Parte 1, Capítulo 6-Por Eso te Dije que Escaparas; Escena 3

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 190-200



26 de diciembre. 2:00.

Ayn estaba cerca de la propiedad de la presidenta.

No era para escuchar a escondidas a la presidenta Julia. Era porque alguien lo había llamado allí.

Ayer, Ayn recibió una carta. El contenido era extremadamente simplista, pero lo importante para él había sido el nombre de quién lo envió.



Heidemarie Lorre.



La mujer que una vez había sido su compañera de trabajo y su novia.

Había llegado una carta de ella después de haber estado desaparecida durante más de un año. La caligrafía era de ella, no había duda. Era muy propio de ella escribir letras tan fragmentadas y difíciles de leer.

No podía verla por ningún lado. Pero eso también era propio de ella, en cierto modo. Heidemarie nunca cumplía con los horarios acordados.

Ayn continuó esperándola, mirando a su alrededor.

No había un alma a esas horas de la noche. La oscuridad y el silencio habían envuelto a todo el distrito. Si hubiera sido un poco antes, podría haber visto las luces del Teatro Milanais incluso desde aquí.

«Me estoy congelando…»

Podría haber nevado. Esas temperaturas había.



Eran las dos y media de la madrugada.

Heidemarie todavía no había venido.

Como era de esperar, Ayn había comenzado a irritarse un poco, jadeando bocanadas de aire.

«Llega tarde, no hay forma de evitarlo… Quizás la carta era falsa… O quizás algo pasó con ella…

¿Debería volver ya? … ¿O debería esperar un poco más? …»

Mientras reflexionaba sobre esto, sucedió.

—Miau.

Podía escuchar algo que venía de un callejón.

—-!? … ¿Es un gato?

Probablemente no era nada de qué preocuparse. Pero Ayn se dirigió casualmente en esa dirección.

Era solo un callejón, nada particularmente inusual había en él. Sin embargo, había visto este lugar antes.

Él lo recordó. El incidente que había ocurrido hacía cuatro años.

«Ya veo… Este lugar es…»

Ayn luego procedió al callejón.

No había ningún gato. En cambio, había una sola figura.

Como la figura era difícil de ver con claridad, con su apariencia oscurecida por las sombras, Ayn pensó por un momento que era Heidemarie. Pero la figura parecía un poco más baja que ella.

—Buenas noches.

Era un hombre, o más bien la voz de un niño. Cuando se acercó, pudo distinguirlo con mayor claridad. Su rostro estaba pintado de blanco, y vestía ropa llamativa… Vestía como un payaso.

—Detective Ayn Anchor… Gracias a usted «Père Noël» se ha metido en una gran crisis. Hazle un favor a «Primera, Santa Claus»… y muere aquí esta noche.

Tenía un cuchillo plateado en la mano. Ese cuchillo se había utilizado para acabar con muchas vidas hasta este momento.

–Este era “Quinto, Pierrot”. No había error.

Si no hubiera estado en este lugar… si no hubiera sido este callejón, el razonamiento de Ayn se habría detenido ahí. Ayn pudo ver la apariencia de Pierrot, con su verdadero rostro oculto, superponerse con el de cierto chico.

—¿Eres… Lemy Abelard?

Pierrot no ocultó su sorpresa ante la pregunta de Ayn.

—- !? Cómo lo sabes-

—Así que lo eres, entonces… ¿No te acuerdas? El día que nos conocimos.

—¿De qué estás hablando? ¿Qué demonios dices…?

Por parte de Lemy, había visto por primera vez a Ayn cuando estaba escondido en el techo del palacio lucifeniano.

Pero no se habían conocido directamente entonces.

—Hace cuatro años. Cuando fuiste atacado por matones aquí. Fue entonces cuando nos conocimos —le dijo Ayn.

—… No puede ser…

—Estaba participando en la investigación para capturar a «Quinto, Pierrot». Tuvimos un soplo de que iba a aparecer en un espectáculo en el Teatro Milanais, y me infiltré en el circo para buscarlo, sí, vestido de payaso.

—… Estás mintiendo.

—Entonces ocurrió un desastre. Un león mató a un niño domador de animales salvajes. No fue obra de «Quinto, Pierrot»… pero aparentemente tampoco se lo esperaba. Por casualidad lo vi cuando entró en pánico y huyó del teatro. Lo perseguí y luego llegué a este callejón.

—…

Lemy no respondió. Ayn continuó, sin hacer caso de su silencio.

—Allí, escuché un grito. Era la voz de un niño. No era la dirección a la que había huido «Quinto, Pierrot»… pero tampoco podía dejarlo ir. Dejé de perseguirlo y me dirigí hacia donde había escuchado la voz. Había un niño y dos matones. Al parecer, los dos rufianes me confundieron con «Quinto, Pierrot»…

—¡Eso es mentira! ¡Me estás mintiendo! La idea de que ese pierrot era solo un oficial de policía…

—… Después de que te salvara, volví inmediatamente a la búsqueda de «Quinto, Pierrot». Pero ya hacía mucho que se había ido. … Mi superior en ese momento me lo reprendió bien. Tirar a la basura una oportunidad única en la vida como esa..

—Es suficiente.

Mientras hablaba, Lemy corrió hacia él, con el cuchillo en la mano. Pero estaba claramente temblando.

No fue tan difícil para Ayn esquivar la punta de su cuchillo, tambaleante como estaba.

—Lemy. ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Está bajo las órdenes de tu madre, de la presidenta Abelard? Si ese es el caso, entonces te está engañando. Pensar que obligaría a su propio hijo a hacer esto…

—¡No tiene nada que ver con mi madre! ¡Esta es mi propia voluntad! ¡Te borraré, y así borraré mis inútiles aspiraciones del pasado! Y luego, ¡me convertiré en el verdadero «Quinto, Pierrot»!

Lemy cargó de nuevo. Ayn se movió para esquivar su cuchillo una vez más.

Pero-

«-! ¡Maldita sea!»

Había una gran roca a sus pies. No la había visto allí debido a lo oscuro que estaba. Ayn tropezó y cayó al suelo de espaldas.

Lemy se movió rápidamente para sentarse a horcajadas sobre él. Tomó su cuchillo con ambas manos y lo levantó en alto.

—¡Muere!

Lo mataría. Ayn cerró los ojos con fuerza sin pensar.



– ¡Bam!



Un disparo explosivo resonó repentinamente en el callejón.
Había escuchado ese sonido antes.

Había sido una pistola .

Y no cualquier pistola normal.

Esa… era de la pistola de Heidemarie…



Ayn abrió los ojos.

Su mirada se posó en alguien que había caído, apoyado en él.

Era Lemy. El rojo manchaba su pecho. Le habían disparado.

Fue directo al corazón. Una herida fatal.

—¿Por qué? Me… duele el pecho… —susurró. Su voz se desvanecía.

Ayn se puso de pie, sosteniendo a Lemy en sus brazos y luego lo acostó en el suelo.

Cuando miró hacia arriba, había aparecido una nueva figura.

—… Heidemarie.

Ella estaba allí de pie sin decir palabra, con el revólver en la mano derecha. Salía humo de la pistola.

—Vaya, eso fue descuidado por mi parte. Parece que me olvidé de «hipnotizarte» para que olvidaras el rostro de Gumillia.

Desde lo más profundo del callejón se acercó otra persona. Ella estaba en silla de ruedas. Era la dueña de ese burdel.

—No, no es eso. —En el fondo de la mente de Ayn, un recuerdo resurgió—. Sí… ¿Cómo pude haberte olvidado hasta ahora? Tú eres… tú eres… Hanne.

El color de su cabello había cambiado, pero no era otra que la hermana mayor de Heidemarie, Hanne Lorre.

—Ha pasado algún tiempo desde que me llamaron por ese nombre.

—¿Por qué… ustedes dos…?

—Para matar a «Quinto, Pierrot», por supuesto. –Lo siento, Ayn. Te usamos como cebo.

Hanne movió la silla de ruedas ella misma y se acercó al cuerpo caído de Lemy.

—… Por eso te dije que escaparas.

Lemy miró a Hanne con ojos en blanco.

En su mente, ella parecía estar mofándose de él.

—Por qué… dijiste… que me salvarías…

—Solo si no me traicionabas. Ojalá pudiera haberte alejado de Julia. Pero… tú la elegiste. Decidiste por ti mismo tomar el camino del «mal». No podía dejar a un «Gemelo de Dios» en sus manos, así que no tuve más remedio que hacer esto.

—Yo no… soy «malvado». Los malvados… son el mundo ent… «

—No. Quizás estabas usando la justicia como pretexto. Quizás pensaste que lo estabas haciendo por tu madre y Rin. –Recuerdo a un chico que se parecía bastante a ti, hace mucho tiempo. Él también cometió pecados por causa de su hermana mayor. Aunque el mundo la despreciaba por considerarla «malvada», solo él trató de protegerla. Pero a él no le gustaba matar gente. … Habías empezado a disfrutar el acto de asesinar, usando a tu madre y a tu amiga como excusa. Tú y él, no se parecen en nada.

La sangre brotaba del pecho de Lemy.

—No quiero morir… No quiero morir.

—Seguramente la gente que has matado se sintió de la misma manera que tú ahora. … Simplemente disfrutas asesinando gente. Un resultado como este es bastante apropiado para alguien como tú. Un caída sin remate ni catarsis. Pero… esta es la historia que elegiste.

—Si esta… es mi… historia… ¿Qué debería… haber… hecho?

Hanne negó con la cabeza.

—No lo sé. ¿Qué tal si le preguntas a Ney?

—Ney… ¿dónde estás, Ney? No puedo escuchar su voz. A pesar de que siempre ha estado tan molestamente cerca mío… Oye… ¿dónde estás… Ney…?

Lemy levantó la mano y agarró el aire.

Pero no habia nada alli. Al menos, Ayn no pudo ver nada.

No podía salvarlo ahora, no como lo había hecho hace cuatro años.



Ayn todavía no entendía lo que estaba pasando ahora. ¿Qué relación tenían Hanne y Heidemarie con Lemy?

¿Por qué le disparó Heidemarie?

Y en cuanto a Hanne, ¿era ella realmente «Hanne Lorre» en primer lugar?

Su rostro era el mismo… pero para Ayn se veía un poco diferente a la Hanne que él conocía.

Su verdadera identidad era la de la «Hechicera Eterna», Elluka Clockworker; eso es lo que había aprendido de ella antes de que desapareciera.

Pero no era solo eso. Había algo más aterrador que eso en ella ahora…



Mientras todavía no entendía todo.

Un hecho estaba claro.



–La historia de “Quinto, Pierrot” estaba llegando a su fin.



En algún momento, había comenzado a nevar.

Ayn recordó que mañana sería el día del Festival de la Natividad.

Debajo de la nieve acumulada, los ojos del caído Lemy se alzaron hacia el cielo.

Pero ya no quedaba luz en ellos.






«Desafío de duelo:


A mi amada cuñada,


Estaré esperando en la Meseta Merrigod.


De Irina Clockworker

Como Julia Abelard».

Parte 1, Capítulo 6-Por Eso te Dije que Escaparas; Escena 2

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 185-189



Una vez más se produjo una serie de asesinatos en serie en Rolled.



2 de octubre.

El congresista de la cámara baja Elman Ordovan fue asesinado en el distrito 11 de Rolled.

Era el hombre que había impulsado con más fuerza la dimisión de Julia en el parlamento.



21 de noviembre.

El cuerpo del reportero del periódico Saintes Faraux, Isidor Anguel, fue encontrado en el distrito 2 de Rolled.

Tenía heridas de cuchillo en el abdomen.

Según sus colegas, estaba dando seguimiento al escándalo del presidente.



8 de diciembre.

El investigador de la Policía Mundial Jean Marcel desapareció.

Dos días después, el 10 de diciembre, se encontró un cadáver anegado en el río Orgo. Se confirmó que era Jean.

Había estado llevando a cabo una investigación sobre los casos de Elman e Isidor.



–Los pensamientos de Ayn se mezclaban mientras posaba sus ojos en los documentos de investigación que tenía ante sí en la posada.

Una vez más había regresado a la ciudad de Rolled. Con todo derecho, debería haber venido aquí mucho antes.

Ya que el caso provocado por “Quinto, Pierrot” estaba lejos de resolverse.



Rin Chan había cooperado con la investigación, pero se mantuvo callada sobre «Quinto, Pierrot». Ella les había dicho que Pierrot siempre había usado su maquillaje blanco mientras ella estaba en sus garras, por lo que realmente no podía conocer su rostro. Ayn no sabía si eso era cierto o no, pero mientras ella no fuera sospechosa, él no podía permitirse el lujo de interrogarla con demasiada dureza.

Y la otra persona que sabía la verdad, Bruno, o más bien Kaidor Blankenheim, había sido asesinado antes de que pudiera contarles todo.

La Policía Mundial opinó que esto también era obra de «Quinto, Pierrot», pero Ayn y Willus no estaban completamente seguros de esto.

Primero, el modus operandi fue diferente. “Quinto, Pierrot” generalmente cometía sus crímenes lejos de miradas indiscretas. Pero el asesino de Kaidor se había infiltrado audazmente en una instalación de la Policía Mundial y lo mató mientras eludía la vigilancia.

Otra diferencia era que el arma utilizada en el asesinato de Kaidor no fue un cuchillo. La herida era mucho más ancha que con las prostitutas, y su cuerpo había sido completamente atravesado. Probablemente era un arma con una hoja más larga que un cuchillo.

Por supuesto, dado que las circunstancias del caso de Kaidor eran diferentes a las del asesinato de prostitutas, era posible que Pierrot hubiera cambiado sus métodos.

Willus estaba presionando actualmente en esa investigación.

Ayn había regresado a Rolled para investigar los asesinatos en serie que habían comenzado una vez más en esta ciudad.

Ninguna de las víctimas actuales eran prostitutas. Un político, un reportero, un policía: todos los trabajos eran diferentes.

Por esa razón, no podía estar completamente seguro de que esta serie de asesinatos fuera obra de «Quinto Pierrot», pero al menos era muy probable que estuviera involucrado «Père Noël».

Entre las víctimas, tanto el político como el reportero se encontraban personas que habían sido peligrosas para la presidenta.

Tomando solo en consideración el motivo, se llega a la conclusión de que fue alguien que deseaba proteger a la presidenta o la propia presidenta quien estaba cometiendo estos crímenes.

Sin embargo, la presidenta tenía una coartada sólida para cada uno de los casos. En este punto, ella estaba bajo observación en todo momento. Sería muy difícil para ella llevar a cabo los asesinatos sin que nadie la atrapara.

«Bueno, entonces… ¿Qué debo hacer primero?

En lugar de investigar lo que ya había sucedido, tal vez sería mejor intentar determinar a quién apuntaría el asesino a continuación. Había sospechado que eso lo llevaría a algunos posibles sospechosos.

Todas las personas que estaban siendo atacadas eran aquellas que eran un obstáculo para la presidenta o aquellas que estaban investigando al asesino.

Había bastantes candidatos allí. Sería difícil protegerlos a todos, incluso si solicitaba refuerzos. No podían dejar que hubiera más víctimas.

Alguien necesitaba atrapar al asesino.

«Necesito pensar en esto… ¿Cuál sería el mejor curso de acción?»

Pero no se le ocurrieron buenas ideas.

–Decidió tomar un poco de aire fresco en la habitación. Abrió la ventana y contempló el paisaje exterior.

Había gente alineada frente a un edificio que podía ver en la distancia.

Era el Teatro Milanais. Parecía que había algún tipo de evento allí esta noche.

«El Teatro Milanais, ¿eh?»

Ayn recordó de repente algo que había sucedido hacía mucho tiempo.



Ayn había tenido una vez la amarga experiencia de dejar escapar a un culpable.

En realidad, no fue hace tanto tiempo; fue cuatro años atrás. En ese momento, Ayn era una oficial recién contratada en Rolled.

Allí participó en una investigación para perseguir a cierto criminal. También era la primera vez que conocía a Heidemarie.

El nombre de ese criminal era el del asesino de Père Noël, «Quinto, Pierrot».

Naturalmente, era una persona diferente del «Quinto, Pierrot» que estaban persiguiendo ahora. Sin embargo, Ayn no pudo evitar sentir que había alguna conexión entre él y la existencia de «Quinto, Pierrot» aun así.

En esa investigación cuatro años antes, Ayn había cometido un error. Había visto a «Quinto, Pierrot», y luego le permitió escapar justo delante de sus narices.

«Esta vez… seguro que lo atraparé.»

Ayn se movió para cerrar la ventana, habiendo fortalecido su determinación.

En ese momento, algo vino disparado hacia él con mucha fuerza.

—¿¡Qué!?

Pensando que un pájaro podría estar volando hacia la ventana, Ayn se alejó apresuradamente.

Entró en la habitación y luego golpeó la pared.

—¿Qué es esto…?

Ayn se acercó tímidamente al objeto clavado en la pared.

Era una pequeña masa de plomo. Cuando lo sacó, la correa se abrió y algo cayó desde adentro.

Lo recogió. Era un trozo de papel enrollado en un cilindro.

Cuando lo abrió, esto estaba escrito en el interior:



«Para Ayn,

Espera mañana a las 2 de la madrugada frente a la finca Abelard en el primer distrito.

Heidemarie.»

Parte 1, Capítulo 6-Por Eso te Dije que Escaparas; Escena 1

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 180-181



19 de septiembre.

Los periódicos publicaron la información de que Bruno había sido asesinado.



Julia no le había dicho nada, pero Lemy pudo adivinar quién mató a Bruno.

Gatt. Tal como había dicho Maga, «Sexto, Venom» era un magnífico asesino. Esto significaba que Venom se había infiltrado en territorio enemigo sin alertar a nadie de su presencia y definitivamente exterminó a su objetivo solo.

Aun así, las sospechas hacia Julia solo empeoraron. Incluso los periódicos declararon que pronto podría renunciar a su presidencia.

La verdad era secundaria para los ambiciosos. Estaban convencidos de que si solo pudieran deshacerse de los que estaban por encima de ellos, entonces podrían llegar a estar en sus lugares.

Lemy era consciente de que no era muy inteligente, pero sentía que había muchas más personas en este mundo viviendo sus vidas sin darse cuenta de su incompetencia de lo que alguna vez había pensado. No era probable que hubiera nadie fuera de su madre que pudiera llevar a este país en la dirección correcta. ¿Por qué no todos podían darse cuenta de eso?

«Madre, madre… Dios, qué niñito de mamá. ¿No tienes voluntad propia?»

Ney se estaba burlando de Lemy. Aun así, aunque no estaba equivocada, tampoco tenía razón.

El deseo de proteger a su madre no era otro que el de Lemy.

Si no fuera por ella, él siempre habría vivido en el orfanato, sin haber descubierto nunca su verdadero yo.

–Mataría a los enemigos de su madre.

Por su madre. Y para él mismo.
A medida que se acercaba la luna llena, la mente y el cuerpo de Lemy comenzaron a palpitar.

Quería ver correr la sangre de esos villanos más que nada.

Recuerdo E

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 180-181



No había pensado que Bruno sería tan incompetente. Quizás no debería haberlo tomado como un aliado después de todo. Debería haberme deshecho de él junto con Kaspar al poner mis manos en Grim el Fin, la «Llave de Oro».

Sabía bien que convertir esa línea familiar en un enemigo sería peligroso, pero son completamente inútiles para mí como aliados.

Lo tomaré como una lección de ahora en adelante.

Prim había sido un caso extremadamente raro, supongo. Había sido una «HER» muy valiosa desde su nacimiento, pero desafortunadamente parece que este rasgo no se transmitió a sus descendientes.



–¿Lemy cree que lo voy a usar como peón de sacrificio? Puedo ver una expresión de conflicto en sus ojos que nunca antes había estado allí.

¿Cómo puedo hacerle entender que está equivocado? Le amo. Incluso si no soy su verdadera madre.

¿Cuál sería la mejor manera de transmitirle eso? He estado viviendo durante mucho tiempo y, sin embargo, no sé qué hacer.

¿Sería diferente si hubiera dado a luz a mi propio hijo en ese entonces?

Mantener a Rin Chan con vida hasta ahora también ha sido por el bien de Lemy.

Cuando la vi por primera vez en el teatro Milanais, consideré la posibilidad de que pudiera ser una “Irregular”. Es decir, existía la posibilidad de que fuera una reencarnación de la «Hija del Mal», Riliane.

La “reencarnación” es un acto que solo pueden realizar los “Gemelos de Dios”, pero había una excepción.

Los «Irregulares». Los otros “Gemelos de Dios” que nacieron por accidente –y parece que uno de ellos, “Allen”, ya ha caído en manos de ese murciélago.

Entonces, si un «Irregular» ha renacido en el mundo terrestre, entonces no puede ser otro que Riliane. –Suponiendo que el murciélago no haya hecho ninguna estupidez.

Pero al final, la cara de Rin había sido obra de Yuzette. Sin embargo, eso no cambia el hecho de que es amiga de Lemy. Si la mataba, Lemy nunca me perdonaría. Eso me asustó.

Yo nunca lo abandonaría. Él ya completó un contrato con el «Demonio de la Gula». La existencia de Ney es prueba de ello más que nada. Por eso intenté que Lemy matara a Bruno.



Yo lo sabía,

Que no importaba lo que le sucediera, no moriría.

Parte 1, Capítulo 5-Tenemos un Traidor; Escena 7

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 177-179



23:00.

Lemy estaba frente al burdel del séptimo distrito.

Se suponía que Maga y Francotiradora estarían esperando allí.

Él tocó la puerta.

Pero no hubo respuesta.

No estaba bloqueada. Lemy la abrió lentamente y entró.

Estaba completamente oscuro. No había luces encendidas.

Lemy encendió la lámpara que llevaba consigo. Confiando en esa luz, buscó para ver si había alguien allí.

Pero… no había nadie en ninguna de las habitaciones.

Se dirigió más adentro.

Cuando lo hizo… una figura apareció repentinamente desde lo más profundo del pasillo.

A medida que se acercaba, la luz de la lámpara iluminó su rostro.

—Parece que las instalaciones están desiertas.

Gatt Coulomb: «Sexto, Venom».

—Sí. Aunque me dijo que estarían esperando aquí…

—Supongo que estaban abiertas a la posibilidad… de que fueramos a matarlas.

—Supongo que sí…

Los hombros de Lemy cayeron.

Al igual que con Bruno, una vez más no había cumplido con las expectativas de su madre.

Había dejado escapar a las traidoras.

—No necesitas desesperarte, «Quinto, Pierrot».

Gatt puso una mano sobre el hombro izquierdo de Lemy.

—Puede que sea cierto que «Primera, Santa Claus» previó que los eventos ocurrían de esta manera.

—¿Ah, por qué?

—Una vez le ataqué a ella, a Elluka Clockworker.

—Sí, lo sé.

—Santa Claus estaba bastante molesta conmigo. «Soy la única que puede acabar con ella», dijo. Incluso me obligó a desyerbar su jardín como castigo… Bueno, eso no fue tan malo. Sin embargo, es como si deseara poner fin a Elluka por su propia mano.



Séptima, Maga.

Y Octava, Francotiradora.

Las dos… desaparecieron.