Capítulo 1-El Relato de las Tijeras, Acto 4: Disturbio; Escena 1

La Sastre de Enbizaka, páginas 89-90

Que yo sepa, exceptuando la época del Gran Incendio, hacía más de diez años que no se producía un asesinato en Enbizaka.

Tras recibir la noticia, el detective privado Eikichi acudió inmediatamente al lugar de los hechos.

Cuando consiguió abrirse paso entre los curiosos, se encontró con que el agente Uibee ya estaba allí, llevando su porra favorita.

Al ver llegar a Eikichi, Uibee levantó sin mediar palabra una estera tejida de paja que había allí.

Debajo de ella estaba el cadáver de una mujer desnuda, con el cuello brutalmente acuchillado.

—… Qué espectáculo más horrible.

Eikichi acercó su mano al cadáver, cerrando los ojos.

—Le han cortado la garganta con una cuchilla. Y además hay una puñalada en el pecho… Esa es probablemente la herida mortal —explicó Uibee, mirando el cadáver.

—Una cuchilla… ¿Crees que el agresor es un samurái?

—No, no creo que la haya matado algo afilado como una katana. Fue otra cosa.

—¿Qué crees que fue?

—Todavía no lo sé. Pero dado que la dejaron aquí con el kimono quitado, probablemente fue obra de un asaltante que pasaba por aquí.

—¿Sabemos quién era la mujer?

—Sí. Mientras estabas durmiendo, me adelanté y lo busqué por ti. … Es la esposa del dueño de la tienda Miroku.

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