Capítulo 1-El Relato de las Tijeras, Acto 2: Intercambio; Escena 5

La Sastre de Enbizaka, páginas 50-54

Una misionera que había viajado en el barco de la Fundación Freezis desde el país de Maistia tres días antes, con el fin de difundir la religión extranjera de Levin en Jakoku: ésa era tu identidad, según le explicó Anan a Kayo.

—Kayo-san. He oído que te has estado preocupando por tus cicatrices de quemaduras —le dijiste a Kayo, bebiendo té con leche en el salón de la casa comercial.

—Sí. —Kayo asintió, sentándose en una silla frente a ti—. Como puedes ver, me hice estas quemaduras en un incendio. No es sólo en la cara. Incluso ahora, después de que hayan pasado cuatro años, todavía hay cicatrices por todo mi cuerpo.

A pesar de que Kayo dijera esto, por supuesto apenas quedaban esas cicatrices a estas alturas.

No hiciste ningún movimiento para refutar sus palabras, a pesar de que claramente podías verlo por ti misma.

—Sí… son unas cicatrices bastante horribles.

Fue entonces cuando Anan, que estaba cerca, habló.

—Me han dicho que Elluka-sensei ha estado proporcionando la salvación de los corazones y las mentes de un gran número de personas en el continente. Cuando me enteré de eso, pensé que seguramente ella podría calmar tus ansiedades. Le hablé de ti.

Estaba claro que no era algo que Anan hubiera hecho por la bondad de su corazón.

Sólo mantenía la débil esperanza de que si la enfermedad mental de Kayo se curaba, entonces ella podría recordar el «tesoro».

—Ah… —Después de que Kayo mirara su cara aturdida mientras daba su respuesta a medias, murmuró de repente —: Sensei… Tienes un rostro muy bonito. Y hablas muy bien el jakokués.

—Qué amable eres al decirlo. Bueno, dejando de lado el asunto de mi apariencia, en lo que se refiere a mi forma de hablar ya he venido a este país en el pasado, así que aprendí entonces.

—¿Ah, sí?

—Sí… En el lejano… lejano, pasado.

—Y sin embargo, Perrié antes no parecía dominar el jakokués en absoluto.

Sin pensarlo, comenzaste a reírte por las palabras de Kayo.

—Bueno, ella… Cada persona tiene sus propios puntos fuertes, ya sabes. Pero la habilidad de Perrié en el comercio es algo digno de ver. Aunque como su conexión con la familia Freezis actual es bastante débil, fue enviada aquí a este lugar tan aparta-Oops, perdón.

—Oh no, está bien. Estoy segura de que a un extranjero un lugar como Jakoku le parecería bastante atrasado… La Fundación Freezis en la región de Evillious debe ser una organización magnífica.

—Es la organización que más poder tiene en Evillious… O eso se decía antes. Hoy en día, una empresa rival ha empezado a agolparse sobre ellos.

—¿Una empresa rival?

En respuesta a la inclinación de la cabeza de Kayo, señalaste un edificio visible fuera de la ventana.

—La empresa Yarera Zusco, que dirige esa casa comercial cerca de aquí.

—Vaya, también es una mansión incomparablemente grande.

—Han ido ganando peso rápidamente en los últimos años. Con la familia Marlon, que ha servido como patrocinador de la Fundación Freezis, habiendo sido expulsada de su posición como realeza, en la actualidad parece que las dos empresas están enzarzadas en una lucha por la supremacía. Perrié incluso pensó al principio que el incendio ocurrido hace cuatro años era obra de uno de ellos, al parecer.

—¡…!

La expresión de los ojos de Kayo pareció cambiar un poco.

—Bueno, su casa comercial se quemó en ese mismo incendio, así que al final concluyeron que fue otra persona.

—… Hah… Todos pasaron por mucho.

Kayo te escuchó hablar mientras saboreaba el té que le habían preparado.

—… Me disculpo. Me he despistado bastante.

—Oh no, casi nunca tengo la oportunidad de oír hablar de asuntos extranjeros como éste, así que es profundamente interesante.

Y ahí Anan se unió a la discusión.

—Oh sí, sí. Escuchando a Elluka-sensei y a Perrié-sama hablar, me he dado cuenta de lo pequeño que es realmente Jakoku. Incluso he desarrollado el deseo de cruzar el mar para visitar la región de Evillious y Maistia yo mismo uno de estos…

En ese momento, te volviste hacia Anan y declaraste, callándolo en seco:

—Anan… ¿Te importaría esperar fuera un minuto?

—Ah… No… Pero-

—Tengo cosas de las que quiero hablar, sólo nosotras dos, entre mujeres. Además, estás siendo un poco molesto.

—¿¡Molesto!? … Bien. … Entonces, discúlpame.

Anan salió del salón, con los hombros caídos.

—Ahora bien… Volvamos al tema. Kayo-san, estás preocupada por tus cicatrices de quemaduras, ¿verdad?.

—… Sí.

—Y tú has dicho que soy hermosa.

—Sí. Tienes una piel tan blanca y clara, y un pelo rosa tan vibrante… francamente estoy celosa.

—Así que es eso, entonces… tenemos un método extremadamente simple de resolución aquí. Es un truco especial que sólo yo puedo hacer.

—¿En serio? … Pero, yo… Eso…

—¿Qué es?

—Realmente no tengo mucho interés en la religión.

Y cuando Kayo dijo eso tímidamente, de repente empezaste a reír a gritos.

—… ¡Jajaja! Relájate. Realmente no tengo ninguna inclinación por convertirte a la religión de Levin. El título de “misionera” en primer lugar fue sólo algo que obtuve para que la empresa de la Fundación Freezis me dejara viajar en su barco.

—¿¡De verdad!? … Tengo la sensación de no conocerte en absoluto, Elluka-san.

—No tienes que conocerme. -Soy la que salvará tu corazón. Eso es todo lo que debes tener en cuenta.

Tus ojos parecían brillar con un verde misterioso.

—¿Tú… me salvarás… Elluka-san?

—Sí. Pero necesitaré un poco de preparación para ello, así que… vuelve aquí dentro de tres días… o mejor, iré a dónde vives. ¿Dónde está tu casa?

—Erm… Es la sastrería… un poco más abajo de aquí.

—Entendido. Entonces te veré en tres días.

-Para ser sincera, en el momento en que te vi por primera vez me inundó un terror que nunca antes había experimentado.

Tal vez sea un poco extraño que lo diga, en esta forma como estoy ahora, pero me había parecido que eras algo muy diferente a las demás personas… Sí, me había parecido que ni siquiera eras humana, sino otro ser completamente distinto.

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