La Sastre de Enbizaka, Páginas 146-147
Una vez que se puso el sol, cayó la noche como era natural.
Ese día era uno con una bonita luna llena.
… Pensando en ello ahora, cada vez que Kayo mataba a alguien, era siempre en momentos como ese, cuando una luna redonda brillaba en el cielo nocturno.
Kokutan-douji había salido y aún no había vuelto.
Que saliera para quedarse en algún lugar como ese no era en sí mismo algo terriblemente raro. Douji hacía de vez en cuando cosas como buscar pistas sobre los asesinatos con sus amigos, o ayudar a Saruteito en su búsqueda de las cuchillas, y como tal a veces no volvía hasta la mañana.
Pero si ese día hubiera vuelto a la sastrería a tiempo, sólo ese día, el destino podría haber cambiado.
Sea como fuere, ya era demasiado tarde. Douji no volvió a casa, y esa noche Kayo estaba sola en la sastrería… No había nadie que pudiera haberla detenido.
—… Vamos, comencemos a coser.
Kayo sonrió para sí misma.
La única persona que vio esa sonrisa malvada, una que no podría imaginarse al verla de día, fui yo.
Y así, Kayo comenzó su tercera «sastrería nocturna».

Una respuesta a “Capítulo 1-El Relato de las Tijeras, Acto 6: Vida Pasada; Escena 6”