Parte 2, Capítulo 3-Dioses y Demonios, y sus Últimos Momentos; Escena 4

Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 260-271



Levia se apartó de Gumillia y se acercó a la enorme pluma estilográfica del centro de la plaza.

—Qué nostálgico, el arca, «Pecado». … Pero esto no es real, ¿cierto?

Irina respondió a esa pregunta.

—Estás en lo correcto. Este lugar es tu mundo mental. Este es un lugar hecho realidad por los recuerdos y sentimientos que han dormido profundamente en tu mente. Es por eso que todos aquí pueden ser ellos mismos.

Gumillia también se acercó al arca. Su superficie era tan vidriosa como un espejo, y su rostro se reflejaba débilmente en ella.

–De pie había una mujer a la que no reconoció.

¿Significaba eso que este era el verdadero rostro de Gumillia? Como espíritu… o mejor dicho, el anterior a ese.

Levia golpeó la superficie del arca varias veces con el puño.

—Un mundo mental con sustancia real, Seth es bastante ingenioso, para poder haber creado tal estructura dentro de una persona. Si él no hubiera sido un «HER», no habría estado fuera de lugar que se hubiera convertido en un quinto dios. —Luego se volvió hacia Irina—. Irina… Lo descubriste. Yo no era «Elluka».

—… Obtuve pruebas recientemente. Pensando en ello ahora, había muchas cosas que no cuadraban. Después de la «Catástrofe de Leviantan», fuiste a ver a tu amigo, el «Gran Dios de la Tierra, Held», y recibiste de él una solicitud para reunir los «Contenedores del Pecado Capital», ¿no es así?

—Sí.

—Pero nunca supe nada sobre eso de Elluka cuando estaba viva. Había rumores de que Elluka estaba aliada con Held, pero sabía que no eran ciertos. … Ella nunca dejó el Reino Mágico desde que nació.

—Una sacerdotisa de Lighwatch debe pasar toda su vida en el Reino Mágico, así que no había de que hubieea conocido a Held en Elphegort.

—Incluso suponiendo que se hubieran conocido, era difícil imaginar que Held se sintiera atraído por tener amistad con un humano. Ni siquiera podrían hablar. Un amigo de un dios, debía ser u otro dios o uno de sus familiares.

Gumillia y las otras dos personas presentes simplemente escucharon la conversación de Levia e Irina en silencio.

Levia continuó, alejándose un poco del arca.

—Me quedaban algunos débiles restos de memoria como Levia. Eso es lo que me hizo suponer que era amiga de Held. –De hecho, eso era verdad. Y así, evidentemente, Held decidió seguirle el juego a esa peculiar hechicera que insistía en que era su amiga.

—Se dio cuenta de inmediato de que eras tú dentro del cuerpo de Elluka. … Si yo fuera Held, tendría dudas acerca de devolverte tus recuerdos. Te veía como una figura hostil, tanto que había conspirado con el Dios del Sol para convertirte a ti y a tu hermano en un dragón, sellandote dentro de «Pecado».

—Sí. Por eso me puso bajo su propia observación, con el pretexto de una «búsqueda de los pecados capitales». Y por un tiempo funcionó. Pero quinientos años después, su vida en este mundo comenzó a agotarse… Y allí me asignó un nuevo perro guardián. —Levia se acercó una vez más a Gumillia y le puso una mano en el hombro—. Esa eras… tú, Gumillia.

—… Sí, así fue. —Gumillia asintió—. Lord Held decidió utilizar el hecho de que la «Hechicera Eterna» quería un aprendiz. Me ordenó vigilar a Levia, disfrazada como su aprendiz, para asegurarse de que ella nunca sospechara nada. Y… si alguna vez Levia mostraba levemente que recuperaría sus recuerdos, entonces…

—-Con la ayuda de Michaela, ¿me sellarías una vez más?

—Sí… Pe… ¡Pero, yo…! —Gumillia gritó, sus ojos se llenaron de lágrimas.

Al ver eso, Levia amablemente le acarició la cabeza.

—Lo sé… lo sé, Gumillia. Tú… fuiste una excelente aprendiz.

—… *Sollozo*

Gumillia no pudo evitar que las lágrimas corrieran por su rostro. Aun así, abrazó a Levia con fuerza.

«–No soy el perro guardián de Levia.

–Soy la aprendiz de Elluka Clockworker, Gumillia».

—Gumillia. Hay una cosa que no entiendo. Las personas que «reencarnan» pierden la memoria. Como yo, o como tú cuando reencarnaste en una ardilla. Pero cuando hice que tú y Michaela se reencarnaran como humanas, todavía teníais vuestros viejos recuerdos. … ¿Por qué?

—… Habíamos perdido nuestros recuerdos, pero Lord Held tenía una copia, hecha con anticipación. Nos sobrescribió con ellos justo después de haber renacido, para que no te dieras cuenta.

—Eso es bastante trabajo. Quién hubiera pensado… que ese viejo fuera tan hipócrita.

—Hubo efectos secundarios. Poco después de la reencarnación de Michaela, me dijo que colapsó de fiebre. Probablemente fue un efecto secundario. Aunque estaba bien.

Levia soltó gradualmente a Gumillia y luego volvió hacia Irina.

—¿Fue esa la única razón por la que empezaste a tener dudas sobre mí, Irina?

—Déjame hacerte una pregunta. Prim Marlon fue una de tus amigas durante tu época como uno de los Tres Héroes de Lucifenia. –¿Nunca te diste cuenta de que ella era una «HER»?

—… No.

—Eso sería imposible si fueras una sacerdotisa de Lighwatch. Elluka Chirclatia podía curar el «HER». –Si hubieras usado ese poder, podrías haber podido evitar la destrucción del Reino de Lucifenia. Elluka Clockworker había perdido la capacidad de usar una técnica que debería haber hecho y, a la inversa, también había podido usar una que no podía antes.

—… La Técnica de Intercambio.

—Era bastante simple pensar que era solo la influencia de haber sido revivida a través del arca. Pero una explicación mucho más simple sería que había alguien más dentro de Elluka Clockworker…

—Tus poderes de deducción son muy certeros, Irina. Por muy longeva que seas, dudo que pudieras haber llegado a una respuesta tan fácil.

La expresión de Irina se torció levemente y luego cambió a una leve sonrisa.

—… Fue Seth. Sorprendentemente, se hubo convertido en el «Demonio de la Ira». Debió haberse deslizado hábilmente con los demás cuando los Gemelos de Dios crearon los «Contenedores del Pecado Capital», después de que muriera como humano, o tal vez los otros demonios se crearon por sugerencia suya… Después de haber obtenido la Llave de Oro y de haberme reunido con él de nuevo, lo presioné con mis muchos años de sospechas. Seth me contó todo fácilmente. Acerca de los dioses y la existencia de sus familiares… que la verdadera naturaleza de los «Demonios del Pecado» eran meras sombras de esos familiares… Llegué a conocer el funcionamiento del mundo. Y fue por eso que pude llegar a tu verdadera naturaleza, y aquí estamos.

Irina y Levia. Las dos habían llegado a varias verdades.

Gumillia se secó las lágrimas y las miró a las dos mientras se enfrentaban.

La Elluka que había sido el objetivo del odio de Irina no era la verdadera. ¿Qué tipo de sentimientos tenía hacia ella ahora?

–Ella no necesitaba pensar en eso. Irina les había enviado una invitación de duelo,

A pesar de saber la verdad.

Irina, que había estado parada ante el arca todo este tiempo, comenzó a caminar.

Se dirigía a la «Princesa del Sueño», Eve.

Irina rodeó a Eve y la agarró por los hombros con ambas manos.

—La «Muñeca del Clockworker». Ella y yo tenemos una larga relación. Traté de otorgarle cierto poder como experimento. El fin del mundo llegará algún día, y cuando llegue, debe convertirse en una utopía para mí. El suyo es un poder que necesito para ese propósito. Y a través de mi experimentación finalmente lo logré, hace cincuenta años. … Aunque no había pensado que terminaría usándolo aquí.

Eve no había dicho una palabra desde que llegó a la plaza. Incluso cuando todos los demás habían hablado, ella se había quedado allí en su lugar, inexpresiva.

Como una muñeca.

E Irina le susurró al oído a Eve:



—Despierta, Master of the Court.



En ese momento, el paisaje a su alrededor cambió por completo.

El templo en el que estaban Gumillia y los demás se derrumbó, a excepción de la base. Los pilares, las esculturas, todo cayó en la eternidad del abismo. Lo que quedaba entonces era un espacio negro como boca de lobo. Había líneas de cuadrícula blancas sobre el vacío.

Había plataformas flotando en el espacio oscuro. El templo desapareció, excepto por la plataforma circular en la que ahora estaban los cinco, con el arca en el centro.

—Bienvenidos a la «Corte» —se burló Irina con audacia—. El Amo de la Corte es imparcial. Todo se reiniciará por igual y luego se juzgará. Levia, tú recuperaste tus recuerdos porque la tomaste dentro de ti. En este mundo que Eva ha creado… todos somos iguales… Aquí, la muerte puede sobrevenir incluso a un dios.

Habiendo dicho eso, Irina abrió los brazos.

Una llama azul apareció en sus manos. Había recuperado el poder mágico que ya debería haber gastado.

—¡Vamos, reanudemos el duelo! Levia y… —Irina miró… no a Gumillia, sino a la mujer con uniforme de sirvienta—. ¡También te destruiré, Behemo!

Al escuchar esas palabras, Gumillia se sorprendió.

—¿Ese es Behemo? Pero pensé, que Behemo era un hombre…

Levia respondió con una expresión incómoda, rascándose la cabeza:

—No hay error, ese es mi hermano gemelo menor. Somos gemelos fraternos. … Él es un verdadero pervertido, Behemo.

—Llamarme «pervertido» es muy cruel, hermana. ¿Qué tiene de malo que un hombre se vista como una mujer?

Gumillia no tuvo tiempo que perder. Irina estaba tratando de matar a su maestra y al pervertido. Necesitaba preguntarle por qué.

—Irina, ¿por qué estás tras Levia? Es cierto que ella te mató y arruinó tu país. Pero eso fue, hace mucho tiempo. Nada volverá exigiendo venganza sobre ella.

—… No lo entiendes, Gumillia. Estos dos… y tú también, supongo. El mundo en el que vivieron los dioses fue destruido por la existencia del «HER». Abandonaron el mundo contaminado por HER y construyeron este mundo de nuevo. … Pero cometieron un grave error. No se dieron cuenta de que Seth, un «HER» se había ocultado entre sus camaradas.

Irina parecía estar acumulando poder mágico. Las llamas en sus manos aumentaron en energía y comenzaron a cambiar a una gran columna de fuego.

—El «HER» es un patógeno. Y ese patógeno está «programado» para destruir todo lo relacionado con los dioses. Ellos mismos y el mundo que hicieron. … Aunque parece que Seth lo ha olvidado, ahora que es un demonio. Pero yo no lo he hecho. Debo transmitir el «castigo». Esa… es la misión que se le encomienda a un «HER».

—Eso es una tontería. Programación, misiones… ¿Acaso está tu propia voluntad ahí?

—¡Cállate! Una vez que haya destruido a Levia y Behemo, el próximo será tu turno. Luego, los espíritus restantes que viven despreocupados en el bosque y los «Demonios del Pecado Capital», ¡los destruiré a todos! —gritó Irina.

Mientras lo hacía, levantó los brazos más alto.

Las llamas venían–




—Qué cosa interesante estás haciendo, «Hechicera del Gato Rojo».



Gumillia no pudo discernir de inmediato de quién era esa voz.

No fue Irina, Levia, Behemo o Eve. Naturalmente, no fue la propia Gumillia.

La sexta entidad descendió por encima de ellos.

La mujer se parecía a Julia, a Germaine.

Irina le gritó:

—¡Tú! ¡»Demonio de la Gula»! ¿Qué estás haciendo aquí… ¿¡Por qué demonios viniste aquí!?

—Yo también quiero destruir a los dioses. Por eso planeaba ver esta escena tan entretenida. Pero si vas y tomas posesión del «Master of the Court»… esa es una historia diferente. Existe la posibilidad de que te conviertas en una amenaza para mí. Entonces, voy a enfrentarlos a todos ustedes. Aquí mismo, junto a los dioses y sus familiares… ¡Yo también te eliminaré, Irina Clockworker!

El demonio levantó su mano derecha.

Con eso como señal, algo apareció desde más arriba.

Un monstruo esquelético mucho, mucho más grande que las plataformas flotantes se dirigía hacia ellos, con su enorme boca abierta.

—Mi Soldado Muerto definitivo, el «Worldeater». ¡Vamos, cómetelos a todos!

Irina chasqueó la lengua con dureza mientras miraba.

—¡No te interpongas en mi camino!

Las llamas azules se dispararon hacia el “Worldeater”.

No solo fue eso. A las llamas se unió un rayo. Levia lo había disparado.

—No voy a quedarme de brazos cruzados y dejar que me mates —murmuró Levia, extendiendo su mano derecha.



Una hechicera, un dios y un demonio.

Las poderosas energías que se disparaban desde cada una de ellas colisionaron en un solo lugar.

Y luego-

En la corte, la destrucción y la fusión se produjeron sucesivamente.

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