Siete Crímenes y Castigos, páginas 70-77
Siempre he sido yo quien persigue.
Siempre la estaba persiguiendo. Si apartaba mis ojos por un segundo, se iba a otro lado.
En ese entonces, estaba convencido de que si no la encontraba de inmediato, desaparecería en alguna parte.
Pero estaba equivocado. Ella nunca desaparecería.
Desde que éramos niños, ella me ha estado esperando.
Esperando a que la alcanzara en la playa.
Esperando a que regresara como sirviente después de dejar el palacio.
E incluso ahora,
Mi papel siempre fue mantenerme detrás de ella.
Para perseguirla.
Porque ella me ha estado esperando durante quinientos años.
El palacio era enorme. Su construcción no había cambiado en nada, pero aun así terminé perdiendo de vista a Riliane.
Buscarla se volvería mucho más complicado si salia del palacio.
«Afuera, eh…»
¿Qué era lo que siempre hacía Riliane cada vez que se escapaba del palacio?
Ni siquiera necesitaba pensar en eso para saber qué era.
«La chimenea de su habitación. Allí hay un pasadizo oculto».
Me dirigí directamente a su habitación.
Fuera de su habitación me encontré con algunas personas que no esperaba.
Los reconocí. Pero para mí eran figuras nebulosas que solo existían dentro de mis más vagos recuerdos.
Aun así, pude decir con solo una mirada quiénes eran esos dos.
—Padre… Madre…
Eran mi padre y mi madre, Arth I y Anne.
Los dos estaban allí juntos.
—Alexiel… Cuánto anhelamos que llegara el día en que pudiéramos conocerte así…
Mi madre sonrió y sus ojos parecían estar levemente cubiertos de lágrimas.
Francamente, no sabía qué debía hacer. ¿Debería correr hacia el pecho de mi madre llorando como un niño? Podría haberlo hecho si esto fuera cuando ambos estábamos vivos.
Mi padre parecía haber adivinado mis complicados sentimientos. Caminó un paso por delante de ella y me dio unas palmaditas en la cabeza, diciendo: «Riliane está en esta habitación, ¿vas a verla?».
—Sí… Para eso vine aquí.
—Ya veo… Entonces no te detendré. Pero ten esto en cuenta, Alexiel. Eres mi hijo y el hermano más preciado de Riliane. Eso nunca cambiará.
—Si.
—Sin embargo, ya no eres solo eso. Desde ese día en que ese Dios Sol puso tu alma dentro de la caja negra, te convertiste en una figura esencial para este mundo… O algo así.
—… Realmente no lo entiendo todavía. Él, el dios del sol, no me ha explicado nada sobre eso. Y este mundo ya ha sido destruido. En este punto, ¿qué puedo hacer?
—Yo tampoco lo sé. Solo los dioses lo saben todo. Pero… tengo la sensación de que este mundo aún no ha terminado, que todavía hay algo en él.
—¿Tú… lo crees?
Mi padre sonrió un poco y luego dijo:
—Ja, si lo dice un rey espléndido como yo, que convirtió a Lucifenia en un gran país, entonces debe ser así.
—Estás muy seguro de ti mismo.
—Uno de mis puntos fuertes es llevar siempre conmigo una confianza muy infundada… Aunque se podría decir que también es una falta de mi parte. Parece que le he transmitido ese rasgo a Riliane.
—Ja, ja, sí, eso creo.
Sin pensarlo, también me reí.
Tenía que irme pronto. Antes de que Riliane se escapara del palacio.
—Padre, madre. Aunque es como espíritu, estoy feliz de poder verlos a ustedes dos nuevamente.
—De hecho… Es lo mismo para nosotros. Estoy seguro de que Riliane también estará feliz. Pero no lo olvides. Vale la pena repetirlo, hay algunas cosas que aún debes hacer. Incluso si te reúnes con Riliane, es posible que debas separarte de ella nuevamente por un tiempo. Si te niegas a hacerlo por tu afecto por ella, el mundo puede permanecer así para siempre. Entonces-
—No te preocupes. Soy… un adulto ahora.
—Justo lo que esperaba de mi hijo. Confiable. Y así, te los dejo a ti. ¡A Riliane y este mundo!
—¡Bien!
Les di la espalda y puse la mano en la puerta de la habitación.
–Riliane estaba al otro lado de esa puerta.
Finalmente, la volvería a ver.
Ella, que siempre me había estado esperando.
—… ¿Eh? De repente tengo sueño…
Escuché a mi padre decir eso detrás de mí justo antes de que pudiera abrir la puerta.
—¿Quizás estoy agotado por haberme reunido con mi hijo de nuevo después de tanto tiempo? Ja, ja… Pero… esto es…
Se tambaleó, de repente pareció como si fuera a caer en el acto.
Mi madre se movió preocupada para apoyarlo.
—-Eso es extraño. Esto no debería ser posible…
Era como dijo mi madre. ¿Mi padre, un espíritu, tenía sueño?
Es decir, a pesar de ser espíritus, si quisieran podrían dormir. Era bastante estresante permanecer despierto durante largos períodos de tiempo. Esa era una funcionalidad que poseían las almas para reducir tal cosa.
Sin embargo, la somnolencia de un alma era algo que podíamos ajustar activamente por propia voluntad. Podíamos bloquear nuestra conciencia durante siglos si quisiéramos, pero a la inversa, también podíamos permanecer despiertos todo el tiempo. Debería ser imposible que sentirnos abrumados por el sueño como mi padre.
—Uuugh…
De repente, cayó al suelo, cerró los ojos y empezó a dormir.
—¿¡Querido!? ¿Qué demonios… qué… qué está pasando… yo también…
Esta vez mi madre empezó a vacilar.
No era tan solo ella. Podía escuchar el sonido de varias voces mezclándose con chillidos provenientes del Salón de los Espejos, donde el banquete aún debería haber continuado.
—Papá, ¿¡qué pasa!? ¡No puedes simplemente dormir en un lugar como este!
—¡Esto es terrible! ¡La comandante Lily se derrumbó!
—¡Hermano, Yarera~! ¡Abre los ojos!
¿Qué pasaba? ¿¡Qué diablos estaba pasando!?
Mi madre cayó de rodillas y murmuró: «Este sentimiento… los síntomas… no puedo creerlo… es un «gift»…
—-! ¿¡»Gift»!? -¡Madre, madre!
Mi madre perdió el conocimiento de repente.
El veneno que llevaba el nombre de «gift», por supuesto que lo conocía.
Si la suposición de mi madre era acertada…
—¿No puede ser… La Emperatriz Viuda Prim?
Una vez había usado un veneno con ese nombre para intentar matar a mi padre.
No, quizás…
Había otra posibilidad. En este momento, el mundo estaba lleno de almas de todos los períodos.
Había una mujer que una vez había usado ese veneno para hacer que la gente que la rodeaba tuviera tanto sueño como terror.
Y el nombre de esa mujer…
… En ese momento, noté el sonido de fuertes pasos acercándose a mí.
No el sonido de pasos humanos. Fueron de cascos.
Más abajo del pasillo llegó un caballo blanco.
Difícilmente podría olvidarla. Ese caballo era…
—¡Josephine!
El caballo favorito de Riliane había corrido desde los establos a través del palacio y finalmente llegó aquí.
Una figura se sentó encima del caballo blanco. Una chica con el pelo tan blanco como la piel de Josephine.
—Eres…
—Es un gusto conocerte, Lord Allen. Yo soy Clarith. He venido a llevarte, bajo las órdenes del gran dios de la tierra Michaela.
—… Si lo sabe, por favor dígame qué está pasando aquí ahora mismo.
—Es la «Princesa del Sueño». Ha hecho un octavo «gift» y lo está difundiendo. Este veneno es invisible, parecido a una niebla, tiene el terrible poder de hacer dormir a las almas. Aunque, naturalmente, no pueden morir… Si la dejamos hacer lo que quiera, no se sabe qué sucederá más adelante.
—En ese caso, ¿cómo se puede detener a esa «Princesa del Sueño»?
—En este momento, no hay nadie que pueda moverse libremente en el mundo terrestre, y mucho menos oponerse a ella, fuera de ti. Me gustaría que vinieras a Elphegort conmigo para detenerla.
—Pero-
Una vez más miré a la puerta.
Riliane me estaba esperando más allá.
—Lord Allen… puedo saber lo que está sintiendo. Pero si las cosas siguen así, Rin, quiero decir, la princesa Riliane, también podría estar en peligro. Debemos ir a por esa «Princesa del Sueño» sin demora.
—… Está bien, lo entiendo. Vámonos.
—Sube aquí, detrás de mí. El espíritu de Josephine está actualmente bajo la protección divina de Michaela. Mientras la montemos, llegaremos a Elphegort en poco tiempo.
Seguí sus palabras y me subí a la espalda de Josephine.
—Clarith, ¿estás bien?
—¿Qué quieres decir?
—El veneno del «gift». No parece que te esté afectando.
—También tengo la protección de Michaela, así que estoy bien por ahora. … ¡Venga, vamos! ¡Estaremos al galope, así que asegúrate de agarrarte con fuerza!
Clarith tiró de la brida en sus manos, y después de que Josephine relinchó en voz alta, comenzó a correr hacia la entrada del palacio tan rápido como pudo.

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