Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 10

Historia del Pecado Original, páginas 130-134

 

Gracias a los incansables esfuerzos de Gammon, lograron sobornar a varias personas de la oficina de información.

Y a través de eso, Adam pudo obtener dos piezas de información que había querido.

 

En primer lugar, el agente que se había infiltrado en la residencia de Seth hizo una copia de algo que había encontrado allí.

Era, sin duda, la receta que detallaba cómo crear la droga de lavado de cerebro, “Venom”.

 

Y el otro documento, Gammon se lo entregó a Adam personalmente.

—… Es el diario de mi padre.

—¿El de Miroku?

—Sí. Aunque no estoy seguro de si debería llamarlo diario. No hay fechas escritas en ninguna parte.

—¿De dónde lo has sacado?

—De la habitación del senador principal… Uno de los agentes encontró una puerta oculta en ella. Parece ser que da a una especie de bóveda de almacenamiento.

—Así que esto fue dejado allí… Hizo un buen trabajo al encontrarlo.

—El agente Ace es un hombre notable. … Aunque sería prudente deshacerse de él.

—¿Por qué?

—El contenido de este diario… Preferiría que nadie fuera de nosotros lo conociera.

 

El diario estaba descolorido, mostrando que había sido comenzado hace mucho, mucho tiempo.

La mayoría de las veces estaba garabateado con frases cortas.

Gammon lo había llamado «diario», pero, en general, habría sido más correcto decir que era un cuaderno de notas utilizado por el escritor para expresar sus sentimientos en secreto.

 

«La reina ha dado a luz.

Gemelos.

No puedo dejar que esto se sepa».

 

«Ese joven sirviente ha llevado a cabo el trabajo que le encargué.

Los gemelos fueron arrojados al río.

Estoy seguro de que no se salvaron».

 

«La reina está angustiada por la pérdida de sus hijos.

Debo hacerla callar».

 

«Ese sirviente del que estaba tan seguro de haberme desecho apareció ante mí de nuevo.

Tal vez su herida era demasiado superficial.

Sabe mi secreto.

Esta vez tengo que deshacerme de él para siempre».

 

«Puede serme útil.

Lo mantendré cerca en lugar de matarlo».

 

«No era un simple sirviente, en lo absoluto.

Venom… Qué droga tan extraordinaria.

Con esto la reina se convertirá en una simple muñeca”.

 

«Me reuní con Ceci en ese lugar.

Pasamos la noche alegremente.

La droga parece funcionar muy bien.

Después de su muerte, heredaré su legado”.

 

«Tuve otro sueño.

No. No lo tuve.

Fue una profecía de la reina».

 

«Un sueño púrpura.

No. Era una profecía, Miroku.

Obedece la voz de los dioses.

Yo soy Alice.

La reina Merry-Go-Round.

Los dioses dijeron esto:

Crea receptáculos para nosotros.

Haz que nazcan los Gemelos de Dios».

 

-Hubo otros innumerables garabatos sin sentido después de ese.

Lo que pudo extraer del contenido de este diario fue…

Que lo esencial de la historia que Horus le había contado cuando desapareció era cierto, al menos.

Y, que lo que Gammon le había dicho en su estupor ebrio…

Podría no haber sido una estupidez después de todo.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 9

Historia del Pecado Original, páginas 126-130

 

Para ejecutar con éxito sus planes, necesitaría un co-conspirador.

Para ello, Adam eligió a un hombre que tenía ambiciones similares a las suyas: Gammon.

Después de llamarlo al Instituto de Investigación, Adam le confió sus orígenes, que había mantenido ocultos hasta ese momento.

—… ¿Tienes alguna prueba de que eres el hijo de la reina?

Gammon tenía mucha razón al dudar.

En realidad, Adam no tenía ninguna prueba que lo demostrara.

Sólo tenía el hecho de que Horus lo había atestiguado… Y dicho Horus ya había muerto.

—Que sea cierto o no… no es verdaderamente importante. —Adam decidió seguir siendo obstinado—. Lo que sí es importante es si te apuntas o no a este plan. En caso de que tenga éxito… te convertirás en el próximo jefe del Senado.

—Es una oferta tentadora… ¿Y qué hay de ti?

—¿De mí? Por ahora, me quedaré como estoy. Continuaré como jefe de este instituto. Pero la nueva reina acabará aprobando una nueva ley: restaurará el sistema hereditario para el trono. Y entonces, como hijo de la antigua reina, me convertiré en rey.

Al oír eso, Gammon resopló en silencio.

—Hmph… No me imagino que eso vaya a salir bien. Gran parte de este país se fundó sobre la devoción a los dioses. Si vas en contra de eso para restaurar el sistema hereditario… mucha gente se opondrá.

—Y por eso trabajaras como cabeza del Senado. Si todo va bien… serás el Primer Ministro de este país.

—Jah… —Gammon dejó escapar un gran suspiro—. No eres más que un académico sin conocimientos, después de todo. Es como algo sacado de un cuento para niños. … Ya he oído bastantes tonterías. En primer lugar, si se restablece el sistema hereditario para el trono… Serían las personas emparentadas con la nueva reina las que se volverían en la familia real.

—Entonces me convertiré en el marido de la reina. Los hijos que nazcan entre nosotros y sus descendientes marcarán el futuro de este país. … Eso sería de bastante ayuda, además. Los hijos que la reina dé a luz del Proyecto “Ma” serán los “Gemelos de Dios”. Me imagino que así los devotos no tendrán ninguna objeción a que hereden el trono.

—… Espera un segundo. Entonces eso significa que…

—Sí. La “Semilla de Dios” que implante en la reina en el Proyecto “Ma”… tengo la intención de mezclar algo más con ella. —Adam esbozó una tosca sonrisa—. Ella dará a luz… a niños emparentados conmigo.

El rostro de Gammon palideció.

—Qué cosa más espantosa…

—No será para tanto. La “Semilla de Dios” es necesaria para el nacimiento de los “Gemelos de Dios”, eso es lo que aparentemente han dicho los dioses. Sin embargo, no han dicho nada de que no se nos permita poner una mezcla única.

—Pero si no sigues los procedimientos adecuados-

—No voy a meter la pata. He estado involucrado en el “Proyecto Próxima Reina” todo este tiempo. Estoy seguro de que los niños nacerán con seguridad a través de este método. … Los “Gemelos de Dios”, que heredarán tanto de los dioses como de mí… —Adam continuó entre risas—: Jaja… ¿No es increíble? Yo… ¡me convertiré en el padre de los dioses!

—…

—Entonces… ¿qué vas a hacer? ¿Te unes al plan?

Gammon cerró los ojos y bajó la cabeza, pareciendo sumido en sus pensamientos.

Si respondía que no colaboraría con Adam-

-En ese momento, entonces…

Naturalmente, no podría permitirle el lujo de dejarle volver a casa.

Adam tenía preparadas varias trampas en el Instituto de Investigación.

En el caso de que se negara a participar en el plan, Gammon encontraría su fin en un desafortunado accidente aquí en el instituto.

—… De acuerdo. Me apunto —dijo Gammon mientras abría los ojos y extendía la mano derecha.

—-Gracias. —Adam agarró su mano con fuerza y la estrechó—. … Francamente, pensé que dirías que no.

Adam estaba siendo sincero en eso.

Había visto un claro malestar en la expresión de Gammon mientras hablaban.

—… Ya lo dije mucho antes —murmuró Gammon en voz baja—, pero no estoy satisfecho con como están las cosas ahora.

—Sí, lo dijiste. Por eso me acerqué a…

—Además…

—¿…?

Gammon miró lentamente hacia el techo, y luego continuó:

—-He tenido un sueño. Sobre ti.

—Vaya… ¿Qué clase de sueño era?

Pero Gammon no dijo nada más sobre su sueño.

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 8

Historia del Pecado Original, páginas 122-126

 

Había pasado cerca de un año desde la desaparición de Horus.

Adam y Gammon recibieron una citación del Senado.

Entonces, el jefe del Senado, Miroku, les ordenó que llevaran a cabo el Proyecto «Ma».

 

-De regreso al instituto de investigación, divisó a unos padres que caminaban con su hijo por la carretera.

Una familia normal, de aspecto feliz.

Pero eso era algo que Adam no había podido conseguir, por mucho que lo deseara.

Ahora había crecido y se había convertido en director del instituto de investigación.

Había llegado a obtener tanto un grado de libertad como el dinero suficiente para poder vivir cómodamente.

Tal vez debería… ser feliz sólo por poder vivir así.

 

El vacío.

Él estaba hueco.

Las cosas que había necesitado en su corazón para satisfacerlo cuando era joven…

Adam no las había tenido.

 

No era suficiente que las cosas fueran «como eran».

Para llenar ese vacío dentro de él.

Necesitaba recuperar lo que le faltaba.

El éxito.

La victoria.

Y, la venganza.

El corazón de Adam estaba hambriento.

Estaba seguro de que era algo que los demás no podían entender.

Porque incluso el propio Adam no podía entenderlo.

 

Habiendo nacido como persona.

Tener ambición era lo más natural del mundo, ¿no?

Por no decir que se había dado cuenta de que tenía lo necesario.

Y que su oportunidad había caído en su regazo.

 

Sí.

El Proyecto «Ma».

Para Adam, esta era una oportunidad enviada por el cielo.

Las fuerzas de paz y la información que el gobierno poseía.

Se le había dado permiso para utilizarlas como él quisiera.

-No había razón para no hacer uso de ellas.

 

Había dos cosas que tenía que hacer.

 

La primera era exponer los crímenes de Miroku.

Si a Adam le habían robado su derecho a «vivir con normalidad» cuando nació.

Si Miroku lo había separado de su familia.

Entonces eso hacía que ese vacío en su corazón fuera culpa de ese bastardo.

Tendría que castigarlo.

A Miroku, y a la gente que había colaborado con él.

Para poder equilibrar la balanza de su pasado.

Para poder avanzar hacia el futuro.

Y, si podía, para salvar a su madre.

 

Lo otro…

Para recuperar su pasado perdido, necesitaría hacerse con un futuro aún mayor.

-Es decir, el propio país de Levianta.

Eso sería lo suficiente, seguramente.

El estúpido senado ni siquiera se dio cuenta.

De que habían dado a Adam el derecho de elegir a la próxima reina.

Eso era lo mismo que confiarle el futuro de todo el país.

Si podía convertir a la próxima reina en su peón.

Entonces Adam podría incluso dar forma a la política de este país a su antojo.

 

Adam simplemente había heredado las fechorías de Miroku.

Sí, esto…

Era un plan que mancharía sus manos de «maldad».

 

«Pero no me importa.

Llenaré este agujero en mi corazón.

 

Si es por eso-

Incluso me volveré «malvado»».

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 7

Historia del Pecado Original, páginas 116-122

 

Tal y como había dicho Horus, Seth apareció ante el propio Adam.

Sólo que no había pruebas de que fuera el auténtico «Seth Twiright». Podría simplemente haberse llamado a sí mismo así.

Sin embargo, dado que era la viva imagen de Horus en sus días de juventud, Adam y los demás investigadores no se atrevieron a rechazarlo de plano.

—… No pareces tan diferente a mí en cuanto a edad —le dijo Adam a Seth en tono interrogativo.

—Sólo parezco joven. Estudié con mi mentor mucho antes de que se convirtiera en el director de este instituto. … Eso debió ser hace cerca de veinte años.

Eso haría que fuera más de cinco años antes de que Adam conociera a Horus, por lo menos.

—Entonces… ¿por qué venir al instituto ahora?

—Bueno, me imaginé que podríais estar en un aprieto ahora que mi mentor ha desaparecido. Así que tal vez podría ayudar.

A juzgar por la forma en que Horus había hablado de él, no parecía sentir demasiado cariño por Seth.

Posiblemente, eso estaba subrayado por el hecho de que no sólo los otros aprendices nunca lo habían conocido directamente, sino que ni siquiera sabían que existía en primer lugar.

No parecía correcto dejar que un hombre así ayudara en el instituto de su padre.

—… No te necesitamos. Toda nuestra investigación está progresando bien.

—-¿Incluyendo el “Proyecto Próxima Reina”?

—…

El «Proyecto Próxima Reina» del que hablaba era algo que sólo conocían los implicados en él.

—Ya veo… Así que podemos estar seguros de que tienes una conexión con mi padre, al menos. Entonces…

Seth levantó una mano, como para cortar a Adam a mitad de frase.

—Ah, déjame decir por adelantado que no soy su hijo. Me lo dicen mucho, ya que nos parecemos bastante.

—Entonces…

—Aunque supongo que podríamos tener algún parentesco lejano. O algo así.

Era una respuesta increíblemente vaga.

Naturalmente, esa no era la única duda que Adam tenía con respecto a él.

«Mi padre me dijo… que ese hombre estaba maquinando con Miroku para controlar a mi madre…»

Si eso era cierto, ¿sabía Seth que Adam era el hijo de la reina?

—…

Sintió que sería peligroso preguntarle a bocajarro.

No podía leer las intenciones de Seth.

Y no podía evitar pensar que su venida para ayudar en su investigación era también un medio para un fin.

Pero también era alguien que podría tener pistas sobre la madre de Adam.

«Puede que no sea un buen plan enviarlo de vuelta en este momento».

—… De acuerdo.

Por ahora, sólo concedería a Seth el permiso para entrar en el instituto.

 

Seth no sólo se parecía a Horus en términos de apariencia.

También era una especie de «charlatán persuasivo». En el transcurso de varios días había conseguido llevarse bien con todos los demás investigadores, y fue aceptado por ellos.

Los conocimientos de Seth sobre los artefactos fueron suficientes para asombrar incluso a Adam. El «Proyecto Próxima Reina», que de hecho se había paralizado tras la muerte de su padre, pudo empezar a avanzar de nuevo con sólo un pequeño consejo y un «regalo» de Seth.

—La “Semilla de Dios”… Qué objeto tan curioso. —Adam miró fijamente la pequeña caja negra que tenía en sus manos—. Lo que hay dentro sólo parece un líquido a simple vista, pero está… ciertamente vivo.

Seth se rió en voz baja, ajustando un equipo cercano.

—Es algo que extraje de “Pecado”, debajo del templo de Levia-Behemo. Esas son, con toda seguridad, células de los dioses… Pensando en ello, parecen bastante inocuas.

—Así que estás diciendo que si usamos esto hay más posibilidades de crear a alguien con un poder mágico a la altura de un dios… ¿Pero cómo lo has conseguido?

—Soy buen amigo del jefe del senado. Le pedí que me dejara entrar en la sección subterránea del templo.

—… Ah.

Así que Seth parecía estar trabajando con Miroku después de todo.

—Entonces… ¿conociste a la reina? —preguntó Adam.

—¿…? ¿Por qué preguntas eso?

—Fuiste a la parte subterránea del templo… Entonces habrás tenido que pasar por el “Salón de Cristal” en la superficie, donde vive Su Majestad.

—Ah… No, no pasé por ahí. Hay una ruta alternativa para llegar a la zona subterránea.

—Así que nunca has…

—Nunca he visto a la reina, ni siquiera una vez. No tengo necesidad de hacerlo, al menos no para mi investigación —respondió Seth con brusquedad.

—Seth. Tu investigación… es sobre las piezas del legado, ¿verdad?

—Naturalmente que eso está incluido. Pero yo diría… que me interesan mucho más las cosas vivas que los objetos inanimados.

—¿Cosas vivas?

—El análisis de las cosas que están vivas, incluidos los humanos. Se podría decir que este “Proyecto Próxima Reina” está en línea con mis intereses… Por eso estoy ayudando.

Horus también era un investigador especializado en ese campo.

Es más, fue gracias a eso y a que era la mayor autoridad en la investigación de artefactos que el senador Vaju le había confiado el puesto de director del instituto.

—Oops… No hay suficiente reactivo. —Seth abrió la tapa de la maquinaria que tenía delante y vertió en su interior un líquido gris de un vaso de precipitado.

—Entonces, ¿qué conocimientos tienes sobre drogas? —preguntó Adam.

—Qué pregunta más estúpida. Alguien sin conocimientos farmacéuticos difícilmente podría trabajar en un instituto como éste.

—Entonces qué hay de, por ejemplo… una droga que pueda controlar la mente de alguien-

Ante esa pregunta, Seth dejó de hacer lo que estaba haciendo.

Luego se dio la vuelta y acercó su cara a la de Adam.

—Me gustaría que dejaras de hacer preguntas indirectas, Adam. Tú… quieres preguntarme sobre el “Venom”, ¿verdad?

—Uh … Sí, así es.

La droga para lavar el cerebro, «Venom», que había hecho para controlar a la reina… Adam nunca habría pensado que él sería tan directo a la hora de confirmar su existencia, por lo que respondió afirmativamente, con cierta consternación.

—¿Te habló mi mentor de ello? … Sí, ciertamente, fue un artículo bastante útil fruto de mis investigaciones. —Seth golpeó ligeramente la frente de Adam con su dedo índice—. La mente humana es algo muy molesto… Hasta tal punto que, de vez en cuando, ni siquiera la persona a la que pertenece puede controlarla… Pero, por otro lado, podría decirse que eso ofusca la posibilidad de ser fácilmente manipulado por otra persona.

—Eso sería muy conveniente. Si existiera tal método… incluso podrías gobernar un país.

Adam tenía la intención de que sus palabras tuvieran un significado oculto, pero Seth no se dio cuenta o simplemente continuó alegremente mientras lo ignoraba.

—Solía existir gente con el poder especial de los “Herederos de Levia”. Un poder titulado con el nombre del dios dragón.

—¿Qué tipo de poder era?

—Un poder que “incluso podía gobernar un país”, como tú dices. En otras palabras… el control de la mente de las personas.

—Pero dijiste que “solía existir”-

—Así es. Las personas que poseían ese poder ya han muerto… O eso se dice. Pero encontré una: ¡la tumba de alguien que tenía la habilidad de los “Heredero de Levia”!

Adam observó la expresión emocionada de Seth con una mirada distante.

Por muy sorprendentes que fueran sus habilidades, no significaba nada si ya estaban muertos.

—Lo sé, sé lo que vas a decir, Adam… Aquí está la parte importante. Desenterré esa tumba y me llevé el cuerpo a casa. Después de partirlo en trozos muy pequeños, ¡lo eché en un tubo de ensayo!

—… Tienes que estar mintiendo.

—Y entonces, tras realizar varios estudios clínicos analíticos, ¡pude perfeccionar el “Venom”!

¿Significaba entonces que Seth había creado una droga para lavar el cerebro a partir de un cadáver?

—Pero si ese es el caso debes haberte quedado sin materiales bastante rápido. Después de todo, sólo tenías un cadáver.

—¡No me tomes por un vulgar científico! ¡Analizando mis resultados aprendí a producir “Venom” usando materiales que puedo obtener sin mucho problema! Así que…

Y ahí, la expresión de Seth volvió a su calma habitual, como si hubiera recuperado la compostura.

Continuó:

—-Bueno, en verdad nunca la hice realidad. Sólo tengo la receta para hacerla.

—¿Por qué?

—¿No te lo dije? Mi campo es la biología. Una droga para lavar el cerebro está fuera de mi área de interés.

Sin embargo, estaba inusualmente emocionado por ello.

—Entonces, ¿por qué investigaste como hacerla?

—¿Quién sabe? … Supongo que por capricho.

Adam lo dudaba.

«Apuesto a que… Miroku te encargó que lo hicieras para controlar a la reina».

¿Fue su recompensa en dinero, o tal vez influencia detrás de escena?

«Pero a ti, Seth… no parece importarte ninguna de esas cosas».

Capítulo 3 – Proyecto “Ma” –Adam–; Escena 6

Historia del Pecado Original, páginas 108-115

 

Los otros diez investigadores no se quejaron de que Adam fuera el nuevo director.

Los conocimientos y la capacidad de Adam, criado desde muy joven bajo la tutela de Horus, eran algo que todos habían comprobado por sí mismos.

En ese momento, el propio Adam había desarrollado un interés por las piezas del legado, que tan llenas de misterio estaban, e incluso llegó a disfrutar investigando cómo utilizarlas mejor.

Pero, al mismo tiempo, también se sentía abatido por el hecho de que se convirtieran en herramientas de conflicto político entre los que tenían autoridad.

«¿Padre pensaba lo mismo?», pensó Adam.

La verdad que Horus le había dicho a Adam antes de irse…

«Soy… el hijo de la reina…»

Seguía ardiendo en un rincón de su corazón.

 

Un día, el hombre llamado Gammon, que era jefe de la fuerza de paz, visitó el instituto.

—Busco el paradero de Sir Horus —informó Gammon a Adam.

Adam le miró dudoso.

—No creo que ese sea el trabajo del jefe de las fuerzas de paz. Y mi padre se fue por su cuenta, buscando un lugar para morir.

—¿Estás insinuando que es descortés de mi parte buscarlo deliberadamente?

—Sí. Y probablemente ya haya… exhalado su último aliento.

—Si ha muerto, al menos quiero que se le haga un servicio de duelo adecuado, para que pueda descansar tranquilo.

La razón de Gammon para insistir en el asunto con Horus… Adam la conocía muy bien.

Sacó la lista de nombres del cajón de su escritorio y abrió una de sus páginas para mostrársela a Gammon.

-Y entonces el otro hombre lo entendió todo.

—Así que sabes de la relación entre Horus y yo.

—Estabas conspirando con mi padre para iniciar una especie de golpe antigubernamental. Imagino que sería bastante desafortunado para ti si eso se hiciera público.

Más aún teniendo en cuenta que Gammon no sólo era el jefe de la fuerza de paz, sino también el hijo del jefe del Senado.

—¿Intentas amenazarme?

Gammon lo fulminó con la mirada, pero Adam negó con la cabeza, sonriendo.

—No es como si la existencia de esta lista fuera muy conveniente para mí, eh.

Si el Senado se enteraba de la verdadera naturaleza de su padre, era muy probable que eso significara un desastre para Adam.

Gammon parecía comprenderlo, pero seguía sin mostrar signos de relajar la tensión en su rostro. 

—… Entonces me pregunto de qué lado piensas ponerte. ¿Aceptarás la voluntad de Sir Horus, o…?

—Francamente, aún no lo he decidido. Yo respetaba a mi padre, pero al mismo tiempo también lo odiaba. Y hay… varias cosas que considerar, en lo que a mí me respecta.

—¿…?

—Bueno, tratemos de llevarnos bien, por ahora. Tal vez esto termine siendo mutuamente conveniente para ambos… Ah, ¿quieres un café?

Gammon asintió sin palabras a la sugerencia de Adam.

 

Adam y Gammon se reunieron de vez en cuando después de eso.

A medida que avanzaban en sus interacciones, Adam llegó a aprender más y más qué clase de hombre era ese Gammon Loop Octopus.

A pesar de ser el hijo mayor de la familia Loop Octopus, al ser impotente mágicamente, había sido rechazado por su padre, finalmente siendo expulsado de su herencia.

Aun así, estudió incansablemente las armas y la esgrima, y consiguió ascender al rango de jefe de las fuerzas de paz.

Sin embargo, en la actualidad parecía no poder esperar llegar más lejos que eso, después de todo…

Lo más interesante es que, a pesar de no poder usar la magia, había nacido poseyendo una extraña habilidad.

—-De vez en cuando veo sueños. Sueños de color púrpura —había soltado un Gammon de mejillas rojizas mientras bebían vino en un bar junto a él—. Y lo que veo en esos sueños se hace realidad unos días después.

—Vaya, así que tienes sueños proféticos.

—Supongo que tengo el poder de los «Herederos de Rahab»… A decir verdad, toda la gente de la familia Loop Octopus lo tiene en un grado u otro… ¿Sabes qué significa eso?

—No…

—La reina tiene su posición por poder escuchar la “voz de los dioses”, y luego decírselo a la gente a través de una profecía, pero mi familia también puede predecir el futuro, aunque nuestros métodos sean diferentes. En otras palabras…

Y allí Gammon bebió algo de vino, y le dijo a Adam con decisión:

—-No necesitamos una reina.

—…

Entonces, esta debía ser una de las razones de los sentimientos anti-gubernamentales de Gammon.

Que no había ninguna razón para que un hombre como él, que tiene tales poderes… el mismo poder que se necesita para ser el gobernante de este país, estuviera tambaleándose en su estatus actual.

No lo había declarado abiertamente, pero sonaba como si estuviera conspirando para convertirse en el rey del país en lugar de la reina.

Adam no había revelado a Gammon que era el hijo de la reina. Si lo hubiera sabido, probablemente no le habría contado a Adam su teoría de que ella era innecesaria.

Adam estaba indeciso sobre la idea de Gammon, pero por otro lado podía empatizar con él.

-Quien se convirtiera en gobernante debería ser alguien adecuado para tal rol.

Todas las personas que viven en esta tierra son hijos de dios… ¿Cuánto tiempo estaría este país atado a una doctrina tan manida?

¿Qué habían hecho los dioses por ellos?

¿Dar profecías a través de la reina?

Lo que verdaderamente salvó a este país fueron los dispositivos nacidos de la investigación de las piezas del legado… Es decir, los esfuerzos del Instituto de Investigación Real.

¿No era hora de que Levianta recuperara la definición correcta de «reino»?

La fundación de una familia real, y la herencia del cargo basada en el linaje…

Si eso se hiciera realidad, se acabarían las disputas inútiles en el Senado.

-Entonces, ¿quién sería el más adecuado como gobernante de este país?

Sería alguien que tuviera la sangre de la actual reina fluyendo a través de él, y que tuviera el mayor conocimiento de los antiguos artefactos que eran tan esenciales para este país…

«Sí… yo».

Era una idea escandalosamente ambiciosa.

No había forma de que saliera bien, y Adam no tenía ningún deseo de provocar un conflicto inútil para conseguirlo.

«Pero si tengo la oportunidad…»

Gammon le dio una palmada a Adam en el hombro mientras se perdía en sus pensamientos.

—Ey… ¿Estás escuchando?

—Eeh… Lo siento. ¿Qué es lo que decías?

—Cómo no… Esta puede ser una teoría muy loca, pero… —Gammon continuó hablando, con un tono tembloroso—. … Mi familia puede adivinar el futuro… Mi padre, Miroku, también. Así que, aunque no hubiera reina… Si, digamos, hubiera muerto hace mucho tiempo, entonces nadie se hubiera cuenta…

—… ¿Oh?

—La reina no se ha mostrado en público desde hace casi veinte años.

—Eso es… porque sólo el jefe del senado puede reunirse con ella directamente-

—Mi padre fue el que decidió eso… después de convertirse en jefe del senado…

Se podría decir que era una tontería dicha por un borracho, y no pensar mucho en ello…

Pero si esa fuera la verdad… entonces eso significaría que en esencia Miroku estaba reinando sobre el país como su gobernante.

«… No, esa es una noción absurda».

Su padre, Horus, lo había dicho, ¿no es así?

Que la reina estaba siendo controlada con una droga.

Si ese fuera realmente el caso, entonces Miroku no tendría ninguna razón para matar a su madre.

«Pero… el hecho es que Miroku es quien tiene todo el poder en este país».

Adam necesitaba reunirse con alguien que supiera la verdad.

Pero el propio Miroku nunca confesaría nada de esto.

«Este de aquí es su hijo, así que tal vez… No-si pudiera, probablemente lo habría hecho hace tiempo».

Adam miró de reojo a Gammon, que yacía desmayado en el suelo a causa de la bebida.

—Hmm… Supongo que debería dar por terminada la noche.

Justo cuando Adam puso una mano en el hombro de Gammon para despertarlo…

—Vaya, vaya. ¿Es usted… el jefe del Instituto de Investigación Real, por casualidad?

Alguien se acercaba a él, hablando en tono jovial.

—Sí, lo soy…

Adam se quedó sin aliento al ver la cara de esa persona.

«¿Padre…?»

Un hombre que se parecía a Horus, al que había creído muerto, estaba sonriendo ante él.

… Pero Adam volvió a pensar rápidamente.

Este hombre parecía mucho más joven que el verdadero Horus.

Sí, parecía tener más o menos la misma edad que Horus cuando conoció a Adam, cuando apareció de repente en la playa.

—¿Tengo algo en la cara? —preguntó el hombre de gafas, inclinando la cabeza con curiosidad.

—N-no… ¿Tienes algo que hablar conmigo?

—Así es. Pensaba subir mañana al instituto… Qué suerte encontrarte aquí, en un lugar como éste. Ese pelo azul… enseguida me di cuenta de que eras tú, tienes los mismos rasgos de los que me habló mi mentor. —El hombre se puso las manos en la cadera, y comenzó su presentación—. Mi nombre es Seth Twiright. Soy el mejor aprendiz de Horus Solntse, y el mejor científico de este país.