Capítulo 1-El Relato de las Tijeras, Acto 6: Vida Pasada; Escena 7

La Sastre de Enbizaka, Páginas 147-155

Al salir de la sastrería, Kayo se escabulló hacia un lugar determinado.

Finalmente llegó a una costa ligeramente alejada del puerto.

No se veían barcos en las cercanías, y el lugar estaba quieto, como muerto.

Sólo se oía el débil sonido de las olas.

Sin embargo, había una única y pequeña figura de pie en medio de la playa.

Kayo se acercó a ella.

La identidad de esta figura era aquella chica con una horquilla en el pelo.

No era otra que Rin.

En ese momento no tenía ni una sola pista de lo que estaba haciendo allí en medio de la noche, ni de cómo Kayo lo había sabido.

—-Buenas noches, Sudou Kayo-san.

Rin fue la que habló primero.

—… ¿Cómo es que sabe mi nombre, señorita?

—Te presentaste ante mí.

—No pude haberlo hecho. Es la primera vez que nos encontramos cara a cara.

—… No sé si te falla la memoria, o si sólo estás actuando como si fuera el caso… Bueno, está bien. Si dices que nunca te has presentado, entonces quizás lo escuché de mi hermana mayor, o de mi madre, o… quizás lo vi en un sueño.

Rin parecía tener un aura ligeramente diferente a la que tenía durante el día.

—¿Un sueño?

—Sí, tuve un sueño. Soñé que venía a este lugar sola esta noche, y que tú me apuñalabas con esas tijeras, matándome.

Kayo no ocultó su sorpresa al escuchar eso.

Pero rápidamente volvió a su habitual expresión de paz.

—… Ya veo. Así que tú… eres igual que yo.

—Eso no es todo. Kayo-san, ¿crees en las “vidas pasadas”?

—¿Vidas pasadas?

Una vida pasada-En la religión más practicada en Jakoku, existe esa idea llamada el Círculo de la Transmigración. Afirma que después de que la gente muere, su espíritu se reencarna, y renace en una nueva vida como una persona diferente. Una vida pasada es, en otras palabras, el “yo” anterior a la reencarnación de una persona.

—Yo… conseguí algo por casualidad en Amayomi. —Sacó un pequeño espejo de mano de fabricación extranjera—. Hay cuatro en total. Al igual que tus tijeras, es un artículo que sirve como uno cuando todos están reunidos.

—…

—Al poner mis manos en esto, fui capaz de evocar los recuerdos de mi vida pasada. Y también pude encontrar la respuesta a qué -o más bien, a quién- estaba «esperando».

—En tu vida pasada… ¿Qué clase de persona eras?

—Hace mucho tiempo, era la princesa de cierto país. Era una chica egoísta, incapaz de ver nada de la gente que me rodeaba… una “Hija del Mal».

—Ja, ja, ja… qué adorable e infantil imaginación tienes.

Kayo se comportó como si no creyera la historia de Rin.

—No me importa lo que pienses de ella. Yo… ¡no me rendiré al destino! ¡No me dejaré matar antes del día en que pueda reunirme con él! Así que… ¡te mataré aquí, esta noche!

El espejo que Rin sostenía, y ella misma, parecían emitir un débil brillo.

—Jovencita. No sé qué es lo que intentas hacer, pero, por desgracia, no ganarás contra mí.

A pesar del extraño aire que tenía Rin, Kayo parecía no tener miedo.

Con las tijeras occidentales en su mano derecha, y las orientales en la izquierda, acortó la distancia entre ella y Rin.

—… Lo siento. Nada de esto es culpa tuya. Pero no puedo parar ahora.

—¡Silencio! … ¡Ven, “Demonio de la Soberbia”! Dame el poder para derrotar a esta mujer! —Rin gritó, sosteniendo el espejo sobre su cabeza.

Sin embargo-

—¿Eh…? ¿Por qué? No está pasando nada.

—… Adiós.

Ante los ojos de la confundida Rin, Kayo giró en el lugar como si estuviera bailando, mientras sostenía las tijeras en ambas manos, extendiéndolas como para rozar el cuerpo de Rin.

… Y sólo con eso, la batalla estaba ganada de forma decisiva.

La sangre brotó de los puntos de pulso de los brazos y las piernas de Rin. Su rostro adquirió una palidez espantosa, y lo único que pudo hacer fue caer al suelo, boca arriba.

—No puede ser… He caído… tan fácilmente…

Kayo se acercó a la caída Rin, y recogió la horquilla que había estado en su pelo.

—Si el ciclo de reencarnación realmente existe… entonces espero que en tu próxima vida seas capaz de encontrar la felicidad-

—Es demasiado tarde… para decir… palabras tan bonitas… ¡tú… asesina!

Rin luchó por levantar su cuerpo con todas sus fuerzas, pero no pudo.

Podía notar que estaba perdiendo constantemente toda la sangre de su cuerpo.

—Ah… he vuelto a fallar… lo siento… no podía seguir esperando… a que vinieras… Allen-

Rin expiró allí.

—-He llegado a un punto de parada. Pero… aún no he terminado.

Kayo dejó allí el cadáver de Rin y se alejó de la costa.

—-¡¿Me estás diciendo que los “Cuatro Espejos de Lucifenia” estuvieron aquí en Jakoku todo este tiempo?! —gritó Elluka, más fuerte de lo que lo había hecho hasta ese momento.

«No sé si se llamaban así. Pero Rin sí que parecía tener un espejo en el que habitaba algún poder peculiar. Aunque lamentablemente para ella ese poder nunca se manifestó.»

—Entonces, ¿dónde está el espejo ahora?

«… ¿Quién sabe?»

—“Quién sabe”, dices…

«Kayo dejó el cuerpo de Rin y el espejo donde estaban. El cadáver de Rin no fue descubierto ni siquiera después de varios días, por lo que fue declarada «desaparecida». Lo más probable es que ella y el espejo que llevaba fueran arrastrados por la marea en algún momento de la noche.»

—… Haaaugh~ —Elluka dio un enorme suspiro, sin moverse para ocultar en lo más mínimo su decepción—. Qué descuido el mío. Estaba tan enfrascada con las tijeras que no se me ocurrió que podría haber otros «Contenedores del Pecado Capital» en Jakoku.

«¿Era otro objeto que tenía en su interior uno de esos «Demonios del Pecado Capitale» de los que hablabas?»

—Lo era. -Aunque el “Demonio de la Soberbia” ha perdido casi todo su poder. … Y Kayo mató a Rin, que a su vez era un “contratista demoniaco” -aunque en un estado debilitado.

«… Sí.»

—Sólo alguien que también ha hecho un contrato con un demonio puede matar a un contratista demoniaco. Pero no hay ningún demonio en las tijeras, y Kayo no estaba poseída por el “Demonio de la Envidia”. Entonces, ¿qué posibilidad se me ocurre?… Ja, ja, ja, empiezo a ver que se revela una respuesta.

Elluka esbozó una extraña sonrisa mientras monologaba para sí misma.

«… Er, ¿puedo decir algo?»

—Estoy en medio de mis pensamientos ahora mismo. Cállate.

«-Se trata de esos «Contenedores del Pecado Capital»… Puede que ahora haya otro en Onigashima.»

—… Ya me he dado cuenta de eso. Pero he resuelto dejar eso en paz por ahora. Esa estúpida increíblemente molesta está involucrado, de todas las personas.

«»Estúpida increíblemente molesta»… ¿Te refieres a ella? ¿Qué demonios se supone que es ell…?»

—No tengo intención de responder a eso.

Elluka cortó la conversación con un tono firme que no había escuchado hasta entonces.

«.. .Pues bien, otra pregunta. Ese día, Inukichi y Kokutan-douji fueron a reunirse contigo. Yo estaba pendiente de Kayo, así que no pude averiguar qué tipo de conversación mantuvieron. Si estás dispuesta, te agradecería que me dijeras de qué se trató.»

—-Cuando me reuní con Kokutan-douji, tuve un interés personal en él. Más aún al escuchar su historia. Acabamos hablando hasta altas horas de la noche. Y entonces, le conté una teoría que yo misma había descubierto.

«¿Cuál era?»

—Que lo que la sirena le dijo era una burda mentira. Para decirlo en pocas palabras. Kayo no era la madre de Kokutan-douji. Creo que el hecho de que la sirena le dijera eso era para darle un objetivo falso, para evitar que Kokutan-douji descubriera la verdadera razón por la que había renacido.

«Renacer… Rin también habló de tener una vida pasada.»

—Ahora estoy convencida, después de escuchar su historia. El verdadero objetivo que Kokutan-douji necesitaba hacer, y la persona que Rin estaba esperando… Eran mutuos. Los dos fueron gemelos en una vida pasada.

Aparentemente, en la larga vida de Elluka, ella había conocido a sus anteriores yos.

—Hubo una vez un par de gemelos en Lucifenia llamados Riliane y Allen. En ese momento no había comprendido su importancia… Pero eso es diferente ahora. Su reunión es algo que tendría un gran significado para este mundo. La sirena que tanto desprecias debe haber conocido ese hecho, y sin embargo trató de obstruir que eso sucediera.

«Yo… no entiendo realmente lo que está diciendo.»

—No es necesario. No tiene nada que ver contigo y con Kayo, por lo menos. Es que te has liado un poco, jajaja.

-Tal vez había dicho demasiado.

Probablemente Elluka estaba empezando a darse cuenta de quién era yo.

Pero eso no cambiaba el hecho de que pronto iba a partir de este mundo, en cualquier caso.

Así que sería prudente que siguiera contando mi historia hasta el final.

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