La Sastre de Enbizaka, Páginas 262-264
Volví al lugar de la ejecución en la cima de la colina, pero ni Bufuko ni Kokutan-douji estaban allí.
Después de buscar un poco más, los encontré ante la Casa de Comercio Freezis.
También pude ver allí a Inukichi y Saruteito.
—-¿Pero entonces cómo es que dices que tienes que ir a otro país tan pronto? —Inukichi le preguntaba a Douji.
—Bufuko-san me ha dicho que mis verdaderos padres podrían estar allí.
—… Ahora que lo mencionas, tú y Bufuko-chan tenéis el mismo pelo rubio, y vuestros rasgos se parecen un poco. Quizá tengáis el mismo lugar de nacimiento.
—Sí… Bueno, algo así.
Naturalmente, eso era una mentira.
Pero estaba bien; imaginaba que difícilmente le creerían si decía que se dirigía al paraíso.
—Por favor, déjame a Kokutan-douji-san. Me aseguraré de mostrarle el camino —le dijo Bufuko a Inukichi, sonriendo.
Entonces, Inukichi apartó rápidamente a Douji, lejos de Bufuko, y le murmuró:
—-Lo sabes, ¿no?.
—¿Hm?
—¡Que no te perdonaré si haces algún movimiento con Bufuko-chan!
—… Relájate. Nunca haría eso.
Douji se apartó de Inukichi, y esta vez se puso delante de Saruteito.
—Saruteito… Gracias por todo lo que has hecho hasta ahora.
—No hace falta que me des las gracias. He podido vivir aventuras mucho más interesantes que cuando estaba encerrada en mi pueblo… eh.
—¿Has terminado con tu búsqueda de las cuchillas?
—Es un poco mortificante, pero… Mientras no pueda encontrarlas, nada va a pararme. Si no puedo localizar las cuchillas de mi ancestro, entonces tendré que hacer unas que sea aún mejores yo misma.
—…
—¿…?
—…
—¡-! … ¡Eh!
—Ja, ja. Da lo mejor de ti y haz una katana increíble. Será desde lejos, pero te animo.
—Bueno, aunque haga una buena espada, no significa nada sin alguien que la empuñe. Así que… Volvamos a vernos algún día… eh.
—… Sí.
Sabía que no había forma de que cumpliera esa promesa.
-Pero tal vez, si existen los milagros, entonces el día en que se reunieran podría llegar.
No podía evitar pensar así.

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