La Sastre de Enbizaka, Páginas 212-213
En la vida hay libertad y un propósito.
El propósito es algo que encontramos, que toma forma a medida que crecemos.
Así es para casi todas las personas.
Pero yo ya tenía un propósito dado desde mi nacimiento.
O, por decirlo de forma paradójica, había nacido para ese propósito.
Cuando se lo conté por primera vez a Inukichi, se limitó a reírse de mí.
Quizá pensó que estaba bromeando.
Eso era razonable para él.
Soy especial.
Lo creía, y sin embargo…
Había olvidado por completo cuál era ese propósito.
Conocí a Kayo-san en Enbizaka.
Al principio había pensado que ella debía ser mi propósito.
Pero ese había sido un propósito falso, dado a mí por un demonio.
Al final no llegué a mi verdadero propósito, pero para entonces tuve que renunciar a él.
A veces fallar a alguien por un margen tan pequeño puede cambiar completamente tu destino.
Como con Gakuga.
No pude reunirme con Riliane.
Es decepcionante, pero así fueron las cosas esta vez.
Estoy seguro de que volverá a renacer. En algún otro país, como otra persona.
Esperaré a eso.
Y esa vez seguro que la volveré a ver.
Tenemos tiempo infinito.
Puedo repetirlo tantas veces como sea necesario.
Pero Kayo-san es diferente.
A diferencia de mí, su tiempo no es eterno.
Ella ha sido un falso propósito.
Aun así, ella-
Ella fue una madre para mí.

Una respuesta a “Capítulo 3-El Relato de Kokutan; Escena 1”