La Sastre de Enbizaka, páginas 108-112
Otro asesinato había ocurrido en Enbizaka, y lo que era más, fue otra Miroku. Esta noticia se extendió por el pueblo en un abrir y cerrar de ojos.
La gran mayoría de las conversaciones que se intercambiaban eran de simpatía por las fallecidas Mei y Miku, así como por los familiares que quedaban, pero había quienes se divertían contando chorradas sin fundamento de que habían sido asesinadas por hacer algunos negocios turbios.
El sargento, los alguaciles y el detective recorrieron Enbizaka, tratando desesperadamente de encontrar una mínima pista. No quiero sugerir que sean incompetentes, pero en la práctica, si no encontraban al asesino cuando aún no habían ni capturado al culpable del incendio de hace cuatro años, sería una mancha en la reputación del dominio de Izami.
El agente Uibee fue a visitar a Perrié a la Casa de Comercio de Freezis.
—¡Debes tener DEMASIADA tensión, ALGUACIL-San! Si tiene alguna pregunta para mí, ¡no se MOLESTE en hacerla!
—Hmph… Perrié-dono. Tanto con Miku que murió el otro día, como con Mei que fue asesinada antes que ella, cuando pregunto por ahí, oigo que en ambos casos las víctimas visitaron esta casa de comercio el día antes de su ataque, ¿es eso cierto?
—¡Si! Los DOS hablaron de negocios. Los Mirokus nos trae muchos productos de tela JAKOKUAN!
—¿Hubo alguna disputa durante esas reuniones de negocios?
—¡Ni una!
—… ¿En serio?
—HEY-No sospechas de mí, ¿verdad, ALGUACIL-SAN?
—Oh no, no me refiero a eso… Es que los comerciantes pueden ser personas inesperadamente fogosas. Incluso hay algunos que dirán sin dudar que valoran más el dinero que la vida-
Uibee siguió mirando a Perrié con ojos evaluadores, sonriendo.
Perrié, por su parte, puso una expresión que dejaba claro su disgusto.
—… He invertido MUCHO dinero en la reconstrucción de Enbizaka. ¿Sigues diciendo que mato a alguien por avaricia?
—Todos en Enbizaka te están agradecidos por ello. Naturalmente, yo también. Pero esto y eso son dos cosas diferentes. De todas formas, si dices que salieron de la casa de comercio sin incidentes, estoy seguro de que hay alguien que podría verificarlo…
En ese momento, un hombre entró por la puerta.
—-Si eso es lo que necesita, entonces le serviré de testigo. Agente Uibee.
—Oh, vaya… Anan-dono.
Anan era un nieto de Okuto Gato, el magistrado de Izami, es decir, estaba por encima de Uibee en cuanto a rango. Rápidamente adoptó un tono más respetuoso, evidentemente razonando que no podía permitirse el lujo de insultarle.
—Si eres un testigo, entonces… ¿significa que estabas allí en ese momento, Anan-dono?
—Sí. Estuve durante la reunión de negocios de Perrié-sama con la vendedora Miroku. Las dos veces. En ambos casos no tuvieron problemas; las conversaciones terminaron siendo bastante amistosas, más bien.
—Es cierto. Bueno, si tú lo dices, Anan-dono, entonces…
—¿Esto prueba mi INOCENCIA?
—… Hmph, supongo que sí. Bueno, está bien. Todos queremos atrapar al criminal lo antes posible. Si te acuerdas de algo, asegúrate de avisar a la oficina del magistrado de inmediato… Bueno, entonces —dijo Uibee, moviéndose para salir de la habitación.
—Espera un momento, Uibee.
Fue Anan quien lo detuvo.
—¿Ocurre algo?
—No me gustaría que volvieras con las manos vacías. No sé si te servirá de mucho, pero te diré una cosa que sé respecto a los mirokus.
Anan se acercó a Uibee y le susurró algo.
—Dios mío… ¿Esto es realmente cierto, Anan-dono?
—¿Es la primera vez que lo oyes?
—Sí… Empezaré a investigar con estos conocimientos inmediatamente. Y ahora, esta vez de verdad, me excusaré.
Uibee salió corriendo de la habitación.
—… No me parece bien tener una charla secreta ante tu jefe, ANAN.
Perrié se giró hacia Anan, con aspecto bastante molesto.
—Mis disculpas. Pero me imaginé que seguramente no le haría ninguna gracia-
—¿Le hablaste de ESO? No me gusta los hombres que se meten en los asuntos PRIVADOS de una mujer.
—Pero es posible que, si todo sale bien, al dejar escapar esta información podamos asestar un golpe a la firma Yarera-Zusco.
—… Cierto, entonces espero que salga bien. -¿Cómo está Elluka?
—Sigue descansando en la cama. Como lo ha hecho durante los últimos meses. … ¿Quizás la comida de Jakoku no le sienta bien?
Al oír eso, Perrié dio un pequeño suspiro.
—Si estuviera SANA, me gustaría que trabajara en este caso… Bueno, no se le puede ayudar.
—¿Pero qué diablo es Elluka?
—¿No he EXPLICADO antes? Ella es misionera de Levin, y GRAN AMIGA mía.
—… Ella utiliza artes peculiares. ¿Todos los misioneros Levin son capaces de usar esas cosas? -Nunca he oído hablar de tal cosa.
—-Si quieres volver con tu abuelo sin incidente, deja de entrometerte en cosas que no te incumben, ANAN.
Anan inclinó la cabeza, sin pensarlo, cuando Perrié lo miró con desprecio.
—Te pido perdón.
—Además, dile a esa SEÑORA que ha venido aquí contigo que limpie con más cuidado. Se está acumulando POLVO en los bordes de las ventanas.
—… Sí, señora.
Perrié salió de la habitación, dejando a Anan con la cabeza inclinada.

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