E.A.T PROLOGUE; Escena 3

E.A.T PROLOGUE, páginas 8-14

 

-Hace un tiempo…

Puede que hace años, o puede que ayer mismo, aunque da un poco igual, ya que fue más o menos cuando el mundo natal de Ron fue destruido, conoció a Lych Arklow. Y entonces fue que se enteró de que Lych era el nuevo mayordomo de Banica Conchita.

Gracias a él, Ron había podido reunirse de nuevo con su antigua señora.

 

-Ahora, en el presente.

Lych había aparecido en la sala principal, ya con la forma humana que Ron conocía bien.

Mostraba una expresión inusualmente agotada.

—Debe estar cansado, Sir Lych —dijo Ron con aprecio, entregándole una botella de agua.

—Gracias. Este cuerpo no necesita comida, pero sí humedad —dijo Lych, bebiendo toda el agua de una vez.

—Un cuerpo de barro… Se parece a los “muertos vivientes” como yo, pero supongo que tiene propiedades diferentes, ¿no?

—Si no tomo agua, mi cuerpo se secará y será incapaz de moverse. Naturalmente, también puedo absorber la humedad de los alimentos, por eso tengo funciones digestivas y sentido del gusto.

—-De todos modos. ¿Podría explicarme una cosa?

Lych asintió rápidamente ante la pregunta de Ron.

—Sí, por supuesto.

—… ¿Dónde está la chica?

No pudo ver a la chica que había estado montada en la espalda de Lych por ningún lado.

—Parecía cansada, así que hice que Fry le preparara una habitación; ahora estará descansando.

—Entonces es… ¿una invitada valiosa? O al menos no una enemiga.

—… Así es. Aunque, bueno, tampoco sé si es una aliada.

Ron no pudo ocultar su malestar ante la vaga respuesta de Lych.

—¿Está bien? Si esto resulta como con Jarre… Sí, Jarre. Él puso esta mansión en peligro. Fry me dijo que todos murieron…

—Sí. Es exactamente como dijo Fry. Sin embargo… Sabes que no hay necesidad de lamentarse por eso, ¿verdad?

Lych no lo decía porque fuera un individuo particularmente indiferente o algo así.

Sí, al menos cuando se trataba de los residentes de esta mansión, la muerte de sus cuerpos físicos no era un problema tan grande.

Porque, todos los residentes, aparte de Ron… eran almas incorpóreas, para empezar.

—¿Ya has podido proporcionarles nuevos cuerpos? —preguntó Ron.

Lych era un erudito sagaz, y también poseía artes curativas extraordinariamente progresivas.

Tenía la capacidad de dar a los seres que se habían convertido en almas un nuevo cuerpo.

Era capaz de fabricar un cuerpo que pareciera humano a partir de un barro especial.

Así que, incluso si los residentes de la mansión murieran… Mientras Lych estuviera bien, podría resucitarlos haciendo un nuevo cuerpo.

O eso había pensado.

Pero Lych mostró una expresión algo avergonzada ante la pregunta de Ron.

—…Erm. Verás, sobre eso…

—¿Hay algún problema?

—Bueno… Puede que sea más rápido enseñártelo. Ven, a mi habitación.

Siguiendo la sugerencia de Lych, Ron fue con él al tercer piso.

 

-La habitación de Lych.

Había un humano dentro, acostado en la cama que había en el centro, con los ojos cerrados.

No, tal vez sea un poco inexacto llamar a eso un ser humano.

Porque su cuerpo estaba cubierto de pelaje blanco, y en la cabeza tenía dos largas orejas.

Era un hombre bestia como Fry… O tal vez sería correcto llamarlo un semi-humano.

—Es el guardián del espíritu divino Yyrah… El héroe conejo, Jarre.

Ron sabía quién era ese hombre bestia.

No, más que saber quién era, lo conocía. Dejando de lado todo lo demás, la mansión había sido puesta en peligro específicamente por ese hombre.

—Pensar que se volvió contra nosotros a última hora… Nos hizo pasar por muchos problemas.

Lych pareció empatizar con el lamento de Ron.

—Sé bien lo que pasó… Bueno, fue una suerte el que tengas un cuerpo inmortal. Gracias a eso conseguimos no estrellarnos, al menos.

—Yo también agradezco que hayas sobrevivido. Si no lo hubieras hecho, este lugar ya se habría convertido en un cementerio volante. … Entonces, ¿qué es esto? ¿Por qué está aquí? —Cuando Ron acercó su oído a la nariz del hombre bestia, pudo notar que respiraba débilmente—. Oye… Todavía está vivo.

—Ajá.

—Eso no es bueno. Una vez que se despierte, él…

—Está bien. Todavía tenemos algo de tiempo antes de que se despierte. Además… El cuerpo puede ser el de Jarre, pero el alma que habita dentro ya no es suya.

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