Juicio de la Corrupción, páginas 303-316
Se pensaba que las revueltas serían rápidamente reprimidas por la liberación de los militares.
Pero, por el contrario, fue aquí donde ocurrió algo inesperado para el gobierno. Una parte de las fuerzas aliadas de la UEE que desplegaron desertaron al lado de la milicia.
Es probable que el ex soldado Gammon haya sentado las bases para ello de antemano.
Debido a esto, la lucha se extendió a una escala mucho mayor, hasta que lo que al principio había sido un simple levantamiento empezó a tomar el aspecto de una guerra civil en toda regla.
El 10 de agosto, la Oficina de la Estrella Oscura fue atacada por la milicia.
Las fuerzas aliadas y los soldados de PN presentaron batalla, pero no pudieron hacer frente a la fuerza numérica de la milicia, y en sólo dieciocho horas la Oficina de la Estrella Oscura cayó en manos de la milicia.
Al día siguiente, se informó de que el jefe de PN, Bruno Zero, había sido capturado por la milicia.
Gallerian había logrado escapar de las garras de la milicia y se escabulló de la oficina.
Utilizó un pasadizo secreto escondido en la parte trasera de su chimenea, un dispositivo igual al que había sido utilizado para que la princesa escapara del palacio en la historia de la “Hija del Mal» que había sido instalado en la Oficina.
Mientras evitaba la mirada del público, Gallerian se dirigió a su finca.
Estaba seguro de que le quedaban al menos unas últimas fuerzas para la batalla.
—¡Eater! ¿Dónde estás?
Gallerian gritó el nombre del que controlaba a sus soldados muertos: el «dios muerto».
Pero no hubo respuesta.
No pudo encontrar ese gran armario en ningún lugar de la casa ni de los jardines.
—… Tal vez haya huido.
El otro dios muerto, Lych, debía estar todavía con Ma en el «Evils Theater» de Elphegort.
-Gallerian ya no tenía a nadie aquí con quien pudiera contar como aliado.
Él era el objetivo de la milicia. Había provocado demasiado la animosidad del pueblo con sus muchos juicios corruptos.
Gallerian sabía que sería peligroso permanecer en su propia casa. Se equipó adecuadamente y enseguida se dispuso a salir de la mansión.
Pero una vez que vio lo que había fuera de su ventana, se detuvo.
—… Ya estoy rodeado… Es demasiado tarde.
En ese momento, salir corriendo sería fatal. Giró sobre sus talones y regresó al estudio, sentándose en su silla favorita.
Y entonces, aunque no sé por qué, encendió la radio que estaba sobre su escritorio.
—-Noticias de última hora. El cadáver del general de división Tony Ausdin, de las fuerzas aliadas de la UEE, ha sido descubierto recientemente en el jardín de su casa. Había varias heridas en su cuerpo, pero la que se cree que fue el golpe mortal es una bala de revólver del calibre 44 que se le disparó en la sien. El general Tony fue declarado inocente en un juicio celebrado-.
Después de escuchar hasta ahí, apagó la radio.
Entonces se fijó en una pipa humeante que habían dejado junto a la radio.
Algo que Ma había olvidado.
Gallerian la recogió y la encendió.
Justo después se la llevó a la boca y aspiró el humo,
—Cofcof
Empezó a carraspear vigorosamente, e inmediatamente volvió a dejar la pipa sobre el escritorio, apagándola.
—… No es lo mío.
Se puso en pie y esta vez pasó la vista por la estantería que tenía al lado.
Sus ojos se posaron en el tercer estante, donde se alineaban siete delgados volúmenes que parecían escritos a mano.
Otras cosas que Ma había olvidado.
Los títulos de cada uno estaban escritos en letra pequeña en los lomos.
La Locura del Duque Venomanía
La Malvada Devoradora de Comida Conchita
La Hija del Mal
Gift de la Princesa que Trajo el Sueño
La Sastre de Enbizaka
Las dos obras restantes no tenían títulos escritos.
Eran guiones basados en los cuentos que Ma había reunido sobre los siete Contenedores del Pecado Capital.
—Los Contenedores del Pecado Capital… Estuve tan cerca. Estuve-casi a punto de salvar a Michelle.
Tomó uno de los guiones en la mano.
Luego se volvió a sentar en su silla.
—Michelle… Papá no fue capaz de salvarte. Pero, al menos, debes seguir viviendo. Donde nadie pueda encontrarte, en ese teatro del bosque-
Tras murmurar eso, Gallerian abrió tranquilamente el libro y empezó a leer.
La Oficina de la Estrella Oscura ya había caído.
Ya no tenía amigos ni colegas.
El dinero que había ahorrado ya no tenía ningún valor para él.
Habiendo perdido todo, este hombre esperaba en su mansión ese momento.
Como leyó.
Ese momento en el que los milicianos enfurecidos irrumpirían en su casa.
—… No han entrado.
Gallerian cerró el libro y lo dejó sobre su escritorio.
Se puso de pie y se asomó a la ventana de su estudio.
Al igual que antes, los soldados de la milicia rodeaban la mansión.
—¿Por qué no han avanzado?
Ya no había nadie en la mansión para responder a su pregunta.
-O al menos, no debía haber nadie.
—Están esperando.
Gallerian se giró sorprendido por la voz que escuchó a su espalda.
De pie, había un hombre de pelo azul que se parecía… o más bien, era exactamente igual a Gallerian.
—Están esperando a que llegue. La persona que sería más apropiada para matarte.
—¿Quién… es usted?
Eran dos Gallerian, frente a frente.
—¿Quién soy? Qué palabras tan crueles. ¿No conoces esta cara mejor que nadie?
—Ah… Tú eres yo. … No, eso es ridículo. No puedo estar frente a mí mismo…
—Pero es la verdad. Yo soy tú, y tú eres yo.
El otro Gallerian se rió burlonamente.
-Pero yo lo sabía, con solo mirando de reojo…
Que era una broma de mal gusto. Él… aunque sea idéntico en forma…
No era Gallerian.
El propio Gallerian pareció darse cuenta de ello.
—Ya veo, tú eres “Adam”. El ser de la cuchara. —Al decir esto, Gallerian sacó la cuchara que siempre llevaba consigo—. Fue a través de la contratación con usted que llegué a ser capaz de hablar con Michelle.
—Correcto. Es por mi poder que pudiste conversar con el alma que reside dentro de la muñeca.
—Michelle… perdió su cuerpo en ese incidente. Pero su espíritu siguió vivo, y descansa dentro de la muñeca. Si reuniera los “Contenedores del Pecado Capital”, podría devolverle el cuerpo a mi hija una vez más- es creer en eso lo que me ha traído hasta aquí.
—Pero fallaste. Antes de que pudieras terminar de recogerlos todos, aquí estás en este lamentable estado. ¿Por qué no te diste cuenta antes de que tu propio pecado te arruinaría uno de estos días?
Mientras los dos se hablaban con sus rostros idénticos, perdí la noción de quién era quién.
Gallerian-no, Adam, comenzó a reírse como si se burlara del otro.
—Keh jeh jeh. Me decepcionas. -Incluso con mi poder y el de “Eve” no lograste reunir los contenedores, al final.
—¿Y “Eve es?
—El alma que reside en la muñeca… Pensaste que era tu hija, ¿no? Esa astuta de Ma te tenía completamente engañado. Pero te equivocas. Es el alma de Eve. Eve y yo estamos destinados a sentirnos atraídos el uno por el otro… Es por esa razón que puedo conversar con su alma.
—… No. Esa es Michelle.
—Eso es lo que quieres creer, ¿no? Tu mente se rompería si no lo hicieras. Es porque sabes lo grave que es tu propia debilidad que te has aferrado tanto al alma de Eve y a los Contenedores del Pecado Capital. Has seguido acumulando dinero para un deseo imposible. Normalmente, la «Cuchara de Marlon» alberga el “Demonio de la Avaricia», pero sea cual sea el caso, no lo necesitabas. Incluso sin contratarlo, desde el principio has sido un hombre ávido de lo que está más allá de tu suerte.
Te equivocas.
—Sigue diciendo eso. -Es cierto que una vez que reúnas todos los Contenedores del Pecado Capital, se te concederá un deseo. Pero ese deseo es el mío y el de Eve. Una vez que todos estén reunidos, Eve y yo tendremos un segundo advenimiento. Recrearemos este mundo roto. Y entonces disfrutaremos de la felicidad eterna en nuestra verdadera Utopía-
—¡Estás equivocado! —Gallerian gritó con rabia, moviéndose para golpear al otro hombre contra la pared.
Pero su mano atravesó el cuerpo de Adam.
—Ciertamente eres obstinado. -Muy bien. ¿Qué tal si hago venir a la propia mujer? Llamaré a la muñeca aquí ahora… y entonces le preguntaremos directamente si su alma es la de “Eve” o la de “Michelle».
—¿Puedes… hacer eso?
—Sí, puedo. ¿No te lo dijo Ma? Tengo el poder de debilitar el efecto de repulsión de los Contenedores del Pecado Capital. Naturalmente, esto no es normalmente un poder que pueda utilizar activamente. El poder se otorga a la persona con la que contrato. … Sin embargo. Durante mis largos años de vagar por el mundo, hice mis propios estudios. Mientras esté en medio de un contrato con alguien, puedo recibir los beneficios de este poder. Y si lo uso con suficiente habilidad-
—-No, espera. Este lugar está rodeado por la milicia en este momento. No la llames aquí en estas condiciones.
Gallerian trató de detenerlo, pero aparentemente cayó en oídos sordos.
—Ahora bien, ¡ven aquí, Eve!
-No hubo ningún cambio severo ni nada parecido.
No hubo ningún sonido, ni ningún destello de luz.
Simplemente apareció allí junto a Gallerian y Adam.
Extrañamente, al sentarse en su silla de ruedas, ya no era una pequeña muñeca.
Tenía el mismo tamaño que una persona, como si fuera un ser humano vivo.
Ni siquiera yo podía decir si esa era la realidad, o bien alguna ilusión que Adam estaba mostrando.
-Bueno, eso es natural. Después de todo, sólo soy un murciélago.
—¡Eve!
—Michelle…
Los dos se dirigieron a la muñeca al mismo tiempo.
Cuando lo hicieron, los ojos de la muñeca se abrieron en silencio.
Esos tranquilos ojos azul-verde los miraron a los dos.
—… ¿Por qué eres dos, papá?
La muñeca inclinó la cabeza con curiosidad.
—No soy tu papá. Soy yo, Eve, soy Adam. Tu marido.
Adam saltó hacia la muñeca.
—No. Tú eres Michelle, ¿verdad? La amada hija de papi.
Impertérrito, Gallerian se acercó a la muñeca.
La muñeca comparó las caras de ambos durante un rato, pero finalmente se encaró con Gallerian y dijo:
—Papá. Quiero ver el exterior.
—… Por supuesto. Ahora mismo…
A pesar de parecer confundido, Gallerian fue a mover la silla de ruedas para que la muñeca estuviera de cara a la ventana que daba al exterior.
—¿Quiénes son esas personas de ahí fuera?
—… Son milicianos. Ha estallado una revuelta, una guerra, en este país. Están enfadados conmigo y están dirigiendo un asalto a este lugar.
—¡Eso es terrible! ¡No has hecho nada malo, papá!
—No… yo…
—Está bien, papá. Yo… te protegeré.
El color de los ojos de la muñeca pareció cambiar ligeramente al rojo.
E inmediatamente después…
—¡AAAAAUGH!
Se oyeron gritos desde el exterior de la ventana.
Uno de los milicianos se retorcía, con llamas azules saliendo de su cuerpo.
—¿Tú… hiciste eso, Michelle?
—No te preocupes. Ese fuego sólo quema a las personas, así que no alcanzará a los árboles del jardín, ni a la casa.
Uno a uno, los soldados de la milicia estallaron en llamas. No parecían tener ni idea de lo que estaba pasando. Intentaron apagar el fuego de sus compañeros, incluso mientras corrían presas del pánico.
La muñeca le dijo alegremente a Gallerian:
—Todos en el teatro me dicen esto: “Tú y nosotros somos lo mismo”. -Pero se equivocan. Porque yo puedo usar un poder increíble.
Gallerian se quedó sin palabras.
Y detrás de él, Adam temblaba por completo.
—¿Qué… es ese poder? Eve… no puede… hacer eso. ¿Quién demonios eres tú?
La muñeca respondió a esa pregunta, como si fuera perfectamente normal:
—Soy la hija de papá. Ni más ni menos.
—… Uuuuuuuuuuuuuuah… —Entonces, Adam empezó de repente a gritar lastimosamente—: ¡Ma, zorra! ¡Me has tendido una puta trampa! Esa no es Eve. ¡¡Esa es-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGH!
Gallerian contempló esta escena con una expresión fría.
—¿Contento, Adam?
—¡Ja, ja, ja! ¿Satisfecho? ¿Estás satisfecho, ahora que me has vencido, Gallerian? Pero, ¡te equivocas! ¡Los dos hemos perdido! ¡Los dos fuimos engañados! No sólo con la muñeca. ¡Hay un secreto que esa mujer no te contó! -¿Creías que Bruno era tu amigo? Entonces te compadezco. Incluso él te mintió acerca de eso. ¡Él lo supo pero no te lo dijo!
—¿Qué estás diciendo? No entiendo en absoluto lo que estás- Ya es suficiente, ¿no es así Adam? Envía a Michelle de vuelta al bosque donde estaba.
—¡NO! ¡Mi contrato contigo ha terminado! Voy a volver al bosque solo-¡Y vosotros dos podéis quedaros aquí y quemaros en esta casa juntos! ¡JA JA JA!
Y con esas palabras de despedida, Adam desapareció con un estallido.
Los únicos que quedaron fueron Gallerian, y-
Una muñeca ordinaria, que ya no podía moverse.
Con la desaparición de Adam, y el contrato entre él y Gallerian roto, ahora no tenía ese poder.

Una respuesta a “Episodio 10–La Corte Termina; Escena 7”