Historia del Pecado Original, páginas 48-56
Antes de que llegaran a la aldea, Adam sólo preguntó una cosa:
—¿Así que… al final si eras la “Bruja del Bosque”?
Después de que Eve respondiera brevemente que lo era, no preguntó nada más.
Naturalmente, no iba a dejar pasar eso. Este no era el momento para que él profundizara en el tema… Ella estaba segura de que era por eso que no insistió.
En realidad, Eve no tenía tanto miedo de que se descubriera su verdadera identidad en ese momento. Adam y los demás dijeron que no tenían intención de hacer daño a la «Bruja del Bosque», y en los últimos días se había convencido de que eran personas que merecían su confianza.
Más bien, si eso significaba que realmente podría convertirse en reina, se sentía profundamente honrada por ello. Sólo que… eso era suponiendo que pudiera obtener el permiso de su padre adoptivo. Eve no quería revelar su identidad si eso significaba ir en contra de sus deseos, en caso de que él no lo quisiera.
Pero no podía evitar que la descubrieran ahora. En cuanto a cómo convencería a su padre adoptivo más tarde… Eso podría ser algo que Adam debía hacer, y no Eve.
En cualquier caso, primero debían asegurarse de que estaba bien.
-Al salir del bosque y ver los edificios del pueblo de Nemu, se vio obligada a concluir que la situación era mucho más grave de lo que había pensado.
Todas las casas estaban en llamas. Alrededor de todas ellas no había aldeanos, sino hombres desconocidos vestidos con trajes rojos.
—Esos… no son soldados del ejército blanco. —Adam palideció—. Son devotos rojos… Los secuaces de la “Bruja de Merrigod”.
Eve recordó ese nombre.
Si no le fallaba la memoria, Seth la mencionó cuando Adam y él habían llegaron a la aldea.
—¿También es una candidata a “Ma”?
Adam asintió ante la pregunta de Eve.
—Sería más exacto decir que lo era. Ciertamente tiene una poderosa habilidad mágica, pero… Es demasiado cruel. El instituto y el senado llegaron a la conclusión de que no sería apta para ser reina.
En el momento en que detuvieron el carruaje justo en la entrada del pueblo, fueron rodeados por los «devotos rojos».
Eve bajó rápidamente del carruaje, con la cuchara preparada en la mano en lugar del bastón.
—¿Dónde está la gente del pueblo?
Los hombres no hicieron ningún movimiento para responder, simplemente miraron a Eve con expresiones vacías.
—… Si no me lo dicen…
Eve empezó a introducir magia en la cuchara. Esa gente eran inquietante, pero estaba tan agitada que no se atrevía a preocuparse por eso.
No quería matar a gente de forma imprudente… Pero estaba claro que amenazaban a la aldea.
En ese momento, el grupo de hombres se dividió en dos.
Caminando entre ellos hasta el frente, vistiendo ropas tan rojas como las suyas, había una mujer.
—Oh, vaya… Habéis vuelto mucho antes de lo esperado —dijo, con una postura tranquila.
Tenía un aire adulto, pero en edad parecía ser algo más joven que Eve.
—Supongo que esas tropas del ejército blanco no estaban a la altura… Puede que sean “Herederos de Salem”, pero, al fin y al cabo, sólo son ladrones.
Tal vez ella era la líder del grupo teñido de rojo… Esa tal «Bruja de Merrigod».
—¿Eres aliada de esos ladrones?
Eve miró a la Bruja de Merrigod.
—¿Yo? ¿Supones que he venido a saquear esta aldea? ¿Este apestoso pueblo de pobres? Ja, ja, qué gracioso.
—Entonces por qué estás…
—Hay muchas razones. Empezando por la menos importante- —La Bruja de Merrigod miró a Adam, aún sentado en el carruaje—. -Esto es una venganza al Instituto de Investigación por haberme dejado en ridículo.
Adam respondió a eso, con una expresión retorcida:
—¿Venganza? Nosotros fuimos los que salimos peor parados.
—Vosotros, cabezas de chorlito, no deberíais haber ido a la meseta Merrigod tan a la ligera.
—Oh, sí. Todos nos arrepentimos de eso… Especialmente los que ahora están en el más allá.
Aunque Adam mostraba una franca hostilidad hacia ella, no hizo ningún movimiento para bajar del carruaje.
Estaba claro… Adam le tenía miedo.
Pero Eve no.
La llamaban la Bruja de Merrigod. Ella debía tener una poderosa magia también.
Pero eso no significaba que tuviera intención de echarse atrás.
«Debo proteger el pueblo… Proteger a todos…»
Si, ella no podía ver a ningún aldeano, ni siquiera al jefe de la aldea.
Sus casas seguían ardiendo, pero no había cadáveres de las personas que vivían en ellas en ninguna parte.
Las únicas posibilidades que se le ocurrían… O quizá todos huyeron antes de que llegaran Eve y Adam… O bien estaban prisioneros en algún lugar.
—¿Dónde está todo el mundo?
Esta vez Eve planteó su pregunta de antes a la Bruja de Merrigod.
—¿Estás preocupada por tu padre y los demás? Ja, ja… Entonces ve a ver por ti misma.
La Bruja de Merrigod señaló hacia el interior del pueblo, en dirección a la casa del jefe del pueblo.
Eve no pudo evitar sentirse ansiosa ante eso.
Ella le estaba dejando ver a los otros aldeanos con bastante facilidad. Lo que debía significar-
Adam finalmente bajó del carruaje, y se puso al lado de Eve.
—… Vamos juntos.
Su expresión era rígida. Él también debía haber pensado en el peor de los casos.
Después de compartir un asentimiento, ambos comenzaron a correr en dirección a la casa del jefe de la aldea.
La Bruja de Merrigod y sus devotos no mostraron ninguna señal de que tuvieran intención de detenerlos.
Ella sólo siguió sonriendo.
-El destino de Raiou Zvezda, jefe de la aldea de Nemu,
Quedó claro en el momento en que llegaron ante la casa.
—Esto no puede…
Eve se quedó sin palabras.
Su bondadoso padre adoptivo había sido crucificado en una gran cruz alzada en el jardín.
No había luz en sus ojos, y su cuerpo, totalmente desnudo, estaba cubierto de heridas.
Cualquiera podía ver que ya estaba muerto.
Y alrededor de esa cruz estaban los hombres del pueblo.
No parecía que estuvieran retenidos ni nada por el estilo.
Pero al igual que los «devotos rojos», tenían expresiones vacías y, sin dar ninguna indicación de que fueran a bajar al jefe de la aldea de esa cruz, simplemente… se quedaron allí, parados.
Adam detuvo a Eve cuando intentó acercarse a ellos.
—No lo hagas. No son ellos mismos.
—¿Cómo? No lo entiendo. —Las lágrimas fluyeron de los ojos de Eve—. ¡Mi padre era el hechicero más poderoso de la aldea! No perdía ante nadie… ¡El ejército blanco nunca atacaba porque le tenía miedo! Así que cómo pudieron… tan fácilmente…
—… Esto es difícil de decir, pero… —Adam dudó por un momento, pero luego continuó, haciendo acopio de fuerzas—: Probablemente… no fueron la Bruja de Merrigod y sus secuaces quienes atacaron directamente al jefe de la aldea.
—¿¡…!?
—Fueron los aldeanos que están a su alrededor. El jefe de la aldea probablemente no se atrevió a usar su magia contra gente que conocía.
—Eso no puede… ¡Es imposible! Nadie le haría daño a mi padre…
—Ese es el poder que tiene la Bruja de Merrigod, Meta Salmhofer. Ella… puede convertir a los miembros del sexo opuesto en sus marionetas usando el poder de los “Herederos de Gilles”.
—…
—Uno de los objetivos de Meta debía ser la vida del jefe de la aldea… Aunque no sé por qué.
—… Esa mujer… Por culpa de ella, mi padre…
—Sea lo que sea lo que haya pasado, deberíamos salir de la aldea ya.
Pero Eve negó con la cabeza, llorando.
—¡No! Esa mujer… No la perdonaré.
Agarró con fuerza la cuchara en su mano.
—Eve… Debes darte cuenta de que si luchas contra Meta… los aldeanos que ella controla irán a detenerte.
—…
—¿Estarías… dispuesta a dispararle rayos a tus amigos?
—…
Ella nunca podría hacer eso.
Adam abrazó suavemente los hombros de Eve.
—Primero deberíamos reunirnos con Gammon. Luego pensaremos qué…
-¡Boom!
Una explosión sonó de repente en la entrada de la aldea.
—… ¿Qué?
En respuesta a la confusión de Eve, Adam pareció adivinar inmediatamente cuál era la fuente del ruido.
—Ese es el sonido de la artillería pesada de los carros modelo más grandes. ¡Son los refuerzos de la capital!
-La predicción de Adam fue correcta.
La unidad principal de la fuerza de paz que había sido enviada desde la capital para combatir al ejército blanco había llegado a la aldea de Nemu con una sincronización impecable.
Su objetivo principal era reunirse con Gammon, que se suponía debía estar en la aldea, pero al encontrarse con la zona atacada por los devotos rojos, simplemente cambiaron su propósito para suprimirlos, en su lugar.
El resultado: ya sea porque llegaron a la conclusión de que los superaban en número, o porque ya habían logrado su objetivo, la Bruja de Merrigod y sus secuaces huyeron rápidamente.
Pero como esto también provocó que los hombres de la aldea, que eran los principales residentes del lugar, fueran expulsados también, los únicos que quedaron en Nemu fueron Adam y Eve.
Una vez asegurada la aldea, el ejército apagó los incendios.
Y entonces, dentro de un pequeño corral de ganado en la parte más profunda de la aldea… descubrieron los cadáveres de todas las mujeres de la aldea.
Por invitación de Adam, Eve acabó viajando a las Doce Capitales Reales en uno de los pesados carruajes militares.
Ella no tenía ninguna razón para negarse.
Ya había perdido cualquier lugar al que pudiera regresar.

Una respuesta a “Capítulo 2 – Proyecto “Ma” –Eve–; Escena 5”