Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 70-76
Varias horas después.
Lemy y Rin iban juntos en un carruaje.
–Después de todo, Lemy casi había sacado a Rin de la mansión a la fuerza mientras éste le atacaba.
Sintió como si alguien los hubiera visto en la casa, pero no tenía tiempo para preocuparse por algo así. Inmediatamente después de que dejaran la puerta, subieron a un carruaje que pasaba por casualidad.
Poder encontrar un carruaje tan tarde en la noche fue nada menos que un golpe de buena suerte. Según el cochero, acababa de dejar a un cliente en Rolled y estaba en el proceso de regresar a su casa en Toragay.
—Si te diriges hacia allí, eres bienvenido.
Era la dirección opuesta a la casa de Lemy.
Más bien, en primer lugar, Toragay era una ciudad ubicada en el vecino país de Elphegort.
Pero Lemy aceptó su oferta.
La ropa de Lemy estaba teñida de rojo por la sangre de Ton. El cochero no se había dado cuenta debido a lo tarde que era, pero si volvía a casa así, estaba seguro de que su madre y Pheobe se enterarían.
No podía permitirse el lujo de causar problemas a su madre, que acababa de asumir la presidencia.
Por ahora irían a Elphegort y luego averiguarían qué hacer después de bajar en un lugar adecuado.
Afortunadamente, tenía un poco de dinero para gastar.
Solo había estado en Elphegort una vez. Había ido cuando tenía ocho años con su madre y su tía Mayrana.
Quizás podría acudir a ella en busca de ayuda. Ahora que lo pensaba, Gatt había dicho que él también iría allí, aunque como había mencionado que su licencia era de solo diez días, probablemente ya se había ido.
—Um… Lemy… Lo siento. Por las cosas horribles que dije antes.
Rin finalmente se había calmado.
—Me salvaste. Y a pesar de eso, yo…
—Está bien. No te preocupes por eso ahora…
Era natural que Rin tuviera miedo.
Ver a un chico sonreír después de haber matado a alguien justo en frente de ella, era bastante aterrador.
«–¿Por qué, por qué estaba sonriendo?»
—Oye Lemy, ¿qué vamos a hacer ahora?
—Por ahora creo que deberíamos ir a ver a mi tía en Calgaround, en Elphegort. Creo que ella es la alcaldesa, pero antes de eso, vayamos a alguna parte. Tengo hambre y… también estoy un poco cansado —respondió Lemy en voz baja.
Eso fue porque pensó que no sería una buena idea dejar que el cochero escuchara su destino final.
Aunque había muchas cosas que quería preguntarle a Rin, no podía hacerlo ahora. Decidió que hablarían cuando desembarcaran del carruaje y estuvieran solos.
Se reclinó en el asiento del taxi y cerró los ojos.
A pesar de estar exhausto, al final no pudo echar un ojo.
Justo cuando el sol había comenzado a salir, se bajó del carruaje con Rin. Eso era porque empezaba a haber luz y le preocupaba que el cochero viera la sangre en su ropa.
El lugar donde pararon aparentemente era el distrito norte de Aceid, la capital de Elphegort.
—Por favor, vuelva aquí esta noche —le pidió Lemy al cochero mientras le entregaba el pasaje del taxi.
—Por supuesto. Siempre doy la bienvenida a los clientes de larga distancia —dijo el cochero, subiendo de nuevo al carruaje y partiendo hacia el norte.
Dos niños clientes, y uno de ellos vestido como un pierrot además; puede parecer bastante extraño, pero ese cochero no se había entrometido demasiado en el asunto. Quizás estaba acostumbrado a tales clientes en el curso de su trabajo.
Había una posada cerca, así que decidieron descansar allí por el momento.
El problema era que Rin estaba con él. Ella acababa de dar un concierto aquí mismo en Aceid, y tenía miedo de que su rostro fuera reconocido.
Lemy se arrancó la manga y la usó como una especie de capucha para ocultar la identidad de Rin. Fue torpe, pero por ahora al menos pudieron cubrir su rostro.
La dueña de la posada aparentemente parecía pensar que Lemy y Rin eran artistas ambulantes, por lo que aunque fueron tratados como un poco de sospecha, pudieron alquilar una habitación sin demasiados problemas. Todavía estaba un poco oscuro, por lo que lograron pasar sin que se notara la sangre en su ropa.
Finalmente, los dos estaban solos en un lugar tranquilo, por lo que Lemy pudo hablar con Rin sobre todo.
Con honestidad, le contó todo lo que había sucedido desde que Ton la adoptó.
–Ton había adoptado a Rin con la intención de usarla como una fuente de mano de obra barata después de todo.
Al principio la había hecho trabajar como sirvienta de cierto noble, pero cuando Ton descubrió que tenía talento para el canto, planeó que ella podría hacerle ganar dinero como diva.
—Pero me dijo que mi cara era demasiado simple como para aparecer en el escenario.
Ton había llevado a Rin a una adivina de la ciudad de Rollam.
Esa mujer adivina tenía un poder extraño y, usando una espada peculiar, había cambiado el rostro de Rin como por arte de magia.
—¿Te cortó la cara con esa espada?
—No. Ella no usó la espada como herramienta. «Séptima, Maga» me dijo que cambiaría mi rostro usando el poder del demonio que residía en la espada.
—¿Séptima, Maga?
—Así es como Ton llamó a ese adivina.
Había escuchado ese nombre antes.
Ese era el nombre que su madre había estado murmurando cuando vieron a Rin en la actuación en el Teatro Milanais.
—Al principio me alegré. Conseguí una cara mucho más hermosa que antes, me volví cada vez más famosa, pero después de un tiempo se volvió insoportable. El Señor Ton nunca me dejó descansar, haciéndome cantar en tantos lugares…
Antes de darse cuenta, Rin dejó de poder cantar frente a la gente.
—Aunque podía hablar, por alguna razón no podía cantar. Cuando finalmente no hubo forma de evitarlo, Ton trajo a Chansaux.
—La chica que cantaría en tu lugar.
—Al parecer, el Señoe Ton tenía la intención de convertirla en una nueva diva al principio. Pero ella era una Netsuma. No es tanto como hace mucho tiempo, pero hay algunas personas que guardan odio a los Netsuma. Así que, aparentemente, el señor Ton volvió a llevarla con esa adivina.
Sin embargo, en ese momento ocurrió un revés inesperado para Ton. «Séptima, Maga» ya había cerrado la tienda y desapareció por sucesos desconocidos.
Sin ningún recurso, el método que se le ocurrió fue hacer que Rin se pusiera de pie en el escenario como siempre lo había hecho antes, y luego hacer que Chansaux cantara detrás de escena…
—En cuanto a esa cara tuya… ¿Por qué se parece tanto a la mía?
—Yo también me sorprendí al principio. Estaba segura de que el Señoe Ton nunca te había conocido antes… Pero aparentemente este rostro está basado en un retrato de la Princesa Riliane.
—¿¡La «Hija del Mal»!?
—La verdad es que el rostro de la familia real es brillante y hermoso. Aparte de eso, al señor Ton simplemente le gustaba la cara de la princesa Riliane.
Pero si pensaba en eso desde el otro lado, entonces eso llevaba al punto de que la princesa Riliane se parecía a Lemy.
—Quizás eres descendiente de la familia real lucifeniana, Lemy.
—No puedo ser. La línea real de Lucifenia terminó cuando la princesa Riliane fue ejecutada.
Incluso si ese hubiera sido el caso, la verdadera herencia de Lemy no significaba nada para él ahora.
«Sí, después de todo, ya soy el hijo de Julia Abelard».
Su madre amable, fuerte y honorable.
Pero era posible que Lemy hubiera herido ahora el honor de esa madre.
«He matado a una persona».

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