Capítulo 1-El Relato de las Tijeras, Acto 6: Vida Pasada; Escena 2

La Sastre de Enbizaka, páginas 132-135

Varias horas después.

Tras salir de la sastrería, Kokutan-douji se encontró con su amigo Inukichi en una tetería cercana.

—¡Eh! ¿Cómo es esa Kayo-san, eh? ¿Es guapa? —preguntó Inukichi, llenando sus mejillas de dango.

—Que sea guapa o no no te tiene que importar, ¿no crees? … Bueno, si tengo que decirlo, supongo que es guapa…

—Bien, eso es bueno, ¿no? Siempre es mejor que alguien sea bonita que hogareña, ¿no? … Entonces, ¿cómo fue? ¿Cómo te sentiste al conocer a tu madre?

—Todavía no hemos determinado si realmente lo es o no. … Hrm, no podría decirlo con seguridad, sin embargo, no me pareció que fuera la primera vez que nos encontrábamos —respondió Douji a la pregunta de Inukichi, mientras daba un sorbo de té.

—En cualquier caso, para eso has venido. Será mejor que te asegures de averiguarlo.

—-¿Y tú? ¿Has encontrado una posada?

—Ah, más o menos. Voy a vivir en una casa de comercio extranjera en la colina y trabajaré allí un poco.

—¿Una casa de comercio extranjera?

—El lugar de la Fundación Freezis. Quiero decir, originalmente vine contigo a Onigashima porque estaba interesado en la cultura extranjera, después de todo.

—Así es. Dijiste que había muchos extranjeros en Onigashima, y por tanto muchas oportunidades para aprender.

—Por lo visto, les faltaba gente. Me contrataron bastante rápido. Hay una anciana de aspecto extrañamente joven, una mujer de pelo negro con un aura hechizante, un espeluznante samurái imbécil… bueno, hay mucho que hacer y no creo que me aburra. Por no hablar de… Je, je, je.

—¿Qué pasa? Te has sonrojado.

—¡Esa criada llamada Bufuko de ahí es tan adorable! Por Dios, en cuanto la vi me enamoré.

Al oír eso, Douji emitió un largo y atribulado suspiro.

—… Estás trabajando allí por ella, ¿no es así?

—Oops, me descubriste.

—Cada vez que te pones a trabajar así, es casi siempre porque hay una mujer de por medio. Ah, como sea.

—De todos modos, piensas quedarte aquí un tiempo, ¿no? En ese caso deberíamos disfrutarlo… Oh, señorita, más dango por favor.

Inukichi puso sus pinchos, con todo el dango comido, encima de su plato.

Douji preguntó a Inukichi, mientras miraba a la gente que caminaba por la colina:

—¿Cómo está Saru?

—Parece que se puso a buscar por ahí. Creo que está buscando esas “cuchillas legendarias”. Está tratando de encontrar alguna pista sobre ellas.

—Espero que las encuentre.

—Me pregunto… Toda la información que tiene ahora es la que le transmitió la fundadora de su clan. Que “las cuchillas duermen en Onigashima”. Me pregunto cómo planea encontrarlas sólo con eso… Saru es bastante firme pero también se pierde mucho, así que estoy un poco preocupado.

—Bueno, deberíamos ir a ayudarla cuando tengamos algo de tiempo libre. … Al parecer hay algo más preocupante en este pueblo. —La expresión de Douji se volvió un poco sombría.

—¿Qué es?

—He oído que ha habido algunos asesinatos nocturnos aquí en Enbizaka. Han matado a dos mujeres.

—Eso no suena muy tranquilo.

—Además, parece que últimamente hay gente sospechosa mezclada entre la multitud. Son todos extranjeros, pero también está claro que no son gente corriente. … Huelen a sangre.

—… Ya estamos otra vez. Siempre quieres meter las narices en todo, así. Es por eso que nos tomó mucho más tiempo de lo planeado llegar aquí en primer lugar.

—No puedo dejar que los malhechores campen a sus anchas.

—Bueno, supongo que no se siente tan mal tener la gratitud de la gente, así que está bien, pero… Ooh, están aquí.

Inukichi cogió rápidamente los dango que había pedido y se los llevó a la boca de un bocado.

Una respuesta a “Capítulo 1-El Relato de las Tijeras, Acto 6: Vida Pasada; Escena 2

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.