Historia del Pecado Original, páginas 56-69
Una de las ciudades que conformaban las Doce Capitales Reales era la de Asmouse.
Esta ciudad, dirigida por el senador Ceci Vaju, era el lugar donde el respaldo histórico de las Doce Capitales Reales era más pronunciado.
El pueblo que en su día inició la excavación del legado de los dioses en esta zona -el senador Vaju es descendiente de ellos- era también un apasionado investigador de artefactos.
Buscando una forma de utilizar más eficazmente estos artefactos, el senador Vaju fundó el Instituto Real de Investigación en Asmouse con el permiso de la anterior reina. Confió el cargo de primer director a un amigo que compartía su pasión, Horus Solntse.
Como su objetivo inicial implicaba, las investigaciones del Instituto de Investigación Real acabaron contribuyendo en gran medida al desarrollo de la ingeniería, el armamento y el comercio de Levianta. Los artefactos podían funcionar con poder mágico, pero Horus y los demás investigadores descubrieron progresivamente procedimientos de funcionamiento más eficaces y aportaron aún más gloria al Reino Mágico.
Mientras tanto, el senador Vaju y Horus también utilizaron el instituto para seguir una vía de investigación diferente.
Se trataba de «crear deliberadamente personas con fuertes habilidades mágicas». En otras palabras, hacer que una candidata a próxima reina naciera bajo el dominio del senador Vaju, para que así él obtuviera el puesto como próximo líder del senado.
Pero esa investigación había resultado ser mucho más dura de lo previsto, y Horus falleció por enfermedad antes de que pudieran obtener algún resultado.
Horus tenía un hijo adoptivo llamado Adam, que también era un científico experto. Por eso fue contratado por el senador Vaju como nuevo director del instituto, heredándole su investigación: el «Proyecto Próxima Reina».
-Ese «Proyecto Próxima Reina» había cambiado ahora su nombre por el de «Proyecto Ma», y seguía adelante bajo la supervisión del senador jefe Miroku.
… La mayor parte de esa información era intrascendente para Eve.
Lo importante era el hecho de que ella, por el momento, era la candidata más prominente que tenían para «Ma».
Al no tener mucho interés en la ciencia, Eve sólo podía concluir que el Instituto de Investigación Real era un lugar lúgubre y poco atractivo.
—Ojalá la silla fuera más cómoda.
Adam esbozó una sonrisa ligeramente preocupada ante la queja de Eve, entregándole una taza con un líquido.
—Pensaremos en eso la próxima vez que hagamos un dispositivo para medir la capacidad mágica. Pero por ahora esto es todo lo que tenemos… Bueno, como sea, dale un trago a esto si quieres.
—… ¿Qué es?
—Es una bebida llamada café. No está muy extendida fuera de la capital, así que es comprensible que no hayas oído hablar de ella.
Con el humor de Eve más agriado por la impresión de que se burlaba de ella por ser una pueblerina, se llevó el líquido marrón a los labios.
—-Huele bien… Pero es un poco amargo.
—Pues le eché bastante leche y azúcar. Tú bebe, debería ayudarte a calmarte un poco.
—Creo que estaría mucho más tranquila si pudiera quitarme estos cables de los brazos y las piernas.
—Necesitamos esos cables para obtener una lectura precisa de tu magia. … Llevará un poco de tiempo, así que intenta ser paciente.
El aparato de medición que habían utilizado en el pueblo de Nemu era un modelo más simple y portátil… Aunque no fue culpa de ese aparato el que no hubieran obtenido un resultado exacto en aquel entonces.
—Esa cuchara… también me resulta extremadamente curiosa, como científico —dijo Adam, blandiendo la cuchara azul que Eve utilizaba en lugar de un bastón.
—A simple vista parece un objeto normal y corriente… Pero puede aumentar o disminuir la capacidad mágica de su dueño a voluntad. En otras palabras, puede amplificar la magia y también ponerle un sello temporalmente-
—Mi madre me lo regaló.
—¿Lo creó ella?
—No lo sé.
—Entonces podría ser una pieza de legado… Bueno, nos ocuparemos de eso más tarde.
Adam dejó la cuchara en una mesa cercana, y luego se acercó a una gran caja que estaba al lado de la silla en la que Eve estaba sentada.
—Bien, empecemos.
Empujó hacia arriba una palanca que estaba unida a la caja.
Eve se sintió de repente un poco mareada y se echó un poco hacia atrás en la silla.
—Tengo… náuseas.
—Ya se te pasarán. Tenemos que comprobar si ese poderoso hechizo que usaste en el bosque fue por la cuchara… o por tu propia habilidad mágica.
—¿Cuánto… tardará?
—Hmm… Como una hora, creo.
—¿Tanto tiempo?
—No es que tengas que mantenerte perfectamente quieto todo el tiempo. Aunque no puedes abandonar la silla. Puedes tomar café, o si tienes hambre puedo traerte algo de comer.
—Entonces… —Después de mirar al techo por un momento, Eve continuó—: ¿Puedo hablar?
—¿Conmigo, dices? … Por supuesto, no me importa.
—Entonces… quiero que me digas algo.
—¿Sobre qué?
—Sobre la “Bruja de Merrigod”.
La expresión de Adam se puso rígida.
—¿Por qué quieres…?
—Ella es la que asesinó al padre que me crió. ¿No es natural que quiera saber sobre ella?
—¿Qué harás con la información que te dé?
—… No estoy segura.
Eve misma no sabía la respuesta a esa pregunta.
Pero-
—No puedo continuar esto sin saber sobre ella.
—…
—Asumiendo que me convertiré en reina algún día, quiero decir.
—… Ya veo. Sí, tal vez… Sí. —Después de mirar fijamente la cara de Eve, Adam se armó de valor y luego comenzó a hablar—. La “Bruja de Merrigod”, Meta Salmhofer, era una candidata a “Ma”.
—Eso ya me lo dijiste. Pero… ¿no me dijiste que fue descartada por ser cruel?
—Sí. Si vas al sureste de la capital -muy, muy al este del pueblo de Nemu- hay un lugar llamado “Meseta Merrigod”. Es una región peligrosa, utilizada como fortaleza por cierto grupo.
—… ¿Te refieres a los “devotos rojos”?
—No, para ser exactos esos son poco más que una unidad de este grupo. El nombre para ellos en su conjunto es “Apocalipsis”. Hay quien dice que son una simple cuadrilla de bandidos, y hay otros que advierten que son una organización antigubernamental que busca derrocar el reino.
Según Adam, ni siquiera la oficina de información de la capital real conocía la realidad de la situación del grupo.
—Lo que sí sabemos es que el líder de Apocalipsis se llama “Pale Noël”. Y que él y Meta son amantes.
—Pale Noël…
—Su edad, su apariencia… todo eso es desconocido. De hecho, ni siquiera sabemos si es realmente un hombre. Sea como sea, la Bruja de Merrigod es la novia de esta persona. Tuvimos que extremar la precaución incluso para ir a verla.
En cierto momento, Adam, Seth y algunos otros investigadores fueron a la Meseta Merrigod con una fuerza de mantenimiento de la paz dirigida por Gammon a sus espaldas.
—Pero… fue un error. —Adam lanzó un gran suspiro—. Acabamos provocándolos. Como resultado… estalló una pequeña batalla en la Meseta Merrigod. Aunque eso no era lo que los científicos pretendíamos en absoluto.
—Pero eso no era lo que pretendía la fuerza de paz y Apocalipsis… ¿Verdad?
—En efecto. Gammon siempre busca la gloria. Es como si fuera un gran manojo de ambición; más aún desde que se convirtió en jefe de las fuerzas de paz. Probablemente pensó que podría usar su posición de guardaespaldas para derrocar a Apocalipsis.
Pero su plan terminó en fracaso.
—Meta es una “Heredera de Gilles”. Controló a los soldados de la fuerza de paz con su poder, y todos empezaron a dispararse entre sí. Incluso nosotros, los investigadores, a los que se suponía que estaban protegiendo, nos vimos en peligro por ellos… Tuvimos grandes pérdidas. Por eso el instituto sigue sin personal.
Eve había ido al instituto con Adam, y ahora que él lo mencionaba se dio cuenta de que no había visto a nadie más hasta llegar a esta sala.
—¿Cuántos… científicos han sobrevivido?
Adam extendió los brazos en un gesto grandioso y respondió:
—No te sobresaltes. Sólo yo y Seth. Aunque, en verdad, esta instalación no contaba con mucho personal de antes.
—Ya veo… Qué horror.
El hogar donde vivía Eve fue destruido por Meta, y los amigos de Adam también fueron asesinados por ella.
—Sí… Con algunos de ellos me llevaba bastante bien, y otros francamente no me importaban mucho. Pero ninguno de ellos merecía morir así.
Al ver la expresión de amargura de Adam, Eve recordó su propio dolor.
—Oye… ¿Qué es exactamente un “Heredero de Gilles? —preguntó, tratando de cambiar el ambiente.
—Cierto… Un “heredero” es, bueno… Para simplificarlo, es alguien con “poderes sobrenaturales”.
—¿Poderes sobrenaturales? ¿Cómo la magia?
—En este país hay personas que poseen “poderes especiales” que se distinguen del poder mágico. Por ejemplo… el ejército blanco. Sabemos por nuestros informes que ese clan tiene el poder de los “Herederos de Salem”, capaces de manejar el fuego.
—Ya veo… Así que era eso.
Eve siempre había pensado que el uso del fuego por parte del ejército blanco era a través de la magia, pero parecía que no era así.
—Entre el ejército blanco hay gente que es impotente desde el punto de vista mágico, es decir, que han nacido sin ninguna capacidad de usar la magia. Pero a pesar de ello son capaces de utilizar sus poderes de fuego igual que sus compañeros. … Aunque he oído que la investigación de la teoría fundamental que hay detrás de esto no ha avanzado mucho desde que se concibió.
—¿Esa investigación se realiza aquí?
—No. La investigación sobre los “herederos” es competencia del Templo Lighwatch. Sir Yegor Asayev, el sacerdote principal, es el experto en ello.
—Vaya…
—Así que, sinceramente, no sé mucho sobre los “herederos”. Sólo que están divididos en categorías por habilidades, como “Gilles” y “Salem”. Ah, y que esos nombres están sacados de los que tienen los familiares de los dioses…
En ese momento, la caja que estaba al lado de Eve, el dispositivo de medición de habilidad mágica, empezó a temblar ligeramente.
—Oye… ¿Eso funciona bien?
Eve señaló la caja.
—¿Hm? … Oh, está bien —respondió Adam, mirando los símbolos que aparecían en la pantalla de la caja—. ¿Quieres más café? —le preguntó, dándose la vuelta y observando que la taza de Eve estaba vacía.
Era una bebida peculiar; a Eve no le parecía del todo sabrosa, y sin embargo seguía llevándosela a los labios por alguna razón.
—Sí, por favor… Pero antes, una pregunta más.
—¿Cuál?
—… ¿Por qué Meta iba tras mi padre?
—… No lo sé.
Sus ojos parecían un poco sospechosos. Sin embargo, Eve no podía decir si Adam se estaba haciendo el tonto o no.
—Bueno, entonces, otra pregunta.
—Tienes un montón de preguntas. Yo también quiero preguntarte muchas cosas, sabes.
—¿Qué piensa hacer la capital real… o mejor dicho, los militares, con respecto a Apocalipsis?
—¿A qué te re…?
—Han matado a mucha gente, ¿no? A la gente del pueblo de Nemu, y a la gente de este instituto… “Los crímenes deben ser castigados”… Incluso yo conozco las leyes del país.
—…
Adam tomó la copa de Eve y salió de la habitación sin decir nada.
-En poco tiempo, había regresado de nuevo con una taza llena de café fresco.
—Aquí tienes. He puesto más leche que la última vez.
—Gracias.
—… Van a vigilar cuidadosamente a Apocalipsis-Eso es lo que decidieron los militares… o mejor dicho, el senado.
—¡-! ¿Por qué solo eso?
—De momento, Apocalipsis no ha hecho ningún daño a las Doce Capitales Reales. Para el reino, el ejército blanco y los demás son poco más que bárbaros en su frontera. La protección de la capital estaría en peligro si movieran sus fuerzas de seguridad contra ellos más de lo que ya lo han hecho.
—¿Dices que mientras la capital real esté bien, no importa lo que ocurra afuera?
—… Soy un simple científico. Lo que te he dicho ahora es sólo lo que he oído de Gammon.
Aunque estuviera involucrado en un proyecto de gran importancia para el país, no estaba en condiciones de decir mucho más sobre el gobierno -Eso es probablemente lo que quería decir.
Eve podía darse cuenta de eso.
Ella podía, pero…
—Eso no tiene sentido. El gobernante de un país tiene que entender el sufrimiento de su gente… Creo que ahora entiendo por qué mi padre odiaba la política —murmuró Eve, frustrada.
—…
Adam miró a Eve en silencio durante un rato, pero finalmente desvió su mirada hacia el dispositivo de medición.
Luego cogió el papel y la pluma que había sobre el escritorio y empezó a escribir algo.
-En medio de su trabajo, Adam dijo, aún sin mirar a Eve:
—En ese caso… Deberías convertirte en la gobernante.
—…
—Parece que tienes las calificaciones para ello.
—¿Quieres decir que… puedo convertirme en reina? ¿Ya están los resultados?
—No, todavía está midiendo, pero… Ya estoy viendo algunos números impresionantes. Creo que… tu capacidad mágica es mucho mayor que la de tu padre.
Aun así… Por muy dotada que estuviera, Eve seguía siendo una simple niña que no sabía nada sobre gobernar.
¿Cambiaría algo si alguien como ella se convirtiera en reina?
-Al percibir su ansiedad, Adam deja el papel y la pluma y se acerca a ella.
—Todo irá bien, no te preocupes.
—…
—Estoy seguro de que puedes hacerlo.
—¿Crees que puedo hacerlo sola?
—No estás sola.
—Mi padre ha muerto. Y la gente de mi pueblo se ha ido. No tengo a nadie…
—-Me tienes a mí.
Adam estrechó las manos de Eve entre las suyas.
… Ella no se atrevió a apartarse del calor que había en ellas.
—¿Te desagrado? —preguntó Adam.
—… Si así fuera, no estaría cooperando con todo esto… Pero, ¿qué hay de ti?
Adam se había acercado a Eve sólo porque ella podía tener un gran potencial mágico.
Ella sólo era una candidata a reina para él.
Esa era seguramente la razón por la que él era tan amable con ella –
—Nunca intentaría que alguien que me desagrada fuera elegida como reina —dijo Adam sin rodeos—. Eres una mujer encantadora. He pensado eso desde la primera vez que te vi.
—… ¿No intentaste apuñalarme con una espada esa vez?
Adam se echó a reír ante la respuesta de Eve.
—Pfff… Ah jaja, es verdad. Por favor, perdóname por eso. Estaba desesperado en ese momento.
—¿Eres bueno con la espada?
—Sólo he aprendido lo suficiente como para defenderme… Ah sí, hablando de espadas.
Adam desvió su mirada hacia una espada que estaba en una esquina de la habitación.
—Acabamos trayendo esa aquí.
Era la espada de Raisa, la que Gammon le había lanzado en el bosque.
—Tiene una forma inusual… Su anterior dueña está actualmente en prisión. No tiene mucho sentido devolverla.
—¿Raisa está… viva?
—Apenas. Pero, aunque sus heridas se curen, pensando en lo que ha hecho… No es probable que evite ser ejecutada.
—…
No era sólo Raisa.
La Bruja de Merrigod Meta, y Pale Noël.
En este mundo, mucho-
Mal se había extendido.
Incluso si Eve continuaba lanzando rayos como la «Bruja del Bosque», nunca podría deshacerse de toda la maldad.
Era imposible para una sola persona.
Ella necesitaría mucho más poder.
Y para eso…
Eve se mordió el labio.
-Casi como una burla por la determinación que había empezado a brotar en el corazón de Eve, varios días después ocurrió algo.
Raisa, el Demonio Blanco de Jakoku, escapó de prisión.
Era imposible que lo hubiera logrado por sí misma, estando tan cerca de la muerte.
Era probable que una persona externa con influencia hubiera movido algunos hilos.
Mientras tanto, su resultado de la medición del potencial mágico… era adecuado para la candidatura a reina, tal como Adam había predicho.
Su recuento de M era superior a 350… Eve no sabía cuánto potencial se necesitaba exactamente, pero el suyo, como mínimo, era más que suficiente para asegurar el acuerdo tanto de Adam como del senado.
Y con ese resultado, Eve podría convertirse sin problemas en reina… o eso había creído.