Juicio de la Corrupción, páginas 61-65
Después de varias audiencias, finalmente se dictó un veredicto sobre Kayo Sudou.
Los visitantes, el fiscal, el secretario, los guardias, la acusada y el juez principal.
En esta sala donde todos estaban reunidos, Gallerian se puso de pie.
—Bien, entonces… daré mi veredicto.
Su rostro parecía más severo que de costumbre. En contraste con las expresiones no afectadas de los que le rodeaban.
«-De todos modos será la pena de muerte, ¿no?»
Esa era la impresión que se percibía en toda la sala.
—Mi veredicto. Declaro a la acusada, Kayo Sudou-
Una sola gota de sudor rodó por la sien de Gallerian.
—-Inocente.
En el instante en que declaró esa palabra, el ambiente relajado del tribunal cambió a caos en un instante.
—¿Qué… qué ha dicho?
—¡Esto es indignante!
—¿En qué está pensando este juez?
En medio del alboroto, sólo Kayo permanecía de pie con una sonrisa serena en su rostro.
Era como si hubiera esperado que las cosas salieran así.
Gallerian golpeó el mazo.
—¡Silencio!
Pero la conmoción no cesó.
Las cosas sólo lograron calmarse después de que él golpeara el mazo dos veces más.
—Voy a explicar el razonamiento de mi veredicto. -Todas las pruebas de la acusación son circunstanciales, por lo que me veo obligado a concluir que son de sospechosa credibilidad. Por ejemplo, en lo que se refiere a ese rayo que hirió gravemente a las dos víctimas, la acusación no ha aportado ninguna prueba sustancial de que haya sido realizado por la acusada. Ese día llovía, y dado que las víctimas fueron heridas fuera de la mansión es perfectamente plausible que fueran alcanzadas por un rayo natural. Además…
Mientras Gallerian intentaba seguir hablando, el fiscal empezó a gritar enfadado:
—¡Idiota! ¡Crees que podrás salir impune por emitir este veredicto! Esto es una clara traición a la Oficina de la Estrella Oscura y a la Policía Mundial…
—La fiscalía hará el favor de guardar silencio. Si continúa con esta perturbación, haré que lo saquen del tribunal.
—¡Hazlo! ¡Hazlo, si crees que puedes! El hecho de que un novato como usted sirva como juez principal en primer lugar-
—Guardias. Por favor, desalojen al fiscal.
Pero los guardias de la sala apenas se movieron para mover un dedo, ellos también parecían sacudidos por el procedimiento.
Sólo uno de ellos se acercó rápidamente al fiscal.
—Será sacado del tribunal según las órdenes del juez principal. Por aquí, señor.
Cuando el fiscal trató de resistirse, el guardia le inmovilizó los brazos a la espalda y comenzó a obligarle a salir de la sala.
Justo al llegar a la puerta, el guardia hizo un rápido guiño a Gallerian.
Fue en ese momento cuando se dio cuenta por primera vez de quién era realmente ese guardia.
—¿Tony?
Era su antiguo compañero de habitación, Tony Ausdin.
—¿Te das cuenta ahora, eh? Parece que por una vez estás tan tenso que no puedes ver lo que pasa a tu alrededor, ja, ja.
—¿Qué haces aquí?
—El mismo Gallerian de siempre. No tenía ni idea de que iba a presenciar escenas tan interesantes como esta trabajando a tiempo parcial como guardia de seguridad.
—A tiempo parcial… no creo que te falte dinero…
—En realidad, mis padres finalmente me cortaron la asignación gracias a que no me gradué en la universidad. Ahora tengo que ganarme mis propios fondos.
—…
—Bueno, entonces, ¡buena suerte!
Tras decir eso, Tony desapareció fuera con el fiscal a cuestas.
—… Erm… seguiré explicando mi veredicto.
Pero la sala del tribunal había vuelto a caer en el caos. Gallerian tuvo que golpear su mazo varias veces más para calmarlos.
