Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 238-242
–Lemy abrió los ojos.
Eso quiere decir que tenía los ojos cerrados hasta entonces.
¿Había estado durmiendo? Entonces, ¿cuánto tiempo había pasado?
Quizás había estado soñando todo este tiempo.
¿Donde estaba?
Lemy se asentó lentamente y miró a su alrededor.
Estaba en un lugar extraño y profundamente rojo.
Era mucho más rojo que la ciudad de Calgaround…
Casi todo era rojo.
Había algo que no era rojo. Se movía lentamente, acercándose en su dirección.
Era una persona. Lemy la conocía.
Ella era Rin. Pero no, no era así. Después de todo, no era Rin. Se parecía bastante a ella, pero era un poco diferente.
Se parecía a Rin, pero también a Lemy.
Ella era Lemy. Lemy era ella.
Es decir, seguramente ella era Ney.
—Bienvenido de nuevo, Lemy.
Como pensó, era la voz de Ney. Ney, Ney, ¿ese era realmente su nombre?
Así es. Finalmente lo recordó. Su nombre era-
—Arte.
Sí, Arte. La hermana mayor de Lemy. Los dos habían servido una vez a su señora.
… ¿Quién diablos era «su señora»?
Era un lugar rojo. Profundamente rojo. Pero no era solo el rojo. Había varias cosas.
Un campo, un corral, murallas, árboles, ganado y una casa.
Lemy había regresado al lugar donde había vivido una vez.
—Parece que tu memoria te está volviendo.
Esa era su voz. Una voz que era diferente a la de Arte.
La que estaba allí era Julia. Pero no, no era así. Después de todo, no era su madre. Se parecía bastante a ella, pero era un poco diferente. También había escuchado su voz antes. Era el Demonio de la Gula. Lemy se había dirigido al norte siguiendo sus instrucciones. Aunque al final no había podido hacer nada.
Por lo que Lemy se disculpó con el demonio.
—No te preocupes. Me serviste bien. Acercarme a Elluka era la misión que te había asignado.
Fue alabado por el demonio. No, eso no era correcto. Ella era… su señora era…
—Todavía te ves un poco confundido. Relájate aquí por ahora. Veamos la conclusión de la batalla. En poco tiempo empezarás a recordar mejor las cosas —dijo el demonio.
—Como yo, ¿eh? —dijo Arte.
La batalla… Sí, Lemy había estado luchando. Y le habían dado en el centro de su frente con una bala dorada…
En un espacio donde no había nada, se abrió un agujero. El demonio lo había abierto. Desde allí pudo asomarse al mundo exterior.
Es decir que si eso era el mundo exterior, actualmente se encontraba en un mundo interior. Lemy se dio cuenta de que estaba dentro de la “Copa de Conchita”.
–En el mundo exterior, su madre estaba llorando. Esa era, sin duda, la verdadera Julia. Sostenía el cuerpo sin vida de Lemy cerca suyo, y en silencio derramaba lágrimas.
—¿Mamá está llorando por mí?
Sí, ese era Lemy. El cadáver de Lemy. Quinto, Pierrot: Lemy Abelard, claramente había muerto.
«… Entonces, ¿quién soy exactamente?»
—Soy Lemy… Sí, sé que era Lemy.
«Pero ya no lo soy.
Yo, he sido llevado a la copa.
Mi nombre real es-»
—¿No tienes hambre, Pollo? Es aún temprano, pero desayunemos.
Arte trajo un plato lleno de mucha comida.
– “Pollo”.
«Sí, ese es mi nombre real».
«Sentí que eso era correcto e incorrecto. Me parecía que tenía un nombre aún más verdadero que ese.
Pero, por ahora está bien.
Yo soy «Pollo»».
—Si no te apresuras, Lady Banica se lo comerá todo.
«Lady Banica… Ah, qué nombre tan familiar.
Y qué estilo de comido tan familiar.
Tal como dice Arte, parece que si no me apresuro, mi propia porción de comida se desvanecerá…»
Honor y alabanza
Para nuestra gran Lady Conchita.

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