Capítulo 5-El Relato de Enbizaka; Escena 2

La Sastre de Enbizaka, Páginas 258-260

Perrié Cutie Marlon se mostraba bastante reticente a realizar este viaje de vuelta.

Había conseguido sus objetivos de comerciar con Jakoku, pero su mayor deseo de que abrieran sus puertos estaba, finalmente, sin cumplir.

—-¡Pero yo NO me rindo! —dijo Perrié a Okuto Anan, de pie junto a ella en el barco—. Ahora que la orden de regreso a casa ha llegado desde la oficina principal TENGO QUE obedecer tranquilamente. Pero, lo sé, ¡volveré a este país de nuevo!

—Aah…

—No hay progreso con el intercambio pacífico. La próxima vez que venga, ¡traeré naves de guerra!

—… ¿Pretendes iniciar una guerra con Jakoku?

—NOOO. Por supuesto que NO. Sólo traigo barco de guerra para intimidar.

—Estoy agradecido de escuchar eso. Jakoku es muy importante para mí, por ser mi tierra natal.

—-Por cierto, Anan. —Perrié se volvió una vez más para contemplar el rostro de Anan—. ¿Realmente piensas IR con nosotros a Maistia? ¿No vas a VOLVER durante un tiempo?

—… Hace tiempo que quiero conocer otros países. Y mientras no pueda cumplir con mi responsabilidad de recuperar el tesoro de nuestra familia, no tengo lugar en la casa Okuto.

—Las cuchillas malditas eh… Ahora que PIENSO, he oído que hay una katana Jakoku en Evillious que tiene un extraño poder.

—Onigashima es el punto de contacto para el comercio con países extranjeros. Tal vez el tesoro de la familia Okuto ya haya acabado en algún otro país.

—Será difícil encontrarlo, pero tal vez lo hagas apostando TODO a tan escasas probabilidades. —Perrié se acercó a la barandilla del barco y contempló la línea del horizonte del océano—. Voy a ver a mi familia por primera vez en años. Lo estoy deseando.

—Oh, es verdad, tienes un hijo, Perrié-sama.

—¡Sí! ¡Está trabajando duro para estudiar Derecho! Me dice que sueña con construir algún día un juzgado internacional.

—Debe tener una gran ambición, como usted, Perrié-sama.

—¡Te presentaré cuando lleguemos a Maistia!

Estas personas siguieron adelante hacia sus objetivos.

Lo que cada uno buscaba era diferente, pero me pareció que ninguno de ellos tenía intención de rendirse.

Capítulo 4-El Relato de la Sirena; Escena 3

La Sastre de Enbizaka, Páginas 255-256

—Parece que ya te has recuperado de los efectos de Grim el Final —dijo Behemo al alma de Kagura que sostenía mientras volaban por el aire.

«Grim el Final… ¿te refieres a la llave dorada?»

—Sí. Aunque se estropeó justo después de la muerte de Kayo-san y salió volando hacia alguna parte… Bueno, supongo que debería agradecer que eso sea lo único que salió mal.

«… Casi no puedo creer que seas un dios, Bufuko-san.»

A Kagura se le vino a la cabeza un chico que había perdido la cabeza por Bufuko.

«Inukichi-kun probablemente se deprimirá…»

—Era un enamoramiento sin remedio, de todos modos. Soy un hombre, después de todo.

«Vaya… Eso hará que Inukichi-kun esté aún más triste.»

—Agradezco todo lo que has hecho hasta ahora, Kagura-san. Debe haber sido difícil cuidar a Kayo-san cuando ni siquiera era tu hija, ¿no?

«Yo… no hice nada… y además.»

—¿Hm?

«Incluso si ese demonio fue el que realmente dio a luz a Kayo-san, ella era… una hija para mí.»

—¿Hmmm? Si eso es lo que sientes entonces está bien, ¿no?

Los dos continuaron volando.

«Por cierto, Bufuko-san… Me parece que nos dirigimos hacia Onigashima. Siempre había pensado que el paraíso estaba en dirección al cielo-.»

—Ah… En realidad hay otra persona que viajará con nosotros. Nos dirigimos a recogerlo ahora.

«Supongo que Kayo… no pudo ir al paraíso después de todo.»

—Desafortunadamente Kayo-san ha matado a demasiada gente. Y, aunque esto no es su culpa en absoluto, ella ha tenido el destino de los Pecadores Capitales desde su nacimiento. El Heavenly Yard no puede aceptarla.

«…»

—El destino del alma de Kayo-san es el infierno.

Una vez que alcanzó el aire sobre Onigashima, Behemo voló al lugar de ejecución de Enbizaka con Kagura.

Allí le esperaba Kokutan-douji.

Capítulo 4-El Relato de la Sirena; Escena 2

La Sastre de Enbizaka, Páginas 245-254

—Ha pasado mucho tiempo, ¿eh?

El barco había desembarcado en el arrecife.

La mujer habló con la sirena después de bajar del barco y subirse a una roca cercana.

Era una conocida de la sirena.

Era un reencuentro de varios cientos de años. Pero también era uno en el que ambas se habían transformado por completo de cómo habían sido en los viejos tiempos.

Sentada en la roca, la sirena miró a la mujer y le devolvió el saludo.

—Buenos días… ¿Cómo prefieres que te llame, tal y como eres ahora?

—Llámame como quieras.

—Elluka… Irina… Eve… O “Ma”. -Aunque el más adecuado a mi parecer sería, por supuesto, “Levia».

Uno de los dioses gemelos, «Levia».

Ese era uno de los espíritus que actualmente componían a Elluka Ma Clockworker.

Ella fue creada por la amalgama de varios seres diferentes. Su nombre colectivo era «Ma», y «Ma» había heredado la memoria de todas ellos combinados, pero no era ninguno de ellos.

Así que si la sirena la llamaba «Levia», no estaba necesariamente mal.

—“Levia”, ¿eh?… Eres la única por aquí en el mundo terrestre que me llama por ese nombre.

—Hmhm. ¿No lo ha hecho alguien hace poco? Alguien bastante cercano, de hecho.

—¿Te refieres a Behemo? No le he dicho ni una sola palabra, y él no ha hecho ningún intento de hablarme. Nos hemos cruzado como extraños. Así que no sé por qué se ha presentado aquí, y no me importa. Sería una historia diferente si hubiera tratado de interponerse en mi camino, pero no ha hecho gala de ello.

—Qué gemelos tan amistosos sois.

—-Behemo ha conseguido la llave dorada “Grim el Final”. ¿No te ha hecho ningún efecto?

La sirena se rió ligeramente, y luego agitó un poco su aleta caudal.

—No soy tan insustancial como esas tijeras que llevas encima.

—Como pensaba, quien selló a Kagura dentro de estas tijeras fuiste tú.

La sirena volvió a reírse.

—Esas dos tijeras, una vez fueron cuchillas gemelas. Fueron rehechas en su forma actual por una sola mujer hace casi trescientos años.

—… Chartette Langley. La mujer que se hacía llamar “Saruteito” en este país. En aquel entonces ella también las selló para que el “Demonio del Pecado Capital” no pudiera hacer uso de su poder. Gracias a eso, tanto Elluka como Irina, no pudieron encontrarlas, y a mí se me escaparon de las manos.

—Los únicos que sabían que las “Espadas Gemelas de Levianta” se habían convertido en “Dos Tijeras” eran la propia Chartette y el hombre conocido como Okuto Gaou. Después de que Chartette le confiara las tijeras, Gaou las selló en una cueva de Onigashima, y luego ni siquiera quiso mostrar las tijeras a sus familiares.

—Supongo que por eso tanto Gaou como los descendientes de Chartette estaban convencidos de que seguían en forma de espadas. Incluso yo no me di cuenta de la verdad hasta hace poco. —Ahí Elluka enderezó su postura y continuó hablando —. Hace varias décadas, por fin pude detectar tu presencia en Jakoku. Todavía no sabía la razón de ello, pero ahora sí. … Fue cuando apresaste a Kagura dentro de las tijeras, y te escabulliste de ellas en su lugar. Al robar el cuerpo de Kagura obtuviste una forma en el mundo de los vivos-¡¿No es cierto, Demonio de la Envidia?!

—No eres la única que puede usar la “Técnica de Intercambio”, ¿eh, Levia?

—Supongo que no. Por supuesto, tú fuiste quien me la enseñó en primer lugar.

Las olas golpeaban la roca y el rocío caía sobre los dos.

Continuaron hablando, sin que ninguna de las dos le diera importancia.

—Demonio de la Envidia: ¿por qué llegaste a robar el cuerpo de Kagura para adquirir una forma humana? Después de todo, estuviste durante siglos permaneciendo obedientemente en tu lugar.

—… ¿A un demonio no se le permite enamorarse de un hombre humano?

—No puedes estar hablando en serio… Querías casarte con Sudou Nagare…  y sólo por esa razón-

Ahí la sirena comenzó a reír más fuerte que antes.

—Ja, ja, ja. Así es. ¿Tienes alguna queja?

—Tú… zorra obsesionada con el sexo… no has cambiado.

—Okuto Kagura tenía las características más ideales como mi nuevo cuerpo. Belleza y alto poder mágico… robé su cuerpo, me fugué con Nagare y empecé a vivir una nueva vida como “Sudou Kagura”.

—Y así… diste a luz a Kayo. No era una Contratista del Pecado Capital: sólo era la hija de un demonio.

Esta vez la sirena suspiró abatida.

—Teniendo en cuenta todos tus fracasos hasta ahora tengo que decir que eres bastante incompetente, Levia. Y pensar que no te habías dado cuenta de ello hasta hoy, a pesar de haber intercambiado cuerpos con Kayo. … Aunque los rasgos elementales de un demonio residen en el alma. Así que supongo que es comprensible que no te dieras cuenta sólo por haber ganado el cuerpo de Kayo.

—Físicamente hablando, Kayo era la hija de la verdadera Kagura… En otras palabras, una humana normal. Pero como había heredado de ti los rasgos elementales de un demonio, era capaz de mostrar habilidades sobrehumanas desde su alma.

En ese momento, pudo escuchar una voz que salía de las tijeras que había guardado en su bata.

«Err… En ese caso, ¿cómo es que Kayo puede tener sueños proféticos?»

A eso, Elluka respondió:

—Los “Sueños Púrpura” son una excepción especial. Esa capacidad no reside en el espíritu, sino en el cuerpo. Behemo sabe más sobre eso, pero… Bueno, no tiene sentido intentar preguntar a alguien que no está aquí ahora mismo.

Mientras las dos hablaban, en algún momento había empezado a producirse un cambio en el cuerpo de la sirena.

Su mitad inferior estaba perdiendo la cola de pez y las aletas y se estaba transformando en piernas humanas como las que tenía Elluka.

—Parece que os lleváis bien —se burló la sirena-demonio de la envidia de Elluka y Kagura.

—No sé si diría eso. Pero, al menos, parece que estamos de acuerdo en que te aborrecemos… Así que puedes cambiar a una forma humana normal.

—Naturalmente. Viví en este cuerpo durante dieciséis años como Sudou Kagura, después de todo.

—… ¿Por qué dejaste a Kayo y te convertiste en sirena?

—Ojalá hubiera desaparecido mucho antes, la verdad. En ese momento Nagare había muerto, y yo ya había perdido el interés por el mundo de los humanos. Pero había querido velar por mi hija… por Kayo el tiempo suficiente para ver su boda al menos.

Elluka rechinó los dientes.

—-¿Intentas decirme que tuviste un derroche de afecto maternal? Hmph, no hay manera de que me crea eso.

—La gente… puede cambiar, Levia.

—Silencio. Ahora mismo ni siquiera eres una persona, sino un demonio… Y tengo una pregunta más sobre Kayo.

—Te sigue gustando interrogar a la gente, ¿verdad, Levia? Esa forma de seguir siempre todo es muy buena de tu parte.

—¿Por qué dirigiste a Kokutan-douji-Allen para que fuera a Kayo?

—¿No es obvio? Para que no se reuniera con su otra mitad. Si le dejaba a su aire, acabaría recordando su propósito y se iría a buscar a “ella”. Antes de que eso ocurriera le di a Kayo como objetivo de sustitución. … Aunque no podía imaginar que su gemela también vivía cerca, en Enbizaka. Cuando me di cuenta de eso, estoy segura de que puedes imaginar que me dio un sudor frío.

—… Tal y como pensaba. No tienes ningún sentimiento maternal en absoluto. Sólo estabas usando a Kayo como una herramienta.

Elluka bajó de un salto de la roca en la que se encontraba y se acercó al Demonio de la Envidia.

—… Yo también tenía una esperanza diferente. Que Allen, ese chico que es un “Irregular”, podría salvar a Kayo por mí. En eso me equivoqué a medias, y acerté a medias. Porque, aunque no pudo salvar a Kayo de la destrucción, al menos consiguió salvar su corazón, aunque fuera un poco.

—¿Y cuál fue tu razón para impedir el reencuentro de Allen y Riliane? … Aunque supongo que no hace falta que te lo pregunte.

—Sí… quiero disfrutar de mi vida en este mundo un poco más. Prefiero que no se acabe.

Elluka sostuvo en alto las tijeras que había sacado, apuntando al demonio mientras sonreía.

—Por desgracia, tu agradable vida termina aquí. Vas a volver a entrar en estas tijeras de nuevo.

—… Bueno, me imaginé que llegaría a esto. Imagino que no tengo ninguna posibilidad de ganar si me resisto.

—Si piensas así, entonces métete dentro rápidamente.

—-Sólo diré una última cosa. Aunque volviera a entrar en ellas, no tengo ninguna intención de servirte en absoluto. A partir de ahora caeré en un sueño eterno. Hasta el día del final, que ya no está lejos-

—“Demonio de la Envidia”, Rahab Barisol. Tú que una vez fuiste una subordinada de Levia, y su madre. -¡Te ordeno por el nombre de “Ma”, regresa a este contenedor!

En ese momento, tanto las tijeras como el cuerpo del demonio brillaron.

Y entonces el demonio fue absorbido silenciosamente por las tijeras.

—… ¿Ha ido bien? —Elluka miró hacia un espacio vacío sobre su cabeza, sosteniendo las tijeras en su mano—. Kagura-san. ¿Estás ahí?

Cuando lo hizo, la voz de Kagura le respondió:

«… Sí. He salido de las tijeras, intercambiando con el demonio.»

—Ya veo… Ahora que lo pienso, no había necesidad de meter su cuerpo en las tijeras junto a ella. Si aún lo tuviéramos podría devolverle su alma.

«Estoy segura de que no tenías intenciones de hacer eso desde el principio. … No me importa. Todo este tiempo siempre he pensado que ya estaba muerta, ya ves.»

—Gracias a Dios. Bueno, siéntete libre de vagar un poco como espíritu. Durante ese tiempo, estoy segura de que alguien del Heavenly Yard…

—En ese caso, ¿te gustaría venir conmigo, Kagura-san?

Alguien habló por detrás de Elluka.

—¿Quién es? —Cuando se giró, vio que en algún momento había aparecido Behemo—. ¿Desde cuándo estás…?

Behemo la ignoró y se dirigió a la zona por encima de su cabeza.

—Estaba a punto de volver al Heavenly Yard. Si quieres, puedo llevarte conmigo.

«Aah… Bufuko-san… ¿Quién eres realmente?»

—¿Yo? Soy un dios.

«El Heavenly Yard… Eso sería el paraíso, ¿no? Si dices que me guiarás, entonces no tengo razón para rechazarte, pero… »

—¿Si? Bueno, entonces, pongámonos en marcha.

El cuerpo de Behemo flotó en el aire.

Se desplazó a la zona por encima de Elluka, y luego hizo un gesto como si estuviera sosteniendo a alguien en sus brazos-

Luego voló vigorosamente en dirección a Onigashima.

Al quedarse sola, Elluka se quedó de pie con una expresión de desilusión en su rostro.

—Ese imbécil… Me ignoró completamente mientras hacía todo eso…

Y entonces sus ojos se posaron en las tijeras que llevaba.

—… Bueno, supongo que he conseguido mi objetivo por ahora.

Luego miró hacia el barco que estaba anclado en el puerto de Onigashima.

—Pronto será el momento de zarpar. Supongo que yo también volveré a casa.

Elluka subió a su pequeño barco y utilizó su magia para ponerlo en marcha.