héroes. ¿Está bien?
—Pfff. —El hombre de cabello azul sonrió sin miedo—. ¿Qué? Al parecer tienes mucha confianza.
—Anteriormente, Yukina me dio un buen consejo. Te lo garantizo. Esta batalla se puede ganar.
—¿El respaldo del rey de Marlon es confiable?
Los dos hombres levantaron la vista y caminaron hacia adelante, riéndose el uno del otro.
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