Jakoku, la nación insular que se encontraba muy al este de la región de Evillious, había restringido toda interacción con países externos hasta el año 850 EC, y por esa razón desarrolló su propia cultura única.
Solo que, como excepción, existían algunas áreas que permitían a los extranjeros residir allí.
La isla de “Onigashima” en su región sur era una de esas regiones que albergaba a extranjeros, y en la ciudad de “Enbizaka”, que se encontraba en el corazón de la isla, había una gran cantidad de extranjeros viviendo junto a la jakokuenses.
Sudou Kayo era una mujer que trabajaba en una sastrería en una esquina de Enbizaka.
De buen carácter y con una habilidad definida, era una chica popular en el vecindario.
En Onigashima, con sus muchos extranjeros, no se pensaba que el cabello rosado y la piel blanca de Kayo fueran particularmente extraños. Esto se debió a que muchas personas sabían que tenía ascendencia extranjera en ella.
Sin embargo, por alguna razón, no había una sola persona que recordara que Kayo había tenido una vez una apariencia completamente diferente, la de una mujer de cabello negro.
Todos lo habían olvidado.
Era como si les hubieran sufrido algún tipo de hipnotismo…
Una vez, la dueña de una tienda, Mei, que era la esposa de Miroku Kai, fue encontrada en Enbizaka como un cadáver desnudo. Se pensó que la habían apuñalado en el pecho con una cuchilla afilada.
Comenzando con eso, la gente de la familia Miroku fue asesinada una por una, hasta que finalmente el jefe de la familia, Kai, corrió la misma suerte.
Fueron terribles asesinatos en serie: a la mujer capturada como culpable le cortaron la cabeza y la exhibieron durante tres días como advertencia para los demás.
La hoja que le cortó la cabeza era otro «Contenedor del Pecado Capital» que había cambiado de forma.
Pero somos pocos los que conocemos ese hecho.
Capítulo 5-Envidia; Escena 1
Siete Crímenes y Castigos, páginas 94-97

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