Capítulo 4-Resolución de los Muertos; Escena 1

Outlaw & Lychgate, páginas 76-80

 

Cuando Lych y los demás llegaron ante el palacio lucifeniano, fueron recibidos por Arth y sus criados.

—Ya he recibido noticias de Keel… Parece que lo has conseguido, Lych.

—Sí, bueno… —respondió Lych, con una expresión un poco decaída.

—¿Los que están detrás de ti son las almas que han sido liberadas de los soldados muertos?

—Sí. Todavía están un poco confundidos.

—Ya veo… Mariam, ¿puedo confiártelos? —dijo Arth a una mujer de pelo plateado que estaba a la espera detrás de él. Ella asintió y se puso delante de las almas.

—Venid, por aquí.

Las almas fueron conducidas por ella al interior del palacio.

—Oy… veo uno aquí que todavía no ha sido liberado —dijo un hombre con armadura roja, señalando a Ron.

—Es un caso especial… ¿Podría hacerme cargo de él yo mismo?

Tras escuchar eso, el hombre de la armadura compartió una mirada con Arth.

Arth le echó un vistazo a Ron y luego cambió su mirada a Lych.

—Hmph… Muy bien. Este soldado muerto parece bastante inofensivo.

—Gracias, Su Majestad.

—Es un poco extraño escucharte agradecerme, Lych. … Oh, es cierto. He oído que Lady Banica ha regresado. —Arth se dio la vuelta y miró hacia el palacio—. Está en la puerta trasera del palacio… Y, al parecer, ha traído algo extraño con ella.

—¿Oh…?

—Es enorme, sea lo que sea. Ese esqueleto gigante lo llevaba. Se parece un poco a una mansión…

«Qué interesante.»

Tras intercambiar una breve despedida con Arth, se dirigió hacia la puerta trasera con Ron.

 

Finalmente, tal y como había dicho Arth, pudieron distinguir un gran edificio.

—Uf… parece ese teatro flotante…

«Ahora que lo pienso, Banica había intentado hacerse con él.»

Aunque esa era una petición imposible ahora que había desaparecido… Quizás había encontrado un sustituto.

Cuando Lych se acercó, se dio cuenta de repente de que Ron ya no estaba con él.

Estaba de pie, temblando en su sitio, un poco más lejos.

—¿Qué pasa? —Lych habló, acercándose a Ron.

—Yo… no puedo ir allí —respondió, señalando hacia el teatro—. Mira dentro de la entrada de ese edificio… Mira a esos gemelos que juegan en él. Esos no son otros que los que lanzaron esa maldición sobre mí-

—Esos son Arte y Pollo.

—Sí… Tienen que ser ellos. Oh, qué horror…

—Si quieres que te quiten la maldición, no tienes más remedio que pedírselo a los que te la echaron.

—Eso es cierto, pero…

—Creo que son menos salvajes que cuando los conociste… Aunque, bueno, es posible que hayan cambiado tanto que hayan olvidado cómo levantar tu maldición.

Logrando de alguna manera persuadir a Ron para que lo acompañara mientras seguía dudando, Lych se acercó al teatro.

 

Los gemelos estaban pateando un objeto parecido a una pelota.

—¡Oh, Lych! ¿Estás bien? —Uno de los gemelos, Pollo, se fijó en él y corrió hacia él, haciendo una pausa en el juego.

—Qué pregunta más tonta. No me ha podido pasar nada.

—Eso dices, pero sorprendentemente eres un poco despistado a veces. —Entonces Pollo notó que Ron se agitaba detrás de Lych—. Ah, pero si es Ron. Cuánto tiempo sin verte.

—…

—¿Cómo es que estás con Lych?

Lych contestó en lugar de Ron:

—¿Podrías liberar la maldición que le pusiste? Es obra tuya, ¿no?

—¿Lo fue? Claro, supongo… ¡Hey, Arte!

Cuando Pollo la llamó, el otro gemelo se acercó a ellos, llevando la pelota.

—¿Qué pasa?

—¿Le hicimos algo a Ron?

—Eso fue hace siglos. Fue hace tanto tiempo que no lo recuerdo.

Mientras los dos conversaban, Lych miró la pelota que llevaba Arte, y sus ojos se abrieron de par en par.

—Eso… es… —Había pensado que era sólo una bola rosa… pero en realidad era un cerdo muy redondo—. ¿V-Vlad?

Cuando el nombre del cerdo fue pronunciado, miró a Lych.

—Oh, Lych, ha pasado mucho tiempo… Dile a estos dos que no deberían usar a una persona como pelota.

—¿No te comió Lady Banica?

—Pasaron algunas cosas. Sí, algunas… cosas… Pregunta a la propia Banica si quieres los detalles.

—¿Y este teatro?

—Eso también. No he estado despierto en mucho tiempo, así que mi conciencia está todavía un poco borrosa. Es una molestia hablar tanto.

—… ¿Dónde está Lady Banica?

—Está en el teatro. En el campanario de arriba.

Lych corrió hacia el teatro.

Una respuesta a “Capítulo 4-Resolución de los Muertos; Escena 1

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.