Canción del Pájaro Negro; Escena 1

Lych ~En el país de Elphegort, «Bosque del Árbol del Milenio»~

 

Un amplio bosque se extendía ante mi mirada.

Para mí era mi lugar de origen, y también un lugar al que no quería volver nunca.

Los que vivían en el bosque probablemente ya no me recordaban.

-Salvo uno.

 

Cuando bajé al centro del bosque, escuché una voz disgustada que provenía del viejo árbol que estaba frente a mí.

—… ¿Por qué hay un pájaro Rollam negro en este bosque?

El gran dios de la tierra Held.

Él era el gobernante de este bosque, y el que me había desterrado de él.

Había sabido desde el principio que no estaría contento con mi regreso.

—¿Cómo estás, Held? … Parece que te has debilitado un poco más. Me parece que no estaría de más que te marchitaras pronto.

—¿Has vuelto aquí sabiendo eso? -Es como tú dices. El día en que abandone esta tierra no está muy lejos.

No escuché ningún pesimismo particular hacia el futuro del mundo terrestre en el tono de Held mientras decía eso.

Cuando el gran dios de la tierra muriera, ¿qué pasaría con este bosque… y con el mundo terrestre?

… Nada cambiaría. Esa era la respuesta. Había pasado mucho tiempo, y los seres vivos del mundo terrestre, incluidos los humanos, ya habían alcanzado la independencia. Todavía era frágil, pero no hasta el punto de necesitar la intervención directa de un dios.

Probablemente Held también lo sabía.

—… ¿Cuál es tu motivo para volver aquí? —me preguntó Held, con un tranquilo enfado en su voz.

—No seas tan duro de corazón. Sólo he venido a despedirme.

—¿Porque el día en que deje el mundo terrestre se aproxima?

—Así es… pero también he querido dejar atrás este continente.

—¿…?

—Hay un bosque en la isla nación de Marlon, al oeste. Tengo la intención de hacer de ese mi nuevo hogar.

—Ya veo…

Held no me preguntó la razón.

Quizás ya lo sabía, o quizás simplemente no le importaba.

—Bueno, haz lo que quieras. Si eso significa que no vas a seguir rondando por este bosque, bienvenido sea para mí. Eso significa que ahora no tendré que preocuparme de que te metas con los otros espíritus.

—¿Estás… hablando de “Michaela”? Eso fue culpa tuya, ¿no? Desafió tus instrucciones explícitas y se escabulló del bosque sin permiso. Yo sólo le repartí un pequeño castigo, en tu lugar.

—Oh, ¿es esa tu excusa?

—El mundo exterior no es tibio como en el bosque. Es la supervivencia del más fuerte, comer o ser comido. Yo sólo estaba dando una lección a través de la experiencia como su se-

—¡Silencio! —La profunda voz de Held resonó en el bosque—. Basta con esta afectación de “protector”. Ya no eres un residente de este bosque. No tienes derecho a hacer tal cosa.

—Supongo que sí… Pero entonces, en ese caso tampoco tengo ya obligación de obedecer nada de lo que digas.

—No me vengas con esas tonterías. Al fin y al cabo, hace tiempo que dejaste de escuchar lo que te decía. Y el resultado de eso fue ese “Rey de Barro».

Una vez había revivido a un muerto mediante una técnica prohibida.

Había metido un alma en un muñeco hecho con barro maldito que yacía en un rincón de este bosque. Después se convirtió en un gran rey y realizó grandes hazañas en el continente, pero me había ganado la ira de Held y, por ello, fui desterrado del bosque. … Así sucedió.

Habían pasado varias décadas desde entonces, pero parecía que la ira de Held no había disminuido ni siquiera ahora.

—No has cambiado nada. No importa el tiempo que pase, eres un cabeza de chorlito. ¡Has olvidado tu deuda conmigo por permitirte, a ti, que no has conseguido ser ni dios ni demonio, estar en mi bosque como espíritu!

—Jajaja… Muy cierto. Eres un alma muy amable. Pero, oye… No todo el mundo busca compasión. Si buscas la verdadera paz, no deberías haber invitado a un hereje.

—Un hereje… Sí, tal vez eso es lo que eres. Pero al mismo tiempo, para nosotros también eras un colega muy valioso…

—Eso no se aplica sólo a mí. Incluso “Seth” es-

—¡No menciones ese nombre aquí!

Una vez más gritó con rabia.

Pero esta vez pude escuchar una pequeña expresión de miedo.

Sí -Held tenía miedo. Miedo a que los otros espíritus que probablemente estaban cerca oyeran ese nombre.

Miedo a que recuperaran sus recuerdos perdidos.

—Held… Eres amable. Pero al mismo tiempo también eres un cobarde. Les has robado a los espíritus los recuerdos que eran inconvenientes para ti. Los recuerdos sobre mí también… y los de esa “arca”.

—Eso… es para que todos sean más felices. No hay necesidad de mantenerlos cargando con recuerdos que son inútiles para un nuevo mundo.

—Si ese es el caso, entonces deberías borrar tus propios recuerdos.

—…

—No puedes hacerlo, ¿verdad? Eres más egoísta que nadie. Es porque tú mismo lo sabes que te has resignado a ser este viejo árbol, de dios solo tienes el nombre.

—… Es suficiente. Esta conversación ha terminado. Vete de aquí de inmediato. Puedes ir a donde quieras en Marlon.

—Le agradezco que me deje hacerlo. Le deseo a usted también un agradable resto de su vida-

Sucedió cuando me moví para volar en el aire después de terminar de hablar.

Me di cuenta de algún tipo de anomalía con la escena que tenía ante mis ojos, y dejé de batir mis alas.

—-¿Qué es ese árbol?

Me había dado cuenta de que había un pequeño arbolito que crecía justo al lado de Held.

—… Nada importante. Sólo algo que plantaron unas monjas que viven cerca del bosque.

—Huh… Ahora, ¿no es eso peculiar? Monjas plantando un árbol justo al lado del Árbol del Milenio, que es su objeto de culto-

—-¿No escuchaste lo que te dije antes? Te dije que salieras de este bosque ahora mismo.

Held estaba nuevamente agitado.

Sin duda, había algo en ese arbolito.

… ¡No puede ser!

Volví a mirar el árbol.

—-Ahora lo veo. Así que esto es lo que es. Esto es su… Pretendes convertirlo en tu sucesor.

—… En efecto, eso es cierto —murmuró Held con resignación—. Michaela ha renacido como un árbol. Ahora mismo es como si fuera un niño. Probablemente ni siquiera pueda entender el contenido de nuestra conversación.

—Pero con el tiempo se convertirá en un gran árbol… Y absorberá todos sus nutrientes y conocimientos. Y si eso sucede, el conocimiento sobre mí también-

Mientras hablaba, me acerqué al arbolito.

—Espera. ¿Qué estás tratando de hacer, Lych?

—-¿Qué? Sólo intento “cortarlo de raíz”, como se dice.

Abrí el pico y acerqué mi cara para arrancar el arbolito.

—¡Deja de hacer tonterías! No te añadas más pecados. —gritó Held, pero naturalmente no estaba dispuesto a escuchar.

Viejo árbol tonto e impotente. Quédate ahí y no hagas ningún movimiento para interferir conmigo-.

—¡Oye!

-Escuché inesperadamente un grito furioso detrás de mí, y me detuve en mis movimientos.

Una chica rubia vestida con un uniforme de monja corría hacia mí, blandiendo una rama de árbol.

—¡Fuera! ¡Fuera!

La chica empezó a agitar la rama con todas sus fuerzas, tratando de ahuyentar al pájaro negro Rollam que intentaba desplumar el arbolito.

… Por suerte.

Con resignación, agité mis alas y volé hacia el cielo.

Luego salí del bosque y me dirigí al oeste.

… Cuando se trataba de ser impotente, yo mismo no había cambiado ni un ápice en eso.

Fuera o no mi verdadera identidad como espíritu, para los humanos era un simple pájaro negro Rollam-.

-¿Hm? Me parece haber visto a esa chica de antes en algún lugar…

Hurgué un poco en mi memoria y enseguida llegué a la respuesta.

… Jajaja, ya veo… Así que aquí es donde estabas- «Hija del Mal».

Ella y su hermanito habían sido durante un tiempo unos objetos de estudio muy interesantes para mí.

 Porque los dos eran niños milagrosos, «Irregulares».

Pero… ahora eso no me importaba.

Mis intereses ya se habían desviado hacia otra parte.

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