Parte 1, Capítulo 3-Buscando a «Séptima, Maga»; Escena 4

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 102-109



Ayn Anchor se dirigía a la escena del crimen mientras miraba con nostalgia el paisaje urbano de Rolled.

Había una vieja rueda hidráulica junto a una panadería en el distrito 28 de Rolled.

El agua extraída del río Orgo pasaba por el canal y por debajo de la rueda hidráulica. La rueda daba vueltas, moliendo la harina con la fuerza de su movimiento.

No sabía cuánto tiempo tenía esa rueda hidráulica, pero ya se estaba agotando cuando Ayn fue asignado a Rolled cuatro años antes, cuando él era un oficial novato.

Tras ver esa misma rueda por primera vez en mucho tiempo, Ayn pensó seriamente para sí mismo: «Eh, todavía está aquí».

Los paisajes urbanos no tienden a cambiar tanto en el transcurso de solo cuatro años. Pero mucho había cambiado en lo que respectaba a la posición de Ayn en la vida.

En ese momento, había sido un novato imprudente que no sabía ni por donde le daba el vienti. Como tal, había cometido errores, pero también había logrado avances considerables.

Al poco tiempo, lo trasladaron a Aceid, la capital de Elphegort. Y ahí construyó su experiencia.

Y luego, a fines del año pasado, Ayn había sido nombrada oficial de “Justea”. Se podría decir que lo habían ascendido a una velocidad sin precedentes. Especialmente considerando que Ayn era un Netsuma, un grupo que tendía a enfrentar cierta discriminación.

Había tenido suerte de su lado. Mucho tuvo que ver con que él era favorecido por el jefe de Justea, a quien había conocido durante la «Epidemia de Toragay» el año anterior. Y Justea había tenido una vacante por ese entonces.

«Heidemarie…»

La investigadora desaparecida de Justea, Heidemarie Lorre, había sido una vez la novia de Ayn. … Aunque solo habían estado saliendo por un corto tiempo. Su hermana mayor era reportera de un periódico y ésta, Hanne, también había desaparecido. Algunas personas pensaban que habían muerto, pero Ayn sabía que ese no podía ser el caso. Esas dos nunca morirían tan fácilmente.

Esta investigación sobre los «Asesinatos en Serie de Rolled» sería la primera de Ayn como investigadora de Justea. Sin embargo, el interés de Ayn se prendió por este caso no solo por esa razón.

Heidemarie había estado investigando el paradero de “Quinto, Pierrot”. Y Hanne había estado investigando a “Père Noël”, que probablemente respaldaba al asesino.

Si seguía con este caso, tal vez podría volver a verlas a los das; Ayn llevaba esa premonición en su corazón.



Las nueve víctimas que habían sido asesinadas por «Quinto, Pierrot» habían muerto todas en callejones sin salida del distrito 28.

Al llegar al lugar, Ayn recibió un resumen explicativo del caso de un oficial de policía local.

—La víctima aquí es Eloise Huguenet. Una prostituta de treinta y un años. Desapareció después de recibir a un cliente alrededor de las once de la noche la noche anterior. Ella ha sido apuñalada en el pecho con algún tipo de filo. Como las otras hasta este punto, probablemente murió instantáneamente.

Era conveniente que hubiera podido estar presente en la escena del crimen tan pronto después de llegar a Rolled. … Bueno, nada era conveniente cuando se trataba de personas asesinadas, pero de todos modos gracias a eso había una gran posibilidad de que pudiera obtener nuevas pistas ahí.

—Um… —El oficial que había estado explicando el caso de repente hizo una pregunta—. Había oído que iban a venir dos investigadores de Justea, ¿dónde está el otro?

—Ah, bueno, eso es…

Justo cuando Ayn estaba a punto de responder que todavía estaba descansando en la posada:

—Ough… Estoy acabado, estoy acabado. Estoy fatal —murmuró un hombre mareado mientras caminaba en su dirección.

—Bebió demasiado, ¿eh, oficial Zorach? —preguntó Ayn, dejando escapar un suspiro.

—¿Beber? … Nah, no lo he hecho, no lo he hecho. No es eso, oficial Anchor. Estoy en las últimas, pero sólo es un mareo. Ah, maldición, no importa cuántas veces viaje en barco, nunca me acostumbraré. Hemos estado en tierra por un tiempo y mi cabeza todavía da vueltas y vueltas, uogh.

—Por favor, no vomites en la escena del crimen.

—Está bien, está bien. Tú estás bien, ¿eh?

El hombre miró en dirección a Ayn mientras se rascaba el corto cabello negro de su cabeza.

—Concéntrate. ¿No se supone que eres mi supervisor?

—Sí, el Jefe Homer me dijo algo así. Bueno, relájate, no creo que esté aquí para vigilarte. Realmente, fuera del jefe no hay distinciones de rango en Justea. Incluso si eres un novato .

—Ya veo. Bueno, entonces participe en la investigación como se supone que debe hacerlo .

—Lo sé, lo sé. Por eso vine aquí ahora, ¿no? … Uf, me siento fatal…

—Aah…

Ayn exhaló otro suspiro. Había sido asignado a este caso porque una vez había servido en esta ciudad y porque él mismo lo había solicitado.

Sin embargo, con algunas reservas sobre dejar que un oficial de Justea recién iniciado como Ayn se encargara de todo por su cuenta, el jefe Homer había decidido que otro investigador, Willus Zorach, investigara el caso como socio y supervisor de Ayn.

Este tambaleante hombre era Willus.

—De todos modos…—Willus se arrodilló junto al cadáver de la víctima, con una mano en la boca—. Oye, fue un trabajo hábil el que hizo aquí. Parece que la mataron sin mucha resistencia.

—¿Eso crees? Su ropa parece desaliñada.

—Eso es por el tipo de trabajo que realizaba aquí. No creo que haya luchado mucho con el culpable. La acorraló y luego la apuñaló en el pecho en un abrir y cerrar de ojos, y luego todo terminó. … ¿Qué le parece, Oficial Anchor?

—¿Qué me parece qué?

—El asesino, el asesino. ¿Por qué solo persigue prostitutas? … Aunque, bueno, el primer tipo fue un comerciante.

—No parece un atraco. A ninguna de las víctimas se les robó ningún objeto de valor. Entonces… ¿resentimiento contra las prostitutas, tal vez? O tal vez no haya ninguna razón, y son simplemente objetivos de asesinato…

—¿Te refieres a un asesinato por rencor… o por placer? Creo que es una buena pista. Pero en ese caso… pienso que los cuerpos están demasiado limpios para que fuera algo del estilo… —dijo Willus, tocando el cadáver.

—¿Entonces crees que hay un motivo diferente?

—-¿Es posible que esté buscando algo? Digamos que el culpable está tratando de matar a alguien. Pero todo lo que sabe sobre su objetivo es que son prostitutas. Tal vez escuchó sobre esta persona de Ton Corpa, a quien mató primero.

—Pero el asesino no sabía ni su nombre ni su paradero.

—Y entonces él simplemente mata prostitutas una por una…

—Es un método extremadamente ineficaz.

—El criminal ni siquiera está tratando de esconder los cuerpos. Al contrario, incluso envío una carta para mostrar su propio crimen.

Se envió una carta al periódico Saintes Fauraux a mediados de noviembre del año pasado.

En ella estaba la firma de «Quinto, Pierrot», y escrito estaba el hecho de que él había sido el que cometió el crimen enumerado dentro, y que tenía planes de cometer más crímenes después de ese. Tras un examen por parte de expertos, se determinó que la letra era la misma que la de la carta que se había enviado durante el “Secuestro de Rin Chan”.

—Hay dos posibilidades a las que apuntar. La primera es que se trate simplemente de un asesino que se deleita con las reacciones de los demás ante sus crímenes. Y la otra, que tiene la intención de descubrir a la persona que busca causando más pánico.

—Cierto…

—Obviamente, esta es solo mi teoría por el momento. Pero si el culpable es un miembro de «Père Noël», entonces es difícil imaginar que simplemente esté matando al azar. Hasta donde yo sé, «Père Noël» siempre comete delitos con algún beneficio en mente.

Ayn estaba honestamente asombrada por Willus, siendo capaz de llegar a un juicio tan sólido cuando se trataba de la investigación a pesar de haber estado tan tambaleante antes.

Supuso que eso era lo que se podía esperar de un investigador de Justea.

—De todos modos y de todas maneras, primero tendremos que buscar pistas. El asesino ha estado matando prostitutas, pero hay otro punto que tienen en común fuera de eso.

—¿Cuál es?

—Las edades. Las ocho mujeres tenían entre 20 y 30 años. No ha habido niñas ni mujeres mayores. En otras palabras, el asesino debe estar buscando a alguien en ese rango de edad. Comencemos investigando si hay alguna sospechosa entre las prostitutas de esa edad que hay por estas calles.

—¿Estás diciendo que en lugar de buscar al criminal, deberíamos buscar a la persona a la que podría estar apuntando?

—La excelente policía local ya ha estado buscando pistas sobre el asesino hasta este momento, ¿no es así? Pero no han podido avanzar. Entonces, creo que deberíamos buscar desde un punto de vista diferente.

—Comprendo. Iré a buscar a todas las prostitutas de Rolled.

La Policía Mundial había fallado durante la «Epidemia de Toragay» el año pasado. No pudieron evitar que una ciudad entera cayera en ruinas.

Para revivir su buen nombre, tendrían que hacer todo lo posible para resolver este caso de manera segura.

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