Capítulo 6 – La Hechicera Eterna; Escena 3

Gift de la Princesa que Trajo el Sueño, páginas 215-221

Hanne y su hermana pequeña Heidemarie —o mejor dicho, Elluka y su aprendiz Gumillia— fueron al hospital donde estaba Marx. Naturalmente, esto fue para reunirse con Margarita.

Sin embargo, ella ya se había ido. El médico que atendía a Marx les dijo que no había regresado a Toragay.

—Dijo que iba a ver a su madre —les respondió el médico.

Pero su madre ya estaba muerta. Rita les había dicho que había perdido la vida cuando nació Margarita.

Elluka pensó que tal vez había ido a visitar su tumba, pero la tumba de su madre estaba en la iglesia de Toragay. Ahora que la carretera estaba bloqueada, no podría ir allí.

—¿Dijo algo más sobre esa «madre»? —le preguntó Elluka al médico.

—Bueno… Ah, ahora que lo mencionas, creo que dijo un nombre. Por lo que recuerdo, Ellie o algo así.

Elluka Clockworker… Naturalmente, no se refería a la propia Elluka, que estaba allí en ese momento. Era a la impostora, que había usado su nombre para acercarse a Margarita.

Sin embargo, Margarita había dicho que no sabía el paradero de la falsa Elluka. ¿Había mentido o había conseguido alguna pista después de que hablaran?

En cualquier caso, habían perdido repentinamente los medios para determinar el paradero de Margarita.

—Que desastre…

Viendo que no tenían nada más que hacer, todo lo que quedaba era abrirse camino hacia Toragay. Había un alto riesgo, y si Margarita no estaba allí para empezar, esta vez seguro que se quedarían completamente sin salida.

Mientras Elluka se preocupaba por esto, Gumillia le tendió algo a su lado.

—-¿Que es eso?

Era un mapa de Elphegort. Un punto del mapa estaba marcado con una X roja.

—Tomé prestado, algo que Ayn tenía —explicó Gumillia con respecto al mapa— Ayn me dijo que había encontrado el nuevo mercado negro. Tal vez esa X, es ese lugar.

—Ya veo…

Si Kaspar había sido el que asumió la responsabilidad del mercado negro de Toragay, ¿quién lo heredó después de su muerte? Quizás la falsa Elluka, su «socio comercial». Si la ubicación del mercado negro estaba en funcionamiento, eso significaba que había muchas posibilidades de que ella estuviera allí.

Luego Margarita estaría con ella…

Qué coincidencia, ese lugar con la marca X, era una tierra a la que Elluka había ido dos meses antes para su cobertura periodística.

—Calgaround en la Meseta Merrigod…

Rita había dicho que la falsa Elluka llevaba ropa roja. Ah, entonces la ciudad rodeada de murallas rojas y el traje rojo…

No podía estar segura solo por eso, pero si la suposición de Elluka era correcta, entonces la verdadera identidad de la falsa Elluka era…

—Gracias, Gumillia. Podría ser capaz de resolver todo esto con eso. Vayamos allí después de que veamos cómo van las cosas en Toragay, solo para estar seguras.

—Deberías agradecerle a Ayn.

—Es cierto… Tal vez vayamos a verlo de nuevo cuando todo esto termine.

Y luego, cuando Elluka y Gumillia se prepararon para dejar el hospital y partir.

—Uugh…

Había una voz débil y vacilante que venía de cerca. Podían escuchar a alguien gimiendo desde una habitación más adentro.

—-Esa es la habitación del Dr. Felix. No puede ser… iré a ver cómo está —dijo el médico, corriendo apresuradamente hacia la habitación.

Elluka y Gumillia se interesaron y decidieron seguir al médico.

En el momento en que entraron, notaron que había ocurrido un cambio extraño.

Marx se había levantado de la cama. Marx, que había estado durmiendo desde que se enfermó en su casa de Toragay.

—… ¿Qué demonios… Ohhh…

Estaba despierto, aunque parecía estar sufriendo mucho.

—¡Señor Felix! Gracias a Dios, te has recuperado.

El médico corrió hacia Marx.

—Tú… pareces tener un aire muy diferente sobre ti… —dijo Marx, no dirigiéndose al médico sino a Elluka, que estaba detrás de él.

—Sí, pasaron algunas cosas.

—Ya veo… no lo entiendo, pero… Ahh… Así es… lo recuerdo… yo… yo… uf… recuerdo todo… —dijo Marx, agarrándose la cabeza.

—¿Estás bien? Quizás deberías descansar un poco m…

—Sí… Desde ese día… Desde ese día mi esposa y Margarita estuvieron muertas… la bruja… y, esa muñeca…

—¿Muñeca?

—¿Muñeca? –¿¡Una muñeca!?

—Agh… una muñeca… yo, nosotros… todos… fuimos engañados. Esa muñeca puso… a todos a dormir…

—¿De qué estás hablando? Explica un poco más…

—¡Aaaaggggghhhh!

Marx de repente gritó. Luego tomó su cabeza y cayó de la cama, su cuerpo retumbó varias veces.

—-!? ¿¡Que esta pasando!?

El médico se apresuró a agarrar el cuerpo convulsionado de Marx y luego trató de volver a ponerlo en la cama.

–Pero antes de que pudiera, Marx dejó de moverse repentinamente, y una vez más se derrumbó como un títere con los hilos cortados.

Después de comprobar el estado de Marx, el médico negó con la cabeza con expresión abatida.

—Buen señor…

¿El despertar de Marx no había sido más que un milagro justo antes de su muerte?

—Elluka…

Gumillia miró a Elluka desde un lado con pesar.

—… Supongo que no salió muy bien. –Pero, al menos eso aclara una cosa —murmuró Elluka.

—¿El qué?

—-La muñeca. Gumilia, tú también lo has visto, ¿no? Que había una entre los contenedores del pecado capital.

—… Sí. La de las coletas, que se parece a Michaela, er, a la «Pecador original» .

—¿Has conocido a Margarita en persona?

—No, aún no.

—También tiene una apariencia que se asemeja a la muñeca, o para ser precisos, a la «Pecadora Original» Eve Zvezda. Durante los últimos 600 años me he encontrado con varias personas con la misma apariencia. Mikulia Greeonio, la Ladrona Fantasma Platonic y Michaela, y todos terminaron teniendo algo que ver con los Contenedores del Pecado Capital y los incidentes que causaron. … Aunque supongo que Michaela es una excepción.

Michaela era una chica que había sido una de las aprendices de Elluka, un espíritu que había renacido en un ser humano. La propia Gumillia era un antiguo espíritu que había renacido de esa manera al mismo tiempo. En el caso de Michaela, cuando renació, simplemente eligió la apariencia de Eve, a quien ella misma había visto una vez, por lo que sus circunstancias eran un poco diferentes a las de las demás que se parecían a ella.

—De todos modos, sospeché de Margarita desde el principio en el punto de su aparición, pero si está conectada con la muñeca, creo que podemos decir que es seguro. Sin lugar a dudas, Margarita debe haber hecho un contrato con el demonio dentro de la muñeca, y con eso está causando esta tragedia actual.

—Entonces, Margarita…

—… Parece que no tenemos más remedio que matarla. Al igual que hasta ahora, cada vez que un contratista muere, las maldiciones y hechizos provocados por su demonio también se eliminan.

—¿Es eso así?

—Sí. –Cualquiera que sea la situación, necesitamos buscar a Margarita de inmediato. Antes de que todos en Toragay mueran. … No, no solo Toragay. Ella también vino aquí. En el peor de los casos, el daño podría extenderse hasta aquí también.

Era una carrera contrarreloj.

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