Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 77-81
El carruaje los estaba esperando diligentemente en el mismo lugar en el que se habían bajado al amanecer.
—Bueno, entonces, ¿a dónde vamos? —preguntó alegremente el cochero.
Lemy ya no estaba vestido como un pierrot, y Rin también se había cambiado a ropas más sencillas.
—Por favor… llévanos a la estación de control de Kihel.
Supuso que sería peligroso ir directamente a Calgaround.
Probablemente ya habían encontrado el cadáver de Ton en Rolled.
Si hubieran visto a Lemy viajar en el carruaje, la policía eventualmente acudiría al cochero. No podían dejarle saber su ubicación.
Una vez que llegaran a la estación de control de Kihel, podían caminar hasta Calgaround. Solo había estado allí una vez hace mucho tiempo, así que estaba un poco preocupado por eso.
Cuando salieron de Aceid, el paisaje lleno de edificios dio paso gradualmente a árboles y campos.
El carruaje continuó durante un rato y pasó por una nueva entrada de la ciudad.
—Esta es la ciudad de Toragay. Una vez que pasemos por aquí y nos dirijamos hacia el noreste, estaremos justo en la estación de control de Kihel —les explicó el cochero.
A mitad de camino, el carruaje se detuvo en una posada. Al parecer, el cochero se había encontrado con un conocido suyo. Después de intercambiar algunas palabras con la mujer de cabello verde, una vez más hizo que el carruaje se moviera nuevamente.
—Dios mío, ha habido muchos disturbios últimamente —murmuró el cochero después de un rato.
—¿Disturbios…?
Sí. El señor local de Toragay murió recientemente. Dicen que fueron causas naturales, pero aparentemente existe la posibilidad de que lo hayan matado. La mujer de ahora es reportera de un periódico y me dijo que está investigando el caso.
—Guau…
—Eso no es todo. Escuché que un investigador de la Policía Mundial llegó a la ciudad hoy. Un comerciante en Lucifenia fue asesinado, y se corre la voz de que el culpable corrió hasta aquí, o algo así.
—Oh, eso es interesante.
Así que, después de todo, ya se había encontrado el cadáver de Ton.
—… Puedo decir que estoy hablando de algo que no te interesa mucho. Lo siento —se disculpó el cochero.
—Está bien…
Lemy agradeció la torpeza del cochero.
Si nada más, tal vez eso significaba que era impensable que un niño como él fuera el culpable.
Se bajaron en la estación de control de Kihel como estaba planeado y, después de caminar un poco por la carretera principal, subieron por una suave pendiente. Cuando habían estado caminando durante una media hora más o menos, llegaron a Calgaround sin muchos problemas.
Le tomó más tiempo del que pensaba.
El sol ya se había hundido por debajo del horizonte.
Caminando como arrastrando sus cuerpos cansados, se dirigieron a la casa de su tía.
—Esta es una… ciudad extraña —susurró Rin nerviosamente—. Todos los edificios son de color rojo brillante.
—Al parecer, la alcaldeaa, la tía Mayrana, les obligó a pintarlos así. Para mostrar su devoción a la «Virgen Madre».
—Oh.
En muy poco tiempo llegaron a casa de su tía.
La luz venía de la ventana. Parecía que aún no se había acostado.
Lemy llamó a la puerta.
—Tía Mayrana, ¿¡estás aquí!? ¡Soy yo! ¡Lemy Abelard!
Un momento después, escuchó el sonido de pasos desde el otro lado de la puerta.
Y luego la puerta se abrió lentamente y una mujer lo miró desde adentro.
—Lemy… así que has venido.
Por su tono sonaba como si hubiera anticipado que Lemy vendría aquí.
—¿Tía May… rana?
Lemy se sintió confundido en el momento en que vio el rostro de su tía.
En ese instante, se parecía exactamente a Julia.
¿Su tía y su madre siempre se habían visto así de idénticas? Se sentía como si sus rasgos fueran muy diferentes a como habían sido antes.
—¿Qué ocurre? ¿Hay algo en mi cara?
—No… Por un segundo pensé que eras mi madre…
—Jaja, desafortunadamente no soy tu estimada madre. Sin emabargo-
Y así diciendo eso, Mayrana abrió más la puerta.
—-! Mamá… ¿Qué estás haciendo aquí…?
—Creí que vendrías aquí. Después de todo, no hay nadie más en Elphegort a quien acudir, salvo Mayrana.
Detrás de Mayrana estaba nada menos que la verdadera Julia.

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