Capítulo 3-El Relato de Kokutan; Escena 5

La Sastre de Enbizaka, Páginas 225-228

La ejecución de Kayo-san estaba programada para llevarse a cabo de nuevo después de cuatro días.

—… ¿Qué te parece? —pregunté a Saruteito, comiendo takoyaki de atún sin el atún en la tetería.

—-Por lo que vi, no había nada malo en la katana. Sólo puedo pensar que no es una persona normal después de todo… eh.

—El cuello de Kayo-san parecía estar cubierto de escamas…

—Escamas…  Según recuerdo, hay una leyenda que dice que si comes carne de sirena te vuelves inmortal… eh.

—¿Crees que Kayo-san comió carne de sirena?

—No hay manera de saber eso. Es sólo una especulación. … Aunque, la posibilidad no es del todo descabellada, si tienes en cuenta que la sirena que te dio tu revelación estaba intentando que tú y Kayo os encontrarais. … eh.

Al menos, parecía haber alguna conexión entre Kayo-san y la sirena.

¿Era eso todo?

—En cualquier caso, no puedo evitar sentirme mal por Kayo-san con todo esto. No es que ella no pueda sentir dolor. … Si lo que pasó antes continúa una y otra vez-

—-Suena más doloroso que simplemente morir… eh.

—¿No puedes… hacer una katana que pueda matarla, Saruteito?

—No seas absurdo. Una katana no es algo que uno pueda hacer sobre la marcha. Y mucho menos una katana que pueda hacer frente a un fenómeno tan extraño…

—Diiiiisculpaaa. ¡Miso ikayaki por favoooooor!

Las palabras de Saruteito fueron ahogadas por una voz repentina y fuerte.

Cuando miré sin pensar en la dirección de la voz, vi a una mujer con un uniforme de sirvienta saludando al camarero con una sonrisa en su rostro.

De repente miró hacia nosotros.

Luego se levantó y se acercó.

—Buenos días, Saruteito-san.

—Tú eres… ah, la criada de la Casa de Comercio Freezis… eh.

Ahora que lo pienso, Inukichi me lo había dicho, que había una linda criada en la Casa de Comercio Freezis.

Si no me falla la memoria, su nombre era… un nombre extraño como Bufuko o algo así.

—¿Eres Koutan-douji-san, del que tanto se habla? Es un placer conocerte —dijo Bufuko al saludarme.

—Lo mismo digo.

—Erm… ¿Tienes un momento libre? —Bufuko empezó rápidamente a actuar con timidez, como si estuviera avergonzada—. Me gustaría hablar contigo, los dos solos…

—¿Eh?

—Jo… Debes ser muy popular, Kokutan… eh —se burló Saruteito.

Siempre llevaba esa máscara de mono, así que no podía ver su expresión.

Pero… ¿fue mi imaginación, o parecía un poco enfadada?

—De acuerdo. Vayamos a un lugar donde la gente no nos mire.

Me puse de pie.

Bueno… quizá sólo quería hablarme de Inukichi o algo así.

Una respuesta a “Capítulo 3-El Relato de Kokutan; Escena 5

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.