Juicio de la Corrupción, páginas 77-81
El nuevo automóvil de gasolina avanzaba a un ritmo constante, y pronto llegó al estéril campo de nieve.
-He seguido a su lado durante un tiempo volando, pero me cansé y a mitad de camino decidí aferrarme a la parte superior del automóvil.
Moverse es mucho más agradable de esta manera. Qué cosa tan maravillosa han inventado estos humanos.
—… El clima empieza a ponerse mal —murmuró Gallerian, mirando por la ventana desde el interior del automóvil.
—Sí, así es. Pero una pequeña tormenta de nieve no será un problema. Este automóvil está bastante bien construido —respondió Loki.
—Eso espero.
La nieve empezó a caer justo antes del mediodía.
Y el viento soplaba con poca fuerza.
Sin embargo, tal como dijo Loki, el automóvil siguió adelante a través de la tormenta sin mucha dificultad.
—Espero que no se convierta en una ventisca…
Incluso viniendo del interior del vehículo pude escuchar un poco de preocupación en la voz de Gallerian.
—Todo saldrá bien —dijo Loki con tranquilidad.
Una hora después, el viento había arreciado, y ondulantes ráfagas de nieve golpeaban la ventanilla del automóvil.
—Oye… ¿realmente vamos a estar bien?
Era difícil escuchar la voz de Gallerian por encima de la tormenta.
—-¿Cómo va? —Loki preguntó a alguien. Probablemente estaba hablando con Bruno.
—… No podemos conseguir mucha velocidad a causa de la fuerza del viento. Y cada vez me preocupa más el estado del motor. Tal vez sería mejor detener el automóvil por un momento.
—…
—Puedo ver algo que parece un edificio más adelante. Es difícil de distinguir con la ventisca, pero… ¿Qué tal si descansamos allí un rato?
Yo también lo vi, algo que parecía una pequeña choza a la izquierda del camino que tomaba el automóvil.
—¿Un edificio, en este campo estéril? ¿Qué demonios…?
No pude distinguir muy bien quién hablaba, pero probablemente era Gallerian.
—Tal vez sea un pequeño refugio para la gente que se queda atrapada en ventiscas, como nosotros. Probablemente no haya nadie viviendo allí… En cualquier caso, paremos allí por ahora.
Bruno fue el primero en salir del automóvil cuando éste se detuvo frente a la choza.
Luego se dirigió a la entrada y alcanzó la puerta.
—¿Y bien? ¿Podemos entrar?
En respuesta a la pregunta que pronunció Gallerian cuando estaba a punto de salir, Bruno negó con la cabeza.
—No sirve… Está cerrada con llave.
—¿No puedes hacer palanca para abrirla?
—Podría intentarlo… pero francamente parece difícil.
—Maldita sea…
En algún momento Loki bajó del automóvil, quedándose de pie detrás de Gallerian.
—Joder, en qué lío nos hemos metido. Quién iba a pensar que nos pillaría una ventisca así, ja, ja.
—¿De verdad es el momento de reírse como si no pasara nada, Loki? ¿No nos quedaremos varados aquí si esto empeora?
—Ya, ya, ja, ja. —Loki continuó sonriendo, sin prestar atención a su situación—. Esto no es tan problemático. En verdad, todo está de acuerdo con el plan, Gallerian.
—¿Qué estás diciendo? ¿Te has vuelto loco por el frío?
—Estoy perfectamente cuerdo… Bueno, entonces, supongo que empezaremos pronto.
—¿Empezar? ¿Qué demonios quieres decir con eso?
—¿No te lo dije ya? Hemos venido a «cazar».
Loki sacó un rifle de caza de aspecto caro en sus manos.
—¿»Cazar»? No seas estúpido. Pixie todavía tiene que estar lejos.
—Mientras haya presa, puedes “cazar” en cualquier lugar.
—¡Pero no hay ninguna presa aquí, en medio de un páramo tormentoso y congelado!
—-Sí que la hay.
Loki seguía sonriendo.
Con esa sonrisa en la cara, apuntó la boca de su arma a la cabeza de Gallerian.
—… Tú eres la «presa» de hoy, Gallerian Marlon.
Un débil disparo resonó en la ventisca.

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