La Sastre de Enbizaka, páginas 103
Los asesinatos que cometió Kayo no terminaron ahí.
Para cuando la puesta de sol se hizo presente, ya había cometido otro asesinato.
Mi voz nunca llegó a sus oídos.
Así que no había nadie que pudiera detenerla.
La Sastre de Enbizaka, páginas 103
Los asesinatos que cometió Kayo no terminaron ahí.
Para cuando la puesta de sol se hizo presente, ya había cometido otro asesinato.
Mi voz nunca llegó a sus oídos.
Así que no había nadie que pudiera detenerla.