La Sastre de Enbizaka, Páginas 260-262
Enbizaka vuelve a estar animada hoy.
Una vez más, Eikichi estaba haciendo de las suyas en la tienda de horquillas.
—¿No te dije antes que no vinieras por aquí?
Oyuka estaba limpiando la tienda con una expresión de exasperación en su rostro.
—Está bien, ¿no? No es que tengas clientes.
—¡Los clientes no vienen porque tú holgazaneas por aquí! Vuelve a tu trabajo de una vez.
—No me regañes así. Las cosas por fin se han calmado en la oficina del magistrado. Puedo descansar un poco…
Eikichi bostezó con fuerza.
Oyuka le habló con un semblante manso mientras lo hacía:
—… Oye.
—¿Qué pasa?
—¿Cuánto tiempo se planea mantener la cabeza de Kayo-san en exhibición?
—-Bueno, probablemente se estén encargando de eso ahora mismo, creo. Los días se han vuelto un poco más cálidos, después de todo.
—… Hazle un homenaje apropiado, si puedes.
—… Haré lo que pueda.
—He perdido el corazón para mirarla más. Kokutan-douji pasa por el lugar de la ejecución todos los días, también.
—Hablando de Kokutan-douji. —Eikichi se incorporó de repente, como si hubiera recordado algo—. He oído que se va pronto.
—Es cierto. ¿Piensan él y sus amigos salir de nuevo a reformar el mundo?
—No, cada uno tiene destinos diferentes, al parecer.
—¿Así que el grupo de Kokutan-douji se separa?
—Eso parece. Se dice que Inukichi va a regresar a Momogengou, y Saruteito va a volver a su ciudad natal por un tiempo.
—¿Y Kokutan-douji?
—No lo sé, pero dijo algo de que era un país extranjero muy lejano.
—… Bueno, seguro que cada uno tiene sus propios asuntos.
En ese momento, una familia entró en la tienda de horquillas.
—¡Ah-bienvenidos, bienvenidos!
Oyuka apartó a Eikichi de su camino y corrió a saludar a los clientes.
Los brotes de las plantas empezaban a emerger en el exterior.
Escondiendo tanto alegrías como penas en sus pechos.

Una respuesta a “Capítulo 5-El Relato de Enbizaka; Escena 3”